El enigma de los “ELLOS”

Por Omar Auton

   Para los que no leyeron la excelente historieta de Oesterheld, en “El Eternauta” los “Ellos” son el verdadero enemigo, el que no se ve pero conduce a los “Manos”, a los Cascarudos, a los Gurbos y también a los humanos “convertidos”, los llamados “hombres robot”, los responsables de destruir la Tierra en su afán de conquistarla, en la antigua Grecia serían los bárbaros, es decir los que “vienen de afuera” a destruir la civilización, que es la “nuestra”, es decir la que hemos construido a lo largo de generaciones.

   Tanto en uno como otro caso, se representa así a los que no son parte de “nosotros”, sin embargo en los últimos años asistimos a que este trato se dispense a los de “adentro”, al menos a la fracción de nosotros que no actúa o piensa como nosotros y esto sí es un hecho inédito. El antiperonismo descalificaba a los “cabecitas negras” y estos hacían lo propio con los “gorilas”, los “oligarcas”, pero los integrantes de cada sector identificaban y defendían a los “suyos”, podían criticarle alguna defección o flojera pero cuando sus intelectuales orgánicos hablaban o escribían, siempre lo hacían en primera persona del plural, jamás se habrían referido al pueblo, desde afuera, jamás se referirían a sus compañeros como “ellos”.

   Sin embargo cuando Macri gana las elecciones y, en particular, ante la victoria de Vidal en la Provincia de Buenos Aires, aparecen las primeras manifestaciones insultantes o descalificatorias para los que hasta ayer eran compañeros, sectores de la sociedad cercanos o a los que se trataba de sumar a la fuerza política propia, así la clase media, a la que pertenecían los detractores, empieza a ser la “clase mierda”, los trabajadores que votaron al PRO, “desclasados”, traidores de clase, y todos en conjunto “estúpidos”, “ignorantes”, o que “tienen la cabeza quemada” y los sectores más pobres como “lúmpenes” o “marginales”, mas todos los agravios antes citados, los mayores de 60 años, a su vez, comenzaron a ser “viejos de mierda”, hasta se comenzó a cuestionar la democracia y el voto universal.

   Pero si esto fuera poco cuando las políticas conservadoras y antinacionales comenzaron a liquidar el valor de salarios y jubilaciones, a despedir trabajadores, etc. aparecieron los “que se jodan por votarlos”, “tienen que cagarse bien de hambre para aprender”, hasta comentarios tipo “Lo que me jode es que los que votamos bien, los que avisamos que esto iba a pasar tenemos que sufrir lo mismo que los burros, imbéciles, que votaron esto”.

   Aparece una nueva “vanguardia iluminada” que siempre tuvo todo claro, que no se considera como “parte”  del pueblo sino que desde su torre de marfil, desde su formación y capacidad política, expresan su resentimiento y enojo contra la masa que sin conciencia e ignorante no los escuchó, que no pudo, por mediocridad y su carácter de desclasados, comprender el mensaje que ellos trataron de “bajarle” para que defendieran las “conquistas” y derechos concedidos por sus líderes y que no fueron valorados.

   En este tiempo, donde la restauración conservadora es más cruel y colonial que nunca antes, ese mensaje se multiplica, se agudiza, es imposible hallar un solo dirigente o cuadro intermedio que arranque sus análisis diciendo “nosotros”, lo que inmediatamente lo depositaría en tierra, a la par, como uno más del conjunto del pueblo, y siguiera diciendo “nos equivocamos o erramos”, lo que inmediatamente significaría hacerse cargo de la dosis de responsabilidad en el supuesto error colectivo.

   Una conocida e importante dirigente cada vez que habla de los aciertos y avances logrados en su gestión habla de “nosotros” pero cuando tiene que señalar los errores (y horrores) cometidos lo encabeza como “El peronismo”, diluyendo la responsabilidad en el “vosotros” o el “ellos”. 

   Pido disculpas a los lectores por el uso y abuso de las comillas, pero lo hago cuando cito frases que he escuchado de muchos compañeros, se trata de conceptos o de citas textuales oídas de boca de dirigentes o cuadros intelectuales que se reconocen como peronistas.

   No puedo dejar de mencionar que después de 1955 Perón jamás cuestionó al pueblo peronista por no defender su gobierno, incluso con las armas, por no defender los “derechos adquiridos”, jamás se regodeó de los dolores y sufrimientos vividos por nuestro pueblo en los 18 años de proscripción, todo lo contrario, reflexionó sobre los errores de su gobierno (“Estuve rodeado de una sarta de arribistas y adulones”, dijo), asumiendo la propia responsabilidad por no haberlo advertido antes. A su regreso, preguntado por qué volvía, sabiendo que eso acortaría su vida, respondió “Porque me sentía en deuda con mi pueblo, tengo que retribuirle tanta lucha, sacrificios y fidelidad a lo largo de estos años”, jamás se le ocurrió denostar a los que fueron a la Plaza de Mayo a celebrar su derrocamiento, a los que votaron a otras fuerzas cuando el peronismo estaba proscripto, dijo “si no aprendimos, mejor que no volvamos al gobierno”.

    ¿Por qué nos cuesta tanto pensar en la responsabilidad que nos cabe en la desilusión, el hartazgo, la bronca, el rechazo que se extiende en amplios sectores populares cuando se habla de la dirigencia política, empresarial, sindical del peronismo de los últimos 35 años?, podríamos extenderlo a los representantes del periodismo, el poder judicial y la política de los demás partidos pero ninguno de ellos ha defraudado, ya que nunca el pueblo argentino depositó su confianza reiteradamente en ellos y se sintió defraudado con similar reiteración.

   Hoy los de más de 60 años se amparan en sus recuerdos de los años 70 y junto a los de más de 50, disfrutan de asistir a encuentros o charlas, los de esa edad que fueron funcionarios de Menem, se fueron al PRO, venden influencias en LLA o bien siguen en el peronismo pero ante la pregunta ¿hubo tanta corrupción en los 90?, responden “Y, sí” pero prefieren no seguir con el tema, ni hablar si la pregunta se hace sobre “La década ganada”.

   En el año 2006 se reeditó una homilía de Jorge Bergoglio, dada a conocer en 1991, bajo el título “Corrupción y Pecado”, es decir había sido escrita quince años antes, cuando Carlos Menem no llevaba aún dos años de gobierno, sin embargo cayó como un rayo en el gobierno y funcionarios cercanos muy cercanos a la más alta magistratura afirmaban “Es un misil contra nosotros”, el Arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires comenzó a ser visto como un enemigo político, ¿que decía ese texto para generar tanta conmoción?.

   “Una de las características del corrupto es un cierto complejo de incontestabilidad. Ante cualquier crítica se pone mal, descalifica a la persona o institución que la hace, procura descabezar toda autoridad moral que pueda cuestionarlo…no hay que confundir pecado con corrupción…Hoy día se habla bastante de corrupción, sobre todo en lo que concierne a la actividad política. En diversos ambientes sociales se denuncia el hecho, varios obispos han señalado la “crisis moral” por la que pasan muchas instituciones…y en algunos casos ante la impotencia de generar una solución a los problemas, el actuar del pueblo ha producido manifestaciones que orillean una nueva Fuenteovejuna…un corrupto de ambición de poder aparecerá a lo sumo con ribetes de cierta veleidad o superficialidad que lo lleva a cambiar de opinión o reacomodarse según las situaciones, entonces se dirá que es débil o acomodaticio o interesado, pero la llaga de la corrupción quedará escondida…para un veleidoso, una persona que procura tener claros los límites morales y no los negocia, es un fundamentalista, un cerrado, un anticuado, una persona que no está a la altura de los tiempos. Y aquí aparece otro rasgo típico del corrupto, la manera como se justifica”.

   Finalmente el detestado arzobispo y amado Papa, nos dice “Toda corrupción crece y, a la vez, se expresa en atmósferas de triunfalismo. El triunfalismo es el caldo de cultivo ideal de actitudes corruptas, pues la experiencia les dice que esas actitudes dan buenos resultados y así se siente en ganador”, claramente he elegido un viejo documento, de alguien que ha sido llorado a su muerte por muchos que en su momento, ofendidos por sentirse señalados por su prédica, no vacilaron en publicar o difundir las ignominias de un canalla como Verbitsky.

   Tanto en el capítulo anterior, como en éste, me he basado en documentos de quién fuera, más allá de su autoridad eclesiástica, el más profundo pensador de nuestra patria de los últimos 50 años porque claramente todo lo expuesto anteriormente, como el texto aquí resumido, no sólo retratan fielmente la realidad nacional de los momentos en que fueron escritos y de las primeras décadas de este siglo sino que mantienen una vigencia increíble, el comportamiento del actual presidente así como su furia y agresiones cuando se denuncia su corrupción, crueldad y entrega colonial, así lo demuestran.

   Sin embargo nacen dos dudas muy grandes en todo militante honesto, ¿1) Porqué los funcionarios peronistas de varios gobiernos del período analizado se sintieron señalados por estas homilías? y ¿2) Porqué la mayor parte de nuestro pueblo cree que ellos estuvieron involucrados en hechos de este tipo?

   Hace algunos años viajé a Brasil, eran tiempos de una feroz reacción conservadora contra el gobierno de Dilma Rousseff, la acusación de hechos de corrupción estaba en todos los medios, en una reunión con compañeros, preocupados y atemorizados, incluso, por lo salvaje y violento de las manifestaciones, les pregunté: los hechos de corrupción ¿son reales o inventados?. Luego de algunas cavilaciones me respondieron “Y sí, no todos, muchos son falsos, pero ha habido compañeros que seguros de la victoria e imbuidos de un excesivo triunfalismo se involucraron en negocios que no correspondían, algunos con altas responsabilidades y otros, muy jóvenes, que nunca habían imaginado posibilidades de enriquecimiento como las que se les ofrecían y se tentaron”, la prensa los había exagerado, incluso muchos los había inventado, pero la exhibición de riqueza y los notorios cambios de vida de muchos dirigentes eran inocultables.

   ¿No es hora de asumir que lo mismo ha pasado con el peronismo y con una cantidad importante de nuestra dirigencia desde la recuperación de la democracia?, que mientras crecía la pobreza, la exclusión, el descarte, se deterioraba la calidad del trabajo, de la educación, la salud y la seguridad a nuestro alrededor, han aparecido fortunas difíciles de explicar, mansiones en barrios cerrados,  ropa de moda, viajes de placer, “novias” o cuentas en paraísos fiscales que ocultan dineros no ganados con el sudor de la frente precisamente? ¿No estará esperando nuestro pueblo, no Ellos, un acto de contrición de todos nosotros, un pedido de perdón?

   En los últimos años muchos compatriotas han justificado su voto a los sectores o partidos, tradicionalmente vinculados al poder económico, con la frase “Ya tienen mucha plata, no necesitan robar”, claro que esto revela un error fatal, ignoran que la oligarquía y las burguesías de todo el mundo han amasado sus fortunas a partir del robo, en el capitalismo a partir de la apropiación de la plusvalía, o sea la diferencia entre la riqueza que genera el trabajador y lo que percibe a cambio como salario, en el caso de la oligarquía local a raíz de la apropiación de la renta diferencial nacida del valor que produce el monopolio de las tierras más feraces y el trabajo del conjunto de los argentinos, o sea, han hecho la plata robando y lo van a seguir haciendo porque eso forma parte de su naturaleza expropiatoria.

   Sin embargo ese error se sostiene debido a la explotación inteligente que el poder económico-mediático ha hecho de los casos de corrupción en que han estado involucrados decenas de funcionarios de los gobiernos peronistas, desde la recuperación de la democracia, y tengamos en cuenta que de 42 años hemos gobernado 28, o sea que, existe el lawfare y las fakenews, esto es cierto, tan cierto como muchas de las situaciones denunciadas.

   Bergoglio, como hemos dicho, diferencia el pecado de la corrupción, el pecado es el hecho aislado, puntual, la corrupción es la conducta habitual, el pecado cuando se hace sistema se transforma en corrupción. Cierto es que cuando accede a la función pública un compañero que siempre vivió de su trabajo y que, por lo general, pasó necesidades existen las tentaciones y muchas veces caen en la trampa que le tienden los que corrompen, pero esto se minimiza si la organización política no es corrupta, si sus dirigentes siguen viviendo en los mismos barrios, sus hijos yendo a las mismas escuelas, el problema nace cuando se admira el modo de vida de los poderosos, aunque en los discursos se los critique, en cuanto se mejora la situación económica se quiere ir a vivir a sus zonas de residencia, usar la misma ropa y autos, frecuentar los mismos lugares, eso no se alcanza o se perpetúa con el mejor salario de ser presidente, diputado, senador, intendente o concejal, entonces hay que sumarse o generar un sistema que asegure no volver a pasar necesidades, hoy en día ya se quiere lograrlo no sólo para el dirigente sino para varias generaciones de descendientes.

   Insisto con referirme a los años de esta democracia porque es un fenómeno que antes era ocasional, raro, dirigentes como Perón, Cámpora, la propia Isabel Perón, Balbín, Illia, Alende, etc., no eran gente de fortuna ni la hicieron en su paso por la función pública, existían los sobornos, claro, recordemos el affaire de la carne que le costó la vida a Bordabehere, o el de la Chade, pero no se trataba que la corrupción fuera un sistema que financiara a toda la política y a gran parte de los políticos, eso comenzó en 1983 y se consolidó en los 90, es un fenómeno que caracteriza a gran parte de América Latina y tiene que ver con la aparición del neoliberalismo y el poder del nudo mismo del saqueo y la corrupción, los bancos y el sistema financiero.

   ¿Por qué asombraba a tantos periodistas, dirigentes, analistas y gente común que el Pepe Mujica viviera en su granja, modestamente y encima fuera feliz?, ¿porque tenemos tan incorporado que hay que subir en la escala social a cualquier costo? “hacer guita”, ¿porque reemplazamos el prestigio por la fama, el buen nombre por lo mediático, la conciencia por el hedonismo, el bienestar por el consumismo, la integridad por la viveza? Cuando los verdaderos “ELLOS” toman el poder se dedican a ajustar los resortes para consolidar su poder y fortuna, me pregunto ¿Cuándo abandonamos la idea de conquistar el poder para construir una comunidad más justa, más solidaria, donde existe la justicia social y el trabajo sea la única forma de alcanzar el bienestar para TODOS, y la reemplazamos por ser parte del sistema, integrarnos como “clase política”, al modelo colonial, cuando el “Vamos a estar poco y queremos robar mucho” reemplazó a las 20 verdades peronistas?

   Lejos estoy de pretender establecer un decálogo moralista, pero si asumimos que estas décadas de malas prácticas y exhibicionismo obsceno, sumadas al abandono de principios doctrinarios y valores que provienen de nuestra identidad como pueblo y con el agregado de pésima calidad de gestión en nuestro último gobierno, tienen que ver con que muchos de los nuestros, de nosotros, hayan votado a un psicótico y corrupto, rodeado de ladrones para que “rompiera todo, que hayan sentido que ese “Todo” del sistema democrático no sólo no le había ofrecido una esperanza, una realidad mejor, superadora, sino que, como mínimo, para un tercio de los argentinos todo siguió igual de mal o haya empeorado, para otro tercio hubo un retroceso, un empeoramiento de su situación, y que en el único tercio beneficiado está gran parte de la dirigencia argentina de todo pelaje y color, vamos a comprobar que el voto que hemos perdido no es por “lúmpenes”, “traidores”, “ignorantes” “embrutecidos”, “necios”, a los que encima descalificamos como “ELLOS”, sino por el fracaso, la defección, la venalidad o incapacidad de los que se supone nos representan a “TODOS NOSOTROS”.

   Por eso, a partir del diálogo fraterno pero autocrítico, junto a toda la militancia, solo quedarán afuera las “orgas” y los que quieran venir de nuevo a exhibir dotes de gurúes o pretendan nuevos escenarios para los discursos de siempre, hay que salir a la calle, a todas las calles, barrios, escuelas, universidades, a abrazar a los más humildes, a las víctimas de una dirigencia que asumió la exclusión, el descarte, como un daño colateral del nuevo paradigma del capitalismo mundial y por ende insoluble, a los que se salieron del “ágora” y no quieren ni hablar de política e incluso no van ni a votar, a los que no les interesa estudiar porque ya no creen que haya mecanismos de ascenso social salvo la delincuencia, el juego, el deporte o la prostitución, pero a ESCUCHAR, sepultar para siempre lo de “Bajar Línea” o “Bajar a los barrios”, restaurar la fe de los que nos siguen votando, pese a todo y recuperar la confianza de los demás.

   Esto requiere una nueva generación de predicadores, dirigentes intermedios que han denunciado el camino tomado, que han seguido hablando y trabajando, que los hay y muchos, organización, organización y más organización, fortaleciendo las que ya existen, creándolas donde no las hay, construyendo propuestas para superar los viejos problemas y pidiendo ayuda para elaborar respuestas a los nuevos desafíos, sobriedad en los dirigentes, organizaciones fuertes, respuestas claras a los cuestionamientos de nuestros hermanos en la patria y propuestas serias a las demandas de la hora, no hace falta demasiada “ciencia política” hace falta más honestidad, seriedad, vocación y rebeldía, pero sobre todo abandonar para siempre los fraccionalismos y la soberbia, el egoísmo y la autoindulgencia, el asumirnos como parte de un “Nosotros”, que es el conjunto del pueblo, del que venimos y formamos parte definitivamente.

   Como en “El Eternauta” dejemos el “Ellos” para los enemigos de la grandeza de la Nación y de la felicidad del pueblo, pero, como decía Perón, sobre todo, de la felicidad del pueblo, porque si hay que elegir entre ambos conceptos, elegimos un pueblo feliz en un país pequeño a un país grande con un pueblo desdichado.

UN ESTADO NACIONAL AUSENTE EN EL MUNDO DEL TRABAJO ¿VIVA LA LIBERTAD LABORAL?

La hoy Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social – actualmente dependiente del Ministerio de Capital Humano- cumple una tarea clave en la mediación entre el Capital y el Trabajo. Es una función que históricamente ha ejercido el Poder Ejecutivo Nacional y que hace unos 80 años viene profundizando y profesionalizando su funcionamiento. Veamos brevemente su historia.

En 1907 se crea el Departamento Nacional del Trabajo, bajo el Ministerio del Interior, como un órgano consultivo y estadístico para estudiar los problemas del mundo del trabajo. Con la función de recolectar datos y mediar en conflictos laborales, ante el avance del movimiento obrero, el Estado comienza a intervenir más activamente en estas cuestiones.

En 1943, se transforma en Secretaría de Trabajo y Previsión, para en 1949, pasar a ser elevado a Ministerio de Trabajo y Previsión. Se producen una serie de transformaciones laborales, incorporando a la agenda cuestiones tales como las Jubilaciones y Pensiones, Derechos Sindicales, el Aguinaldo, el Estatuto del Peón Rural, entre otras.

Desde ese entonces hasta la actualidad, se establece el Ministerio de Trabajo como el actor principal para mediar y armonizar la interacción entre el Capital y el Trabajo. Se fortalecen las relaciones con las organizaciones obreras y cámaras empresarias y se van incorporando cuestiones más recientes, tales como la intervención del Estado en materia de empleabilidad de las personas.

Es importante destacar que este proceso de avance en las competencias de nuestro organismo, continuo y cada vez más profundo y profesional, sólo se vio interrumpido durante la última dictadura cívico –militar. 

Características de sus trabajadores y trabajadoras

La Secretaría hoy atiende múltiples cuestiones, complejas y diversificadas, que son parte de la vida laboral de todos los argentinos y que abordaremos más adelante. Para ello, cuenta con una eficiente y dedicada dotación que posee con sobrada capacitación para llevar a cabo sus funciones. Es importante hacer algunas consideraciones al respecto, especialmente en un contexto donde se hace una constante crítica a los trabajadores públicos.

A fines del 2024, el Estado Nacional puso en duda las capacidades de los agentes contratados. Para ello, estableció un sistema de evaluación de competencias transversales. El porcentaje aprobación en nuestro organismo rondó el 98%. Esto demostró, una vez más, que la competencia no es un problema que tengan nuestros compañeros, ni la APN en general (tuvo un porcentaje similar).

En este mismo sentido, es imprescindible agregar otra cuestión. Trabajo es un organismo con un saber técnico específico y sus trabajadores están a la altura: el 50% de ellos tiene formación terciaria y/o universitaria atinente a sus funciones. Esto, sin lugar a dudas habla de la profesionalización de los agentes que día a día se desempeñan en esta Secretaría.

Desde diciembre de 2023, a causa de la no renovación de contratos, despidos y renuncias, se ha visto reducida la planta de nuestro organismo. Esto significa la pérdida de saberes, de muchos años de servicio, que impactan directa y negativamente en la capacidad de respuesta del Estado a sus conciudadanos.

A esta situación, se agrega la constante amenaza de la llegada de la motosierra con la pérdida, no sólo de áreas, sino también de funciones. ¿Qué tareas realiza esta Secretaría? ¿Qué sucedería si deja de existir? Veamos a grandes rasgos:

Desregulación del mercado laboral

¿Qué hace hoy? 

La Secretaría dicta normas laborales, supervisa su cumplimiento y actúa como autoridad de aplicación de la Ley de Contrato de Trabajo.

¿Qué pasaría?

 Se perdería la capacidad institucional de fiscalizar abusos laborales (trabajo no registrado, sueldos por debajo del mínimo, malas condiciones laborales).

 Aumentarían los conflictos laborales sin resolver por falta de mediación y conciliación.

 Los empleadores podrían actuar con mayor discrecionalidad, incrementándose la precarización y los riesgos laborales.

Desaparición de políticas de empleo y formación

¿Qué hace hoy?

Implementa programas de Empleo con el fin de capacitar a los trabajadores desocupados, teniendo en cuenta la demanda del mercado laboral, como así también mediar y asistir a las personas que buscan construir o reformular su perfil laboral para así insertarse.

¿Qué pasaría?

 Se perderían herramientas para incluir a poblaciones vulnerables.

 La reconversión laboral se tornaría imposible o perdería sustento frente a cambios tecnológicos o situaciones de crisis.

 Se frenaría el monitoreo del mercado laboral (observatorios, estadísticas, diagnósticos).

 No habría una política de formación que acerque los saberes demandados y los ofertados en el mercado de trabajo.

 Habría un retroceso en materia de intermediación laboral, dejando el espacio sólo a actores privados, quienes orientan sus acciones sólo a perfiles de pronta reinserción, quedando al margen las poblaciones vulnerables o con peores condiciones de empleabilidad. 

Aumento del trabajo informal

¿Qué hace hoy?

Coordina con ARCA (AFIP) y otros organismos la inspección laboral y combate al trabajo no registrado (en negro).

¿Qué pasaría?

 Sin fiscalización efectiva, se dispararía el empleo informal.

 Las PyMEs y empleadores informales operarían sin incentivos para regularizar.

 Caería la recaudación, ante la no ejecución de las multas.

 Además, con el aumento de trabajadores no registrados caería proporcionalmente los aportantes a la seguridad social, lo que significaría que se resentiría –aún más- el sistema de jubilaciones y pensiones. Todo esto, profundizado por un contexto de falta de políticas económicas que estimulen la producción y el crecimiento.

Colapso en la resolución de conflictos laborales

¿Qué hace hoy?

Es sede de la Conciliación Obligatoria, audiencias sindicales, registro de gremios, paritarias y convenios colectivos.

¿Qué pasaría?

 No habría mediación institucional entre empresas y sindicatos.

 Se judicializarían conflictos, demorando soluciones.

 El sistema de paritarias perdería formalidad y transparencia. 

Crisis sindical y de representación

¿Qué hace hoy?

 Regula, fiscaliza y registra a gremios y asociaciones profesionales.

 Garantiza el ejercicio del derecho a huelga y la libertad sindical.

¿Qué pasaría?
 Se abriría la puerta a conflictos entre sindicatos por representatividad.

 Posible avance de sindicatos no reconocidos o sin estructura.

 Menor capacidad de representación de los trabajadores ante empleadores o el Estado, debilitando el equilibrio de intereses entre el capital y el trabajo.

Ausencia de información oficial del empleo

¿Qué hace hoy?

Produce estadísticas como:

 Encuestas de Indicadores Laborales (EIL)

 Datos sobre empleo registrado

 Boletines del mercado de trabajo.

¿Qué pasaría?

 El Estado perdería su capacidad de medir el empleo formal, informal y precarizado.

 Las políticas públicas perdería tanto eficacia como eficiencia. La información es un insumo clave a la hora de poder diseñar políticas públicas que den una respuesta adecuada a la problemática que la originó. 

En definitiva, si el Estado se retira de sus funciones actuales en materia de trabajo y empleo sólo habría un impacto negativo en múltiples facetas de la vida de todos los argentinos. Aunque algunos de sus programas o funciones puedan trasladarse a otras áreas, sin una autoridad central y especializada, los derechos laborales, el empleo formal y la negociación colectiva entrarían en una fase de debilitamiento estructural. En ese sentido, sin una presencia estatal que las regule, las relaciones laborales quedarían reducidas en un mero acuerdo entre privados, con una enorme disparidad de poder de negociación entre las partes actuantes. Esto, en materia de derechos nos retrotraería a principios de siglo pasado, además de alejarnos de los consensos y organismos internacionales que rigen la materia.

Que no te engañen: la tan mentada libertad, sólo será buena para unos pocos vivos. La retirada del Estado sobre el mercado de trabajo, y sobre cualquier otra área de la vida social, es perjudicial para la inmensa mayoría del pueblo trabajador argentino.

Sin Estado no hay Nación. Sin Trabajadores no hay Estado. 

El sindicalismo sigue de pie

Por Gustavo Terzaga*

El sindicalismo sigue de pie. A 56 años del Cordobazo, ese alzamiento obrero/estudiantil que desbordó los márgenes y cambió el rumbo de la historia política nacional, el clima de época actual se ensombrece y nos devuelve un espejo incómodo.

En medio del vendaval económico, social y político que sacude a la Argentina, algo resiste, se planta y se expresa con claridad: el movimiento sindical. Mientras el gobierno nacional aplica un modelo de ajuste brutal, traslada el costo de la crisis a los sectores más vulnerables y degrada lo público con la lógica del desguace, en Córdoba -provincia con ADN de lucha obrera- los gremios sostienen con su cuerpo la defensa de los intereses vitales del colectivo trabajador.

Empleados judiciales realizaron paros de 72 horas reclamando una equiparación salarial con la Justicia Federal que hace años les corresponde. El SUOEM tomó las calles de la ciudad y realizó un abrazo simbólico al Palacio Municipal 9 de julio, exigiendo condiciones salariales dignas. En paralelo, trabajadores y trabajadoras de la salud preparan marchas masivas para denunciar despidos y precarización. Los jubilados, cada miércoles, marchan al centro de la ciudad capital pidiendo aumentos acordes a una inflación devastadora. Los obreros de FAdeA se declararon en paro, reclamando condiciones laborales dignas en una empresa estratégica. Y en Río Cuarto, se multiplican las manifestaciones en defensa de las personas con discapacidad, cuyos prestadores cobran con cuatro meses de atraso. Todos los gremios de todos los rubros están en alerta, movilizando, luchando, porque el castigo es transversal y no esquiva a nadie.

Esta enumeración de conflictos no es una mera cronología de protestas, sino el mapa vivo de una resistencia fragmentada pero persistente. El sindicalismo, aún con contradicciones y muchas limitaciones, es hoy el principal sostén del drama económico, social y laboral que atraviesa al país. Es el único actor capaz de contener y pelear para ponerle freno al atropello neoliberal-libertario desde una lógica colectiva.

Lo más grave de esta crisis no es solo la destrucción de derechos y que no alcance el mango para morfar, sino el intento de vaciamiento cultural que la acompaña. Existe una percepción equivocada, falsa, deliberadamente instalada en la psiquis colectiva, que moldea el «clima de época» y condiciona la acción política del campo popular. Hoy, el sentido común dominante en amplios sectores sociales traduce el desastre económico en términos de “castigo merecido”. Se lo adjudica a “los planeros”, a los sindicatos “mafiosos y clientelares”, a los jubilados que “no aportaron”, a los estatales “ñoquis”, al «Estado elefantiásico» o al kirchnerismo, ya fuera del poder, pero presentado como el culpable eterno de todos los males.

Ese relato no sólo es simplista, es eficaz. Exonera a los verdaderos responsables del saqueo, corre el eje del señalamiento y, en el interín, naturaliza la transferencia de ingresos hacia los sectores concentrados y transforma los derechos populares en privilegios inadmisibles. No surge de la nada. Es el producto de una pedagogía social neoliberal inversa, sostenida durante años por grandes medios, editorialistas, comunicadores y escribas del poder económico. Esa pedagogía logró que los privilegios de las elites se perciban como derechos adquiridos, y los derechos de los de abajo como un gasto a eliminar.

Por eso, una de las principales tareas políticas del presente es disputar el sentido. Desmontar esa falsa moral de época con una contra-pedagogía clara, aguda, sin complacencias, nacional.

Todos los sectores están siendo víctimas del ajuste, aunque aún no lo reconozcan políticamente, si se quiere. La pedagogía política debe partir de lo concreto: del sueldo que no alcanza, del drama del hospital que no atiende, del trabajo que se pierde, del alquiler impagable, del tarifazo cotidiano. Solo desde ahí es posible desmontar la idea de que el problema son los de abajo y evitar la lógica de la grieta que enfrenta argentinos contra argentinos para quebrar el valor estratégico de la solidaridad. Y construir una verdad distinta, que la única salida será colectiva, de base, organizada, solidaria.

El Cordobazo no fue sólo una gesta obrera, fue el resultado de un momento histórico en el que el pueblo no encontró cauce institucional para expresar su descontento. Hoy no hay un estallido, pero sí hay malestar, indignidad, precariedad, rabia contenida, incertidumbre y mucha desorientación. La pregunta no es si habrá una nueva irrupción popular, sino quién conducirá esa energía. Porque si la política no lo hace, lo hará el caos. Y, a río revuelto, ya sabemos quién gana.

Y aquí emerge, como una sombra pesada sobre todo el drama nacional, la ausencia de una conducción nacional clara, lúcida, estable con la realidad, y decidida. La vieja rosca palaciega y de pasillos de institutos, que alguna vez articuló intereses para gobernar, hoy se volvió una rueda de hámster: gira y gira sobre sí misma, pero no va a ninguna parte.

El peronismo, Cristina como presidenta del PJ nacional, haría bien en advertir que su conducta actual no es neutral, sino que termina facilitando el avance del despojo nacional. No estamos ante una situación que reclame discursos ilustrados o debates académicos, sino ante la necesidad urgente de que el peronismo vuelva a encarnar con firmeza la representación concreta de la clase trabajadora, que históricamente constituyó su columna vertebral. Aunque de la mano de CFK, eso jamás va a ocurrir.

Mientras los de abajo se organizan para no caer, los dirigentes de arriba se entretienen en internas perjudiciales, en debates de cartel, condicionamientos y reparto de ruinas. El internismo se volvió un sustituto melancólico y dañino de la estrategia. La disputa de cargos reemplazó la batalla de ideas, la calle política y el puente con las grandes mayorías populares. Es la tragedia de una dirigencia que, en vez de estar a la altura del pueblo que sufre y aguanta, sigue buscando en el espejo el rostro perdido del poder.

Por eso, frente al silencio cómplice de muchos dirigentes, el sindicalismo aparece como una brújula. Aún golpeado, sigue en pie. Aún disperso y debilitado, sostiene lo que queda. Si alguna esperanza política queda en este momento oscuro, vendrá de su mano, porque allí donde se organiza el trabajo, se organiza también la dignidad. Y donde hay dignidad organizada, hay materia prima para construir futuro.

* Presidente de la Comisión de Desarrollo Cultural e Histórico ARTURO JAURETCHE de la Ciudad de Río Cuarto, Córdoba

¿Cómo pudimos llegar a esta situación? Parte 7

Por Omar Auton

Organizaciones libres del pueblo y CGT (parte II)

   En el capítulo anterior llegamos hasta la retirada de la dictadura y el regreso de la democracia, y hablo de “retirada” porque en esta oportunidad la dictadura criminal, en sus siete años de duración había logrado producir cambios tan profundos en la sociedad argentina que hasta Martínez de Hoz, ante la victoria, inesperada, de Raúl Alfonsín en las elecciones de Octubre de 1983, se permitió afirmar que esto había ocurrido “Gracias al éxito del Proceso de Reorganización Nacional”.

   Hasta 1976 la República Argentina era un país con un poderoso sector industrial, que aportaba el 33% del PBI, era moderno, es falso cuando aún se sostiene que lo que había hecho una crisis era la economía de sustitución de importaciones, el país no solo había reemplazado manufacturas externas sino que había desarrollado sectores de alto contenido tecnológico y exportaba no sólo productos primarios o agroindustria sino productos industriales.

   Ello tenía como contrapartida un mercado interno, pequeño pero importante, y una gran clase media, en términos de poder adquisitivo, fruto de un sindicalismo muy fuerte, altas tasas de afiliación y muy dinámico. No había trabajo precario o era mínimo, la pobreza no superaba el 5% de la población, la desocupación era del 4%, más allá de la crisis política del gobierno de Isabel, la economía nacional no afrontaba problemas estructurales.

   La dictadura fue, con Martínez de Hoz a la cabeza, quién vino a cambiar de cuajo el modelo de matriz industrial y con ella surge el modelo de capitalismo financiero que había comenzado a crecer a partir de la crisis del petróleo de 1974, en todo el mundo.

   La apertura indiscriminada de importaciones industriales que ingresaba libre de impuestos y muchas veces a precio de “dumping” ya que tenían subsidios directos o indirectos en sus países, llevó a la quiebra a las pequeñas y medianas empresas locales, que no tenían beneficios impositivos ni subsidios. Asimismo muchas empresas grandes o transnacionales se fueron del país ya que les convenía dejar su franquicia a algunos empresarios locales que echaron a sus empleados, vendieron las máquinas y convirtieron los galpones en acopiadores de importaciones, así nace, por ejemplo Sevel con la franquicia de Fiat y Peugeot.

   Miles de trabajadores son despedidos o pierden su empleo ante el cierre de sus empleadores, nacen los remises, las agencias de PRODE, los tallercitos de barrio, el empleo informal o “en negro” comienza a crecer aceleradamente, cae el empleo formal y la afiliación sindical y crece la pobreza que en 1983 ya era del 30% y el endeudamiento externo que pasa de 8.000 millones en 1976 a 45.000 millones en 1983.

   El sindicalismo no sólo se encontró con ese fenómeno sino con sus organizaciones saqueadas y quebradas por las intervenciones militares, que continuaron varios meses en democracia hasta que aparecieron las Comisiones Normalizadoras,  muchos de sus dirigentes seguían presos y se había perdido una generación entera de militantes y activistas entre muertos, desaparecidos, despedidos y muchos que habían abandonado la actividad en los años de plomo.

   Muchos hablaban de la necesidad una “renovación dirigencial”, como si un auténtico dirigente saliera de un huevo o de una cátedra universitaria, un trabajador necesita dos o tres años desde su ingreso para conocer la actividad y ganarse el respaldo de sus compañeros para ser electo delegado, luego cuatro o cinco para llegar a la comisión directiva y comenzar un nuevo proceso de aprendizaje, hasta ahí conocía cómo era la vida laboral en una fábrica, comercio u oficina, ahora tiene que conocer cómo es esa actividad en todo el país, antes hablaba con un empresario, ahora con la cámara de la actividad del país, es un verdadero “cursus honorem”, un aprendizaje empírico que no puede ser reemplazado.

   Hacía casi ocho años que no solo no había nuevas generaciones incorporadas al trabajo sino que las viejas perdían sus empleos, el terror aún anidaba en el alma de las familias argentinas, si un joven hablaba de meterse en el sindicato o en política recibía el cuestionamiento de todos sus familiares y amigos “Dejate de joder, no viste los que les pasó a los que se metieron” y ni hablar si lo hacía quién ya había vivido la experiencia de la represión o el despido.

   A mediados de los 90, me tocó escucharlo de una compañera, había convocado a una jornada de formación, desde mi secretaria en el sindicato, y una joven, Licenciada en Ciencias políticas, ingresando al predio, me dijo “Omar te cuento que yo no dije en mi casa que venía a una actividad sindical, para que no se asusten” y esto provenía de una profesional universitaria y a más de diez años de finalizada la dictadura.

   Es necesario reconocer esta realidad para comprender el cambio que se produjo en el sindicalismo, si bien en 1983 el Justicialismo elige sus autoridades luego de la proscripción y en ellas estaban compañeros como Lorenzo Miguel, Carmelo Amerise o Herminio Iglesias que provenían del sindicalismo y habían sido presos o enfrentado a la dictadura, y en las listas para el parlamento había un tercio de candidatos provenientes del movimiento obrero (35 se incorporaron al Congreso Nacional) la derrota a manos de Alfonsín los transformó en culpables de la derrota.

    Pese a sus notorios vínculos con los militares durante los siete años del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional y que su partido fue socio, con intendentes, asesores y funcionarios, lanzó como eje de su campaña que había un “Pacto militar-sindical” y transformó al sindicalismo en el enemigo a vencer si se quería alcanzar la democracia.

   Los sectores políticos del Justicialismo que, salvo honrosas excepciones, habían permanecido “bajo la cama”, rápidamente culparon a la “burocracia sindical” de la derrota electoral y crearon el anatema de “Mariscales de la Derrota” hacia el sindicalismo, pivoteando en Herminio Iglesias, por la derrota en la provincia de Buenos Aires y en Lorenzo Miguel como jefe de las 62 Organizaciones.

   Si bien en la autodenominada “Renovación Peronista” militaban compañeros como Antonio Cafiero o Carlos Menem (hasta ese momento era impensable su giro posterior) que habían sufrido cárcel durante la dictadura, también aparecían paradójicamente representando al sindicalismo dirigentes como Triacca y Baldassini que habían sido figuras principales del “participacionismo” con los militares.

   A poco de asumir el gobierno Alfonsín junto a notorios gorilas y que exhibían un odio visceral hacia el sindicalismo como Germán López, Roque Carranza (uno de los responsables del ataque terrorista con bombas a un acto del peronismo en Plaza de mayo el 15 de abril de 1953 que dejó seis muertos y varios heridos) y  Antonio Mucci un ex dirigente socialista de los 32 Gremios Democráticos (expresión antiperonista opositora a las 62 Organizaciones) eligió como enemigo al movimiento obrero, una semana después de asumir envía al Congreso, un proyecto de Ley de Reordenamiento Sindical que iba contra el corazón del modelo sindical al imponer el acceso de las minorías a la conducción del gremio (Hasta ese momento la conformación de los órganos de conducción se establecía en los estatutos de cada organización), eliminar la antigüedad mínima de tres años para ser candidato, reducía el mandato a tres años y permitía solamente una reelección, desde allí hasta hoy día siguen insistiendo con la misma obsesión, revelando su profundo odio antipopular.

   En enero de 1984 se unificó la CGT con cuatro secretarios generales, dos por el sector de la CGT Brasil (Ubaldini y Borda) y dos por el lado del sector “participacionista” (Triacca y Baldassini), la respuesta del gobierno fue la intervención, en el mes de marzo, de Foetra (telefónicos), Federación del papel y SUPE (petroleros).

   El proyecto oficial fue aprobado en Diputados pese a las movilizaciones sindicales frente al Congreso pero en el Senado fue derrotado por 2 votos (uno del Movimiento Popular Neuquino y otro del MID formoseño), la ceguera y el sesgo fuertemente antisindical y antiperonista del gobierno lo llevaron a su primera derrota parlamentaria a menos de tres meses de haber asumido.

   Mucho podríamos hablar de esos años, de los 13 paros generales “injustificados”, pese al fracaso del Plan Austral, del cambio de moneda, del Plan Primavera, de la hiperinflación, del aumento de la pobreza, de los saqueos, de la estrepitosa caída de la autoridad presidencial, pero quiero detenerme en un aspecto que va a marcar las próximas décadas.

   El peronismo tardó mucho en recuperar cierta organicidad, en ser un verdadero partido de oposición, golpeado por la derrota del 1983, fracturado entre ortodoxos y renovadores, y, fundamentalmente en un giro interno en su definición ideológica que es el que se consolida en los 90 con Menem, dejó a la CGT como única expresión de oposición al gobierno, en principio porque el gobierno lo eligió como enemigo a destruir, como ya vimos, querían vengar una supuesta complicidad con los militares en el golpe contra Illia, ocultando la ilegitimidad intrínseca de ese gobierno, electo por la proscripción de Perón y el peronismo, luego porque desde 1985 comenzó una crisis económica (en ese año Alfonsín anuncia una “Economía de Guerra”) que agudizó la caída salarial, la pobreza, la pérdida de empleos y el mantenimiento de la suspensión de las discusiones paritarias que había establecido la dictadura, lo que provocó un auge de la conflictividad sindical.

   El sindicalismo argentino desde 1945 no se concibió como un grupo de presión o de interés sectorial, convencido de aquello que “nadie se realiza en un país que no se realiza” comprendió rápidamente que el destino de los trabajadores estaba atado al modelo de país, año tras año fue viendo como el crecimiento económico, el aumento de la producción, en un modelo peronista significaba  mayor inclusión social, acceso a la educación, la salud, la calidad de vida en general, sin dejar de ser trabajadores, desde un punto de vista de la forma de vida y expectativas de futuro se percibe como clase media, ya no por ser los hijos privilegiados de “M´hijo el Dotor” de Florencio Sánchez, sino porque el trabajo le permitía alcanzar un nivel de vida que antes de 1945 estaba limitado a un sector pequeño de las grandes ciudades de la Argentina oligárquica.

Convencidos también que sólo se concebía una clase de argentinos “los que trabajan”, el almacenero, el verdulero, el dueño de un bazar, la modista, el pequeño y mediano empresario que concurría todos los días a su empresa y conocía al dedillo las máquinas que se usaban, eran trabajadores y el movimiento obrero organizado debía asumir su defensa igual que la del asalariado.

   Por ende, hacía suyos los reclamos por acceso al crédito, protección arancelaria, defensa ante la competencia externa, impulso a exportar y ganar mercados, diversificación de la producción y aumento de la industrialización local de los productos primarios, para incrementar su valor agregado. Cuando los gobiernos se desentendían de esto o, por improvisación o mala fe, avanzaban contra esto, la CGT asumía su defensa, desde los programas de La Falda y Huerta Grande hasta los 26 puntos de la CGT en 1985 o la “Agenda para un nuevo Contrato Social” del 2024, tienen este contenido.

    Sin embargo a partir de 1986 comenzó a abrirse una grieta entre el movimiento sindical y las estructuras políticas del peronismo, el giro “modernizador” de la renovación afirmaba que los sindicalistas eran “mal vistos” por la sociedad, que los sectores medios rechazaban a “los morochos con campera de cuero” y que había que olvidarse del 30% de candidatos en las listas, si en 1983 ingresaron 35 dirigentes al Congreso hoy en día pueden contarse con los dedos de una mano y todos ellos llegaron por cercanía a alguna fracción partidaria no por representación orgánica del movimiento obrero.

   Esto coincidió con cierto rechazo a la alta exposición que producía ser la contracara de un gobierno, los sectores más tradicionales del sindicalismo le cuestionaron a Saúl Ubaldini el rol que había asumido la CGT, y si bien no se llegó a la fractura la distancia era visible. Surgió el concepto de “tenemos que replegarnos a los sectores y defender nuestros espacios naturales” dicho en criollo, “dejemos la política a los políticos y cuidemos nuestras quintas”, esto se enmarcaba, además, en un fuerte avance neoliberal que desde los sectores del capital concentrado presionaba por reformas laborales, limitar el derecho de huelga, apertura económica, privatización de empresas del Estado, reducción de “costos laborales”, etc. Lo que no se advirtió fue que la representación política del peronismo era cada vez más permeable a estos reclamos, bajo la consigna “El mundo ha cambiado, nosotros tenemos que cambiar”, las camperas de cuero en el parlamento comenzaron a ser reemplazadas por trajes de Armani o Hugo Boss, corbatas de seda y Perón por Toffler o Peter Drucker.

   El sindicalismo advirtió que se quedaba solo, la mayor parte del empresariado industrial local había cerrado, luchaba a duras penas por sobrevivir o vendía sus empresas, los comercios se llenaban de productos importados e incluso muchos sectores medios, hijos de trabajadores que habían llegado a ser profesionales gracias al país próspero del peronismo marchaban deslumbrados por el vellocino de oro del “Fin de la historia”.

   Al mirar a su alrededor veían caer el número de afiliados por todo lo expuesto con anterioridad, las obras sociales comenzaban a ser deficitarias ante la caída de aportantes y del valor del salario, comenzó una lucha por apropiarse de sectores de otras actividades (Smata vs UOM, Camioneros vs Comercio) o donde había más de un gremio en la misma actividad por “sacarle” afiliados al otro (UPCN vs ATE), el país se achicaba en el lecho de Procusto del neoliberalismo que se extendía por el planeta luego de la caída de la URSS, se achicaba la actividad económica, crecía el trabajo precario, el salario era la variable de ajuste de todos los planes de estabilización, la dirigencia peronista parecía haber olvidado la doctrina o la había tirado al desván de los recuerdos y la dirigencia política, en general comenzaba a constituirse en una “casta” endogámica, la política misma dejaba de ser un instrumento para el bien común y se transformaba en una “caja” desde donde comprar voluntades y lealtades, generar negocios, muchas veces millonarios, el clientelismo y el comercio de adhesiones se extendía a los referentes y agrupaciones.

    El menemismo fue todo esto llevado al paroxismo, si bien hay que reconocer que Menem logró recuperar la autoridad presidencial e intentó transitar, al comienzo de su primer gobierno, un camino menos salvaje, ante el fracaso del plan de Bunge y Born, la corrida bancaria de 1990, y el rebrote inflacionario, convocó a Domingo Cavallo, aceptó las recetas del Banco Mundial y con la Convertibilidad logró una estabilidad que aún al costo de mayor desindustrialización, aumento de la desocupación (en 1999 llegó casi al 20%) y la pobreza y un plan de privatizaciones que desguazó las empresas estatales, las vendió o cerró directamente, además de alta corrupción que enriqueció a funcionarios y a los “liquidadores” de esas empresas, permitió una estabilidad monetaria que duró una década.

    En este período el movimiento obrero se dividió, apareciendo tres sectores de los clásicos y un nuevo fenómeno:

1)Los gremios industriales (Smata, UOM, Textiles, Azucareros) que se opusieron al gobierno desde un principio.

2)Los gremios de servicios (Sanidad, Comercio, Gastronómicos, Seguros, Bancarios) que crecieron ante el auge de esta actividad y apoyaron al gobierno o permanecieron al margen de los conflictos.

3)Los gremios estatales, que no fueron afectados por el desguace (UPCN, Pecifa; Apinta, Aefip) que apoyaron al gobierno o fueron neutrales, los de empresas (Luz y Fuerza, Unión Ferroviaria, Foetra, Aeronáuticos, Petroleros) que acompañaron las privatizaciones y se incorporaron a los Programas de Propiedad Participada (PPP) o trataron infructuosamente de evitarlas

   El nuevo sector que emerge en los 90 es el de las organizaciones de trabajadores despedidos o precarizados que empiezan a manifestarse, en muchos casos con apoyos de las poblaciones más afectadas por las privatizaciones, especialmente del petróleo y los ferrocarriles, se autodenominaron “Piqueteros” y fueron el germen de los movimientos sociales que crecieron a partir del 2001.

    Paralelamente algunos gremios (ATE, Docentes, y agrupaciones disidentes de gremios de la CGT) conformaron la CTA (Central de los Trabajadores Argentinos) de escaso peso cuantitativo dentro del movimiento obrero o que nunca habían querido ser parte de la CGT como los docentes.

   No obstante estas diferencias a los que siguen diciendo “A Menem no le hicieron paros generales” les recuerdo que se hicieron 8, cuatro en el primer gobierno y cuatro en el segundo.

   El siglo XXI nos halló a todos en medio de un estallido social que expresaba la crisis profunda del sistema democrático tal como fue recuperado, el cántico “Que se vayan todos” fue un aviso, en términos de lucha callejera, del hartazgo, la desilusión, la bronca del pueblo en su conjunto frente a una democracia que no había cumplido la promesa que con ella “se curaba, se comía y se educaba” el sindicalismo, se debía un debate profundo acerca de esos años. 

Fuentes Seguras. Estados Unidos, China y la verdad sobre la “guerra inevitable”

Después de los alardes habituales, se sentaron a negociar y establecieron reglas de juego en materia de aranceles y protección

Por Gabriel Fernández *

Los Estados Unidos y China atenuaron su esgrima comercial y acordaron una reducción del 115 por ciento a los aranceles que se habían impuesto mutuamente; en sintonía, establecieron un mecanismo de consultas bilaterales para futuras crisis. La medida, anunciada tras dos días de reuniones en Ginebra abrió el juego a lo que las autoridades de ambos países llamaron reparación de una “relación atrofiada” por las disputas económicas.

La verdadera dimensión del litigio fue informado en estas páginas a través de la saga Fuentes Seguras. Mientras tantos medios anunciaban una guerra inevitable, por aquí se indicó que la búsqueda trumpiana de la re industrialización coincidía con la filosofía del coloso asiático acerca de la resolución de los contrastes en base al diálogo y la cooperación. Se informó que ambos factores estaban sostenidos por razones prácticas bien profundas.

Estas gestiones, que contaron con la mediación directa de Suiza, fomentaron un giro drástico en la información pública sobre la presunta hecatombe promovida por el presidente Donald Trump. En base al nuevo diseño, que se aplicará durante un período inicial de 90 días, los Estados Unidos reducirán sus gravámenes a los productos chinos desde un 145 por ciento a un 30 por ciento, y China hará lo propio con los bienes estadounidenses, reduciéndolos desde 125 puntos porcentuales a solo 10.

“Logramos un reseteo total con China tras conversaciones productivas en Ginebra”, declaró Trump desde la Casa Blanca horas atrás. El presidente estadounidense añadió que la relación con su par chino, Xi Jinping, es “muy, muy buena” y anticipó un futuro contacto telefónico entre ambos. En tanto, Scott Bessent, secretario del Tesoro norteño, dijo que el entendimiento evidencia que ninguno de los dos países busca un “desacoplamiento” comercial. “Con aranceles tan elevados, lo que existía era una especie de embargo, y nadie quiere eso”, sostuvo.

El descenso de los aranceles tiene por motivo facilitar futuras negociaciones que contemplen la reducción de las fricciones en la relación comercial, afirmó el titular del área económica de los Estados Unidos. El Ministerio de Comercio de China, por su parte, celebró los “avances sustanciales” logrados en las conversaciones y destacó que la reducción de aranceles beneficia al interés común global.

El pacto fue oficializado en un comunicado conjunto emitido tras las reuniones en Ginebra, donde se encontraron representantes de ambos gobiernos. El silencio europeo puede equipararse a un pataleo de quienes anhelan más conflictos. Los medios occidentales no logran explicar el giro de los acontecimientos.

Mientras tanto, la Reserva Federal que orientan las corporaciones sigue insistiendo que todo lo realizado por el gobierno de los Estados Unidos genera inflación y perjudica el desarrollo económico. Hasta hace unos días, lo acusaba de promover una eclosión contra China; ahora desliza que favorece a la potencia rival.

* Area Periodística Radio Gráfica / Director La Señal Medios / Sindical Federal

Fuentes Seguras. La defensa como estrategia 

Pensadores. Analizamos la doctrina pakistaní generada por Khalid Ahmed Kidwai, los primeros pasos del papa León XIV y la mirada de Pietro Parolín. Francisco, presente.

Por Gabriel Fernández *

Al abordar la situación registrada en Cachemira, es posible zambullirse en conceptualizaciones que, hasta ahora, resultaban lejanas y hasta sorprendentes. Así como en otras ediciones se presentó el razonar de estrategas significativos, ahora la búsqueda estará direccionada sobre el hombre que diseñó la filosofía defensiva de Pakistán para afrontar las notables complicaciones que ofrece la región. De tal modo, este periodista invita a adentrarse con razón y pasión en el original planteo del teniente general (no tan retirado) Khalid Ahmed Kidwai.

En el cierre, tras visualizar sus primeros pasos, realizamos un esbozo activo de León XIV. Sin dejar de lado el halo de tristeza que envuelve la cobertura presente pues da cuenta de una ausencia muy significativa, vamos a afrontar su decir inicial, las perspectivas trazadas y, en línea con los párrafos previos, el rol que empieza a jugar Pietro Parolin, eclesiástico, canonista y diplomático católico italiano, secretario de Estado de la Santa Sede desde el 15 de octubre de 2013. Es que allí también puede decirse que estamos ante un estratega.

Pero vamos por partes, sin prisa y sin ahorrar profundidades. Los planteos y definiciones explicitados en el tramo de las Fuentes que se avecina fueron extraídos de las exposiciones y textos de Kidwai y de su conferencia titulada «Cambios en la dinámica de poder y desafíos para Pakistán».

KHALID AHMED KIDWAI. Esto es esencial: Pakistán inició su programa nuclear como un modo de contrarrestar la superioridad convencional de la India, tras perder su territorio oriental en la guerra de 1971. Por eso, la política nuclear de Pakistán ha sido básicamente defensiva. A medida que la postura nuclear y convencional de la India se desplegó con el paso de los años, también lo hizo la respuesta pakistaní, con puntos de inflexión clave como las pruebas nucleares de 1998 y el desarrollo en la década de 1990 de una vigorosa infraestructura de lanzamiento nuclear, que incluía los sistemas de misiles Ghaznavi, Ghauri y Shaheen, en respuesta al desarrollo por parte de la India de las series de misiles estratégicos Prithvi y Agni.

A diferencia de la concepción declarada por la India de no ser el primero en usar armas nucleares, Pakistán decidió invertir los términos, dejando abierta la posibilidad de ser el primero en usar armas nucleares en determinadas circunstancias. Eso, claro, encendió las alarmas. Semejante criterio resultó una característica constante del país. Dado que el arsenal nuclear pakistaní sirve como elemento disuasorio contra la agresión convencional y las amenazas nucleares de la India, Islamabad considera apropiado mantener la opción del primer uso. Esto es importante para la seguridad del país, ya que la política india de no ser el primero en usar armas nucleares ha evidenciado contradicciones en los últimos años.

El principal estratega de esta doctrina nuclear defensiva es Khalid Ahmed Kidwai. Tras analizar a fondo el panorama, indicó que las armas nucleares de su nación, dado el desequilibrio estructural que padece ante India, deben ser instrumento de disuasión y no amenazas de aniquilación del adversario con un primer ataque contundente. En esa dirección, Pakistán ha mantenido sus armas en estado desacoplado, es decir, la ojiva está separada del vehículo de lanzamiento, con un estricto sistema de mando y control centralizado. Tras la primera prueba de vuelo exitosa en 2011 del Nasr, (conocido como Hatf-9), un misil balístico táctico de combustible sólido con un alcance de 60 kilómetros, surgieron temores ante posibles desafíos de mando y control asociados con su despliegue. No obstante, Kidwai sostuvo su postura y reafirmó su compromiso de mantener mando y control centralizados sobre todos los misiles. Esta decisión se ha mantenido firme incluso tras los avances de la India en el desarrollo de los llamados misiles nucleares encapsulados.

El otro rasgo importante de la política nuclear pakistaní es la moratoria unilateral de los ensayos nucleares, subrayada por la declaración de Islamabad, donde ese Estado afirma que «no fue el primer país en realizar ensayos nucleares ni será el primero en reanudarlos en el sur de Asia». Pakistán ofreció convertir su moratoria unilateral en un compromiso bilateral con la India como medida para fomentar la confianza. Sin embargo, la India no aceptó la propuesta, y los expertos en armas atómicas estiman que podría realizar otra serie de ensayos nucleares. La moratoria de Pakistán está sujeta a la decisión de la India al respecto. Si la India decide reanudar los ensayos nucleares en algún momento, es probable que Pakistán siga su ejemplo. No atacará, pero no retrocederá.

La compleja postura diseñada por Kidwai en materia de armas nucleares y disuasión es defensiva y referida específicamente a la India, a diferencia de este país, que ha mantenido una política más abierta y ha evitado identificar adversarios potenciales en su doctrina. Esto llevó a esos especialistas a evaluar que, al fin y al cabo, Pakistán es más confiable, pues el horizonte de ataque potencial indio es demasiado abarcativo. Este elemento fundamental pakistaní se ha destacado desde sus pruebas nucleares de 1998. En su explicación ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en septiembre de ese año, apenas unos meses después de las pruebas nucleares, el Estado de Pakistán subrayó que «Las pruebas nucleares de Pakistán no se realizaron para desafiar el régimen de no proliferación vigente ni para satisfacer ninguna ambición de gran potencia. Su objetivo era prevenir la amenaza o el uso de la fuerza contra Pakistán. Nuestras pruebas en respuesta a la India contribuyeron así a la causa de la paz y la estabilidad en nuestra región».

Como el planteo es inteligente, resulta difícil de objetar. Sin embargo, los vicisitudes del período influyeron en su decurso. Haga memoria, lector. Tras la operación militar estadounidense de 2011 que mató al líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, surgió un debate sobre si Pakistán necesitaba reevaluar su estrategia nuclear para disuadir posibles amenazas provenientes de su frontera occidental, además de la India. Otro argumento similar surgió al considerarse a Israel como un posible agresor de Pakistán. Este argumento cobró fuerza en la década reciente, dado que Pakistán no tiene relaciones diplomáticas con Israel y proclama su respaldo a la causa palestina en los foros internacionales. En sintonía, los vínculos en materia de defensa entre India e Israel, contribuyó a levantar la guardia.

Este debate cobró mayor fuerza con las pruebas en 2015 del primer misil balístico de alcance intermedio de Pakistán, el Shaheen III de dos etapas y combustible sólido, con un alcance de 2750 kilómetros. Si bien la intención declarada de Pakistán al desarrollar el misil era cubrir toda la masa continental de la India, incluidas las islas Andamán y Nicobar, los Estados Unidos advirtieron acerca de la posibilidad de que el Shaheen III pudiera alcanzar otros objetivos, como Israel. Este debate resurge periódicamente, pero los pakistaníes jamás admitieron modificaciones en su diseño defensivo. Por el contrario, han ratificado que su programa de armas nucleares solo tiene como objetivo disuadir las amenazas de la India. Asimismo, el alcance del Shaheen III se limitó intencionalmente a 2750 kilómetros para disipar tales preocupaciones.

LA MEJOR DEFENSA ES UN BUEN MEDIOCAMPO. Veamos. Una disuasión nuclear robusta se basa en la capacidad del Estado para comunicar la amenaza eficazmente, demostrando al mismo tiempo capacidad y determinación para llevarla a cabo. Para que la disuasión sea efectiva, es crucial que funcione dentro de un radio de acción específico. Si la amenaza nuclear supera un umbral superior, podría percibirse como inverosímil y, en consecuencia, perder su eficacia. Por el contrario, reducir demasiado el umbral conlleva el riesgo de que el adversario opte por absorber un ataque de bajo impacto y, en última instancia, prevalezca en los frentes político y diplomático. La esencia de la disuasión reside en la noción de infligir un daño inaceptable. Si el umbral y el impacto se reducen a un punto en que el daño nuclear se vuelve tolerable o aceptable para el adversario, la eficacia de la disuasión podría verse comprometida.

En todo el tramo y en relación a todos los asuntos indicados, Kidwai comandó los estudios y las definiciones. Lo hizo en su madurez, y sigue ostentando la batuta filosófica del país ahora, pese a su jubilación. Pocas semanas atrás afirmó que, si bien la capacidad de disuasión nuclear de Pakistán ha sido una piedra angular de la seguridad nacional del país durante las últimas décadas, últimamente ha asumido una importancia aún mayor en el desafiante entorno geopolítico y económico. Se esmeró en fundamentar su argumento con datos actualizados.

Con el objetivo de ofrecer una visión general del entorno estratégico emergente, destacó seis eventos importantes registrados en los últimos seis años en Pakistán y sus alrededores para comprender los desafíos que enfrenta el país.

El general Kidwai afirmó que el primer evento fue el intercambio de ataques aéreos estratégicos en 2019 entre la Fuerza Aérea India (IAF) y la Fuerza Aérea Pakistaní (PAF), como consecuencia de la agresiva postura político-militar de la India. El enfrentamiento de dos días resultó moderadamente favorable para su país. La escaramuza resultó en el derribo de dos aeronaves de la IAF por parte de la PAF y la captura de un piloto de la IAF. Esto envió una fuerte señal de disuasión a la India. La disuasión nuclear de Pakistán funcionó; la conducta de la India como potencia nuclear quedó expuesta ante el mundo, afirmó.

El segundo evento, aseveró, fueron los fiascos militares de India contra China, lo que creó el dilema de una guerra en dos frentes para el país multitudinario. China redujo drásticamente a India y a su ejército sin disparar un tiro. Según Kidwai “El ejército indio fue humillado por China”. Estados Unidos y Occidente simplemente observaron. India se sintió obligada a restablecer el alto el fuego en la Línea de Control con Pakistán.

El general añadió que el tercer acontecimiento fue la retirada estadounidense de Afganistán. Los talibanes afganos, explicó, pronto se volvieron contra sus benefactores, lo que provocó un deterioro de la seguridad interna y externa en la frontera occidental de Pakistán.

El cuarto, dijo, fue el ataque injustificado de la India contra territorio pakistaní por parte de un Brahmos con capacidad nuclear en 2022, que Pakistán prefirió gestionar políticamente. El ataque es otro ejemplo de la conducta irresponsable de la India como potencia nuclear y del equilibrio de Pakistán a la hora de resolver situaciones peligrosas.

Luego destacó que el quinto episodio fue el ataque con misiles de Irán contra territorio pakistaní cerca de Panjgur en 2024, lo cual fue “bastante desconcertante”. Pakistán no tuvo más opción que responder con los contraataques apropiados. El mensaje intrínseco de los contraataques llevó al ministro de Asuntos Exteriores iraní a viajar rápidamente a Islamabad para calmar las tensiones. Este periodista estima que ese roce y su solución merecen un análisis de fondo porque dan cuenta de situaciones subyacentes de fuste.

El sexto fue un avance positivo en el acercamiento entre Pakistán y Bangladesh. Este renovado vínculo, luego de tantas controversias preocupó a la India y fortaleció la presencia regional pakistaní, enfatizó.

LA CONFIANZA, ESE VALOR. Bien. Como se puede observar al recorrer las variadas Fuentes referidas al pensamiento de los estrategas, existen varias dimensiones posibles según el lugar y el volumen que ocupa la nación considerada. No sólo surgen conceptos excepcionales en las zonas de vigor profundo, sino también en aquellas que necesitan adecuar el andar a un espacio de magnitud menor, o equilibrado con la del eventual adversario. También, que no siempre vale establecer amenazas de gran porte pues pueden forjar un club de preocupados que alzan la guardia contra un solo emergente.

Sigamos. El general Kidwai -desconocido por estos pagos hasta la aparición de este artículo- centró también su atención en Ucrania, y afirmó que ese país abandonó casi 2.000 armas nucleares tras la caída de la Unión Soviética. En el contexto del conflicto entre Rusia y Ucrania, afirmó que las consecuencias son evidentes. La lección: «Pakistán debe seguir preservando y fortaleciendo su capacidad nuclear ante cualquier amenaza potencial».

Además, afirmó que los acelerados y explosivos acontecimientos políticos y militares en Asia Occidental han adquirido una importancia especial para Pakistán, al interpretarse en conjunto con algunas de las recientes declaraciones y acciones de los Estados Unidos contra los programas nucleares y de misiles de Pakistán. Al recordar el posicionamiento antes descripto sobre la región, consideró que “es necesario vigilar el panorama con la máxima seriedad”.

Entonces, dejó entrever las conclusiones de fondo: “En el contexto geopolítico del orden global actual, China, como superpotencia emergente, plantea múltiples desafíos a los Estados Unidos. Los pakistaníes deberíamos agradecer a nuestros mayores que hace décadas tomaron la decisión estratégica de apoyar a China. Pakistán se encontrará en el lado correcto de la historia en los próximos años”.

Posteriormente, el general Kidwai aclaró los desafíos emergentes para Pakistán. Mencionó el equilibrio que Pakistán debe mantener en el contexto del Sur de Asia. También detalló las sanciones estadounidenses y rechazó las “absurdas acusaciones” contra Pakistán sobre sus presuntas intenciones de atacar a los Estados Unidos con sus misiles.

OLEAJES INTENSOS. Desde ya que los dilemas no concluyen ahí. Es preciso brindar un trazo al Tratado del Agua, pues desde el mismo emergen contrastes de olas gigantescas. El gobierno de Pakistán advirtió cuatro días atrás a la India que cualquier intento de desviar o cortar el flujo del agua tras la suspensión del Tratado del rio Indo, anunciada por Nueva Delhi, será tomado como un “acto de guerra».

«Cualquier intento de detener o desviar el flujo de agua perteneciente a Pakistán según el Tratado de las Aguas del Indo, y la usurpación de los derechos de los estados ribereños inferiores se considerará un acto de guerra y se responderá con toda la fuerza», indicó el Estado paquistaní tras una reunión del Comité de Seguridad Nacional (NSC), presidida por el primer ministro, Shehbaz Sharif.

El Tratado de Aguas del Indo, firmado en 1960 y negociado con la mediación del Banco Mundial, ha sido un marco legal crucial para la gestión de los recursos hídricos compartidos entre la India y Pakistán durante más de seis décadas, sobreviviendo incluso a períodos de intensos conflictos militares. El acuerdo asigna la gestión de los ríos de la cuenca del Indo entre ambos países, otorgando a la India el control sobre los ríos orientales (Ravi, Beas y Sutlej) y a Pakistán sobre los ríos occidentales (Indo, Jhelum y Chenab).

Este pacto es considerado beneficioso para Pakistán, ya que le garantiza el acceso a aproximadamente el 80% del caudal total, vital para su agricultura. La India anunció ayer la suspensión de este tratado, condicionada a que Pakistán renuncie de manera creíble e irrevocable a su presunto apoyo al terrorismo transfronterizo. El general Kidwai estimó, en una presentación reciente, que la doctrina de Defensa establecida debe abarcar la protección del recurso con el mismo parámetro defensivo, al tiempo que desmintió la participación de su país en el despliegue de bandas terroristas en la zona.

Para quienes deseen tener un panorama histórico completo, sugerimos la lectura del gran trabajo efectuado al respecto por Guillermo Martín Caviasca en Pia Global.

LEÓN XIV. Hay que verlo andar más tiempo y en distintos espacios para realizar un diagnóstico en firme. Los primeros indicios, es preciso indicarlo, resultan auspiciosos. El Papa León XIV brindó sus primeros discursos como máximo representante de la Iglesia Católica. En ese marco, realizó una declaración que permitió hilvanar sus conceptos con algunos previamente vertidos por su antecesor, Franciso: la Tercera Guerra Mundial ya está ocurriendo de forma segmentada y en distintas partes del mundo.

Por lo tanto, a su entender, ese gran conflicto es el principal problema que se debe abordar. En tal dirección realizó un llamamiento a los presidentes y dirigentes de las grandes potencias del mundo para cesar el fuego en los principales focos de conflicto. El Papa recordó las millones de víctimas que dejó la Segunda Guerra Mundial y, a través de un grito que se oyó en toda la Plaza San Pedro, pidió que «nunca más» se generen conflagraciones de esa índole.

«Me dirijo a los grandes del mundo, repitiendo el llamamiento siempre presente: ¡Nunca más la guerra!», señaló. Y agregó: «No tengan miedo. Acepten la invitación de la Iglesia y de Cristo Señor. La Virgen María, cuya vida fue una respuesta a la palabra del Señor, nos acompaña siempre en el seguimiento de Jesucristo». Además, pidió el cese al fuego en dos de los focos más importantes en el mundo: la situación en la Franja de Gaza, y la guerra fronteriza euroasiática.

En tanto, resolvió persistir en el diálogo interreligioso. Recibió en audiencia a los participantes en el Jubileo de las Iglesias Orientales y relanzó el llamamiento para devolver al mundo la «dignidad de la paz»: «Para que esta paz se difunda, emplearé todos mis esfuerzos. La Santa Sede está disponible para que los enemigos se encuentren y se miren a los ojos. Con el corazón en la mano, digo a los responsables de los pueblos: ¡encontrémonos, dialoguemos, negociemos!».

En su alocución, el Pontífice llamó a los líderes de los pueblos al diálogo para que «callen las armas», recordando los conflictos que afectan muchas de las regiones de las que proceden estos fieles: «de Tierra Santa a Ucrania, del Líbano a Siria, de Oriente Medio a Tigray y el Cáucaso, ¡cuánta violencia!». Para hacer frente al complejo panorama, exhortó a los cristianos de las Iglesias orientales a seguir «brillando por la fe, la esperanza y la caridad», porque son «preciosos» para la Iglesia. «¿Quién más que ustedes puede cantar palabras de esperanza en el abismo de la violencia? ¿Quién más que ustedes, que conocen de cerca los horrores de la guerra, tanto que el Papa Francisco llamó «martiriales» a sus Iglesias?»

Luego recordó «el horror» vivido por los fieles orientales, enfrentados a guerras y tensiones que provocan «masacres de tantas vidas jóvenes» que mueren «en nombre de la conquista militar». «Pienso en la variedad de sus orígenes, en la historia gloriosa y en los amargos sufrimientos que han padecido o padecen muchas de sus comunidades». En este contexto «sobresale un llamamiento: no tanto el del Papa, sino el de Cristo, que repite: ¡La paz esté con ustedes!», repitiendo las primeras palabras que pronunció tras su elección. «Recemos por esta paz, que es reconciliación, perdón, valor para pasar página y volver a empezar», continuó, para luego añadir que «la paz de Cristo no es el silencio sepulcral tras el conflicto, no es el resultado de la opresión, sino que es un don que mira a las personas y reactiva sus vidas».

Con intencionada insistencia, enfatizó: “Los pueblos quieren la paz y yo, con el corazón en la mano, digo a los responsables de los pueblos: ¡encontrémonos, dialoguemos, negociemos! La guerra nunca es inevitable, las armas pueden y deben ser silenciadas, porque no resuelven los problemas sino que los aumentan; pasará a la historia quien siembre la paz, no quien coseche víctimas; porque los otros no son ante todo enemigos, sino seres humanos: no villanos a los que odiar, sino personas con las que hablar. Rechacemos las visiones maniqueas típicas de las narraciones violentas, que dividen el mundo en buenos y malos”.

León XIV explicó que la Iglesia acepta la intuición de su predecesor: «Acogemos la llamada a salvaguardar y promover el Oriente cristiano, especialmente en la diáspora; aquí, además de erigir, donde sea posible y oportuno, circunscripciones orientales, es necesario sensibilizar a los latinos». El Papa pidió también al Dicasterio para las Iglesias Orientales que le ayude «a definir principios, normas y directrices a través de los cuales los Pastores latinos puedan apoyar concretamente a los católicos orientales en la diáspora y preservar sus tradiciones vivas y enriquecer con su especificidad el contexto en el que viven». León XIV reiteró que es importante que las tradiciones orientales no se diluyan «por razones prácticas y de comodidad» ni se «corrompan por un espíritu consumista y utilitarista».

PIETRO PAROLÍN. Ahora bien; si hemos de considerar pensadores estratégicos, en vínculo al comienzo de esta nota, resulta válido escuchar al Secretario de Estado de la Santa Sede, Pietro Parolín, quien expresó su esperanza en que las negociaciones en Turquía marquen un verdadero inicio hacia la paz en Ucrania. También destacó la disposición del Papa León XIV a realizar su primer viaje a Nicea y reafirmó el compromiso con la repatriación de menores ucranianos.

Es que Turquía está en la pole position para advenir en el primer viaje del Papa agustiniano para conmemorar los 1700 años del Concilio de Nicea. Pero muy especialmente está resultando el escenario de la cumbre de Estambul que congrega delegaciones de Rusia y Ucrania para negociaciones directas con el objetivo de lograr un alto el fuego. El cardenal Parolin, respondió —por primera vez después del Cónclave— a las preguntas de los periodistas al margen de un evento en la Universidad Gregoriana titulado “Hacia una Teología de la Esperanza para y desde Ucrania”, organizado bajo el patrocinio de la Iglesia greco-católica ucraniana, y compartió sus expectativas para el éxito de estas negociaciones.

“Siempre esperamos que haya atisbos de paz”, dijo el Cardenal a varios medios. “Estamos contentos de que finalmente exista la posibilidad de un encuentro directo. Esperamos que allí se resuelvan los nudos que existen hasta ahora y que realmente se pueda iniciar un camino hacia la paz”. Según el secretario de Estado, “es prematuro” decir qué sucederá, pero la esperanza es que Estambul sea “un punto de partida serio” para llegar a poner fin a la guerra.

Según Parolin, también es «prematuro» especular sobre una posible visita del Papa León XIV a Ucrania, en respuesta a la invitación del presidente Volodimir Zelensky durante una llamada telefónica, el lunes por la mañana. El Papa, que en el Regina Caeli del domingo y también en el largo discurso de dos días atrás lanzó fuertes llamados por los territorios afectados por la violencia, “renovará, como ya lo ha hecho varias veces desde el inicio de su pontificado, el llamamiento por el fin de la guerra”, aseguró el Secretario de Estado.

“Nosotros —añadió— seguimos siempre dispuestos a ofrecer también un espacio. Hablar de mediación es excesivo, pero al menos de buenos oficios, de facilitar el encuentro”. Al mismo tiempo, no se quiere “interferir en otras iniciativas en curso”. La posición de la Santa Sede, afirmó Parolín, es una “posición que trata de acercar las partes más que de crear más divisiones”. Aseveró que, mientras tanto, permanece “activo” el “mecanismo” —iniciado y respaldado por la misión del cardenal Matteo Zuppi— para la repatriación de niños ucranianos llevados a Rusia.

El pensador y político se zambulló luego en las ardientes arenas de Asia Occidental. Informó que el Papa y la Santa Sede continuarán con la misma línea trazada por Francisco, es decir, el constante llamado a “poner fin al conflicto en Gaza, lograr la liberación de los rehenes” y “para la asistencia humanitaria en Gaza”. Sobre estos puntos, se ha hecho “un fuerte llamamiento a una intervención seria” durante las congregaciones generales previas al Cónclave, junto con la “preocupación de que el Medio Oriente se está vaciando de cristianos. Por lo tanto, será necesario encontrar respuestas a esta gran problemática”.

Parolin eludió con fineza las preguntas relacionadas con las discusiones antes y durante el Cónclave (“No nos hagan preguntas a las que debamos responder con un no”, expresó con una sonrisa). Se centró, en cambio, en la figura del recién elegido Papa, quien ha recibido comentarios y reacciones “muy positivas”. “Se presentó de una manera muy serena. Es un hombre de paz que quiere la paz y que construirá la paz precisamente a través de estos puentes que ha mencionado desde sus primeras palabras al saludar a los fieles”.

Finalmente, el secretario de El Vaticano respondió a la pregunta sobre dónde podría realizarse el primer viaje del Papa León: “Pienso en Nicea”, dijo. “Es un momento importante para la Iglesia Católica, es un momento importante para el ecumenismo. Seguramente se había previsto que el Papa Francisco fuera. Imagino que el Papa León seguirá el mismo camino”.

Entre las consideraciones de uno y otro, puede trazarse un camino de continuidad, seguramente previsto por Jorge Bergoglio, que conlleva un choque sostenido con las corporaciones armamentísticas que fogonean guerras en distintos lugares y una secuencia de acciones de contención destinadas a canalizar los intereses de fondo de la cristiandad, pero también de otras civilizaciones con valores cercanos y estructuras distantes.

Mientras prepara el mate para disfrutar la lluvia y reflexionar sin prisa sobre este renovado impulso multipolar, y trata de interpretar los resultados de los comicios porteños en la Argentina, este periodista recuerda que pocas horas atrás pudo observar grandes banderas en las esquinas que entornan la popular Plaza Constitución de la Ciudad de Buenos Aires. Las mismas decían “Francisco Vive”.

Sin dejar de lado las honduras ofrecidas por los estrategas aquí analizados, bien vale concluir que, en ocasiones, las expresiones emocionales sencillas contienen aciertos de excepción.

• Area Periodística Radio Gráfica / Director La Señal Medios / Sindical Federal

El Cuarto Reseteo

Por Julio Fernández Baraibar*

Se votó en el Senado Nacional el cuarto intento de reseteo del país creado entre el 4 de junio de 1943 – con la jornada liminar del 17 de Octubre – y el 16 de septiembre de 1955. Ese país se caracterizó por:

  • una industrialización, vía reemplazo de importaciones, impulsada y sostenida desde el Estado,
  • la utilización de la renta agraria como inversión estatal en ese proceso industrial,
  • una permanente ampliación del mercado interno,
  • un poderoso movimiento sindical, el más importante e influyente de Latinoamérica.

El Primer Reseteo

El primer reseteo fue la contrarrevolución cívico-militar llamada, paradojalmente, Revolución Libertadora. Sus principales efectos fueron el bombardeo a Plaza de Mayo, el fusilamiento criminal de un general de la Nación y de ciudadanos indefensos, el encarcelamiento y la persecución de miles de dirigentes políticos y sindicales y el ostracismo durante 18 años del General Perón, así como el ingreso de la Argentina al Fondo Monetario Internacional. El impulso industrializador y democratizador del peronismo había sido tan fuerte que, aún bajo esas condiciones, no pudo ser detenido y la Argentina no volvió a ser ese “paraíso perdido” del país agroexportador anterior al año 1940. El ciclo que se inicia entonces se caracterizó por las tensiones generadas entre un país industrial, al que el frondizismo también expresaba y la cúpula gorila oligárquica de las FF.AA., como expresión de la Sociedad Rural y los grandes exportadores.

La proscripción del general Perón le puso a todo el ciclo la característica de su ilegitimidad despótica, que derivó en violencia política y en la radicalización y nacionalización de amplias franjas medias de la sociedad. El golpe del torpe general Juan Carlos Onganía, con la intervención de las universidades, las puso en las mismas condiciones que el conjunto del país. Los sectores medios de todo el país se radicalizaron a la vez que, en buena parte, se nacionalizaban, se acercaban al peronismo.

El ciclo terminó con un levantamiento del país que condujo al regreso del general Perón a la Argentina y su tercera reelección en 1973.

El Segundo Reseteo

El segundo fue el criminal Proceso, llamado con sarcasmo, de Reorganización Nacional iniciado con el golpe del 24 de marzo de 1976. Se encargó de hacer desaparecer y asesinar a 30.000 conciudadanos y entregar el poder económico a la vieja oligarquía agroexportadora y el capital financiero. Gran parte de su legislación económica nunca fue derogada, como, por ejemplo, su Ley de Entidades Financieras que continúa rigiendo. Intentó cumplimentar, en suma, los objetivos desnacionalizadores y desindustrializadores que los fusiladores de 1955 no habían podido realizar. Por esos caprichos de Clío, el período terminó con la Guerra de Malvinas, el enfrentamiento bélico más importante y justiciero llevado a cabo por nuestras Fuerzas Armadas desde la guerra de la Independencia. El ciclo que se inicia en 1983 estuvo signado por esa trascendente derrota nacional.

El Tercer Reseteo 

El tercero fue llevado a cabo por un presidente de origen peronista, Carlos Saúl Menem, que realizó buena parte del programa que los dos anteriores momentos no pudieron realizar. Decidió la venta y entrega de las grandes empresas estatales, como YPF, Aerolíneas Argentinas, Correo, Aguas Sanitarias, Entel, Gas del Estado y los ferrocarriles. Disolvió organismos estatales como el INDER, la Junta Nacional de Granos y la de Carnes, entre otros. Dispuso, además, la paridad uno a uno con el dólar y produjo una violenta y vertiginosa desindustrialización del país. Este ciclo estuvo determinado, entre otras cosas, por el fin de la Guerra Fría y la disolución de la Unión Soviética, con el consecuente establecimiento de lo que se ha conocido como “unipolaridad”, la hegemonía mundial de una sola gran potencia, EE.UU. Puso al país bajo el consenso de Washington y su ministro de Relaciones Exteriores, Guido Di Tella, pudo hablar de las “relaciones carnales” con EE.UU. Como es sabido, ese período terminó con las movilizaciones del 19 y 20 de diciembre de 2001, la renuncia, primero, del ministro Cavallo y, al día siguiente, del presidente De la Rúa.

El menemismo, enfermedad senil del peronismo

El menemismo fue la expresión, brutal y oportunista, de ese agotamiento del impulso transformador del 17 de Octubre de 1945. No fue una cuestión de orden moral como el calificativo de traidor implica. Ya la reforma constitucional de 1994 dejó en evidencia los límites y la debilidad estratégica del peronismo de entonces a la nueva ofensiva de los sectores antinacionales. 

La provincialización de los recursos naturales y la creación de la Ciudad Autónoma, con amplia aceptación por parte del peronismo, dejó ver que la fortaleza del ideario nacional de ese movimiento ya no era lo que había sido. De ahí la amplia aceptación y el rápido reclutamiento de dirigentes y militantes que recibió el viraje neoliberal de Carlos Menem. En todo el país y en todas las instancias, incluidas las gremiales, las propuestas presidenciales y de su ministro de Economía recibieron un amplio apoyo. También es necesario decir que fue en las filas del movimiento sindical donde recibió la más tenaz resistencia y donde creció una fuerte oposición que se constituyó en el Movimiento de los Trabajadores Argentinos (MTA).

Pero el virus del neoliberalismo, ya no en su versión Martínez de Hoz, sino en su versión Domingo Cavallo, prendió en el seno de buena parte de la dirigencia justicialista de modo permanente. El monetarismo, la retracción del estado – sin disminuir su elefantiasis e inoperancia –, la privatización de empresas públicas – “Nada que deba ser estatal, permanecerá en manos del Estado” acuñó el fallido del ministro Dromi –, el seguidismo a los EE.UU., la libre importación de productos que el país fabrica y todos los lugares comunes del liberalismo económico, más una infinita avidez por los negocios particulares, se hicieron carne en dirigentes peronistas e, incluso, en votantes peronistas.

Es importante recordar que, en las elecciones del año 2003, el candidato que sacó más votos, aunque no alcanzaron para evitar el balotaje, fue Carlos Saúl Menem.

Pero eso no es todo. Los avatares políticos, económicos e institucionales del país terminaron dando por resultado una gigantesca y agigantada área metropolitana, con, obviamente, un gran peso electoral. Desde la breve presidencia de Eduardo Duhalde y a través de todas las presidencias que le sucedieron, buena parte de los recursos generados por las agroexportaciones volvieron al AMBA, y casi solo al AMBA, bajo la forma de subsidios al transporte, la electricidad y el gas y planes sociales.

Según pasan los años

Este Cuarto Reseteo del país industrial, con una amplia clase media y una clase obrera bien paga y de relativamente alta ocupación, con una política internacional soberana y un proyecto de integración latinoamericana, tiene algunas características propias y nuevas. En primer lugar, se da en un momento en que el escenario internacional está viviendo profundas modificaciones. Hay una guerra en el corazón de Europa, en su frontera con Rusia. Hay un genocidio en Palestina y una creciente oposición a Israel, tanto en Europa como en Asia, así como en buena parte de los sectores politizados norteamericanos. China es hoy una potencia política y económica a la par de EE.UU. y ha establecido una alianza estratégica con Rusia, a la vez que es uno de los motores de los BRICS, el acuerdo de las potencias emergentes, donde Brasil juega un papel principal.

No hay en América Latina, como sí lo había en 1976 o en 1989, una mayoría de gobiernos dóciles a los EE.UU. Sin que ello signifique un enfrentamiento con el país imperialista, los gobiernos de México, Guatemala, Cuba, Nicaragua, Honduras, Venezuela, Colombia, Brasil, Bolivia, Chile y, me atrevo a decir, El Salvador y, posiblemente, Uruguay en breve, tienen o tendrán gobiernos de amplia representación popular, con propuestas autonómicas e industrialistas, y que mantienen frente a los EE.UU. una política de independencia. El camino elegido por la Argentina ha sido, como resultado de una crisis básicamente política, totalmente opuesto al de la mayoría del continente y en una versión radicalizada y perversa.

En segundo lugar, y esto sí constituye una dificultad, estimo que todo esto ocurre ante ese agotamiento del peronismo que se ha mencionado más arriba. Cuando digo agotamiento del peronismo no me refiero a la identidad política del pueblo argentino o a la caducidad de sus grandes banderas. Me refiero a que los instrumentos políticos y económicos que caracterizaron a nuestro gran movimiento histórico, concebidas y generadas en las condiciones del país y del mundo de 1950, la contundencia de las grandes transformaciones realizadas en aquellos doce años, están llegando a su fin de ciclo. La Argentina no es la misma. Los 15.893.827 habitantes que éramos en 1947 se han convertido en 46.044.703 habitantes, casi triplicándose. El comercio internacional de nuestra agroproducción y el manejo de los excedentes por parte del Estado permitía – y lo siguió permitiendo durante varias décadas – los recursos para nuestra industrialización, el crecimiento de nuestro mercado interno, con altos salarios y baja desocupación e inversiones estatales y privadas en la Rama 1.

La crisis económica que vive Argentina desde, digamos, 2011 y la consecuente inflación constituyen la expresión más clara de que aquellos instrumentos habían perdido su eficacia inicial, lo que de alguna manera había comenzado a insinuarse a partir de 1953, con el déficit en la balanza de pagos, el Congreso de la Productividad, los contratos con la Standard Oil y otros proyectos de la época.

Recordemos para las nuevas generaciones, que muy posiblemente lo ignoran, que el “Congreso Nacional de la Productividad y el Bienestar Social” fue una convocatoria del Presidente Perón, para elaborar un plan de acción que respondiera a la nueva situación planteada por el aumento de la inflación. Se llevó a cabo entre el 21 y 31 de marzo de 1955, solo siente meses antes del golpe liberal y tuvo como protagonistas a la CGT, cuyo Secretario General era Eduardo Vuletich, y a la CGE, presidida por José Ber Gelbard. La política de sustitución de importaciones sobre la base de los excedentes del comercio internacional y la renta agraria comenzaba a agotarse y su manifestación inmediata fue la aparición de la inflación. La crisis, agravada por la sequía de 1951-1952, demostró la necesidad de cambios estructurales ante el agotamiento de los mecanismos implementados hasta ese momento.Si bien el Congreso no llegó a ninguna decisión importante debido a la resistencia de los representantes del movimiento obrero, entre los objetivos del mismo estaba remover los principales obstáculos al aumento de la productividad: principalmente el ausentismo y la labor de las comisiones internas; también se planteaba la autorización para rotar al personal entre diversas funciones al margen del sistema de categorías, establecido en los convenios colectivos.

Los contratos con la Standard Oil –en cuyo directorio se sentaba nada menos que Spruille Braden–, firmados también en 1955, manifestaban también ciertos límites alcanzados por los instrumentos peronistas para la industrialización del país. YPF, pese al gigantesco crecimiento de su producción petrolera, no terminaba de satisfacer la demanda energética del país, en pleno despliegue industrial y de consumo. Aunque hubo alguna resistencia de parte de algunos diputados peronistas, la oposición antiperonista utilizó el hecho para atacar al gobierno por entreguista. Arturo Frondizi escribe en 1954 “Política y Petróleo”, una crítica implícita a esos contratos. Solo cinco años después, ya como presidente, firmaría contratos mucho más costosos con varias empresas norteamericanas.

En suma, lo que aquí queríamos exponer es que los mecanismos instrumentales del peronismo en sus objetivos industriales y de altos salarios ya había comenzado a experimentar un agotamiento en el momento de su derrocamiento.

El neofederalismo

Con la excepción de Néstor Kirchner, desde Fernando de la Rúa – Chacho Álvarez hasta Milei – Villarruel, se han sucedido presidentes de claro origen en el AMBA, incluyendo a la propia Cristina Fernández de Kirchner. En Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y Corrientes el peronismo ha estado dividido entre dirigentes que pertenecen al establishment agroexportador y un kirchnerismo casi contestario y muy ligado a las preocupaciones políticas e ideológicas que se discuten en el AMBA. El “neofederalismo” que ha generado esta situación tiene características meramente defensivas y locales. Lejos de tener una definición general sobre el tipo de país que se pretende – industrial, soberano, integrado a la región o agro- y minero-exportador, sometido a la política exterior norteamericana y enfrentado con sus vecinos soberanistas –, se conforma con intentar capitalizar localmente los beneficios de la Constitución del 94 respecto a los recursos naturales y encontrar una rápida modernización de sus provincias, sin considerar el carácter mismo de esa modernización – soberana o dependiente –. Fue muy sintomático para este entendimiento la defensa hecha en un reportaje televisivo por la senadora jujeña peronista, Carolina Moisés, al Régimen de Inversiones para Grandes Inversores (RIGI): “En Jujuy hay recursos pero falta financiamiento, y el RIGI podría abrir una oportunidad para el NOA para atraer grandes inversiones que generarían empleo genuino y serían un multiplicador económico”. Y agregó: “Como peronista necesito reconstruir el vínculo con los jujeños y jujeñas, desde el punto que hoy la sociedad nos demanda”. No le estoy dando la razón a la senadora, pero entiendo claramente que su punto de vista pone en evidencia un grave problema al que su fuerza política a nivel nacional no ha logrado ni siquiera enfrentar. Estoy convencido que las provincias se expresaron contra una política que las dejó afuera. Lo hicieron de la peor manera, pero nadie les ofreció una mejor.

Jorge Enea Spilimbergo me dijo, en una de esas largas e inolvidables conversaciones, que el último verdadero federal había sido José Gervasio Artigas y que, después de su derrota, el federalismo se había vuelto un movimiento meramente defensivo, sin un verdadero proyecto nacional. Hoy da la impresión de haberse convertido en un localismo bastante estrecho y egoísta. Los gobernadores (con sus honrosas excepciones) parecen y actúan como intendentes del conurbano, para quienes, y esto es lógico, lo más importante es la situación del alumbrado, barrido y limpieza de su comuna. El litio, el oro, el cobre, el petróleo y el gas no son cuestiones meramente comunales. En ellas está en juego el destino de la Argentina.

Ha escrito Claudio Scaletta, con acierto y en este mismo sentido:  “Si en algo fueron exitosas las tres experiencias neoliberales que antecedieron a la presente, fue precisamente en el establecimiento de transformaciones estructurales difícilmente reversibles. La dictadura realizó la reforma financiera y comenzó la sujeción por deudas, el menemismo desarmó los restos del Estado de Bienestar, profundizó el endeudamiento y, en conjunto con el radicalismo, concretó una reforma constitucional que profundizó la fragmentación del poder del Estado Nación en una suerte de nueva federación de Estados provinciales, una trampa de la que será extremadamente difícil salir, sino imposible. Finalmente, el rol histórico del macrismo, su gran legado, fue reendeudarse con el exterior y traer de vuelta al FMI, todo con el apoyo a la gobernabilidad de la ‘oposición responsable”.

El reseteo del movimiento nacional

Si se insiste en un cuestionamiento meramente moral, apelando al calificativo de “traidor”, muy poco se podrá avanzar en la superación de esta difícil coyuntura. Esto no se soluciona echando dirigentes del Partido Justicialista, institución que, por otra parte, nunca ha tenido un carácter muy estructurado e indiscutible. No es el Partido Comunista Chino. Ni siquiera es el PSOE, para dar un ejemplo más relajado. Nuestro último candidato presidencial fue y es el principal dirigente de otro partido desde hace once años.

Tampoco pasa por las vociferantes propuestas del ex secretario de Comercio y homónimo de célebre actor mexicano, Mario Guillermo Moreno, dividiendo abstracta e ideológicamente, entre “peronistas” y “progresistas”, mientras se aferra a una caricatura del peronismo digna del ya fallecido dibujante Landrú, bastante gorila por cierto. Ni el peronismo histórico fue como lo presenta, ni se puede entrar al futuro retrocediendo.

La ampliación y diversificación de nuestras exportaciones; la discusión, con la más amplia participación del movimiento obrero, sobre una nueva legislación laboral; el papel de las inversiones extranjeras directas en un plan de desarrollo productivo orientado por el Estado nacional y del equilibrio fiscal; una política realista ante el fenómeno endémico de la inflación en nuestra economía y una superación no coyuntural de las restricciones externas son algunas de los tópicos a plantear para volver a ofrecer una alternativa electoral con posibilidades de éxito.

Entiendo, como decía al principio de esta reflexión que se ha hecho demasiado larga, que lo que el movimiento nacional requiere es una introspección y una discusión que actualice su instrumental económico, que replantee un sano federalismo que desconcentre la importancia del AMBA y que ratifique y profundice su política exterior, muy bien desarrollada por el gobierno de Alberto Fernández. En todo esto debería jugar un papel central la CGT y el movimiento obrero en su conjunto. En este dramático momento que vivimos ha asumido un papel aglutinador y programático como no ocurría desde los viejos tiempos de Saúl Ubaldini.

Un vigoroso reseteo del gran movimiento nacional argentino dará, seguramente, como resultado un apagón definitivo al cuarto reseteo de la Patria, propuesto por el capital financiero, el capital extranjero y la gran concentración agroexportadora.

Buenos Aires, 14 de junio de 2024

*escritor, guionista, documentalista y político

LOS TRABAJADORES Y TRABAJADORAS DE TRANSPORTE DECIMOS

ANSV – CNRT – JST – ORSNA

¿A QUIÉN LE INTERESA QUE DESAPAREZCAN LOS CONTROLES O QUE NO SE INVESTIGUEN LOS SINIESTROS?

El control de las empresas de servicios públicos es siempre una función esencial del Estado.

En un proyecto de País en el que se decidió desregular los servicios públicos, esa función resulta radicalmente imprescindible, si como ciudadanos queremos que dichos servicios estén al alcance de toda la sociedad y que además su prestación sea segura y confiable.

No nos estamos refiriendo a la desregulación, experiencia por la que los Argentinos de Bien ya tuvimos la oportunidad de transitar no hace tanto tiempo, sino a sus resultados y a los errores cometidos, los que no tuvieron vinculación con la falta de control.

No queremos ni imaginarnos en esta ocasión, que pasará, si además de la feroz desregulación que el gobierno habilitó para algunos servicios, los mismos sean realizados sin el adecuado control técnico especializado que se ha venido ejecutando a través de los distintos Organismos de Control.

Si faltara ese control, como se va asegurar que las empresas cumplan con la normativa que hace a la calidad y a la regularidad del servicio; de que forma el Estado va a resguardar la protección de los derechos de los usuarios; cómo se va a controlar que todos los ciudadanos del país tengan acceso a los servicios y que sus derechos sean difundidos y respetados; quién va controlar la difusión que se brinde a los usuarios sobre estos servicios y los derechos que les asiste y fundamentalmente; quién va a velar por la seguridad en su prestación.

El Estado puede servirse del sector privado para la ejecución de los servicios públicos, pero no puede nunca deslindar su responsabilidad de supervisar y controlar la prestación de los mismos, debiendo siempre garantizar la calidad y el cumplimiento de sus estándares; el poder de policía del Estado en esta materia es Indelegable.

REALMENTE, ¿A QUIÉN LE INTERESA QUE DESAPAREZCAN LOS CONTROLES O QUE NO SE INVESTIGUEN LOS SINIESTROS?

Por otra parte, no es cierto que en materia de control del transporte existan Organismos Descentralizados que tengan duplicidad de funciones, pensar en ello, es no conocer las competencias atribuidas a los mismos. Cada uno de los Organismos Descentralizados vinculados al transporte tiene una competencia técnica y específica.

En efecto la Agencia Nacional de Seguridad Vial -ANSV- controla y fiscaliza el tránsito de particulares, certificación de centros de emisión de licencia de conducir y capacitación de su personal, administración y cómputo de infracciones en rutas nacionales, administración del sistema nacional de antecedentes viales, observatorio vial que investiga y analiza el entramado vial para contribuir a la toma de decisiones en pos de mejorar la seguridad vial, campañas y formación vial para una movilidad segura, entre otras.

Por su parte la Comisión Nacional de Regulación del Transporte -CNRT-, fiscaliza los servicios de transporte efectuado por los operadores de pasajeros y cargas por automotor y ferroviario de jurisdicción nacional, ejerciendo el poder de policía en materia de transporte automotor sujeto a su control; auditando al servicio ferroviario, emitiendo informes de su gestión y aplicando las sanciones contractuales a las concesionarias, de manera de resguardar la seguridad y la calidad de esos servicios.

La Junta de Seguridad en el Transporte -JST- interviene e investiga en ocasión de producirse un siniestro en el transporte, ya sea vial, ferroviaria, naval o aérea, para determinar las causales del mismo y emitir opiniones técnicas pertinentes, detectando las fallas de los sistemas a efectos de mejorar y evitar los mismos, con la finalidad de garantizar la seguridad de todo el transporte.

Finalmente el Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos -ORSNA- se encarga de controlar y fiscalizar la infraestructura y los servicios de los aeropuertos que integran el Sistema Nacional de Aeropuertos. Sus funciones incluyen la supervisión de la infraestructura, la regulación de servicios y actividades comerciales e industriales, la supervisión de concesionarios y administradores aeroportuarios, y la garantía de una operación segura y eficiente.

Este sistema integral e integrado de control e investigación, es la herramienta adecuada para dar efectivo cumplimiento a los preceptos constitucionales enfocados en la protección de los derechos de los usuarios y consumidores, garantizando la seguridad, la salud y sus intereses económicos.

El sistema actual de control reduce claramente los riesgos, mejora la toma de decisiones, aumenta la eficiencia operativa y optimiza el uso de los recursos, contribuyendo ello a la seguridad, a la confiabilidad de la información, el cumplimiento normativo y la confianza por parte de los usuarios.

Frente a la actual política de desregulación de la gestión de los servicios públicos, es cuando más se necesitan a los Organismos de control.

ENTONCES, ¿A QUIÉN LE INTERESA QUE DESAPAREZCAN LOS CONTROLES O QUE NO SE INVESTIGUEN LOS SINIESTROS?

Estos organismos además de controlar producen en forma periódica informes sobre la gestión de los servicios por parte de los operadores, que en muchos casos, nutren a los Organismos de Control Interno y Externo de la Administración Pública Nacional sobre la gestión del transporte por parte del sector privado, sirviendo inclusive de auxiliares en informes periciales requeridos por la Justicia.

Pero sin duda uno de sus cometidos más relevantes radica en “advertir” a las AUTORIDADES DE LA ADMINISTRACIÓN CENTRAL y a la sociedad toda sobre las fallas o riesgos para los usuarios, que pueden ocasionar la inadecuada gestión de los prestadores de los servicios de transporte gestionados por los privados.

Entonces, nos sorprende, que no existan funcionarios en el ámbito de la toma de decisiones que advierta sobre las peligrosas consecuencias de transformar o cercenar las competencias de estos Organismos, lo cual podría generar la obstaculización de la última valla de la defensa de los ciudadanos usuarios, beneficiando únicamente a las Operadoras de esos servicios, los que pueden hacer uso de importantes estudios Jurídicos y Consultoras a los que las personas de a pie nunca podrán acceder, con los consecuentes resultados, que no escaparan de las responsabilidades que como funcionarios les podría caber.

Sin dudas nunca es correcto, ni bien visto, la adopción de medidas que cercenen el control o la investigación.

PENSEMOS: ¿A QUIÉN LE INTERESA QUE DESAPAREZCAN LOS CONTROLES O QUE NO SE INVESTIGUEN LOS SINIESTROS?

En un País con la extensión del nuestro, el cual por su superficie ocupa el 8vo. lugar en el mundo, no podemos desconocer el esfuerzo que significa controlar la totalidad del parque móvil afectado a los servicios de transporte automotor, tanto de cargas como de pasajeros, el material rodante ferroviario, usuarios particulares que transitan en la vía pública, el tránsito en general, todos ellos desarrollados en miles de kilómetros de rutas y vías en todo el país, fiscalizando centenares de estaciones ferroviarias y la mayor parte de los aeropuertos localizados en diferentes ciudades de la Argentina.

Por tales razones, podemos afirmar que los trabajadores de cada uno de los Organismos de transporte mencionados, no solamente no sobramos, sino que gracias al esfuerzo y profesionalismo con el que llevamos a cabo nuestras tareas, es que estamos orgullosos de los resultados que arrojan los controles, fiscalizaciones, auditorías e investigaciones que resultan, siendo nosotros los trabajadores, los principales gestores para que con la escasez de recursos presupuestarios existente, cada una de las Entidades mencionadas pueda cumplir con los objetivos trazados por esa gestión de gobierno.

Nosotros UPCN, y sus afiliados, sabemos quiénes son a los que les interesa que no se controle y se investigue el transporte.

SIN ESTADO NO HAY NACIÓN, SIN TRABAJADORES NO HAY ESTADO.

UPCN

LA RESPONSABILIDAD DE SER MAYORÍA

Hazte de plata y espejea el oro que se da en las alturas

Por Julio Fernández Baraibar*

Entre 1957 y 1959, en la Argentina, se publicó por primera vez en una revista de distribución masiva, Hora Cero Semanal, la historieta El Eternauta.

Era en las postrimerías de la llamada Revolución Libertadora, el golpe oligárquico imperialista que derrocó al gobierno de Juan Domingo Perón en 1955. Ese miserable y criminal gobierno cívico militar estaba llegando a su fin. Ya se habían anunciado elecciones para el año 1958, en las que el movimiento popular mayoritario del país estaría proscripto y su jefe exiliado.

La llamada clase media argentina, ese vasto sector social que creció a la sombra de las políticas industrialistas, de altos salarios y de fomento del mercado interno del peronismo, se ilusionaba con la posibilidad de un gobierno que mantuviera algunos de los logros del peronismo derrocado y proscripto, pero que impidiera lo que consideraba los desbordes plebeyos, el autoritarismo sindical y el empecinamiento nacionalista del régimen depuesto, como La Nación llamaba al peronismo.

El autor literario de El Eternauta integraba y expresaba esa clase media urbana, culta y politizada que veía en la figura de Arturo Frondizi la posibilidad de un “peronismo” sin obreros exigentes y huelguistas, sin universidades obreras ni comisiones internas respondonas. Pero, como suele ocurrir en ese impalpable, sutil y evanescente mundo de la creación artística, el autor literario de El Eternauta, Héctor G. Oesterheld, no sabía que a través de su pluma se expresaban también corrientes subterráneas, invisibles, impulsadas, también inconcientemente, por el propio proceso histórico. Así como el monarquismo de Balzac escondía la presencia inexorable e irreversible de una nueva formación social en la Francia de 1830, la burguesía orleanista, el “desarrollismo” de Oesterheld ocultaba la presencia de fuerzas sociales latentes y reprimidas que en su creación encontraban expresión involuntaria.

Hay en los personajes de el primer El Eternauta algunos de los mitos de aquella clase media de mediados de los cincuenta: la familia celular, el barrio de Vicente López, el profesor de física como manifestación barrial de la tecnología y la ciencia, la aparición del historiador Mosca y su tozuda convicción de que todo eso debe quedar registrado para las futuras generaciones. Y el propio héroe, Juan Salvo, un pequeño burgués arquetípico que, en algún momento, se encuentra con Franco, un obrero metalúrgico, de nombre poco habitual en la clase obrera de aquellos años.

Sabido es que El Eternauta se convirtió, con el paso de los años y las generaciones, en una extraña y reinterpretada representación de la historia del peronismo a partir, justamente, de 1955. El propio autor y su compromiso final terminaron por convertir la historieta en una especie de “Chanson de Rolande” del peronismo posterior a la dictadura cívico militar de 1976.

Pero todo esto es sabido y se han escrito resmas y resmas de reflexiones, comentarios y escolios. Lo interesante es que, hoy, en el año 2020, el mundo entero está viviendo una situación similar a la que describió magistralmente Oesterheld en su obra maestra. El mundo entero no puede salir a la calle porque algo desconocido, nuevo y letal ha ocupado el aire que respiramos. Y aquellos puntos del mapa de Google que no prohiben la salida a las calles ocupadas por el ignoto e invisible enemigo aparecen en las pantallas de todos los televisores del mundo encabezando el ránking de los países con más contagiados y más víctimas.

Un escritor argentino, de profusa imaginación y de sincera y profunda reflexión social, previó, describió y advirtió este escenario hace ya más de cincuenta años. Desde una Argentina donde el pueblo había sido derrotado y se encontraba perseguido y proscripto, un intelectual advertía con una gigantesca y genial metáfora, la crisis general de todo un sistema global.

Bien. Pero resulta que no hace más de dos meses, una gran empresa imperialista de comunicación global, Netflix, anuncia la próxima producción de una serie basada en la obra de Héctor G. Oesterheld, El Eternauta.

Y eso no es todo.

En el prólogo de la obra “La historieta argentina. Una historia”, editado en 2000, escrito por el propio Oesterheld afirmó:

“El héroe verdadero de El Eternauta es un héroe colectivo, un grupo humano. Refleja así, aunque sin intención previa, mi sentir íntimo: el único héroe válido es el héroe ‘en grupo’, nunca el héroe individual, el héroe solo”.

Y resulta que un cura nacido en el barrio de Flores, de pasado obrero, como Franco, el metalúrgico de El Eternauta, ya convertido en obispo de Roma y, por ende, en Papa de la Iglesia Católica, afirma en una lluviosa Plaza de San Pedro, desierta porque las multitudes temen la nevada letal que se ha descargado sobre el mundo: 

“Densas tinieblas han cubierto nuestras plazas, calles y ciudades; se fueron adueñando de nuestras vidas llenando todo de un silencio que ensordece y un vacío desolador que paraliza todo a su paso: se palpita en el aire, se siente en los gestos, lo dicen las miradas. Nos encontramos asustados y perdidos (..) En esta barca, estamos todos. Como esos discípulos, que hablan con una única voz y con angustia dicen: ‘perecemos’, también nosotros descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino solo juntos”.

Y tan solo un día antes, el presidente de la Argentina, Alberto Fernández, había mencionado al propio Francisco en su llamado a la unidad de todos los seres humanos.

La Argentina deriva su nombre de argentum, de esa plata que buscaban con avidez azorada aquellos toscos españoles, pero mejor que nadie se lo ha dicho Leopoldo Marechal a su discípulo Josef, detrás de quien se ocultaba José María Castiñeira de Dios. Que el poeta complete su profecía y que la historia realice lo que se cifra en el nombre:

5
No te adelantaría mi Didáctica,
si no supiese yo lo que se incuba,
por vocación, en esta provincia de los hombres.
Josef, un ciclo amargo da su fruta en el mundo:
la oscuridad nos miente ya la forma de un dios.
Pero un Rey no visible todavía
está plantando almendras en suelos favorables.
¿Qué me dirías tú si brotara un almendro junto al río
y sus crines de león?
Estudia mis palabras que harán reír a muchos:
yo siempre fui un patriota de la tierra
y un patriota del cielo.
6
El nombre de tu Patria viene de argentum. ¡Mira
que al recibir un nombre se recibe un destino!
En su metal simbólico la plata
es el noble reflejo del oro principial.
Hazte de plata y espejea el oro
que se da en las alturas,
y verdaderamente serás un argentino.

Buenos Aires, 28 de Marzo de 2020

*escritor, guionista, documentalista y político

Sobre las falsas acusaciones al Papa Francisco: respuesta a Verbitsky

Por Aldo Duzdevich*

El domingo 27 de abril, el día siguiente del funeral del Papa Francisco, mientras mil cuatrocientos millones de católicos del mundo, incluyendo de Argentina, estábamos haciendo el duelo por una persona a quien admiramos, respetamos y quisimos, el periodista Horacio Verbitsky, único inventor de la campaña de calumnias y difamación de Jorge Bergoglio, no pudo controlar sus genes de la maldad y volvió a repetir, en su ya devaluada columna radial y escrita, las gastadas mentiras sobre nuestro Papa Francisco.

Durante muchos años Verbitsky fue ganando poder mediático y político que lo convirtió en una suerte de “fiscal patrio”, que, con su dedo señalador, distinguía entre réprobos y elegidos, usando como principal arma la acusación de complicidad con la dictadura y/o con organizaciones “de derecha” de los años setenta. Muchos sufrieron su dedo acusador, que en los últimos años ya tomó un tinte berreta de conventillera de barrio, en su recordada denuncia contra Gines González García o su última obsesión de colgarle el mote de “traidor como Vandor” al gobernador Axel Kicillof.

Por cierto, en materia de acusaciones y sospechas, existe la de su antiguo compañero en Montoneros y colega Miguel Bonasso, quien en septiembre de 2015 declaró: “Verbitsky fue un agente de la Fuerza Aérea y es un entenado de la Fundación Ford.”  Y, un libro de Gabriel Levinas que abunda en información sobre el mismo tema. Ser “agente de la Fuerza Aérea” durante la dictadura es bastante más grave que haber “desprotegido a dos jesuitas”. Pero nadie llevó esa denuncia a la justicia, ni ningún fiscal la tomó de oficio. 

En su última columna dominical, como ya no le quedan contradicciones por contradecirse, optó por la cobardía de no asumir que él fue, y es, la única y exclusiva fuente de la calumnia, y pretende adjudicarle a Emilio Fermin Mignone (ya fallecido), el origen de toda la patraña sobre “la entrega de dos jesuitas”, que él expuso en una veintena de notas en Página 12 y otros medios desde el 2005 a la fecha.

Su mismo diario lo desmiente

El 14 de marzo de 2013, luego de su elección del Papa Francisco, Página 12 realizó una serie de notas críticas contra Jorge Bergoglio. Algunos periodistas del medio decían genéricamente “existen acusaciones contra Bergoglio”, sin aclarar que su fuente era el factotum del diario: Horacio Verbitsky. Pero, otros, más precisos, lo señalaban como el autor de las “sospechas y acusaciones”.

El sacerdote Eduardo de la Serna respondía: “Bergoglio tiene aspectos muy negativos. En el tema derechos humanos, pesa sobre él la sombra de los dos jesuitas desaparecidos en la ESMA: hay firmes sospechas de que participó activamente en eso, tal como lo detalló en notas periodísticas Horacio Verbitsky (en Página/12).”

Reportado el investigador del CONICET Juan Cruz Esquivel decía sobre Bergoglio: “Es muy habilidoso de la lectura del mapa político eclesiástico. Su perfil más conflictivo es lo que denuncia Horacio Verbitsky en su libro, el hecho de haber dado los nombres a la última dictadura militar de los curas que trabajaban en villas.”

Estela de Carlotto decía en el mismo diario: “Hay sombras sobre Bergoglio, el periodista Horacio Verbitsky lo acusa de haber entregado a dos sacerdotes”….

El periodista Luis Bruschtein, en una nota que defendía su diario ante los dichos del vocero vaticano escribió: “Federico Lombardi, el portavoz papal, apuntó contra una “izquierda anticlerical” por las acusaciones contra el papa Francisco, que se publicaron en Página 12 a partir de una investigación de Horacio Verbitsky”.

Una búsqueda en la web de Página 12, arroja que a partir del 2005 existen una veintena de notas de Horacio Verbitsky (HV) con las acusaciones a Jorge Bergoglio, la mayoría de ellas posteriores a su elección como Papa en 2013.  El resto de las notas periodísticas que repiten el relato de la “desprotección a los dos jesuitas”, o citan al autor o hablan genéricamente “existen datos”, “existen acusaciones” … sin especificar que el único autor es Verbitsky.

La campaña contra Bergoglio en 2005

Aunque HV declara que su primer nota conteniendo la acusación contra Bergoglio sobre el tema de los dos jesuitas data de 1999, leyendo las notas de Página 12, desde 2002 hasta 2005, vamos a encontrar que las críticas al entonces Arzobispo de Buenos Aires estaban centradas en sus opiniones contrarias al matrimonio igualitario y el aborto, y las reiteradas opiniones de Bergoglio sobre la persistencia de la pobreza en Argentina, todos temas que generaban rispideces con el gobierno de Néstor Kirchner.

El 2 de abril del 2005 fallece Juan Pablo II y el Vaticano convoca un cónclave para elegir sucesor.

En diciembre del 2002 la revista italiana L’Espresso, aseguró que Bergoglio “es el número uno para la sucesión del Papa” (…) “Si la elección fuera ahora, Bergoglio recibiría una avalancha de votos de los cardenales” aseguró el periodista Sandro Magister.

Sin embargo, en 2005 los diarios argentinos no daban chances a Bergoglio.

El 2 de abril del 2005, el columnista de religión de Página 12 Washington Uranga decía: “Algunos periodistas especializados en cuestiones vaticanas también incluyen en la lista al argentino Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, pero la mayoría de los observadores le asignan poco respaldo entre los electores.” Y en la misma edición se reproducía una nota sobre apuestas en que Bergoglio “pagaba 1×27” o sea estaba al fondo de la lista.

Pero como es conocido, la elección de un nuevo Papa es un asunto que desvela a las grandes agencias de inteligencia del mundo como la CIA, el MOSSAD, el MI6, el SVR (ruso) entre otros, y cada uno pelea por “meter su cuchara” . Probablemente por el abono de alguna de estas agencias nuestro “fiscal patrio” HV tomó conocimiento que el argentino Bergoglio tenía firmes chances de convertirse en el primer Papa latinoamericano, y decidió impulsar una rápida maniobra de último momento.

El día 15 de abril de 2005, tres días antes del encierro del cónclave, el abogado Marcelo Parrilli amigo de HV e integrante del CELS, presentó de apuro, sin nada que justificara semejante urgencia, una denuncia penal contra Jorge Bergoglio en el marco de la causa ESMA  para que se investigue la responsabilidad penal que “pudiera caberle” a Bergoglio en la “privación ilegítima de la libertad” de Yorio y Jalics. La denuncia, se basaba en las notas de Verbitsky en Página/12 y acompañaba como “prueba documental” dos de ellas.

Por supuesto manos eclesiales (ultraconservadoras) pocas amigas de Bergoglio se ocuparon rápidamente en circular profusamente esta denuncia acompañada de las célebres notas de nuestro “fiscal patrio”. El periodista Marcelo Larraquy escribió que las sospechas del “panfleteo” de la denuncia recaían sobre Esteban Caselli y Monseñor Aguer.

Regodeándose, en un reportaje que le hace Victoria Ginzberg el 24 de abril, HV dice: “pero por suerte, o gracias a Dios, el Espíritu Santo eligió a un alemán, o sea que el problema lo va a tener Schroeder y no nosotros…”

¿Pudo haber sido Papa Jorge Bergoglio en 2005? . Luego, nos enteramos, que en un momento llegó a los 40 votos, y declinó su postulación para evitar prolongar las votaciones y permitir el triunfo de Ratzinger . ¿Cuánto influyó la “opereta” de último minuto de HV?. No lo sabemos. Pero es claro que recibió la información de fuentes de inteligencia extranjera y se mandó la vieja operación de presentar una denuncia sin pruebas (ante un juez “impoluto” como Oyarbide)  para que “la justicia investigue”.

El fallo judicial que desestimó la denuncia

Seis años después, el 28 de diciembre de 2011 el Tribunal Oral Federal N° 5, integrado por los jueces Daniel Obligado, Germán Castelli y Ricardo Farías, evaluó detenidamente las pruebas y testimonios relacionados con este caso. En la sentencia dictada, el tribunal concluyó que no existían elementos que vincularan a Bergoglio con la entrega o facilitación del secuestro de los sacerdotes. El juez Castelli afirmó: “Es totalmente falso decir que Jorge Bergoglio entregó a esos sacerdotes. Lo analizamos, escuchamos esa versión, vimos las evidencias y entendimos que su actuación no tuvo implicancias jurídicas en estos casos. Si no, lo hubiésemos denunciado.»

Cabe aclarar, que, en los extensos fundamentos de este fallo, pueden leerse todos y cada uno de los argumentos con los que Verbitsky construye su relato, pero a pesar que el detenido análisis de las pruebas presentadas y lo concluyente del fallo del 2011, esto no es obstáculo para que en los años posteriores y hasta el día de la fecha HV siga repitiendo los mismos gastados argumentos que fueron desestimados por el tribunal oral.

Pero, como todos sabemos en nuestro país hay dos tipos de justicia, la de los tribunales y la de los diarios. Y quien todavía no ha sido sometido a ningún tipo de investigación judicial por su sospechosa actuación durante la dictadura, ha sido nuestro “fiscal patrio”. Sera porque nadie se tomó el trabajo de juntar todos los elementos que circulan en su contra, y/o porque por suerte, no ha sido propuesto para Papa o para jefe del infierno.

¿Quién “desprotegió” a miles de jóvenes militantes?

Antes de pasar a detallar las sombras oscuras que se ciernen sobre el pasado de nuestro “fiscal patrio” es conveniente hacer luz sobre el contexto en el cual, el terrorismo de estado, secuestró y asesinó miles de jóvenes, muchos de los cuales, tenían vínculos directos o indirectos, con la organización Montoneros, a la cual pertenecía en esos años Horacio Verbitsky.

En Abril de 1977 Gabriel García Márquez entrevistó a Mario Eduardo Firmenich quien le dijo: “A fín de octubre de 1975, cuando todavía estaba en el gobierno Isabel Perón, ya sabíamos que se daría el golpe dentro del año. No hicimos nada para impedirlo porque, en definitiva, también el golpe formaba parte de la lucha interna en el movimiento peronista. Hicimos en cambio nuestros círculos de guerra, y nos preparamos a soportar, en el primer año, un número de pérdidas humanas no inferior a 1500 bajas. Nuestra previsión era ésta: si logramos no superar este nivel de pérdidas, podíamos tener la seguridad de que tarde o temprano venceríamos.”

Goyo Levenson tesorero del Movimiento Peronista Montonero refiere un diálogo con Roberto Perdía en su libro “De los bolcheviques a la gesta montonera”. Cuando Goyo le solicitó dinero para una familia de exiliados, el jefe montonero respondió: “Mirá, cuando se resolvió pasar a la clandestinidad, sabíamos que quedaban muchísimos compañeros desprovistos de seguridad. Las listas que llegaron eran catastróficas, los presupuestos sumaban millones de pesos. Entonces, decidimos no financiar nada, nos hubiera dejado sin fondos para hacer política y por otro lado hubiéramos tenido a muchos de esos 5000 militantes que se hubieran trasladado al exterior rompiendo las pelotas en el exilio”. “Yo le contesté (dice Goyo) ‘cuantos de los muertos y desaparecidos estarían hoy con vida entre nosotros?’ y allí terminó mi diálogo con Perdía.”

Mi amigo Eduardo E. suele referirse al tema: “cuando leí en un documento interno que si solo quedaba vivo el diez por ciento de la organización íbamos a vencer… entendí que yo estaba dentro del 90% de los que iban a morir, así que rompí con la organización y me fui al exilio, previo amenazas de condena de muerte por uno de mis mejores amigos.”

La realidad de aquellos años, es que la única protección real que podía tener un militante vinculado en forma directa o indirecta con un grupo armado y sus organizaciones de superficie, era irse del país. Y justamente la política de la organización Montoneros a la cual pertenecía HV y varios de los jóvenes secuestrados que trabajaban junto a Yorio y Jalics, era no dejarlos salir del país, bajo amenaza de ser desertores.

Recordemos que el 20 de marzo del 2013 el padre Francisco Jalics declaró: «Estos son entonces los hechos: Orlando Yorio y yo no fuimos entregados por el Padre Bergoglio. Como ya en mis declaraciones anteriores dejé en claro, fuimos detenidos debido a una catequista, quien primero trabajó con nosotros y más tarde se unió a la guerrilla . Por 9 meses no la vimos más. Dos o tres días después de su detención, fuimos detenidos también nosotros.”

Como ya lo expliqué en forma muy detallada en mi libro Salvados por Francisco, el nombre de esa ex monja era Monica Quinteiro, quien había ingresado a Montoneros y lideraba un frente de superficie de la organización, llamado Cristianos para la Liberación, del cual participaban los otros siete jóvenes secuestrados y desaparecidos que trabajaban con los dos jesuitas.

En definitiva, esos jóvenes cruelmente torturados y asesinados por la represión, formaban parte de las 1500 “bajas”, que Firmenich previo, como si fuese el desembarco en Normandía, o de los cinco mil que “estarían rompiendo las pelotas en el exilio” según Roberto Perdía.

Queda claro, que si alguien se caracterizó por no proteger a sus militantes de la represión salvaje que se vivía, fue la organización Montoneros, en la cual, Horacio Verbitsky, era “alto oficial de inteligencia”. 

 Las sombras oscuras sobre el “fiscal patrio”

El cuatro de noviembre de 2007, Jorge Fontevecchia le hizo un largo reportaje a HV quien dijo entre otras cosas: “Ingresé a Montoneros a fines de 1972. Antes participé previamente en las FAP (…) En el ´73, trabajé en el diario Noticias, y luego del golpe del ´76, participé de una red de difusión de información clandestina (ANCLA) hasta que me quedé solo, porque, entre los que habían sido asesinados o secuestrados y los que se habían ido del país, no quedaba más nadie. Y ahí, a fines del 77, terminó mi experiencia.” (…) “Participé en enfrentamientos armados, y por suerte no murió nadie, porque me sentiría muy mal”

Jorge Fontevecchia pregunta:

—¿Cómo hizo para sobrevivir la represión de la dictadura?

—No hice nada especial. Tuve la suerte de que ninguna de las personas que me conocían me nombraran en una sesión de tortura.

—Con la cantidad de desaparecidos que hubo, usted debe haber pensado mucho sobre su suerte. ¿Cree en el destino?

—“Yo no era una persona importante dentro de la estructura de Montoneros. Hay mucha gente que proyecta retrospectivamente, pero yo no era el que soy hoy, tenía un bajo nivel.”

—¿No es excepcional lo que a usted le pasó?

—“No, porque el núcleo militante del cual formé parte, no era de centenares, de miles de personas, sino que toda la fuerza política vinculada con la Juventud Peronista, con Montoneros, era de millones de personas, y en el país hubo treinta mil desaparecidos. O sea que de ninguna manera es excepcional.”

Esta última respuesta es escandalosamente mentirosa. En 1976/77 Montoneros no era una fuerza de millones de personas de los cuales mataron treinta mil (faltó la expresión “casi nada”). A fines de 1976 Montoneros pudo tener un máximo de diez mil personas de los cuales el nivel “combatiente” al que pertenecía HV nunca superaron los 500/600. 

Es raro que diga que tenía nivel muy bajo (y que por eso no lo secuestraron) siendo que participó en enfrentamientos armados. Nivel muy bajo tenían los siete catequistas secuestrados días antes del secuestro de Yorio y Jalics. Nivel bajo tenían centenares que chicos de la UES que fueron asesinados.

Archivos como el de Roberto Baschetti , permiten reconstruir los integrantes de cada área y las fechas de sus caídas. En el caso del Área Inteligencia y posterior ANCLA la nómina es la siguiente: Paco Urondo caído el 17-06-76, Eduardo Suarez el 12-08- Talbot Wright, Héctor Eugenio el 16-10-76; Norma Bastsche Valdés el 15-12- 76, su pareja Carlos Bayón el 22 -12-76; Miguel Coronato Paz el 11-02-77; Salgado José María el 12-03-77; Rodolfo Walsh 76; el 25-03-77; Mario Galli el 12-06-77; Adolfo Infante Allende el 13-06-77; Luis Alberto Vilellia el 13-06-77; Lila Pastoriza el 15-06-77. Supuestamente Salgado, salvajemente torturado, fue quien le dio la “cita envenenada” a Walsh; y en las caídas de junio puede verse claramente el efecto dominó. El último del ANCLA en caer es Luis Guagnini (también periodista) el 21 de diciembre de 1977.

Solo dos integrantes siguieron vivos: Carlos Aznárez, quien se exiló en España a mediados del 77, y Horacio Verbistky, que permaneció en Buenos Aires y “tuvo suerte que nadie lo mencionó en la tortura”.  La nómina, que puede tener algunos nombres más, indica que no eran ni miles, ni millones los cuadros montoneros en 1976 y 1977.

Sin duda Verbitsky fue un hombre de mucha suerte. No solo nadie lo molestó porque “no era una persona importante en Montoneros”, sino que además consiguió un trabajo periodístico que le ofreció su amigo, el comodoro retirado Juan José Güiraldes, quien en el prólogo de su libro “El poder aéreo de los argentinos” destaca: “este libro no hubiera podido llegar a la prensa de no haber recibido el permanente aliento y eficaz colaboración de Horacio Verbitsky”.

No es censurable ganar unos pesos escribiendo. Lo extraño es que el libro lo publicó el Circulo de la Fuerza Aérea, que según reza su página web: “Se considera socio del Círculo de la Fuerza Aérea a todo el Personal Militar Superior de la Fuerza Aérea en actividad o en situación de retiro”. O sea, un sitio poco recomendable para ir a trabajar en 1979 con antecedentes de ex combatiente montonero. Justo en un año que Firmenich mandaba sus cuadros a la contraofensiva y los militares desataban una terrible cacería de los militantes que ingresaban al país.

En esos años muchos evitábamos pasar por la esquina de la comisaría, por las dudas. Pero Horacio pudo trabajar en el centro de Buenos Aires sin ser detectado por ningún servicio de inteligencia, ni ningún “quebrado” de los que sacaban a marcar gente. Y nadie de los servicios de la Fuerza Aérea leyó la primera hoja del libro donde figuraba un conocido periodista del diario Noticias, propiedad de Montoneros.

Todos estos datos y muchos elementos de prueba más fueron expuestos en el libro “Doble agente: La biografía inesperada de Horacio Verbitsky” de Gabriel Levinas de agosto del 2015. En su descargo HV admite haber trabajado en el libro de Guiraldes y haber cobrado del Círculo de la Fuerza Aérea por ese trabajo, pero desmiente haber sido redactor de los discursos del Brigadier Graffigna.

Si bien Gabriel Levinas es un periodista que pertenece “al otro lado de la grieta” entonces sus investigaciones pueden ser consideradas tendenciosas por algunos. El siguiente acusador Miguel Bonasso no solo fue un alto exponente del kirchnerismo, sino que además fue un destacado militante montonero compañero de Verbitsky en aquellos años de plomo.

¿Quién entregó a Walsh?

En uno de los programas de Canal Encuentro que hacía Verbitsky de auto homenaje, acusó que Miguel Bonasso “había desprotegido” a Rodolfo Walsh al no llevarle los pasajes para huir del país y eso motivo que cayera asesinado por la patota de la ESMA.

Bonasso estalló en furia y contra acusó a HV de ser agente de la Fuerza Aérea y además de ser sospechoso de haber “entregado” a Rodolfo Walsh ya que fue uno de los últimos que lo vio con vida.

“Verbitsky, el ghost writer del brigadier Graffigna, que sale por el Herald a defenderlo, inventa pérfidamente que Rodolfo murió por mi culpa”, sentenció Bonasso, en una catarata de mensajes en la red social Twitter.

“Verbitsky fue un agente de la Fuerza Aérea y es un entenado de la Fundación Ford. Sale a atacarme ahora porque es él quien está en la mira. Si «sabía» que yo dejé caer a Walsh, por qué se demoró 38 años en decirlo. ¿Por qué me trató como colega durante todos esos años?”, replicó.

Consultado sobre por qué piensa que el columnista de Página 12 realiza tal acusación, Bonasso expresó: “Él invierte los hechos, porque él no hizo nada para atenderme, él era el nexo para que yo me vea con Walsh. Hay un viejo odio, él no da puntada sin hilo, él es un oficial de inteligencia, creo que es correcto la calificación de ‘doble agente’ que hace el libro de Gabriel (Levinas)”.

Por su parte, invitado al programa radial, Levinas le preguntó a Bonasso sobre un episodio: “Cuando lo agarran a Salgado (la persona que puso la bomba en la Policía), lo agarran meses después de ese atentado y él cuenta que sus jefes eran Walsh y Verbitsky. Salgado es al mismo tiempo el que hace la cita falsa por la que cae Walsh, la pregunta es: Cae Salgado y cae Walsh ¿por qué no cae Verbitsky?, a lo que Bonasso respondió: “Es la pregunta del millón”.

El autor de «Recuerdo de la Muerte» recordó que su jefe en Montoneros, Carlos “El Oveja” Valladares, le ordenó en 1977 -cuando estaba en la clandestinidad- invitar a Walsh a que viaje a Roma para participar del lanzamiento del Movimiento Peronista Montonero. «Me dijo que lo contactara a través de terceros para una cita», precisó Bonasso. Entonces, se reunió con otro de sus compañeros, Luis Guagnini, y le pidió que tomara contacto con Verbitsky para llegar a Walsh. «Pero Verbitsky no fue a la cita conmigo. ¿Por qué no fue?», se preguntó Bonasso. Y recalcó: «Yo cumplí con mi orden».

“Su intriga debe tener alguna finalidad. ¿Por qué la ejerce ahora, treinta y ocho años después de los hechos? Me lleva a pensar algo que entonces no atiné a pensar. ¿Actuó como portero de Walsh negándome el acceso a él? Sea cual fuere la respuesta algo me queda claro al final de cuentas: al no pasarme una cita con Rodolfo, al no venir él mismo a una cita conmigo, es por acción u omisión responsable directo de su caída», concluye Bonasso

Bueno, como podemos apreciar hay suficientes elementos y testimonios para calificar la conducta de Horacio Verbitsky durante la dictadura como sospechosa de complicidad, de actuar como agente encubierto para delatar a sus compañeros y entregarlos a la represión empezando por su jefe directo en la organización Rodolfo Walsh.

Existen muchos más elementos para acusarlo a él, que los que él tuvo, para presentar una denuncia trucha ante Oyarbide de mano de su socio Marcelo Parrilli en 2005 y crear toda esta historia de desprestigio sobre nuestro Papa Francisco.

Los argentinos hemos hecho una doctrina inapelable: los conceptos de memoria, verdad y justicia.

Si defendemos la memoria y la verdad, porque todavía no sabemos cómo hizo Horacio Verbitsky para sobrevivir a la dictadura con su nombre legal, viviendo y trabajando en pleno centro porteño y cobrando como escritor del Círculo de la Fuerza Aérea.

Si defendemos la justicia, por qué todavía no lo investigó ningún fiscal o querellante que lleva la causa de Rodolfo Walsh y de los doce miembros del ANCLA que no sobrevivieron y no pudieron expresar sus dudas sobre quién los delató.

En fin… habría mucha tela para cortar, mucho por investigar, muchas preguntas que hacer, a nuestro “fiscal patrio”.  Pero, la vocación de miserable no es para todos, algunos nacen con esa marca en el alma y disfrutan de joder gente sea un ministro de salud, un joven gobernador o un Papa.

* Escritor autor de La Lealtad- Los montoneros que se quedaron con Perón y Salvados por Francisco

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