Por Omar Auton
“Hay momentos en que los países son urgidos
a “recontar” su vida, para hacerse cargo de ella
plenamente, o librarse a la deriva” Methol Ferré
Retomo la obra del maestro Methol Ferré en el epígrafe, para responder a los muchos que me cuestionan “Para que hablar de historia”, “Lo que hace falta es decir claramente cómo vamos a recuperar la industria, parar la inflación y recuperar los salarios”, o “Tiene que ser alguien nuevo, hay que terminar con la vieja política”, en realidad los temas referentes a medidas concretas, más que importantes por cierto, van a ser encarados y resueltos por funcionarios de acuerdo con su ideología o su pensamiento político, por ende lo que debemos discutir es “Desde Dónde” se la va a encarar y seguramente vamos a debatir una serie de ideas con un sentido común parecido o vamos a tener claro que estamos parados en veredas diferentes.
Es por lo expuesto que considero que lo fundamental en esta etapa es tener claro quiénes somos, cual es nuestra identidad y para ello, como escribe Methol, hay que “recontar”, volver a poner en presente nuestra historia e identidad, una cosa es hacer, luego, alianzas electorales o frentes, pero teniendo en claro quiénes somos nosotros, los peronistas, y quiénes nuestros aliados, amigos, compañeros de ruta, de lo contrario vamos a andar comprando soluciones económicas, educativas, laborales, etc. en un mercado de baratijas o a alguna ONG, ya que la destrucción de los partidos políticos los ha dejado sin cuadros técnicos orgánicos.
Dicho esto, quiero volver al tema de La Comunidad Organizada, como anécdota quiero señalar que nada menos que Carlos Marx, en “la Ideología Alemana” escribió “solamente dentro de la comunidad con otros, todo individuo tiene los medios necesarios para desarrollar sus dotes en todos los sentidos, solamente dentro de la comunidad es posible, por tanto, la libertad individual “ y es en base a ese aserto que Byung Chul Han expresa “Curiosamente, también Marx define la libertad como una relación lograda con el otro. En consecuencia, ser libre, no significa otra cosa que “realizarse mutuamente”.
Esto es porque cuando hablamos de la Comunidad Organizada estamos sintetizando una realidad de nuestra historia, tanto de los pueblos originarios como de la conquista y las oleadas inmigratorias, que Perón recoge en su libro, visión expuesta en el Congreso de Filosofía de Mendoza en 1949 y al mismo tiempo “situando” un pensamiento universal desde nuestra propia mirada, como reclamaba Arturo Jauretche.
Cuando conocí el libro, hace muchos años, vino a mí una experiencia de infancia, a los cuatro años mis padres se mudaron a Quilmes Oeste, una zona denominada La Cañada, a una cuadra de la, por entonces, Av. Calchaquí, paso obligado para acceder a la ruta 2 y viajar a la costa atlántica, si bien Perón había sido depuesto, era 1956, seguían los planes de vivienda del Banco Hipotecario, hoy en manos de Elsztain e IRSA gracias a Menem, en los alrededores había varias empresas metalúrgicas, textiles, de celulosa, etc., por ende en poco tiempo se conformó un barrio de entrerrianos, correntinos, chaqueños, la migración interna que venía en busca del empleo industrial, se compraba un lote, se instalaba una casa prefabricada, adelante y atrás se comenzaba a construir la casa de material, eso era los sábados, domingos y feriados, en que el hombre de la casa no trabajaba en la fábrica, pero los vecinos, pese a ser sus jornadas de descanso, concurrían a “darle una mano”, no había arquitectos o maestros mayores de obra, se construía de acuerdo a las necesidades de la familia y todo el barrio se arremangaba para entras ladrillos, cal y arena, hacer “pastones”, las zanjas para los cimientos, hasta terminarla, esto se repetía con cada nuevo “recién llegado”, era la comunidad que se organizaba para resolver las necesidades comunes, el libro lo leí después y lo entendí por este recuerdo.
Esta experiencia derivaba en las Sociedades de Fomento, que encaraban la representación de los vecinos para que el municipio impulsara el asfaltado de calles, la instalación de agua corriente, gas natural y cloacas, de ahí los candidatos a concejales, que seguían viviendo en el barrio, he ahí un camino para la reconstrucción de la organización social y la política, de abajo hacia arriba y de la periferia hacia el centro como nos enseñó el papa Francisco.
A medida que crecían los municipios y aparecieron los “Delegados municipales” una forma de descentralización de la gestión, para ponerla más cerca del vecino, luego se advirtió que esto era “peligroso” y se lo fue vaciando, la dictadura genocida iniciada en 1976, convirtió el ser un delegado municipal o un “fomentista”, en algo peligroso para la salud, de todas maneras en algunos lugares sobrevivió el sistema, en La Plata esos delegados fueron votados por los vecinos hasta el 2001, luego pasaron a ser designados “a dedo” por el intendente.
En CABA la constitución previó la descentralización en comunas, en mi libro citado en el capítulo anterior he analizado su suerte así como otras provincias que tienen legisladas instituciones similares. Los sindicatos son organizaciones de la comunidad, en ese caso se trata de resolver colectivamente los problemas laborales comunes, las cooperadoras escolares tenían el mismo sentido, solo que nacieron para colaborar con las necesidades de la escuela y en muchos casos, luego, se convirtieron en la forma de resolver los problemas de los hijos de los integrantes, que iban a esa escuela, todo puede deformarse, pero no significa que debe abandonarse.
Pero nada mejor que leer al creador de este concepto “ Para organizar una comunidad se requiere la concurrencia de muchos factores. En primer lugar, nada se edifica sin claridad de objetivos, sobre la base de una ideología común que reúna a hombres , que sienten de la misma manera lo que se considera fundamental para el país. Sabemos que esto se concreta en una doctrina que abre un amplio espacio de coincidencia aceptado por la mayoría de la comunidad…es necesario restaurar, además, un inalienable principio de objetividad. Y no puedo pensar e otro criterio de objetividad que no sea la presencia de la voluntad del pueblo como guardián de su propio destino…Para que esto sea posible deberemos alcanzar un alto grado de conciencia social, que entiendo como la identificación por parte del individuo de sus derechos inviolables, sin enajenar la comprensión de sus deberes…Por último, si tuviera que decidirme por un factor aglutinante, optaría por la solidaridad social, como fuerza poderosa de cohesión que solo un pueblo maduro puede hacer germinar” (“El Modelo Argentino, para el proyecto nacional”; Juan Domingo Perón).
Por ende si uno se dice Peronista, no puede salir a despotricar contra “La vieja Política”, porque la política anterior a 1976 tenía muchos elementos a rescatar, por ejemplo:
1) Un gobierno organizado, o sea a) Unidad de Conducción, b) Estado de Derecho y c) Eficacia y eficiencia, esto es una administración que funciona de manera ordenada, transparente y con planificación.
2)Una gestión descentralizada, o sea a) Con autonomías locales, acercando lo público a los ciudadanos, b) calidad administrativa trasladando competencias y toma de decisiones a provincias, municipios y comunas y c) Federalismo, recuperando el adecuado equilibrio entre Nación y Provincias.
3) Un Pueblo libre, o sea, a) Participación del ciudadano, no sólo con el sufragio sino en la acción misma de gobierno, b) libre organización, el pueblo se organiza en forma conveniente para sus fines y c) Ciudadanos como actores, como miembros activos y participativos de la comunidad
Lo que debemos superar y dejar atrás es “La nueva política”, la que conocimos a partir de 1983, la que a partir de la destrucción del tejido comunitario, la desindustrialización y desestructuración del trabajo en relación de dependencia y registrado como ordenador social y generador de identidad individual, la desaparición de la familia como unidad básica de socialización, mediante la transmisión de valores y tradiciones, a la comunidad e integración del individuo a la misma, a la idéntica suerte corrida por la educación pública y la fragmentación de la comunidad en individuos aislados, llenos de temor (a la falta de éxito económico, al no reconocimiento de sus conciudadanos, a la inseguridad laboral, a la soledad individual, ocultada hoy por la hipercomunicación digital, sin vínculos afectivos reales y el consumismo desbocado), redujo la participación política al sufragio en tiempos normales o a la pueblada anárquica en las crisis.
Lo que hay que enterrar para siempre es la política de dirigentes advenedizos, ambiciosos, oportunistas y corruptos, que hacen de ella un instrumento para el enriquecimiento personal y de sus descendientes de varias generaciones (como el clan Menem), que llegan a lo público desde la publicidad, el deporte, la empresa o que son “fabricados” por los dueños del país a partir del monopolio de los medios de comunicación másiva y esa hipercomunicación que aturde, con los “operadores políticos” que han hecho de ella un empleo, que su talento nace de una agenda poblada de “contactos en el poder” (siempre económico o de ciertas embajadas) para ser negociada al mejor postor, sea éste de derecha, de izquierda o ambidextro.
Hay que reconstruir los partidos políticos como herramientas adecuadas de participación popular, la Comunidad Organizada no es aquella en la que todos pensamos igual, es aquella en la que todos o la mayoría pretendemos vivir bien, con trabajo, tranquilidad y la certeza que el futuro va a ser siempre mejor, pero pueden subsistir diferencias en como se logra eso, para ello están los partidos políticos, pero hay que reintegrarlos al barrio, tienen que generar dirigentes que sepan lo que es caminar cuadras bajo la lluvia en calles de tierra o con simples mejorados, con mala iluminación y servicios deficientes y pretendan cambiar eso, no cambiar ellos de barrio, que sus vecinos los conozcan por su nombre no por su apellido, que estén dispuestos a sacrificar su descanso y su tranquilidad ante el dolor o la necesidad del otro, que pongan su destino en la realización de toda la comunidad, sabiendo que su propio destino va a ser mejor en ese camino.
No pretendo mártires ni ascetas, la función pública debe ser muy bien remunerada, nadie puede pensar y trabajar para el colectivo social si no tiene la tranquilidad de su familia, admiro a los curas villeros, muchos de los cuales provienen de familias acomodadas y han renunciado a ello, pero estoy hablando de mujeres y hombres comunes que viven y aspiran a lo que todos aspiramos, no de los que han abrazado un sacerdocio.
Los candidatos deben ser elegidos en comicios internos, donde voten los afiliados al partido, al igual que las autoridades partidarios, basta de “dueños de la lapicera” que entre cuatro paredes arman listas en un “tome y daca” de ambiciones personales y no de auténticas representatividades. Debe existir la caducidad de los mandatos para terminar con el “transfuguismo” como vivimos hoy, donde ni siquiera se oculta la corrupción de voluntades compradas, los cargos legislativos son de los partidos y estos deben tener la posibilidad de reemplazar a los que traicionan el mandato popular.
Todos los funcionarios del gobierno en sus tres poderes deben hacer una declaración de sus bienes y de los de sus familiares al momento de ser electos, repetirlo anualmente y al final del mismo someterse a lo que en épocas del Virreinato se llamaba Juicio de Residencia, sobre su gestión y su patrimonio, todos conocemos de enriquecimientos inexplicables, que nunca son juzgados, además, por tener un poder judicial que es de los más impresentables de nuestra historia y que merece una profunda reforma en su acceso al cargo, su estabilidad y su transparencia.
Como hombre que ya ha entrado en la última etapa de su vida puedo hablar de estas cosas porque las he vivido, he visto una manera de hacer política y de vivirla, dos líderes que se combatieron en vida como Ricardo Balbín y Juan Domingo Perón, vivieron una vida austera, uno en su casa de barrio en La Plata y el otro en una casa comprada por sus amigos en Madrid durante los años de su exilio, los argentinos de mi edad hemos conocido muchos políticos que eran conocidos por haber sido “Senadores” o “Diputados”, nacionales o provinciales y que tenían una vida normal en un profesional o persona de clase media, deben revolverse en sus tumbas cuando ven no sólo la corrupción actual sino el exhibicionismo de sus protagonistas.
Pero insisto, lo que expongo no es un sueño ni una utopía, la Argentina vivió esa “Vieja Política”, los que la quieren eliminar son los que quieren seguir con el sistema actual sólo que esperan su turno para el latrocinio, sean empresarios, candidatos prefabricados o pastores evangélicos que ni siquiera viven en el país y todos tratando de eludir cualquier definición seria sobre su pensamiento (Milei fue la excepción), todo son lugares comunes “La gente está cansada” o “La gente quiere algo distinto”, sin embargo como no dicen que piensan ellos o que van a hacer concretamente si fueran electos, nunca sabemos “¿distintos a qué?” van a ser.
Por eso es necesario no esperar “A ver quién es el candidato”, eso es secundario, lo que es acuciante es que pongamos nuestro esfuerzo en reconstruir la política, aquella que Francisco calificaba como “La más noble de todas las actividades, porque buscaba el bienestar de todos”, reconstruirla desde abajo, yendo a las sociedades de fomento si las hay o creándolas donde no existen, hablando con nuestros vecinos de los problemas del barrio y como resolverlos, si sos comerciante yendo a la asociación de tu ciudad, sumarte, reclamar que representen las necesidades de sus pares ante las autoridades, si sos profesional en tu Colegio profesional, si sos empresario en la asociación de tu ramo.
A los que tienen vocación política, armá tu Unidad Básica, llamá a tus conocidos, recorré las organizaciones que mencioné antes, los sindicatos, otras UB, buscá objetivos comunes, debate, horizontalidad participativa, sacate el dolor y la angustia de la impotencia, salí de la bronca individual y juntala con otras broncas y demandas, transformala en un reclamo, una demanda una propuesta de solución, de a poquito, de lo más simple a lo complejo, de abajo hacia arriba.
Pero lo más importante, lo irrenunciable, si no queremos ser más de lo mismo, recordemos que “La mortaja no tiene bolsillos”, si vas a meterte simplemente para ser un chorro, un sinvergüenza, un estafador más, de las necesidades populares espero que no hayas leído nada de esto, no es para vos, vos sos parte de lo que debe terminar.

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