Por el Centro de Investigación, Desarrollo e Innovación para el Sector Público (CIDISP)
A finales de julio de 2026, el CEO de una de las compañías pioneras a nivel mundial en cuanto a desarrollos de inteligencia artificial e ingeniería de última generación, Elon Musk, dio una extensa entrevista[1] junto a la británica, editora de The Economist, Zanny Minton Beddoes. En su extensión, la conversación es interesante y es recomendable escucharla. En este escrito, mencionaremos dos aspectos que nos incumben en tanto tenemos en el horizonte poder pensar el desarrollo productivo del país en un contexto democrático.
El primer aspecto que resaltamos refiere al trabajo. Musk indica que el próximo paso inmediato en esta carrera ascendente de la tecnología de IA es desarrollar un hardware que soporte el software, es decir, animar una estructura robótica con inteligencia generada artificialmente. Según el magnate, si bien actualmente los trabajos sustituidos por la implementación de IA en las empresas son los denominados de cuello blanco[2], en un período de diez años, este próximo paso dejaría a la gran mayoría de los trabajos manuales que se realizan en el mundo en la completa obsolescencia. Indica que ocurrirá de la misma manera que los cálculos por computadora dejaron sin trabajo a miles de contadores en el inicio de la informática. Para ilustrar el lugar que ocupa una persona que quiera continuar trabajando en esta sociedad del futuro inmediato, el CEO refiere que quien trabaje sería como quien cultiva tus propios vegetales en casa, It´s a nice touch, but it’s useless[3].
El segundo aspecto en el que queremos detenernos tiene que ver con el control en la implementación de estos desarrollos tecnológicos de punta en las sociedades modernas. La periodista pregunta acertadamente: ¿Quiénes van a tener el control en esta comunidad del futuro? ¿Usted, los gobiernos de los distintos países? Musk responde, siempre con gran amabilidad, que sería muy egocéntrico de su parte pensar que él podría tener el control sobre este proceso, en tanto la inteligencia artificial supera por amplio margen cualquier tipo de pensamiento humano. Los gobiernos, a su vez, son completamente ajenos respecto de lo que estas nuevas tecnologías pueden hacer, cómo pueden hacerlo y aún más lo son sobre cómo moldear su desarrollo en el futuro. Por ende, lo que propone es realizar una especie de consejo con los principales jefes de las compañías más importantes de desarrollos de IA y robóticos, para que puedan discutir respecto de qué nuevos artefactos lanzar en el mercado global y cuáles no, cuáles son las fronteras éticas, los valores que estas maquinarias deben tener para la seguridad del entorno humano, etc.
Estas dos aristas nos parecen de enorme riqueza para poder realizar un análisis, detenernos en algunas preguntas y sostener un pensamiento respecto de qué lugar queremos que ocupe el trabajo y con ello los trabajadores y trabajadoras, en nuestra sociedad y en nuestro entramado productivo económico nacional.
¿Qué es y qué alcance tiene defender el trabajo? Un diálogo Tripartito para un pacto social justo
Un gran presidente y general de la nación indicaba que cuando un diálogo se lleva a cabo siempre una buena resolución implica que ambas partes se llevan un cincuenta y cincuenta. El secreto está en procurar que el cincuenta que a uno le toca avance en la realización de lo más importante. Más allá de la mascarada dialéctica, esta afirmación se mueve alrededor de la concepción de la política como arte de hacer lo posible y nos habla de que hay elementos que deben ponerse en relevancia y preservarse con inteligencia por su jerarquía, por la medida de su valor para que la Patria prospere.
El elemento que indiscutidamente merece ese carácter sagrado, pues a partir de él las grandes mayorías populares defienden todo lo que les representa un valor, a la vez que generan la riqueza de la nación y garantizan la unidad nacional, es el trabajo. Defendemos el trabajo porque queremos que en este país exista una única clase de hombres y mujeres, los que trabajan, y que ellos puedan seguir decidiendo libremente sobre el destino de su comunidad.
Ahora, quienes son dueños de los medios de producción, como el señor Musk, también trabajan. Es otra su experiencia, pero si consideramos que pudo llevar su empresa a la cima del prestigio mundial, también eso es trabajo[4]. Más aún, por lo que expresó en la entrevista, le da a lo que él produce un valor enorme para garantizar un futuro próspero para la humanidad. De hecho, en la misma expresa que la implementación de IA en plataformas robóticas permitirá que la productividad se optimice increíblemente, brindando a todos un futuro «de absoluta abundancia».
En este diálogo entre trabajadores, obviamente con intereses disímiles, capitales de diferente magnitud y diferentes experiencias, hay que tratar de que lo importante se preserve, que se elija un camino que lo ponga al resguardo.
Las cadenas productivas de agregado de valor no pueden cerrarse a la implementación de nuevos medios de producción, más eficientes y económicos, para sostenerse como actividades superavitarias. Ahora, pensar que esa apertura exitosa equivale a la utilización indiscriminada de medios robóticos es una falacia, que si se adopta por verdadera sin miramientos, puede ser un camino sin retorno para el bienestar de las grandes mayorías populares. Por eso, quienes defendemos lo importante, defendemos el diálogo y el consenso para poder pensar un camino que pueda sostener de manera equilibrada ese cincuenta y cincuenta que ambas partes deben llevarse de la puesta en común.
En este diálogo tripartito para poder alcanzar un pacto social en la conformación de la comunidad que queremos, el tercer componente y mediador por excelencia entre ambas ramas, la empleadora y la empleada es el Estado Nacional y los funcionarios que se designen para tal rol. Hay aquí un profundo dilema: ¿Puede mediar justamente si no considera lo importante en su jerarquía?
Un ejemplo nacional en desarrollos de frontera tecnológica: La energía nuclear y la palabra de los trabajadores
En 1987, luego de años de políticas de desguace y destrucción implementadas por los gobiernos militares, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA)[5], institución del Estado Nacional Argentino pionera a nivel mundial en desarrollo nuclear con fines pacíficos, para comenzar un camino de reconstrucción y renovación del organismo, realizó durante dos meses el Congreso de Objetivos y Políticas Institucionales (COPI). Iniciativa implementada por la célebre científica argentina, presidenta de la CNEA durante la presidencia de Raúl Alfonsín, la Dra. Emma Pérez Ferreira[6] y con la participación activa de todos los trabajadores y trabajadoras del organismo.
Resulta sumamente importante, poder escuchar el lugar que la Dra. Ferreira le otorga a la palabra de los trabajadores en la construcción institucional desde el diálogo abierto y la enorme importancia del consenso. Sobre todo, en una temática como la producción de energía a partir de fisión atómica, que se puede equiparar a los desarrollos tecnológicos de la Inteligencia Artificial en cuanto a su complejidad técnica, su potencial económico y de desarrollo para la humanidad.
En la apertura del congreso la Dra. dice «Mediante un acto como el que vamos a protagonizar, en el que escucharemos y tomaremos en cuenta las opiniones de todos los sectores, estamos cimentando una genuina conducta institucional para nuestra comisión. Por medio de la participación adulta, respetuosa del disenso y libre de prejuicios, lograremos trazar rumbos permanentes y duraderos, al margen de los desvíos que impongan las circunstancias y con su dirección fijada por una amplia base de consenso»[7].
Respecto de la inserción de esta institución de frontera tecnológica en la comunidad, es importante mencionar que la Dra. afirma «…toda la institución, su capacidad técnica, sus laboratorios, obras y experiencias, constituyen un patrimonio que debe ponerse al servicio del país en todos los campos en que sea posible darles una plena utilización». A lo largo del discurso plasmado en el documento, refiere específicamente diversos ítems, como volver a la CNEA un medio eficaz para la modernización de la industria y de la ingeniería nacionales y la producción de energía nucleoeléctrica para el Sistema Nacional Interconectado; así como también la fabricación de elementos combustibles de diversos tipos, manejo de minerales y materiales de base, aplicación de los radioisótopos y radiaciones en salud y en la industria, etc. Siempre considerando, según sostiene, que estos cambios a implementar «…no deben dar por tierra con objetivos trascendentes que se han ido haciendo carne en nosotros y que dan a nuestra tarea un contenido profundamente humanista» y que deben darse en un marco general de «…respeto al medio ambiente y a la calidad de vida de la sociedad, no perdiendo de vista, además, el logro de la plena autonomía tecnológica nacional en el área de su competencia»[8].
Respecto al lugar que se da a la palabra de los trabajadores en el desarrollo de una actividad científico técnica de punta a nivel mundial, refiere la entonces presidenta de la institución, «La tarea que nos espera no es simple y requerirá todo lo que cada uno pueda dar de sí mismo. Estamos transitando un camino erizado de todo tipo de dificultades. Algunos que se sienten con solvencia técnica y moral para opinar, vienen a darnos recetas. Preferimos escuchar la voz de aquellos que viven los problemas y sienten la institución como propia, porque ella es el fruto de sus esfuerzos…»[9].
En el cierre del congreso, enfatiza: «Al hacerme cargo de la conducción de la CNEA recibí el encargo, en conjunto con los miembros del Consejo Consultivo, de hacer un diagnóstico de situación de la misma y de hacer propuestas sobre su futuro. Decidí entonces convocar al personal para este Congreso, a fin de conocer la opinión de quienes trabajan en la Casa sobre estos temas fundamentales. Consideraba que cualquier decisión que la sociedad argentina en su conjunto debiera tomar tenía que contar, en un ejercicio de verdadera democracia participativa, con esta opinión, avalada por el conocimiento, por las vivencias directas y por largas y fecundas experiencias (…). Las conclusiones del congreso que hoy finaliza serán consideradas con la más profunda atención y no les quepan dudas de que serán insoslayables en cuanto son la opinión expresada orgánicamente del personal de la CNEA». En el último párrafo de cierre del congreso elige estas palabras «El acervo más importante de la CNEA es su gente, de cuya capacidad de realización en el pasado tenemos pruebas evidentes. Los quiero alentar hoy a ustedes para que el retorno a laboratorios y oficinas, a plantas y talleres se convierta en una onda que vaya convocando a todos los trabajadores de esta Casa a esta renovación que tanta falta nos está haciendo. La sociedad argentina supone en el personal de la CNEA excelencia, laboriosidad y patriotismo: continuemos movilizados para la transformación que nuestros conciudadanos tienen derecho a esperar de nosotros»[10].
No está de más decir que a partir del éxito de esta iniciativa, atravesando los avatares políticos de los últimos casi 40 años, la CNEA se colocó al frente del estado de arte de gran parte de los desarrollos de tecnología nuclear a nivel mundial. Logrando, con total soberanía tecnológica, el usufructo de la nucleoelectricidad. Convirtiéndose en exportador de reactores de investigación, abastecedor del mercado nacional y regional de radioisótopos para la salud y pionero en el desarrollo de los llamados SMR (reactores modulares), hoy tendencia en el mundo.
Un estado que escucha y defiende lo sagrado para las mayorías. Gobernar es crear trabajo
En el texto anterior, la decisión política institucional de jerarquizar la palabra de los trabajadores y trabajadoras es indiscutible[11], así como los frutos que con orgullo le brindaron a la nación. Siendo el ejemplo de la CNEA particularizado únicamente por su cercanía con la IA en cuanto a la complejidad tecnológica y su capacidad de transformación de nuestras comunidades. Pero que lejos de ser la excepción es la regla, en tanto que nuestro país se distingue mundialmente por la enorme capacidad laboral de sus trabajadores, sobre todo en empleos que requieran alta formación técnica. Eso no ocurre por un azar en nuestra idiosincrasia nacional, tiene que ver con decisiones estratégicas que por su acierto transformaron nuestro país y a su gente.
En esta decisión de la Dra. Pérez Ferreira se pone en relieve algo que muchas veces pasa desapercibido, cuando no es simplemente denostado como una obsecuencia: quien trabaja sabe de lo que hace y su palabra habla desde una verdad cercana y simple, que se piensa y se construye con la experiencia de realización de una obra desde lo real. Siempre puede uno formarse académicamente o especializarse en el estado de arte de la tecnología más reciente, pero el pensamiento que surge del trabajo, le otorga a la palabra humana una jerarquía que no encuentra parangón. A la hora de decidir sobre qué destino queremos para nuestras comunidades, a la hora de resguardar su trabajo, refundar el complejo productivo industrial y volver a encauzar la economía nacional en su conjunto para que todas las ramas de actividad prosperen, esta palabra será fundamental.
En los últimos tiempos, se han padecido en el país políticas de claro corte antipopular, en tanto han destruido el valor del trabajo, así como también el lugar que los trabajadores ocupan en la comunidad y en las decisiones nacionales. La Justicia Social en nuestro país no es solo que el estado se haga presente en tanto garante de ayuda social; la verdadera justicia social consiste en que los trabajadores, su opinión y su palabra, tengan en la sociedad la jerarquía que merecen, en tanto son los únicos generadores de la riqueza nacional.
Es interesante mencionar que en la utopía de Elon Musk, según explicita en la citada entrevista de The Economist, esa sociedad híper-productiva y súper-eficiente sostenida por trabajadores-robots es complementada por una renta universal para todos los humanos, que es financiada por la enorme fortuna que paga en impuestos su compañía. Al menos este señor, logró poner a su empresa de ingeniería robótica al frente del desarrollo mundial de la rama, pero ¿qué enajenado linaje político estamos dando por sentado, cuando esas propuestas de impuestos y renta universal es lo único que emana de pretendidos líderes populares? De esa forma, pensada por el CEO de Tesla, sin duda que el Excel cierra con la gente adentro.
Organizaciones intermedias y Modelo Sindical Argentino. El ascenso de las individualidades conscientes para seguir pensando la humanidad del capitalismo argentino.
Un verdadero líder popular, Juan Domingo Perón, considero que La Comunidad Organizada sólo puede darse mediante «el ascenso de las individualidades conscientes»[12]. La profundidad de ese pensamiento es tal, que da cuenta del problema al que se enfrentan las sociedades modernas frente al extravío técnico y sus verdades metafísicas. Sólo encuentra parangón en algunas encíclicas papales u obras de renombrados filósofos, con la ventaja de poder leerse sin la restricción teológica ni la académica.
Lo que puede escucharse en esa simple semilla para un destino humano comunitario, es que la persona que trabaja dignamente, que puede pensar serenamente lo que le incumbe, en tanto se le presenta en el día a día, y organizar, si lo desea, un destino de movilidad social ascendente para quienes ama. Por la realización de su obra, por la transformación de la realidad que conlleva, tiene una cercanía con la verdad que se encuentra en la actividad que realiza como ningún robot animado o persona ajena a esa realidad puede concebir.
Dice Perón «La virtud socrática era actuante, tan batalladora como había de ser después la cristiana; contemplaba el mundo práctico y lo sabía lleno de tentaciones y dificultades. Virtuoso para Sócrates era el obrero que entiende en su trabajo, por oposición al demagogo o a la masa inconsciente. Virtuoso era el sabedor de que el trabajo jamás deshonra, frente al ocioso o al politiquero»[13]. El diálogo entre quienes comparten esa realidad, esa palabra sobre lo que nos incumbe elevada a la jerarquía que merece dentro de la sociedad, puede llevarnos a pensar, a que se nos hagan presentes caminos hasta el momento impensados. Una multiplicidad de interpretaciones se abre ante nosotros y las encrucijadas que parecen imposibles, se resuelven de manera tal que lo importante siga al resguardo, en camino de prosperar.
El Modelo Sindical Argentino, cuya forma era erigida a partir del régimen de asociaciones profesionales establecido por el Decreto 23.852/45 y posteriormente ratificado por la Ley 12.921, pretendidamente destruido en la última llamada reforma laboral aprobada por el Congreso, garantizaba que sean las organizaciones con mayoría de afiliación en cada una de las ramas de actividad económica quienes sean escuchadas como representantes verdaderos de la realidad que viven los trabajadores en las negociaciones tripartitas. Más allá de la actividad netamente gremial, cada una de estas organizaciones intermedias tenía su lugar institucional de expresión gremial dentro de cada estamento del estado que sea de su incumbencia. Es importante destacar la importancia institucional dada por el gobierno nacional de aquel entonces, a poder escuchar la verdadera palabra de los trabajadores y que ese modelo fue la forma organizativa elegida para lograrlo.
Actualmente, la economía se ha volcado hacia lo financiero al extremo de ser la importación la única política industrial; poniendo nuestro aparato productivo al borde del colapso y con él el trabajo de la mayoría de quienes habitan este suelo. Es importante poder retomar el camino de nuestras tradiciones más exitosas y no será sin dificultades, pues habrá que poder discernir respecto de los más variados cantos de sirena, surgidos del nepotismo, de la obsecuencia, de la palabra experta y también de las mejores intenciones. Quizá comenzó este declive azaroso cuando dejamos de pensar que lo más importante para gobernar es escuchar la palabra que emana desde la realidad que es común para las grandes mayorías populares: el trabajo.
Un pacto social para los desarrollos de frontera tecnológica requería institucionalizar una mesa permanente entre Estado, organizaciones de trabajadores, sector productivo y sistema científico-tecnológico. Su tarea no sería detener la innovación sino gobernarla: anticipar transformaciones ocupacionales, evaluar tecnologías antes de su implementación masiva, acordar mecanismos de capacitación y reconversión, discutir cómo distribuir las ganancias de productividad, preservar capacidades tecnológicas estratégicas y establecer límites cuando la automatización comprometa derechos, autonomía o cohesión social. Pero la reflexión que nos convoca pretende ir más allá de lo particular, pues sin duda sucederán en el futuro encrucijadas hoy impensadas y más difíciles de superar.
Aquí, comenzamos por jerarquizar la importancia de lo que nos es simple y cercano, lo que viene con nosotros, la palabra de los trabajadores. A través de las organizaciones sindicales, queremos que esa palabra sea institucionalizada de manera permanente en los estamentos del gobierno cuyas realizaciones nacionales incumban a las distintas ramas de actividad económica del entramado productivo nacional. Comenzar a transitar la certeza de que el destino de nuestras comunidades democráticas podrá corresponder la dignidad humana, si se erige desde un diálogo constante entre quienes viven las dificultades que hay que superar y distinguen en el trabajo su experiencia más preciada.
Notas
- The full-length interview with Elon Musk- The economist (Youtube), disponible en: https://youtu.be/XuoqKYxDHVc?si=eUfXyU_nnfhCHWLX
- Un trabajo de Anthropic indica que, nuevas formas de medición, arrojan únicamente pequeñas variaciones respecto de la disminución en la contratación de trabajadores jóvenes que ingresan al mercado laboral en trabajos que implican tareas que pueden desarrollarse con programas de IA que combinan modelos de lenguaje grande con datos del mundo real. Estas mediciones preparan modelos preliminares para detectar futuras grandes variaciones. (Impactos de la IA en el mercado laboral: Una nueva medida y evidencia preliminar. Maxim Massenkoff and P. McCrory 5 de marzo 2026).
- «Es un lindo gesto, pero es inservible».
- Ya el Consejo Nacional de Previsión Social, en 1944, cuyo objetivo principal era el resguardo de los trabajadores por programas de seguridad social, para poder legislar según la realidad social contaba con dos voces gremiales, la de empleadores y la de empleados.
- «Historia de la CNEA», Argentina.gob.ar: https://www.argentina.gob.ar/cnea/historia
- Emma V. Perez Ferreira (Buenos Aires, 02-04-1925//Córdoba, 28-06-2005) Argentina, doctora en física, pionera de la informática nacional. Primera presidenta mujer de la CNEA.
- Documento del Congreso de Objetivos y Políticas Institucionales.
- Ídem
- Ídem
- Ídem
- Firmaron el documento en representación de nuestra UPCN, Ricardo Korob y Zunilda Valenciano
- J.D. Perón La Comunidad Organizada, pág 50
- J.D. Perón La Comunidad Organizada, pág 50

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