Puntos para pensar la reconstrucción

Por JUVENTUDES ARGENTINAS

“Cada generación recibe como herencia la tarea de dar forma a su propio tiempo: hacer madurar la historia como un lugar donde se proteja la dignidad de cada persona, se promueva la justicia y se haga posible la fraternidad […] No temamos ensuciarnos las manos en la obra de nuestro tiempo«

Carta Encíclica de Su Santidad León XIV Magnífica Humanitas 

Este documento surge por la voluntad de distintas organizaciones políticas de ponerle palabras a una noción de destino común que venimos forjando hace tiempo. 

Ante un movimiento nacional fracturado que no da respuestas a la crisis material y espiritual de nuestra Patria, nos proponemos plantear algunos puntos de acuerdos que puedan servir como premisa para ampliar el campo político. 

Lejos de significar premisas cerradas, presentamos una humilde propuesta, abierta, que sirva como base para encontrarnos y discutir acciones que puedan llevar a la Argentina al destino que merecemos: un modelo político que ponga la felicidad del pueblo en el centro, garantizando la realización individual y colectiva del conjunto de la sociedad. 

«Hoy, reconstruir significa reconocer que, en la pluralidad de voces y visiones que a veces recuerda la dispersión de las lenguas, existe, sin embargo, una posibilidad luminosa: la de edificar juntos, transformando la diversidad en un recurso y haciendo de la escucha y del diálogo el terreno común en el cual hacer crecer la justicia y la fraternidad»  

POLÍTICA INTERNACIONAL 

  1. En la transición mundial actual, donde cada vez se asientan más las bases de un nuevo orden mundial multipolar, la Tercera Posición se encuentra más vigente que nunca como única posibilidad para una política exterior soberana que garantice una Argentina grande y justa. 

2. Garantizar un Estado de escala continental a través de la integración de los distintos países de la región. En abierta tensión con la política balcanizadora del Imperio Británico en nuestro continente, Argentina siempre fue impulsora de la unidad continental. 

San Martín y Belgrano en los albores de las independencias; Felipe Varela, a través de la Unión Americana de fines del siglo XIX; Luis María Drago, creador de la Doctrina Drago en 1902; y Juan Domingo Perón, quien rechazó el ingreso de Argentina a la OEA y propuesto los “Estados Unidos de América del Sur» y la creación del ABC; son ejemplos de nuestra bagaje histórica. 

3. Plantear una inserción inteligente al mundo, construyendo alianzas estratégicas entre los gobiernos y los pueblos a través del encuentro de intereses comunes y permanentes. Nosotros debemos integrarnos al mundo y no el mundo incorporarnos a nosotros. La política internacional argentina no puede rebajarse solo a buscar las migajas de la división internacional del trabajo que nos imponen las potencias.

4. Identificamos en el BRICS+, por un lado, el intento de una arquitectura multipolar de relaciones interestatales desde el Sur Global al cual la Argentina debe integrarse lo más pronto posible; y, por el otro, existen grandes oportunidades históricas para asentar definitivamente, en un acuerdo político más amplio que el MERCOSUR, una estructura político- económica y de defensa con Chile, Brasil, Uruguay y demás naciones vecinas con las que compartimos intereses en la Cuenca del Plata, el Atlántico Sur y la proyección antártica. 

5. Repensar el Servicio Exterior de la Nación, con el objetivo de construir una diplomacia al servicio del interés nacional y que pueda representar fielmente la posición argentina ante organismos internacionales y/o terceros Estados ante la creciente demanda mundial de nuestros recursos. 

EL ROL DE LA POLÍTICA Y DEL PERONISMO 

  1. El Estado debe ser un motor de la democracia social y participativa y de la Comunidad Organizada. Las naciones no las liberan los funcionarios brillantes, sino los pueblos conscientes y organizados. 

2. Las organizaciones libres del pueblo son la base de la Comunidad Organizada. Su fortalecimiento combate la «insectificación» del ser humano que ya advertía nuestro Movimiento a mediados del Siglo XX y que se ha visto profundizada en la Posmodernidad. El Estado no debe entrometerse en sus funciones sino ser un agente subsidiario para su sostenimiento. 

3. El sujeto político no es el funcionario de Estado ni su beneficiario el trabajador-consumidor. El sujeto de nuestra política es el trabajador, y el fin el ser humano, que «debe ser dignificado y puesto en camino de obtener su bienestar, debe ser calificado y reconocido en sus esencias». 

4. En este sentido, entendemos al trabajo en su concepción amplia y no reduciéndolo solo al trabajo como generador de ganancia. Es trabajo todo aquel que sirve para reproducir la vida y transformar la realidad circundante, como el trabajo comunitario, las tareas de cuidado, la protección del ambiente, el cuidado de la salud colectiva, etc. 

5. «Ninguna mano, por sí sola, basta para sostener el peso de los desafíos que atraviesa el mundo; y ninguna es tán débil como para no poder ofrecer su contribución». Por esto, no reconocemos sujetos activos y sujetos pasivos en la política, sino que es propio de la dignidad humana corresponderle una obligación a cada derecho. 

6. Identificar cuales son las modalidades de la Guerra Mundial Híbrida que se despliegan hacia el interior de nuestro territorio con el objetivo de combatirlas. Los programas de ajuste, la represión, la Guerra Cognitiva o el intento de disciplinamiento del Movimiento Nacional a través de la «guerra judicial» son formas variadas en los que esta guerra mundial en cuotas se expresa en nuestra Patria y debemos combatirlas. La ilegal persecución judicial contra dirigentes del campo nacional intenta ser una herramienta de disciplinamiento y división del Movimiento. 

FEDERALISMO 

  1. No puede existir proyecto nacional sin federalismo real. Entendemos por federalismo el integrar todas las potencialidades y problemáticas nacionales en un mismo proyecto nacional. El federalismo no implica en modo alguno la eliminación del Estado Nacional o de un Estado Central. No plantea una fragmentación. Por el contrario, plantea es establecer bases para un desarrollo equitativo en el territorio. 

2. La acción de gobierno debe contemplar la diversidad de idiosincracia, clima y geografía de cada lugar habida cuenta de que la Argentina es el octavo país de mayor extensión territorial del mundo. 

3. Tanto la imposición del centralismo porteño en el proceso de toma de decisiones como las medidas balcanizadoras que han funcionado de falsos alicientes -como la provincialización de los recursos naturales-, atentan contra cualquier posibilidad de discutir seriamente un proyecto Nacional y Federal. Continuar sin resolver la cuestión distributiva entre las provincias (postergada para siempre bajo la norma de aplicación imposible de la Reforma Constitucional de 1994) hará emerger con más fuerza planteos tributarios locales y eventual fragmentación del territorio. 

SEGUNDA PARTE 

ACCIÓN DE GOBIERNO 

SOBERANÍA TERRITORIAL 

  1. Es necesario decir, en primer lugar, que la Argentina es víctima de una ocupación ilegal y colonial por parte del Reino Unido. El ejercicio de la soberanía nacional, en sentido amplio, será imposible de llevar adelante si persiste la ocupación del 25% de nuestro territorio bicontinental. 

2. No puede existir un gobierno libre y soberano cuando la soberanía -y, por lo tanto, la existencia del Estado- se ve ofuscada y constantemente amenazada en su centro geopolítico Un gobierno realmente nacionalista y popular debe pensar el conjunto de sus políticas en esa clave. 

3. Esto no solo vale para la ocupación británica en las Malvinas e Islas del Atlántico Sur: los enclaves «privados» en manos de actores extranjeros en posiciones geopolíticas claves de nuestra Patria, como el Río Paraná, Tolhuin o el Lago Escondido, por solo nombrar tres ejemplos, deben ser desarticulados como primera acción de gobierno.

ECONOMÍA 

  1. El Estado debe jugar un papel absolutamente preponderante en cuanto al control de los resortes estratégicos y totalmente subsidiario en el desarrollo de la libre empresa. Esto ya se encuentra establecido en la Constitución Nacional de 1949: «toda actividad económica se organizará conforme a la libre iniciativa privada, siempre que no tenga por fin ostensible o encubierto dominar los mercados nacionales, eliminar la competencia o aumentar usurariamente los beneficios». 

2. Son resortes estratégicos aquellos necesarios para el desarrollo de una Nación y que no pueden regirse bajo la lógica de la ganancia privada. Solo por dar unos ejemplos, son estratégicos los minerales, las finanzas, los hidrocarburos, el acero, el comercio exterior, el aluminio, las comunicaciones, los servicios públicos, la logística y la vivienda, entre otros. 

PRODUCCIÓN 

  1. Lejos de lo que plantean los discursos liberales, es justamente esta forma de pensar la economía la que ha garantizado siempre en la Argentina la verdadera libre iniciativa privada, en una economía estable y justa, lejos de los intereses usureros de los monopolios privados. El Estado no debe intervenir en todo ni entrar en contradicción antagónica con el mercado. Debe estar en lo menos, aunque lo más importante: los resortes estratégicos de la economía y donde el mercado no llega ni resuelve por si solo.

2. Los trabajadores argentinos, verdaderos generadores de la riqueza nacional, somos quienes debemos discutir qué hacer con nuestro destino común. Debe garantizarse una participación activa de todos los trabajadores (formales, informales y desocupados) en la discusión del modelo de país. 

3. Para eso, es necesario, fomentar la construcción de nuevas herramientas que permitan una representación real del conjunto de los trabajadores tanto en la discusión política como en la representación institucional. 

4. La producción es un pilar fundamental del modelo de desarrollo nacional. Debe concebirse, por lo tanto, con una visión de conjunto que promueva el verdadero federalismo, pensando en el crecimiento de PyMes y economías regionales para el desarrollo de un entramado productivo con enfoque en el fortalecimiento de una economía verdaderamente nacional. Al mismo tiempo, es necesario articular dicho plan con la necesidad de atender la redistribución de los ingresos, el desendeudamiento y la inversión en los sectores estratégicos para el desarrollo del proyecto nacional. 

RECURSOS NATURALES 

  1. Ya la avanzada Constitución Nacional de 1949, derogada de facto y desconocida por los constituyentes justicialistas de 1994, proponía en su artículo 40 una fórmula que sigue teniendo vigencia: Los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón y de gas, y las demás fuentes naturales de energía, con excepción de los vegetales, son propiedad imprescriptibles e inalienables de la Nación, con la correspondiente participación en su producto que se convendrá con las provincias.

LOGÍSTICA

  1. La logística es una herramienta central de soberanía, integración territorial y desarrollo económico. Pensar un modelo nacional en términos logísticos, implica contar con un sistema de transporte multimodal en manos del Estado, que articule de manera eficiente las vías fluviales, ferroviarias, rutas y puertos, reduciendo costos y fortaleciendo la producción nacional. 

2. La recuperación de la Vía Troncal Navegable, mal llamada Hidrovía, como eje estratégico del comercio interior y exterior resulta fundamental para asegurar el control de la principal arteria económica del país, ya que por allí transita un gran porcentaje de la proteína vegetal que consume el mundo). Al igual que ocurre con el Misisipi en EEUU o el Yangtze en China, el Estado debe controlar la principal vía de comercio, tratándose de un asunto de seguridad nacional. 

3. Lo mismo ocurre con la construcción del Canal de Magdalena, fundamental para garantizar una salida directa al Océano Atlántico, impedida desde hace dos siglos por la separación de la Banda Oriental del Uruguay fomentada por el Imperio Británico. Impera recuperar la conexión de la Argentina fluvial con la Argentina Marítima, otorgándole al agua y en definitiva al Mar Argentino y al Atlántico Sur el lugar primordial que les corresponde. 

4. En este sentido, fomentar el pensamiento nacional situado desde y para una Nación marítima. Recuperar la Marina Mercante, los astilleros, la pesca nacional, la Dirección Nacional de Vías Navegables, los puertos privados, entre otras aristas. No hay forma de tener un comercio exterior argentino con todo esto en manos privadas-extranjeras. 

5. Del mismo modo, la reconstrucción y expansión de la red ferroviaria permitiría conectar regiones productivas e integrar provincias alejadas a los grandes centros de consumo y exportación, a través del abaratamiento de costos y la desconcentración del transporte de cargas dependiente del camión que hoy significa un 95% de nuestra logística interna. Una logística moderna, planificada y orientada al interés nacional no solo incrementa la eficiencia económica, sino que también fortalece la presencia efectiva del Estado sobre el territorio y amplía los márgenes de autonomía estratégica de la Nación. 

DEFENSA 

  1. La defensa nacional debe recuperar su carácter estratégico como garantía de soberanía, integridad territorial y proyección de poder en un escenario internacional cada vez más complejo. En 1983, la Argentina destinaba el 3,81 % de su PBI a esta área; hoy, 43 años después, estamos en un piso histórico: 0,5%. Esta no es una mera reducción presupuestaria, sino una política de Estado sostenida durante cuatro décadas de desinversión sistemática en defensa, que debemos romper de manera frontal y urgente. 

2. Resulta un despropósito que el octavo país más grande del mundo, poseedor de activos geopolíticos de enorme valor -Atlántico Sur, proyección hacia la Antártida y vastos recursos naturales-, destine una fracción ínfima de su riqueza a protegerse. Por eso proponemos cuadruplicar el porcentaje actual hasta el 2% del PBI como primer paso inmediato en un lapso no mayor a 5 años, entendiendo que se trata de una inversión y no de un gasto. 

3. La cuestión Malvinas sigue siendo una causa permanente de la Nación, pero debe ser abordada desde una Defensa revisionista. Esto implica dejar atrás el enfoque meramente diplomático y contemplativo, para orientar todos los medios materiales, la infraestructura, los recursos humanos, la inteligencia, la logística, el adiestramiento, la doctrina y la organización de las Fuerzas Armadas en función de la principal amenaza a nuestra seguridad: la presencia militar británica en las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur. No se trata de revanchismo, sino de una lectura realista del poder: sin capacidad de disuasión, no hay negociación posible. 

4. En este marco revisionista, resulta indispensable impulsar un programa sostenido de reequipamiento y modernización de las Fuerzas Armadas, priorizando la recuperación de capacidades operativas, logísticas y tecnológicas. Eso incluye, necesariamente: 

Recuperar las capacidades submarinas y los medios aeronavales, fortaleciendo la flota de mar en general. 

Fortalecer la presencia militar y científica en el Atlántico Sur mediante el desarrollo de capacidades de defensa de costas, antiacceso, denegación de área (A2/AD) y control del mar. 

Recuperar el FONDEF (Fondo Nacional de la Defensa) como herramienta de financiamiento específico y no negociable.

5. Al mismo tiempo, la industria de la defensa debe convertirse en un motor de desarrollo científico e industrial. Para eso, proponemos la recuperación de las empresas estratégicas para la Defensa Nacional: FADEA, Tandanor, Fabricaciones Militares, IMPSA, Astilleros Río Santiago, INVAP y Arsat. No como museos empresariales, sino como núcleos dinámicos de producción nacional de sistemas, vehículos, radares, buques, aeronaves y tecnologías de uso dual. Allí están como estandartes el Pulqui II, el Pucará, el TAM, el FAL y tantos otros implementos bélicos fabricados en el país. 

6. Asimismo, es necesario dar una discusión seria sobre el subrégimen de promoción industrial de Tierra del Fuego AiAS, teniendo como marco teórico los intereses geopolíticos nacionales -no la mera rentabilidad contable—. Una base logística y productiva en el extremo sur es tan estratégica como un destructor. 

7. Finalmente, una defensa revisionista exige capacitar a las Fuerzas Armadas en asuntos de geopolítica situada: no doctrinas importadas ni manuales genéricos, sino análisis concreto de nuestros propios intereses en el Atlántico Sur, la Antártida y el conflicto de poder global. 

EDUCACIÓN, CIENCIA Y TECNOLOGÍA, CULTURA Y COMUNICACIÓN

  1. La educación, la cultura y la comunicación deben ser lugares de reproducción del ser nacional. La única base posible para edificar la Argentina que soñamos es formar argentinos y argentinas en el reconocimiento y la correcta valoración de nuestra historia y nuestras tradiciones 

2. La diversidad argentina, lejos de ser un problema, es una virtud. Para que nos fortalezca, la cultura nacional debe funcionar como un lugar de encuentro común. Debemos combatir las posturas liberales que tienden a la fragmentación social, y construir un verdadero pueblo que defienda sus intereses tanto desde la práctica como desde la consciencia. 

3. La educación es un asunto estratégico. El Estado debe construir una educación en el marco de las necesidades nacionales, lo que exige una intervención inmediata en todos los niveles del sistema educativo -que, desde hace décadas, ha sido cooptado directa e indirectamente por potencias extranjeras-, para reelaborar sus planes de estudio. 

4. Al mismo tiempo, bregamos por un control absoluto del financiamiento externo por parte de las Fundaciones, limitando fuertemente el diseño de políticas públicas estatales y la integración a la gestión de gobierno por parte de cuadros burocráticos que se encuentran financiados por enemigos de la Nación Argentina.

5. En los marcos de la Guerra Mundial Híbrida en la que nos encontramos, una de las armas fundamentales de nuestros adversarios es la guerra cognitiva a través de plataformas digitales. En pos del cuidado de la producción de subjetividad, es necesario un control y regulación de las plataformas digitales para evitar la fragmentación social y la vulnerabilidad del conjunto del pueblo argentino. 

6. Pensar la producción de Ciencia y Tecnología como parte de un modelo estratégico de desarrollo ordenado con el proyecto nacional. Debemos pensar, desde la lógica local, el enclave de desarrollo tecnológico-productivo para el desarrollo económico social de las provincias en general y el desarrollo territorial en particular con foco en el ser humano.  

AMBIENTE Y DESARROLLO 
1. Los recursos naturales son una componente esencial del patrimonio nacional. Los sistemas hídricos, los suelos, las fuentes de energía y la biodiversidad, constituyen la base material, indispensable en el proceso de evolución productiva del país. Su valor excede su dimensión económica, por tanto, el aprovechamiento los mismos debe orientarse al desarrollo integral de la República y al fortalecimiento de la soberanía nacional 

2. Dado que la cultura de cada comunidad se estructura en su relación directa con el entorno, se debe asumir la responsabilidad de proteger este vínculo como un componente inseparable del desarrollo. La afectación territorial debida a proyectos de gran impacto debe entenderse como una inversión de la riqueza ecosistémica para el futuro del país. Esto exige una distribución justa y proporcional de sus beneficios y cargas ambientales. 

CONCLUSIÓN 

Insistimos, esto es una base, abierta, programática, a discutir, criticar constructivamente y complementar con aportes de patriotas (en lo que respecta a salud, educación, justicia, ambiente, cultura, comunicaciones, entre otras importantes áreas) a lo largo y ancho del país. Una embrionaria y humilde respuesta a nuestro tiempo, sobre el cuál estamos decididos a ser protagonistas. Hacemos un llamado a las y los argentinos a tomar en sus propias manos el destino de nuestra gloriosa Nación. A organizarse bajo la bandera del Movimiento Nacional por el que bregamos. Existiremos mientras demos pelea. Desde nuestra tradición histórica de lucha y como mandato generacional: vamos por una nueva independencia.

Rosario, Santa Fe

20 de junio de 2026

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