¿Cuál es el futuro posible?

 Por Omar Auton

   En los dos capítulos anteriores he intentado responder a la pregunta, pensando en un trabajo del amigo Ricardo Auer, titulado “Un país que no va a ningún lado”, donde afirma “Nuestro país transita senderos de total ambigüedad y contradicciones. Su dirigencia parece ignorar que nos acechan demasiados peligros estratégicos y no simples problemas económicos financieros. El desguace de la cultura conlleva la fragilidad de las instituciones, fácilmente observable en la privatización de cada parcela del Estado en manos de grupos oligárquicos que lo usufructúan para beneficio propio. Pareciera que Argentina no tiene un proyecto de vida en común; somos una suma de facciones en pugna permanente, conducidas con criterios y agendas que nos llegan del exterior” esto escrito en 2023, es una descripción cierta, no imaginábamos que podía agravarse hasta extremos patológicos a partir del gobierno que asumiera en diciembre de ese año encabezado por un psicótico y megalómano, fanatizado por una corriente de pensamiento económico, marginal en el mundo de la ciencia económica, que descubre recién en el 2013 de la mano de Rothbard y que mezclada con las profecías de Parravicini y “En Macabeos, como un mantra: La victoria en la batalla no depende de la cantidad de soldados sino de las fuerzas que vienen del cielo” (“Porqué Peter Thiel elige Argentina”; Tomás Borovinsky; Revista Panamá; abril de 2026), ha puesto a la sociedad argentina en una crisis de angustia y ansiedad.

   Este personaje además de su “Corte de los Milagros”, de “buscas” que se encuentran de pronto ante la posibilidad de hacerse millonarios y acceder a los lujos y excesos de todo recién llegado, incluso grosero y burdo, vino a ser lo que encontró disponible el establishment local, luego del fracaso de Macri, para poner en marcha la etapa final de la consolidación de la República Argentina como una semicolonia miserable, que aniquile el sueño peronista de un país importante y se “latinoamericanice”, con una clase trabajadora pequeña y de servicios, un 70% de la población en la precariedad, cuando no la marginalidad y la miseria y una minoría, que describimos en el capítulo anterior, de “clase alta” y oligarcas, que hoy representan el 6% de la población total pero concentra más del 34% de la riqueza, aunque es una clase alta “de cabotaje” ya que tiene un ingreso de 8.000 U$S mensuales cuando sus pares mexicanos disponen de 11.000 U$S, en Alemania es de 18.000 y en EE.UU de 28.000 dólares mensuales.

   Ya hemos hablado de “Cuando se jodió la Argentina”, de las consecuencias del golpe de 1976, pero también de la defección de la dirigencia política a partir de 1983, especialmente la que se proclama peronista que no sólo fue abandonando una a una cada una de las señales de identidad, sino que se sumaron alegre y obscenamente al desfile de millonarios, en una especie de revista Caras de la casta política. Todos o casi todos los dirigentes peronistas que gobernaron, en distintos poderes y escalones de gobierno exhiben un nivel de vida y poder económico que nunca habrían obtenido a partir de su trabajo o profesión, si esto puede ser tolerable hasta cierto nivel, ese nivel ha sido superado con creces.

   Puedo afirmar que las restauraciones oligárquicas nunca fueron la reacción a excesos revolucionarios de nuestros gobiernos sino precisamente de haber abandonado cualquier debilidad jacobina en aras de hacerse creíble ante el poder económico-financiero local e internacional, ese no ser ni chicha ni limonada, más allá que se lo disfrace con discursos altisonantes o supuestas cruzadas que no pasan de lo declarativo, nos llevó a perder la confianza de nuestro pueblo primero y a ganarnos su irritación y rencor luego. De ahí la aparición de Macri, como un aviso, y luego de Milei como un modelo recargado y más feroz de latrocinio. 

   He ahí uno de los primeros caminos a recorrer: RECUPERAR NUESTRA MEMORIA Y NUESTRA IDENTIDAD.

   A no confundirse, cuando hablo de memoria e identidad, hablo de nuestras tres banderas, de las 20 verdades, de la “Comunidad Organizada”, del Modelo Argentino y de los inéditos 11 años de gobierno de Juan Domingo Perón entre sus tres presidencias, hablo del compromiso de vida de los compañeros de la Resistencia Peronista y del Movimiento Obrero, especialmente durante la lucha llevada a cabo contra la última dictadura, primero como “Comisión de los 25” y luego como CGT Brasil, de sus documentos de La Falda y de Huerta Grande, de los 26 puntos, en los comienzos de la democracia hasta los más recientes, hay que incluir las encíclicas sociales de la Iglesia, muy especialmente Fratelli Tutti, y la exhortación Evangeli Gaudium, y las publicaciones de los mensajes de Jorge Bergoglio como Arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires.

   Si la discusión la circunscribimos a las cartas orgánicas, las autoridades formales en todos los niveles, el manejo de los aparatos partidarios o el poder de los Rasputines que viven del poder de sus agendas o de su fama de “operadores de…” y no hago nombres porque todos ellos han servido a cuanto dirigente apareciera, a la rosca y pelea por la lapicera a la hora de las listas, solo estaríamos poniendo  “Otro ladrillo en la pared” (perdón Pink Floyd por el copyright) de la destrucción definitiva del peronismo como eje del Movimiento Nacional de Liberación, para convertirlo en un partido más del sistema colonial, y ojo, hay antecedentes: la UCR en Argentina luego de la muerte de Yrigoyen, el MNR en Bolivia, el APRA en Perú, el Partido Blanco en Uruguay, el PRI en México.

    Hay que recuperar el diálogo fraternal entre nosotros, la pelea por los cargos nos ha llevado a no dirigirnos ni el saludo, si Perón nos dijo que “Nadie se realiza en una sociedad que no lo hace” me atrevo a afirmar que “Ningún dirigente podrá realizar sus objetivos en un partido que no lo hace”, más allá de cuales sean los objetivos del dirigente.

   Es necesario decir claramente que: NUESTRO MODELO ECONÓMICO BUSCA UNA ECONOMÍA SANA Y CON EQUILIBRIO FISCAL A PARTIR DE LA INDUSTRIALIZACIÓN, UNA REFORMA IMPOSITIVA Y FINANCIERA, UN AUMENTO SOSTENIDO DE LA PRODUCCIÓN Y DE LAS EXPORTACIONES, TODO ELLO CON JUSTICIA SOCIAL Y PROTECCIÓN AL TRABAJO REGISTRADO.

   El peronismo nunca usó la emisión monetaria descontrolada o el gasto sin recursos genuinos, más allá de lo que digan los conservadores o neoconservadores, jamás desdeñó el equilibrio fiscal, pero sí es cierto que no tuvo en estos 40  años el coraje para proponer una reforma integral de la Ley de Entidades Financieras, una Ley de Inversiones Extranjeras acorde con un proyecto de liberación nacional, y una Reforma Impositiva que grave la especulación y la riqueza y no a la inversión y al trabajo. Hay que derogar el DNU 70/23, la Ley Bases y la Ley de Reforma Laboral y si es necesario ir por la nulidad insanable por inconstitucionales de muchas de sus cláusulas

   Hace falta un gran esfuerzo para incrementar el PBI industrial y las exportaciones de ese origen, el Estado tiene que fomentar o dirigir el crédito a ese fin, especialmente en industrias con sesgo exportador, no estoy en contra del consumo popular pero sí del consumismo y del endeudamiento familiar como instrumento, supuestamente, de fomento a la producción, el crecimiento de esta debe trasladarse en parte a los salarios y estos sostendrán el consumo, no “planes” de 12, 24 o 40 cuotas, para comprar electrodomésticos, ropa o celulares, apalancado por el Estado, la demagogia de “poner platita en el bolsillo de la gente” no es Justicia Social.

   Hablando de producción, hay que debatir con fuerza, conocimiento y honestidad la política agropecuaria, basta de “Retenciones si o Retenciones no”, creo que los debates, entre otros, deben pasar por:

1) ¿Vamos a producir alimentos para las personas, especialmente los argentinos o vamos a dedicarnos solamente a los biocombustibles, los alimentos para animales de otros países, destruyendo las economías regionales y expulsando argentinos a los conurbanos y las villas miseria?

2) ¿Vamos a seguir dejando estancada la producción bovina, 58 millones de cabezas en 1973 con 26 millones de habitantes y 50.920.790 cabezas en 2025, un 1,36% menos que en 2024 con 47 millones de habitantes y para poder exportar y que ingresen divisas reimplantar la veda como en 1970 o permitir precios exorbitantes para los argentinos o invitarnos a comer carne de burro?

3) ¿Vamos a mantener un régimen como el actual que nos hace dependientes absolutos de las exportaciones agropecuarias mientras permitimos un descontrol total del manejo de las mismas de manera que la evasión de divisas sea récord?

   HAY QUE TOMAR COMO UN MANDAMIENTO DOS DE LAS 20 VERDADES PERONISTAS: 4) NO EXISTE PARA EL PERONISMO MAS QUE UNA SOLA CLASE DE HOMBRES, LOS QUE TRABAJAN Y 5) EN LA NUEVA ARGENTINA EL TRABAJO ES UN DERECHO QUE CREA LA DIGNIDAD DEL HOMBRE Y ES UN DEBER, PORQUE ES JUSTO QUE CADA UNO PRODUZCA, AL MENOS, LO QUE CONSUME.

   Creo que no hace falta aclarar que el trabajo registrado y protegido es para todo peronista un valor central y un principio fundante de nuestra identidad, no hay lugar para “flexibilizaciones” o “modernizaciones” desprotectorias, porque es un pilar esencial de la Comunidad Organizada, como diría Don Corleone “El que te diga lo contrario, es el traidor”

   Ya me extendido sobre el tema de los llamados Planes Sociales, una medida correcta y adecuada en el primer quinquenio de este siglo, que luego deberían haber ido reduciéndose en la medida del crecimiento económico y sin embargo ocurrió todo lo contrario, los liberal-conservadores porque nunca tuvieron intención alguna de recrear el empleo y los planes eran un chantaje y al mismo tiempo una forma de clientelismo al igual que los ampulosos planes de “urbanizar las villas” y nuestros gobiernos porque asumieron que era un “daño colateral” del capitalismo moderno, una consecuencia natural de la desindustrialización y hasta algunos llegaron a decir que en aras de detener el deterioro ambiental “había que sacarse de la cabeza volver a abrir o instalar industrial, había que ir al trabajo verde”, (sic).

   Hay que discutir en el ámbito de un Consejo de Estado, empresarios, sindicatos, movimientos sociales y Estado, un plan cuatrienal para reinsertar a esos compañeros en el trabajo formal y registrado, con beneficios impositivos para las empresas y hasta mantenimiento del plan por un tiempo como parte del salario para atenuar ese impacto en la empresa dadora de trabajo.

   Mientras tanto deben ser organizados en cooperativas, pero reales, registradas, encuadradas en la ley y controladas por el INAES (que no debe ser manejado por los cooperativistas) y dedicarse al bacheo, zanjeo, reciclado, etc, con el plan como un salario. Los barrios del conurbano bonaerense adolecen de cloacas, alumbrado, gas natural, agua corriente y muchos hasta de asfalto. Simultáneamente los gremios, debidamente auxiliados por el Estado pueden desarrollar junto a la UTN planes de capacitación y formación en oficios. Hay profesionales y técnicos capacitados y con experiencia para implementar estas políticas, que deben llevarse adelante por un Ministerio de Trabajo fortalecido.

   No podemos ignorar otros temas que deben ser centrales en nuestro programa de gobierno en cualquier situación que sea, resolver los gravísimos problemas de:

 a) La Educación: su organización, programas de estudio y recuperar el criterio de exigencia y esfuerzo, así como la autoridad del docente, natural de todo proceso de aprendizaje.

b) La Seguridad Ciudadana: de todos los argentinos, muy especialmente en los barrios populares hoy sometidos, ante el abandono del Estado, a la dictadura de las organizaciones narcos.

c) La Salud: hoy quebrada por las políticas económicas, desfinanciadas por el Estado, desorganizadas (los tres niveles desde la sala o centro de salud, el hospital general y la alta complejidad, no existen) y que no colapsa solo por el esfuerzo y capacidad de sus trabajadores.

d) La Política Exterior: debe ser soberana, esto es abandonar todo alineamiento ideológico automático e insertarnos en los viejos (Mercosur) y nuevos polos (BRICS) del sistema mundial según nuestros intereses, teniendo el norte en la unidad de Sudamérica.

e) La Seguridad Social: asegurando la debida protección y acompañamiento a todos los argentinos que por razones etarias (vejez) o invalidantes (discapacidad), ven dificultada su integración a una vida digna y segura.

  Lejos estoy de imaginar agotar los desafíos y exigencias de la hora, en mi libro anterior (“Patria o Colonia, debatir, pensar, actuar”: Edit. Ciccus: 2025) me referí en extenso a la necesidad de recuperar un Estado fuerte, profesional y moderno que sea un promotor  permanente del crecimiento y la integración social, a las formas de reconstruir la política y la organización de la comunidad, y a ello me remito a fin de no ser repetitivo.

   Tampoco podemos ignorar los tremendos desafíos y peligros que resultan de lo que Gabriel Merino llama, muy acertadamente el “(Des) Orden Mundial”, la crisis del globalismo anglosajón potenciada luego de la desaparición de la Unión Soviética, unipolar y unilateral, ha estallado con la aparición de nuevas potencias como China, India, emergentes como Irán, Turquía, Pakistán, Sudáfrica, Brasil, la reaparición de Rusia y el intento de Japón por recuperar un espacio como nodo del sistema. Ello no significa que EE.UU haya dejado de ser una potencia predominante, al menos en el plano militar, pero está en claro retroceso, víctima en parte del mismo modelo que prohijó de apertura económica, liberalismo extremo, deslocalización y desaparición de empresas y fractura social ante la pérdida de empleos, agravada luego de la crisis financiera del 2008, que la han relegado en la producción de manufacturas, el comercio internacional y el desarrollo tecnológico (De los 11 países cuyas empresas han desarrollado nuevos patentamientos en 2025 EE.UU se halla octavo).

   Dentro de esta tercera guerra mundial fragmentada como le llamaba el Papa Francisco, donde a los enfrentamientos militares se agregan las batallas comunicacionales y la guerra cognitiva, Argentina “Por ignorancia, por inconsciencia, por imprudencia o por mala leche” (Serrat dixit), del canalla que gobierna y la oligarquía conservadora y antinacional que lo apadrina, ha quedado entrampada en un aislamiento y alineamiento peligroso, como furgón de cola del delirio imperial de Trump y el belicismo genocida de Israel, lo que podría tener consecuencias de extrema gravedad en la actualidad y también en el futuro si un gobierno peronista no lo revierte como prioridad.

   Una oligarquía global empujada financieramente desde Wall Street y Londres, intelectualmente desde Silicon Valley y coordinada desde Bilderberg, cuya última reunión en Washington en 2026, reunió a 130 líderes de la política, finanzas, medios de comunicación y la industria. Ellos denominan al foro como “Bilderberg, World´s Elites Behind Closed Doors”, avanza al gobierno global prescindiendo de los Estados, los gobiernos y los pueblos.

   En la Argentina los viejos “dueños” como Roca, Magnetto, Roemmers etc. confronta y se alía con poderes emergentes, los hermanos Neuss, Galperín, Bulgheroni (ahora diversificado y aliado a grupos financieros globales) para repartirse el “derrame” del remate de los bienes tangibles e intangibles que millones de argentinos, con su esfuerzo y capacidad, han generado a lo largo de décadas, aprovechando la debilidad del pueblo de resultas de la fragmentación y desorganización popular motivados en la falta de trabajo, los magros salarios y el crecimiento de la informalidad, sumados (insisto con eso) a la pérdida de representatividad y cobardía o complicidad de la autodenominada “clase política”.

   Por ello es estratégico recuperar la organización popular, fortalecer y mejorar las que ya existen, reencontrar nuestra identidad cultural, abrir paso a nuevas generaciones y diseñar un programa claro, sencillo, de Reconstrucción y Liberación Nacional, nada altisonante ni con lenguaje académico, que reconozca los reclamos y necesidades comunes y proponga un camino de resolución que no deje a nadie afuera, los candidatos serán el resultado de este trabajo militante que, miles de compatriotas ya han iniciado, pero necesita y exige, el esfuerzo de todos.

   En 1939 el filósofo español José Ortega y Gasset nos exhortó “Argentinos, a las cosas”, he tratado de hacer un aporte a la determinación de por cuales cosas empezar, si así no lo hiciéramos “QUE DIOS Y LA PATRIA NOS LO DEMANDEN”.

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