La autoría del crimen de Rucci por Montoneros. Informe final

Por Aldo Duzdevich

El mediodía del 25 de septiembre de 1973, dos días después  de que Peron obtuviera su tercera presidencia con el voto del 62% de los argentinos, al salir de su domicilio de Avellaneda  2953, el Secretario General de la CGT,  Jose Ignacio Rucci fué recibido con una lluvia de balas que terminó con su vida.

En La Lealtad. Los montoneros que se quedaron con Perón, publicado en 2015, dediqué quince páginas a reunir testimonios sobre la llamada «ejecución» de José Ignacio Rucci. Antes y después de ese libro, numerosas obras y declaraciones adjudicaron el crimen a Montoneros. Sin embargo, 53 años más tarde, todavía hay quienes intentan diluir esa responsabilidad. Por eso, aun a riesgo de de ser reiterativo , voy a transcribir algunos testimonios que muestran que el asesinato fue una decisión orgánica de Montoneros, llevada a cabo por un comando de la propia organización.

 En el momento no hubo un comunicado publico de Montoneros reivindicando la operación, como normalmente  hacía cualquier organización revolucionaria. Recién, dos años después, y ya fallecido Peron, Montoneros en su órgano de prensa oficial el Evita Montonera, N.º 5 de fecha junio-julio de 1975, asumió públicamente el “ajusticiamiento” de José Ignacio Rucci.

 El articulo de cuatro páginas lleva por título “A dos años de la matanza de Ezeiza” Ni olvido ni perdón”  en el cual se relatan los hechos de Ezeiza. Y en un recuadro al final de la nota, titulado “Justicia Popular” dice: “La masacre del 20 de junio puso de manifiesto la fractura que desde ese día iría profundizándose en el Movimiento Peronista. Esa misma noche Rucci  justificó la matanza ante las cámaras de televisión, mientras los medios de difusión controlados por López Rega y el vandorismo intentaban ocultar la absoluta hegemonía de nuestras fuerzas en el acto.”

 “La Juventud Peronista denunció esa misma semana desde El Descamisado a los autores de la traición, con un amplio testimonio fotográfico que no dejaba lugar a dudas.”

“La sangre de los compañeros peronistas caídos el 20 de junio, de Antonio Quispe, Beto Simona, Jose Luis Nell y tantos otros que cayeron ese día, no fue ni será olvidada por Montoneros.”

A continuación en mayúscula y  negrita  se enumeran los nombres  de dieciséis “ajusticiados” con la aclaración de que  organización los mató. Y el primero de ellos es el de José Rucci.

“—Jose Rucci, ajusticiado por Montoneros el 25-09-73

—Jorge Patricio Gallardo, del C.de O. ajusticiado por el ERP22

—Bondarchuk, del C. de O. ajusticiado por el ERP22

—“Bocha” Venturino, del C de O. herido gravemente por Montoneros

—FELIX NAVAZZO, instructor militar de CNU, ajusticiado por Montoneros el 1-7-74

—MARTIN SALAS, de la CNU, ajusticiado por Montoneros el 5-8-74.

—ALEJANDRO GIOVENCO, herido gravemente por Montoneros y muerto por una bomba que llevaba en su portafolios.

—VICTOR SANCHEZ,  jefe del C d O del Chaco, ajusticiado por Montoneros el 13-9-74 junto al matón CARLOS ALBERTO SAUCEDO.

—JUAN CARLOS MARIANI, de la JSP, ajusticiado por Montoneros el 23-10-74

—ISSAC  YORKIS, de la JPRA, ajusticiado por Montoneros el 30-10-74

—RUBEN DOMINICO, concejal del C. de O. ajusticiado por Montoneros en diciembre de 1974.

—ARMANDO CANZIANI, vandorista del Ministerio de Trabajo, ajusticiado por el ERP22 el 28-1-75.

—VILLAFAÑE, matón de la UOM ajusticiado por Montoneros en Marzo de 1975.

—CASTROFONI, de la CNU, ajusticiado por el ERP22.”

Este documento que puede ser consultado en “Eltopoblindado.com” y en otros archivos históricos,  cierra la discusión respecto la autoría de la ejecución de Rucci, y los defensores de la historia montonera  deberían releer su “Órgano Oficial”.

Alguno dirá que el Evita Montonera también fue escrito por la CIA para  engañar a los historiadores, pero bueno…Si es así, los equivocados somos unos cuantos y paso a transcribir algunos de los testimonios dados  por reconocidos ex-militantes. Para no extenderme, el origen de las citas van al final del texto.

Comienzo por uno de los textos mas recientes el libro Conocer a Peron (2022) Juan Manuel Abal Medina  narra: “Perón me había insistido en que buscara a Galimberti y ayudara a parar la locura de las amenazas a Rucci (…). El «Rucci, traidor, a vos te va a pasar lo que le pasó a Vandor» era inadmisible para el General. Era una instigación a matar. Él se preguntaba: «¿Traidor a qué? ¿Quiénes son ellos para decirlo?».(…)”

“Fui a Gaspar Campos, (…) Perón. Tenía los ojos nublados. Lo primero que dijo fue: «Me mataron a mí… Peor: mataron a mi hijo». Y agregó: «Son unos criminales, unos criminales…». «Sí, mi general. Eso son», le respondí. Y él me preguntó: «Usted ¿piensa lo mismo que yo?». (…) Se recompuso y me dijo que había información confusa, pero que llegaban señales de que habían sido Montoneros «nuevos». Y agregó: «Supongo que se refieren a los que se les sumaron, los de Quieto…». (…)”

“El asesinato de Rucci fue para mí un punto de no retorno en mi relación con Montoneros. La falsedad histórica de atribuirse un protagonismo excluyente en el «Luche y Vuelve», como la tontería de pretender compartir la conducción con el General, eran hechos corregibles. Lo mismo los balbuceos marxistas del documento que me había pasado Perón, que si bien me alejaba de sus autores entendía que eran consecuencia del proceso de unidad con las FAR, y que esa inclinación podía revertirse. El asesinato de Rucci, en cambio, no tenía para mí regreso posible.(…)”

“Sobre Perón, el asesinato tuvo un efecto demoledor, y no dudo en afirmar que colaboró con el deterioro de su salud. (…) El General quería mucho a Rucci. Pero, además, Rucci había sido inflexible en su verticalidad y clave para garantizar su regreso.”

“El miércoles 26, el General me citó .  Habló de José Rucci. Dijo cosas muy lindas (…) Me confió, por segunda vez, que «ese 17 de noviembre, cuando los vi a ustedes dos y nos abrazamos, fue el día más feliz de mi vida».”

“Le pregunté si no deseaba descansar, (…)  me dijo: «El cuerpo ahora lo tengo bien, lo que tengo mal es el alma». Era evidente que el asesinato de Rucci le había hecho mucho daño, y sentí que  el General estaba muy solo, que su tristeza tenía un componente quizá ya demasiado largo de soledad.”(1)

 María Elpidia Martínez Agüero esposa de Firmenich dijo en 2002 : “Fue una operación que no se debió haber hecho, más allá de que era un burócrata que negociaba. A partir de ese error original, la línea política de Montoneros se desbarrancó. Desde la operación a Rucci yo sentía que había alguna pifiada nuestra, que teníamos que modificar la estrategia, pero la dinámica eran tan rápida que la vorágine no te dejaba pensar”. (2)

El ex montonero y escritor Miguel Bonasso:“El Pepe Firmenich, de manera fría y seca, nos confirma oficialmente que Rucci fue ejecutado por la Organización. Lo explica en términos estratégicos: la lucha contra el vandorismo…y su responsabilidad en la masacre de Ezeiza(..). No estoy de acuerdo y lo digo(…) Firmenich da largas explicaciones e incluso sugiere que el capo de la UOM, Lorenzo Miguel, le dio luz verde al atentado. (…) Al otro día fuimos a cenar con Lino Roque, que me contó con pelos y señales el atentado contra Rucci. (3)

El poeta y ex montonero Juan Gelman : “Lo de Rucci no se hizo para despertar la conciencia de la clase obrera; se hizo en la concepción de tirarle un cadáver a Peron sobre la mesa para que equilibrase su juego político entre la derecha y la izquierda. Cuando se produce lo de Rucci en septiembre de 1973 y lo de Mor Roig después, hay gente de distinta procedencia que no esta de acuerdo. Como conclusión, lo de Rucci iba a cercenar el apoyo de la clase obrera y lo de Mor Roig los apoyos de la clase media” (4)

Ex Secretario de DDHH Dr. Eduardo Luis Duhalde “No tengo dudas de que a Rucci lo mataron los Montoneros y FAR, que acababan de fusionarse. Lo hicieron con un  propósito múltiple: en su delirio habían acuñado la teoría de que había que negociar con Peron, “apretándolo con un muerto sobre la mesa”. Al mismo tiempo buscaban congraciarse con Lorenzo Miguel (…) y ajustar cuentas con Rucci. (…) Ni el secretario de la UOM vio con simpatia este crimen, ni a Peron lo “apretaron” sino que se  enfureció realmente”  (5)

Carlos Mugica :“¿Quien mato a Rucci? Los Montoneros. No es lo que yo opino. Lo se. Los montoneros me lo hicieron saber directamente. Le quitaron la alegría tremenda de experimentar a Peron dos días después de ser elegido Presidente…Le castraron la alegría y eso es imperdonable. No importa la autocrítica…¡la cagada que hicieron !Un error tremendo de la burocracia montonera la nueva burocracia.” (6)

Horacio Verbitsky en el libro Vida de Perro : “Tomemos el ejemplo de Claudia, hija de Rucci. Montoneros mató a su padre cuando ella tenía 9 años: es una víctima. Si bien detesto sus posiciones políticas, en todo caso podemos discutir quién era José  Ignacio Rucci, pero a las víctimas les tengo mucho respeto”. (7)

Pilar Calveiro “De hecho, ya en septiembre de 1973, incluso antes de la asunción de Perón, había asesinado al secretario general de la CGT, José Rucci, en un operativo armado cuya autoría no reconoció públicamente. Era, sin embargo, un recordatorio anónimo del poder de la violencia, una forma de acelerar la resolución de la «contradicción ideológica» que Firmenich reconocía tener con Perón.” (8)

Ernesto Jauretche : “Los compañeros entraron a la casa de al lado como una empresa de pintura. Cuando Rucci salió rodeado de la custodia, estaba completamente a tiro, porque le estaban apuntando de arriba…y además le tiraron una granada” (9)

El ex jefe del PRT-ERP Enrique Gorriaran Merlo: “La lucha interna entre la izquierda y la derecha peronista se dirimía a tiros. En cambio, nosotros, en todo lo que se refería a dirigentes sindicales o políticos, tendíamos a dirimirlo de otra manera… Igual los Montoneros, poco antes de que asumiera Perón mataron a Rucci, aunque no se hacían cargo y quedaba la duda. En ese caso tuvimos que sacar un comunicado diciendo que no habíamos sido nosotros; por supuesto que no decíamos quien había sido.” (10)

El ex “oficial montonero” y escritor Juan Gasparini: “los siete miembros del equipo operativo dirigido por Horacio Antonio Arrue, “Pablo Cristiano” lo acribillaron a perdigones. A dos días del abrumador triunfo electoral de Peron (…) si bien no hubo firma publica para la militancia fue un secreto a gritos que la “Traviata” era la primer opereta de la flamante “OPM”. (…)  Firmenich confesará ante Jorge Asis en Brasil: “Nosotros no matamos a Rucci. El error nuestro fue político, no haberlo desmentido en su oportunidad” . Gasparini reflexiona: “No, pero si. La equivocación no fue la ejecución, sino el olvido de impugnarla. Si no se la negó fue para capitalizarla entre bambalinas y porque a Perón no debían quedarle duda de quienes “le habían tirado el fiambre”, usando la expresión que volveremos a escuchar en la boca de Firmenich. Más aún: este hecho acercaría nuevamente a la organización Montoneros  con el  ERP, por encima de las diferencias de identidad política”. (11)

Ex “oficial montonero” y escritor Carlos Flaskamp: “La idea del comando fuera de control debe ser descartada, porque todas las estructuras estaban bajo control en esta etapa, y también porque sería ilógica, ya que la acción contra Rucci contó con el respaldo orgánico de la conducción y los ámbitos inferiores(…)En la conducta de Roberto Perdía, quien se autotitula “jefe montonero” y efectivamente lo era en ese momento y también después, hay una evidente intención de embuste cuando un cuarto de siglo más tarde, en su historia lavada de los montoneros, todavía pretende no saber nada del asunto. Lo sabia hasta el último miembro pleno de la organización y tanto más Perdía, que integraba su núcleo nacional de conducción.” (12)

Ex “oficial montonero” y escritor Jose Amorin:  “En realidad, el asesinato de Rucci constituyo la forma de zanjar de una vez por todas las discusiones entre Movimientistas y Militaristas. En ese momento en la Conducción Nacional eran ocho. De ellos cuatro (Firmenich, Hobert, Perdia y Yager)  provenían de Montoneros. Tres (Quieto, Roque, y Osatinsky) de FAR y Horacio Mendizabal de Descamisados.”  (13)

Ricardo Grassi  el entonces director del Descamisado en su libro del mismo nombre : “Fue al atardecer cuando,  Firmenich llegó a la revista. (…) le fue suficiente decir “fuimos nosotros” para sumirnos en el silencio.(…) Montoneros no firmaría la acción .(…) No alcanzaron las dos horas que Firmenich se quedó en el Desca para explicar lo inexplicable ante treinta personas azoradas. Dijo que había que defender el espacio conquistado en la lucha contra la dictadura  (…) . Subrayó la necesidad de oponerse al Pacto Social, del que Rucci era la pata sindical. (…) Poco menos de un año después, Firmenich explicaría: “Creímos que tirándole al viejo un fiambre sobre la mesa íbamos a poder negociar en mejores condiciones, y la historia nos demostró que no era así. Fue una decisión política equivocada”. (14)

El ex militante montonero Enrique Gil Ibarra en su libro  Paredón y después : “Pese a que la organización Montoneros jamás reconoció ser autora del hecho, la mayor parte de los integrantes de la organización lo asumieron como propio -se la llamó «Operación Traviata» por lo de los «23 agujeritos»-. Años más tarde, informalmente, compañeros de la conducción reconocieron que le «habían tirado un muerto a Perón, para condicionarlo y demostrarle poder».”

Ex militante montonero y escritor Horacio Gonzalez : “Yo personalmente imagine que había una autoría de esa índole y por eso mismo junto a muchas otras personas decidimos dar un paso al costado al poco tiempo de la organización. Rucci es una criatura de él, no era una criatura del peronismo, era un hombre de la extrema fidelidad a Perón (…) Entonces, creo que Perón valoraba mucho a Rucci, era el secretario General de la CGT y además era el líder de la UOM. Montoneros sabía que si tocaba a Rucci de esa manera -aunque la Historia nunca es fácil de predecir- iba a estar en el límite, y que Perón iba a aceptar esta fuerza antagónica e iba a aceptarlo en conciencia histórica de un modo dialéctico, con negatividad.”

Ex jefe militar de Taco Ralo FAP Néstor Verdinelli : “Montoneros siguió empecinado en dar la lucha en ese terreno superestructural. Esa estrategia culminó con el asesinato de Rucci. Que fue hecho para presionarlo a Perón, para obligarlo a negociar. Error capital, cometido tanto por incapacidad de análisis como por desconocimiento elemental de Perón y su psicología.  Rucci era un incondicional de Perón y en su historia no hay nada que justifique matarlo.  Allí sellamos la separación de las fuerzas populares y las organizaciones armadas. Después sería sólo un proceso inevitable el ir siendo masacrados a manos de los criminales más crueles de nuestra historia”.

Ex militante montonero Jorge Rachid : “Cuando lo matan a Rucci,  estábamos con Greco en la JTP y nos vamos a verlo al Canca en la calle Chile. Empezamos a redactar un comunicado de repudio acusando a la CIA y  a los servicios cuando llega un compañero “comandante” que nos dice: “¡Paren, boludos, qué están haciendo, si lo hicimos nosotros (…) Para nosotros fue como un mazazo por dos cosas. Primero  porque nosotros -pese a estar en JTP- no le teníamos animadversión. Más enemigo nos parecía Lorenzo Miguel porque, en términos de poder político era más fuerte que Rucci, que era el delegado de Perón. Matarlo a Rucci era matarlo a Perón porque Rucci no tenía otro poder que no fuese Perón. Pero, Lorenzo Miguel -que era el jefe del aparato, de las 62, de la UOM, el gremio más poderoso del sindicalismo- estaba hablando con la conducción de la “Orga”(17)

Hernan Patiño Mayer cuenta que al día siguiente tenían una reunión con el jefe montonero Horacio Mendizabal: “Antes de bajar a buscarlo habíamos estado un rato frente al televisor mirándolo a Perón en el entierro de Rucci en Chacarita y haciendo nuestras especulaciones. En ningún momento se nos ocurrió la posibilidad de que algún peronista pudiera haber cometido tamaña barbaridad. “Bajamos Pedro y yo para ir a buscarlo a Mendizábal. Y en el ascensor le dije: “¡qué hijos de puta los del ERP 22 que lo hicieron boleta a Rucci!”. Mendizábal nos miró, casi diría como si fuéramos –tal vez lo éramos- unos pelotudos y nos dijo “fuimos nosotros”. (17)

 El  militante de la Resistencia Peronista Pancho Gaitan:“Los combativos en el movimiento obrero argentino teníamos una presencia interesante”.“Sin embargo éramos parte del movimiento obrero argentino en su globalidad, éramos parte de sus contradicciones e incluso con el propio Rucci nosotros teníamos contradicciones. Pero de ninguna manera este hecho o las diferencias podían confundirnos en plantear que su asesinato fuera un hecho revolucionario que sirviera a los intereses del peronismo; al contrario, nosotros creemos que fue un hecho contrarrevolucionario, creemos que fue un vil asesinato y creemos que atentó contra Perón, contra la conducción de Perón y contra el conjunto del movimiento obrero” (17)

Ex militante de FAP y Montoneros Marcela Durrieu :“La muerte de Rucci fue una provocación abierta. Hasta entonces, salvo excepciones como la muerte de Aramburu, la violencia era contra el enemigo externo y contra objetivos simbólicos. Las organizaciones peronistas no asesinaban personas, y menos civiles, cualquiera fuera su condición política o moral. Los muertos eran en enfrentamientos y, aún así, se consideraban un error en la planificación militar”. El “relato” de Ezeiza fue la excusa para matar personas “en defensa propia”. Fue una buena ocasión para declararse víctimas del peronismo y en definitiva de Perón.” (17)

Ex militante de las FAP y del MVP  Vidal Gimenez: “Otra muestra de cinismo político fue la táctica de “Operaciones Negras”  dentro de la cual acomodaron el asesinato de Rucci. Cuando nos enteramos por los medios todos pensábamos que había sido la CIA. Dejamos de ser la organización polìtico militar revolucionaria para convertirnos en una mafia manejada por padrinos: la ética y la moral revolucionaria se iban transformando en el más vulgar maquiavelismo, con el único objetivo de competir con Perón por el liderazgo del Movimiento Peronista con métodos de chantajes constantes, mentiras y violencias.” (17)

Arturo Armada: “Fue clave, el acontecimiento  que todo disidente recuerda y menciona como detonante de la disidencia, lo inaceptable, lo insoportable. Que a dos días del triunfo de Perón en las elecciones presidenciales, con el 62% de los votos, se matara a el  hombre  confianza de Perón, su hombre en el sindicalismo, en la C.G.T., nos gustara o no. Rucci no nos gustaba, pero matarlo era imbancable.” (17)

Miguel Saiegh “La presencia de Rucci en la C.G.T era decisiva para sostener el Pacto Social de  Gelbard, porque había que generar una instancia de contención que era la CGT. Más allá de que quizás se exageró con los precios controlados o congelados;  el acuerdo tripartito estaba; con tropiezos pero funcionaba. Por izquierda y por derecha se empieza a torpedear el proyecto de Perón. La muerte de Rucci, a los pocos días de Perón Presidente, es un hecho  gravísimo. No es sólo el daño que le hacen a Perón amputándole uno de sus brazos, es que ese  brazo le ayudaba a sostener todo un andamiaje tanto político como económico-social” (17)

Bueno, podría seguir varias paginas mas de testimonios; rescaté solo una parte de los registrados en “La Lealtad” poniendo aquellos cuyos nombres han tenido mayor protagonismo publico y pueden ser reconocidos fácilmente. Los demás testimonios han ido apareciendo en libros mas recientes.

Como habrán leído nadie, ni siquiera los militantes montoneros muy reconocidos, mencionan a la CIA, el Mossad, la Triple A, o el ERP como posibles autores del hecho.

No me gusta hacer historia contrafáctica, pero si Montoneros no hubiese dado este paso de “tirarle  un  cadáver  sobre la mesa” para romper con Perón, con el Movimiento Obrero y con el resto del peronismo, muy probablemente la historia hubiese sido otra.

Perón le había dado a la Tendencia Revolucionaria un enorme espacio de participación y poder en siete provincias : Buenos Aires, Córdoba, Salta, Mendoza, Santa Cruz, San Luis y Formosa. El Ministerio del Interior, el Ministerio de Educación, y las universidades nacionales eran manejadas por cuadros afines a Montoneros. Ademas el 25% de loa cargos electivos, en concejales, y legisladores provinciales y nacionales.

A toda costa el General intentaba minimizar las diferencias, hacer caso omiso a los cánticos  de “Conduccion  Montoneros y Peron”  (en se orden), a las criticas al Pacto Social y su plan de gobierno.

El 6 de Septiembre Peron, había estado reunido dos horas a solas con Quieto y Firmenich, y dos días después en una reunión que ellos convocaron, con todos los grupos de juventud. Pero para esa fecha, el equipo operativo que seguía a Rucci, ya había detectado su domicilio, y esperaba el momento para su asesinato.

Entre otros efectos, la muerte de Rucci, fue sin dudas un fuerte golpe a la menguada salud del General.

No se puede hacer historia contrafactica. Pero a 53 años vista, el asesinato de Rucci, fue la declaración de guerra de Montoneros a Peron. Y sin  dudas  un parte aguas en la ya convulsionada y violenta etapa 73-76 que va a descarrilar definitivamente con la muerte del General el 1 de julio de 1974.

(1) Juan Manuel Abal Medina, Conocer a Peron, Planeta 2022, Buenos Aires, p 332/333

2)  Felipe Celesia y Pablo Waisberg, Firmenich, Punto de Lectura,Buenos Aires, 2010, p 162 181

 3)Miguel Bonasso, Diario de un clandestino, Buenos Aires, Planeta, 2000, p. 141-42

4)Roberto Mero, Conversaciones con Juan Gelman- Contraderrota, Bueno Aires, Contrapunto, 1987, p. 101

5) Dr. Eduardo Luis Duhalde ex Secretario de DDHH. Nota publicada en la revista Todo es Historia Nº314, de Septiembre de 1993 (Pag.20) declaracion  al historiador Santiago Senen Gonzalez.

6) Audio de charla en Chivilcoy noviembre de 1973.  https://www.youtube.com/watch?v=Ve6v3aemnuY

7) Horacio Verbitsky, Diego Sztulwark, Vida de Perro, Siglo XXI, Buenos Aires 2018, p 124

8) Pilar Calveiro, Política y/o violencia, Norma, Buenos Aires, 2005  p. 46.

9)Relato de Ernesto Jauretche, presentado como “ex Montonero” en la película El Golpe, una producción para TV de Anima Films y The History Chanel Latinoamerica, dirigida por Matias Geilburt, con la locución de Gastón Pauls

10) Enrique Gorriaran Merlo, Memorias de Enrique Gorriaran Merlo, Buenos Aires,  Planeta,2003,  p. 207

11) Juan Gasparini, Montoneros Final de Cuentas, Buenos Aires, Punto Sur, 1988  , p. 70

 12) Carlos Flaskamp, Organizaciones Político Militares, Buenos Aires, Nuevos Tiempos, 2007, p. 122

 13) Jose Amorin, Montoneros la buena historia, Buenos Aires,  Catálogos, 2005,  p. 253

14) Grassi Ricardo, El Descamisado, Buenos Aires, Sudamericana, 2015,   P 211

15) Enrique Gil Ibarra, Paredón y después, Ayesha libros, Buenos Aires, 2001 p. 71.

 16 ) Horacio Gonzalez Director de la Biblioteca Nacional 12-12-2006. La politica online.com

17 ) Testimonios dados para el libro “La lealtad-los montoneros que se quedaron con peron”

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