“Esos burgueses asaz egoístas…”

Por Omar Auton

Se me ocurrió empezar con un verso del himno anarquista “Hijo del Pueblo” porque basta con mencionar la palabra “Burguesía” para que se desaten la polémicas, si la hay o no en Argentina, su origen, historia y actualidad, ¿es lo mismo que la oligarquía?, ¿cuál es su rol en un país semicolonial?, etc., etc. 

   Para ponernos en tema recordemos que más allá de como rotulemos a los sectores dominantes, la Argentina es un país capitalista, está inmersa en un modo de producción que es universal y que constituye la organización de los medios de producción en cada país según las necesidades del modo global, por ende aunque caractericemos a un sector como “no burgués” porque no base la reproducción del capital en la inversión y captura de plusvalía, no significa que no seamos un país capitalista.

   Digo esto porque hemos caracterizado a la clase dominante argentina como oligarquía porque el sector agropecuario que desde la ley de enfiteusis estuvo en manos de un grupo de familias propietarias de las tierras más ricas del planeta (junto con Ucrania), basaron la acumulación de capital en la explotación extensiva de esas tierras, básicamente de la producción ganadera, más allá que más tarde, a través del sistema de arrendamientos apareciera la explotación agrícola, que además, permitía la rotación de tierras y su regeneración productiva. Es decir acumularon su riqueza a través de la apropiación de la “renta diferencial” debida a la feracidad de las tierras y no por reinversión, contratación de mano de obra, incorporación de tecnología, etc., más allá de la incorporación de nuevas razas vacunas para mejorar especies.

  Paralelamente a la conformación de este sector, en Buenos Aires, sede única del puerto por donde ingresaban todas las importaciones y partían todas las exportaciones, aparece una “burguesía comercial”, que nace del contrabando que burlaba el monopolio español, de ahí la verdadera historia de “los túneles de Buenos Aires”, contrabando que incluía la trata de esclavos. Este sector se apropia de la renta aduanera para su provecho, es decir toda la riqueza que se generaba en las Provincias Unidas o antes, el Virreinato del Río de la Plata, quedaba en manos de la denominada “La Pandilla del Barranco” y de ella salen muchos apellidos ilustres.

   Los ganaderos bonaerenses, que con el saladero tenían una actividad más “burguesa”, tuvieron un vínculo de conflicto de intereses, especialmente durante la época de Rosas, por la distribución de esa renta aduanera, pero luego de Caseros se consolida una alianza que tipifica a lo que llamamos Oligarquía, que al igual que hoy día mediante la apertura a las importaciones, especialmente británicas dejaron que se destruyeran las economías provinciales.

   Mientras en Inglaterra con Cromwell a la cabeza, en Francia con la monarquía absoluta,  e inclusive en Estados Unidos en la guerra de secesión, sus nacionalidades nacen y crecen a partir de la eliminación de las clases parasitarias, especialmente agrarias, por parte de burguesías poderosas y decididas que ponen en marcha la producción industrial, el mercantilismo y las primeras etapas del posteriormente llamado “Imperialismo”, a través de sus políticas coloniales. En cambio Argentina nace del fracaso de constituir en una sola nación a Iberoamérica, mientras EE.UU mediante la compra de territorios o su ocupación lisa y llana conformaba un Estado-nación continental y bioceánico, los antiguos dominios españoles se fragmentaban en un rosario de pequeños países monoproductores y semicoloniales, antes de Inglaterra, hoy de EE.UU.

   Argentina no tuvo nunca una burguesía nacional capaz de enfrentar a la oligarquía dominante, derrotarla y reordenar los sectores productivos de manera de conformar un país capitalista autónomo, con una clase dominante que defendiera su espacio “nacional”, esa tarea quedó para que fuera asumida por otra clase, inexistente en el período descripto y que irrumpiera el 17 de octubre de 1945, los trabajadores.

   Dicho esto y comprendiendo el origen bastardo de nuestra clase empresaria, culturalmente oligárquica, aún hoy para ser aceptada en los círculos áulicos hay que ser propietaria de al menos unas 1000 hectáreas, ideológicamente liberal, proclive a someterse al imperialismo de turno, sin conciencia nacional y muy rehacía a competir, podemos encontrar algunas señales para comprender su naturaleza.

   Tuvo su momento de gloria con el primer peronismo, más allá que la Cámara de Comercio y la Bolsa de Comercio se pronunciaran claramente en el “Manifiesto de la industria y el Comercio” en contra de la política laboral de Perón, comunicado al que luego adhiriera la UIA a través de su presidente Raúl Lamuraglia, escribano y empresario textil que luego financiara a la Unión Democrática y que tiene mucho que ver con las ideas que hoy presenta nuestro Golem presidente como “nuevas”, pero vayamos por partes.

La “Belle Epoque” industrial.

Si bien ya por 1930 había establecimientos manufactureros, el sector “industrial” y de servicios era el que estaba vinculado a nuestras exportaciones agropecuarias (frigoríficos, transporte y almacenaje, seguros, etc.) En ese año y hasta 1945 hacen su aparición los centros urbanos de más de 100.000 habitantes (Córdoba, Santa Fe, Rosario, Bahía Blanca) antes solo estaba Buenos Aires, respecto de los establecimientos industriales, hasta 1935 sobre 40.000, 33.800 tenían hasta 10 trabajadores.

   La interrupción del flujo de manufacturas importadas, primero a raíz de la crisis de 1930 y luego por el estallido de la segunda guerra mundial obliga a reemplazarlos por producción local, comienzan a aparecer capitales nacionales, tanto de propietarios agropecuarios como de sectores preexistentes que se amplían, provocando un crecimiento en todas las ramas industriales, 25% en alimentos y bebidas, 210% en textiles, 138% en maquinarias, vehículos y equipos, 4313% en maquinarias y equipos eléctricos, el capital extranjero que en 1930 representaba el 30% del total se había reducido en 1945 al 15%.

   Pero además crece el tamaño de los establecimientos, por ejemplo los de más de 100 trabajadores aumentan entre 1936 y 1946 un 83%, entre 500 y 1000 un 93% y los de más de 1000 trabajadores un 78%.

   Esto se potencia con la llegada del peronismo, sin embargo siempre esta “burguesía nacional” naciente, fue renuente a apoyarlo, incluso durante la gestión de Miguel Miranda, uno de ellos, a cargo de la cartera económica Pese a que aumentaba el mercado interno, las exportaciones, había crédito y consumo, además de políticas de planificación e inversión, y políticas de protección aduanera, la mayor fuerza de los sindicatos, su capacidad de conflicto y reclamo además de las políticas redistribucionistas del gobierno los llevaba a quejarse permanentemente de la presión impositiva, los aumentos salariales, la disciplina laboral, eran burgueses y querían aumentar la plusvalía pero ser protegidos por el Estado, no pagar impuestos y tener crédito barato, nada nuevo bajo el sol.

   El rol del Estado, haciéndose cargo de los trenes, la industria aeronáutica, la energía, la marina mercante, creando los colegios industriales y la universidad tecnológica para generar el personal calificado que necesitaba el nuevo perfil industrial, el uso de los ingresos por exportaciones para multiplicar el crédito, etc., no nace de un criterio “Estatizante” del peronismo, era la debilidad de la burguesía nacional para hacerse cargo de estas tareas, cosa que sí hicieron las burguesías de las potencias industriales. El Estado tenía que hacerse cargo de llevar adelante las tareas que arrancaran a Argentina de su carácter de semicolonia productora de los alimentos que necesitaba Gran Bretaña para abaratar la comida de sus trabajadores, sin tener que aumentar el salario, incrementando así la captura de la plusvalía, además de materias e insumos necesarias para sus industrias a menos costo.

   De ahí que asignarle al peronismo una filosofía “estatista” es una falacia, sin embargo no deja de ser llamativo una historia que vamos a relatar siguiendo a Juan Odisio (“La Argentina que quisieron sus dueños”, Alejandro Bercovich; Edit. Planeta; 2025). En 1909 nace Alberto Francisco Benegas Lynch, del matrimonio de éste con Sofía del Campo (nieta de Robustiano Patrón Costas) nace Alberto Tiburcio Benegas Lynch quién en 1942, gracias a un grupo de Estudios del que formaba parte, conoce el pensamiento austríaco, especialmente a Ludwig Von Mises y Friedrich Hayek, convirtiéndose en su vehemente difusor.

   Para esta finalidad consigue el financiamiento de Raúl Lamuraglia, próspero empresario textil, a quién presentamos antes como financiador de la campaña de la UD contra Perón y luego de todo intento golpista contra Perón, incluido el bombardeo a la Plaza de Mayo en 1955. Producido el golpe Lamuraglia es designado presidente del ¡Banco Industrial! y Benegas Lynch, que formaba parte de la Asociación Patriótica Argentina, presidida por el almirante Isaac Francisco Rojas es nombrado agregado comercial en la embajada argentina en Washington, donde conoce a los integrantes de la asociación libertaria Foundation for Economic Education. Decidido a difundir su “ideario” en Argentina crea en 1958 el Centro de Estudios sobre la Libertad” siendo el su directos y el presidente…¡Raúl Lamuraglia!.

   En 1968 un informe de la embajada de EE.UU reportaba las actividades del Foro para Empresas Libres, señalando que era financiado por “industriales y familias adineradas de Argentina, identificando a la GeneraL Electric como una de las principales aportantes”, un año antes se había conformado la “Acción Coordinadora de Instituciones Empresarias Libres” conformada por la UIA, la Cámara Argentina de Comercio, la Sociedad Rural Argentina y la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.

   El informe citado en el párrafo anterior describía que Benegas Lynch “ siempre aplicaba un “tornasol” a las ideas que se discutían e invariablemente les encontraba tonos “marxistas” sobre todo si trataban temas como: impuestos progresivos, educación pública, legislación social y negociaciones colectivas. El señor Benegas Lynch considera que estos son síntomas de la penetración marxista en la Argentina y esta religiosamente decidido a combatir su propagación”.

   Un dato de color, en ese informe a Benegas Lynch lo presenta como “Descendiente de una acaudalada familia mendocina dedicada a la industria vitivinícola”. Efectivamente el padre, a quién ya mencionamos fue gerente y director por décadas de la bodega familiar Trapiche, pero en 1971 la disolvió “aquejada por graves dificultades financieras” (seguramente debidas a la gestión marxista de los gobiernos de Onganía, Levingston y Lanusse) se vendieron los activos, se demolió la bodega y se lotearon los viñedos.

   Finalmente este Benegas Lynch (padre del actual diputado de la Libertad Avanza por la Pcia. de Buenos Aires), en 1977 a un año de la instauración de la dictadura de Videla-Martínez de Hoz, escribió para La Prensa “ La disyuntiva de nuestro tiempo parece estar planteada entre el capitalismo, liberalismo, sistema social de libertad o como se le quiera llamar al sistema, siempre que sea fiel a los genuinos principios de la libertad por un lado y por otro, enfrentándose a dichos principios, en el polo opuesto, todos los sistemas totalitarios, comunismo, fascismo, nazismo, peronismo, etc, los sistemas intermedios son ilusorios, siempre tienden a desplazarse hacia uno de los términos de la disyuntiva”

   Odisio concluye, y estoy de acuerdo que para los libertarios “Indudablemente el país del Centenario había sido potencia y ejemplo, pero la prosperidad se había minado con la sanción de la Ley Sáenz Peña en 1912 que estableció el voto universal secreto y obligatorio. Esto abrió la puerta para que líderes populistas tomaran el poder, desde Hipólito Yrigoyen en adelante y fueran menoscabando el espacio del libre comercio” tan es así que por ejemplo que cuestionaron y negaron el carácter liberal de gestiones como las de Álvaro Alsogaray y José Alfredo Martínez de Hoz, por “no resultar suficientemente liberales”.

   Esta larga historia debe ser conocida y estudiada para entender porque para Milei, Benegas Lynch es un prohombre y hasta hace publicidad a la ESEADE (Escuela Superior de Economía y administración de Empresas), fundada por Alberto Tiburcio Benegas Lynch (h) en afiches callejeros con la banda y bastón presidencial. Este Benegas Lynch (h) fue miembro de la sociedad Monte Pelerín fundada en 1947 por Hayek y Milton Friedman, si alguien quiere mas detalles en la aplicación de Amazon Prime Video hay un filme que nos cuenta su historia; Benegas Lynch (n) es el que pretende privatizar el océano y asumió en diciembre de 2023 como diputado.

  Algunas sugerencias:

1) Dejemos de hablar de “las novedosas ideas de los libertarios”, o de “la sorpresa que nos produce su agresividad, fanatismo o intolerancia” esto tiene casi un siglo de existencia, ni siquiera hay que estudiar mucho, ¡Busquen en wikipedia!

2) Dejemos de hablar de Milei como un “outsider” o de presentarlo como algo ajeno a la política, eso fué todo un show, sus ideas son añejas, sus sponsors, encabezados por Eurnekian, son los dueños del poder en Argentina y él un golem, diseñado para aprovechar el enojo y la decepción de los argentinos con la democracia formal fracasada.

3) Cuando alguien vincule a Milei y su gobierno con la Revolución Libertadora (Fusiladora) o con la dictadura de Videla-Martínez de Hoz, dejen de repetir “Eso ya pasó”, o “Eso es historia vieja, a quién le interesa”.

4)Terminen de hablar de “la nueva derecha” e insertar a Milei en las expresiones políticas surgidas en Occidente a raíz de la crisis de la globalización, ninguna de ellas (Trump, Orban, Meloni, Orban) aplica el plan ultraliberal y antinacional de Milei, ni siquiera Bolsonaro es comparable.

5) No nos sorprendamos con el rol de la Bolsa de Comercio o la Cámara de Comercio, ni siquiera de la UIA en esto, las primeras expresan la burguesía comercial porteña, madrina de los unitarios, los fusiladores de Dorrego, los que celebraron las invasiones inglesas de 1806 y 1807, etc etc. Y la UIA hace rato que expresa el poder económico más concentrado, ni siquiera sus popes tienen las empresas domiciliadas en Argentina (Clarín en Delaware, Techint en Luxemburgo, y son solo dos ejemplos), desde que Videla intervino y disolvió la CGE los pequeños empresarios argentinos carecen de representación, algo de culpa les cabe en ello.

Digo estas cosas porque los que afirman tales patrañas revelan su absoluta ignorancia acerca de lo que ocurre en el país, la pereza intelectual de dirigentes políticos y los “ólogos” (sociólogos, politólogos, etc) asombra e irrita, en realidad no sorprende, los primeros hace mas de cuarenta años que se han alejado de la vida, experiencias y necesidades de los argentinos, y los segundos escriben pensando más en las academias y think thanks progresistas, en ser aceptados por ellos que usan las categorías globales y por eso uno no encuentra un diagnóstico “situado” sobre nuestra patria, como canta Serrat en “Llanto al mar” “Por inconsciencia, por imprudencia, por ignorancia o por mala leche” son también responsables de la confusión e impotencia de la dirigencia actual.

(Continuará)

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