Los Caminos de la vida

Omar Auton

“Salgan al sol, revienten/Salgan al 

Soool/Salgan al sol, idiotas” 

(“Salgan al sol” Billy Bond)

   Para gran parte del pensamiento “políticamente correcto” la realidad insiste en mostrarse esquiva con sus análisis, sus predicciones, sus conclusiones, y me refiero a los más sinceros, o sea a los que cuando sus manuales no aciertan para comprender la realidad prefieren aferrarse a sus manuales.

   Lejos estoy de plantear un ataque a algún intelectual o pensador, más allá de lo acertado o no, a mi criterio, de sus análisis o afirmaciones, lo que creo que tenemos que pensar si no es momento, de una vez por todas, de tratar de conocer, estudiar y pensar como conoce, estudia y piensa nuestro pueblo, no en términos únicos sino precisamente rescatando las diferencias, las experiencias, la riqueza profunda de una identidad que es pluricultural en términos de mestizaje, que se fue edificando con los aportes locales y de las corrientes migratorias y que fue construyendo a nivel individual, comunitario, local pero también a nivel nacional.

   Recientemente científicas del Conicet hallaron un gen, al que llamaron “gen argentino”, (para disgusto de los mediocres que siguen repitiendo que “Los argentinos descendemos de los barcos”), en estudios realizados en la zona centro del país, que luego fue derivando, a partir de otros de origen amazónico, altiplánico, cordillerano, otros biotipos y éstos se encontraron con el europeo, el africano, continuando un desarrollo del que somos consecuencias.

   Si compartimos el concepto de comunidad como más amplio, profundo y preciso que el utilitarismo de “sociedad”, si aceptamos que los grupos humanos tienen como argamasa no sólo los intereses de cada individuo, sino lazos comunes que provienen de una historia compartida que genera pertenencias, valores, formas de organización, sueños y hasta concepciones de trascendencia que definen a una comunidad, se trata de reconocer como esos factores han aparecido caracterizando momentos de nuestra historia, como fueron evolucionando, que cosas lo potenciaron y cuáles lo afectaron. Este ejercicio nos va a dar los marcos teóricos y de campo para insertar la actualidad en los procesos y a partir de allí elaborar la necesaria «Actualización doctrinaria” que la realidad nos reclama.

   El “salir al sol” del tema de Billy Bond y La Pesada del Rock, en los años 70 hacía referencia a eso, a romper las formas de la mediocridad, de la frialdad de los laboratorios y bibliotecas, que, además, presentaban el problema que no contenían los aportes intelectuales de pensadores e incluso teóricos locales y latinoamericano que cuestionaban al “establishment” del pensamiento colonial, se producía en esos años un movimiento de revisión de nuestra historia, pero también de nuestra cultura, que empezaba a ser entendida como “Casa del hombre” y no limitada a las expresiones artísticas o educativas que en general eran aplicaciones mecánicas de categorías que eran válidas en los centros metropolitanos, ya que habían nacido de su historia, sus valores y experiencias pero no a los territorios de ultramar. Ese fenómeno tiñó gran parte de nuestra propia visión durante siglos y nos impidió formar una clase dirigente (que no es lo mismo que una “clase dominante”).

   Tomemos un tema puntual, la Educación, allá por septiembre de 2022, un grupo de docentes reunidos en la ReNaCe, Red Nacional por la Calidad Educativa, presentaban un proyecto de DNU, en cuyos “Vistos” transcribían “Los alumnos plantean con desesperación: En la Educación falla todo, falla el alumno, el docente, la familia, el Estado. Falla aquel alumno que se mentaliza que no puede, falla el docente al hacerle creer que eso es cierto, falla aquella familia que no da el apoyo a sus hijos ni exige una mejor educación, fallan los adultos que no se hacen responsables de sus menores, falla la educación que nos miente, porque nos aprueba, porque nos da títulos en sistemas en los cuales los contenidos son escasos o nulos falla el Estado por permitir que todo esto pase, por premiar con becas a alumnos que no se esfuerzan y no a los que se esmeran o se destacan en la escuela. Somos una generación a la que nos hicieron creer que somos unos inútiles, que no podemos o que solamente podemos si los docentes nos dan un trabajo fácil. Estamos convencidos que no hay retorno, que somos jóvenes capaces, con sueños y metas, pero con pocas oportunidades. Los docentes sienten hastío al ver como se desprestigia su labor profesional y su autoridad pedagógica debido a que, por decretos o directivas ministeriales, se ven forzados a:

Aprobar alumnos que no han logrado los aprendizajes que se avalan con su título

Promocionar estudiantes con un sinnúmero de materias desaprobadas e incluso sin haber asistido a clases

Graduar a alumnos que no saben leer ni escribir

Recortar contenidos hasta niveles irrisorios

Eliminar o desactivar sanciones disciplinarias y reclaman:

Instar a toda la comunidad unirse en la lucha por reencauzar el rumbo de nuestra educación y

Convocar a todos los actores de la política para trazar una estrategia de corto, mediano y largo plazo que nos lleve a estar orgullosos de la calidad educativa argentina”.

   Para la misma época, Romina de Luca, Doctora en Historia, docente de la UBA y directora del grupo de investigación Historia de la Educación Argentina y autora de “Brutos y Baratos” un estudio sobre la educación argentina entre 1955 y 2001, afirmaba “Lejos de privatizarse, (En 2020 la gestión estatal era de un 73% y la privada de un 27%) el sistema educativo se estatiza, pero, esa estatización se acompaña de una mayor degradación” señalando así lo que para ella es la verdadera causa de la crisis: la constante pérdida de la calidad de la enseñanza, afirmando, sin pelos en la lengua que la verdadera causa de la crisis en la educación es “La degradación causada, entre otras cosas por la “circulación rápida” de los alumnos por el sistema, facilitando al extremo el pase de un grado a otro, y por el vaciamiento de contenidos.

   Afirma además que “La inclusión educativa kirchnerista fué fallida en el sentido de que los alumnos pueden transitar por el sistema sin adquirir conocimientos sólidos... el macrismo conservó todos los mecanismos inclusivos del kirchnerismo que fueron convirtiendo la escuela en una “caja vacía”…Se arraiga la idea que los estudiantes deben transitar en forma ascendente por la escuela como si estuvieran en una escalera mecánica, sin importar si los conocimientos acompañan ese proceso…Las medidas post pandemia acentuaron esa tendencia al extremo, pase automático de 2020 a 2021, suspensión de exámenes y notas numéricas, evaluación por áreas y un verdadero Viva la pepa de materias adeudadas de un año al otro”

Me he detenido en estas largas transcripciones porque coincido con ellas que el gravísimo problema de la educación argentina no es responsabilidad de “buenos” o “malos” docentes, profesionales mejores y peores los hay en todas las actividades y eso no provoca una crisis de las dimensiones de la educativa, sino que es el sistema mismo, sus currículas y metodologías, sus programas de estudios descentralizados hasta a nivel escuela para favorecer su “integración al contexto”, la falta de formación de los docentes y de la cantidad de éstos para afrontar una enseñanza casi personalizada ante la fragmentación social y familiar que lleva a que cada chico “sea un mundo diferente”, la inexistencia de gabinetes de apoyo psicológico y psiquiátrico, trabajadores sociales, etc, la desarticulación con sistemas como el de salud, el abandono de la organización por disciplinas para reemplazarlo por el “abordaje por problemas”, hoy solo importa que el chico “esté en la escuela” más allá de la adquisición de contenidos.

   Ni siquiera podemos acusar de esto a los organismos internacionales, la Unesco o el Banco Mundial, ya que la Argentina es tomada como modelo en la aplicación de estos nuevos sistemas ya que viene desde los años 60, mucho antes de su generalización global, mientras tanto en el año 2020 se sabía que uno de cada cuatro estudiantes primarios terminaban su ciclo primario con conocimientos básicos o por debajo del básico en lengua y matemáticas y en el nivel secundario, que se supone es obligatorio, de cada 10 que arrancan, cuatro se pierden en el camino, y de los seis que llegan al final solo egresan efectivamente 4 o 5 de los cuales un 36 % solo alcanza rendimientos básicos en lengua y un 72% en matemáticas.

   Como “mal de muchos, consuelo de tontos” seguramente muchos saldrán a teorizar sobre lo estratégico de “retener el chico en el sistema” aunque no aprenda nada o que “si lo hacés repetir se va de la escuela”, cuando no la más vergonzosa “Acá al menos comen”, desnaturalizando la crisis o lo que es mucho peor aún, naturalizando y siendo funcionales a la construcción de una sociedad de exclusión, donde las familias adineradas o que puedan hacerlo en base a sacrificios busquen para sus hijos las escuelas donde todavía puedan aprender y tener una formación y adquisición de conocimientos, no hablo de educación porque creo que eso es función de la familia, mientras el resto seguirá engrosando los niveles de desocupación, hoy del 30% en menores de 25 años, de informalidad o lisa y llanamente de exclusión.

   Cierto es que este drama no es solo nuestro, España vive algo parecido, por ello el subir reels que exhiben la estupidez e ignorancia de sus adolescentes, es un deporte nacional, Gregorio Luri, Licenciado en Pedagogía, Doctor en Filosofía y sobre todo maestro, ha escrito un libro que es un llamado de atención para todos, “La Escuela no es un Parque de Diversiones, Una defensa del conocimiento poderoso”, donde resume su tesis en una frase “Si la escuela está en crisis no es porque sea una institución anticuada, sino porque ha olvidado su noble función: la de reducir en el mínimo tiempo posible y al mayor número de alumnos, la distancia entre la ignorancia y el conocimiento”.

   Sin embargo, estoy convencido que nada de lo hasta aquí expuesto puede sorprender a nadie, al menos no a cualquier padre o madre preocupado por el futuro de sus hijos y atento a su devenir en la escuela, pregunte usted, lector, a cualquiera cuál cree que es el estado de la educación en la Argentina y el 90% dirá “un desastre, ya no sé qué hacer o a que escuela mandarlo”, en un lenguaje más común o más formado todos sentimos que nuestros hijos y nietos no están teniendo una educación satisfactoria o adecuada, ¿Por qué el tema no está en ningún debate político?, ¿Porqué si en todo el mundo hace una década que se habla del efecto pernicioso de las pantallas en los niños y adolescentes, hasta tal punto que el mismísimo Mark Zuckerberg afirmó que el no permitiría que un hijo suyo usara smartphones antes de los 16 años, que pediatras y psiquiatras vienen hablando sobre la demora en el desarrollo del cerebro frontal, cuando hoy se habla del aumento exponencial de los problemas de violencia, irritabilidad y agresividad en niños y adolescentes y la escasez de psiquiatras especializados en niños, no hay un solo debate serio, en universidades nacionales, con participación de dirigentes políticos, a ver si aprenden algo, sobre este tema?

   Hace pocos días una docente, en nuestro streaming “El Bar del Encuentro” nos decía que ellos tienen que trabajar con los chicos, hacer tareas administrativas, si llaman a los padres por posibles problemas dn los chicos y éstos, salvo que se enojen y agredan al docente, piden un turno en el hospital tienen de tres a cuatro meses de demora y hasta seis ante un brote de agresividad. Si se hacen reformas en el sistema jamás son consultados y los sindicatos del sector no salen del debate salarial o por el estatuto y las licencias, nunca han planteado un un debate profundo sobre el sistema educativo, mientras tanto los funcionarios “expertos” llevan décadas discutiendo entre “Escuela inclusiva vs Calidad escolar”, me hacen acordar en la década del 90 (no sé si aún continúa), los psiquiatras y psicólogos debatían en congresos y simposios sobre reclusión o tratamiento ambulatorio de las enfermedades mentales, otro concepto “cancelado” ya que hoy no hay “enfermedades” sino “trastornos” o “Conductas diferentes”, mientras la comunidad reclamaba que la cortaran con ponencias y “papers” y definieran si había que había que poner los recursos en incrementar la cantidad de camas en internación o abrir casas de medio camino para externar pacientes.

   La misma docente me decía que hoy cuando un chico habla diferente antes de pensar si presenta problemas fonoaudiológicos tienen que ver como hablan los padres, no es que el chico tenga un trastorno sino que se crió oyendo hablar a sus padres en un idioma que no es el castellano común, ni que hablar con los doblajes de películas, series y dibujos animados en “español neutro” o “español centroamericano”, (las apps dan estas opciones) con lo cual los chicos tampoco hablan igual que sus padres o sus docentes.

   En escuelas de CABA comienza a notarse la caída de la natalidad en las inscripciones para el primer grado, ante ese fenómeno ¿cuál es la respuesta del gobierno?, acaso aprovechar para redistribuir espacios y avanzar con la doble escolaridad, como establece la legislación, NO!!, es cerrar aulas o en el actual proyecto de los canallas de este gobierno dejar de lado la obligatoriedad de la educación para que “Cada padre instruya a sus hijos en lo que quiera y como quiera”, una cosa es “Educar” que tiene que ver con aprender a vivir en sociedad, internalizar hábitos de convivencia, valores como el respeto o la solidaridad, eso es responsabilidad de la familia, otra, muy diferente es impartir conocimientos o como dice Luri, en la frase citada “Reducir la distancia entre la ignorancia y el conocimiento”.

   Claro está que todo eso viene abonado por teorías y literatura que aportan a toda teoría en boga, pero a la angustia de los padres al ver que sus hijos pasan de grado y no aprenden nada o egresan sin saber leer o interpretar un texto, que se enteran ahora que el haber permitido que sus hijos usaran pantallas desde recién nacidos las provoca trastornos de maduración mental o de conducta ¿quién le da respuestas?, ¿Quién sale a hablar con los docentes para enterarse de lo que pasa en las aulas, con el pluriempleo, con modelos curriculares que han fracasado?

   Por todo eso lo de “salgan al sol”, una deriva poética de “salgan a la calle”, va dirigido a una dirigencia política a la que se le puede aplicar toda la letra de esa canción y muchos epítetos mas, hablen con los padres, con los docentes, con los inspectores y auxiliares docentes, dejen de ocultar hipócritamente los resultados de las pruebas escolares y exhibir logros de alumnos en certámenes internacionales como si eso fuera el resultado del modelo educativo argentino, claro que hay escuelas donde los alumnos reciben buena instrucción, que hay docentes que se desloman para que aprendan contenidos, que hay chicos cuyos padres pueden acompañar y trabajar con sus hijos en esos contenidos, pero no es la mayoría, al contrario, muchos padres tienen doble empleo para poder parar la olla, los docentes están superados, porque también necesitan el doble o triple empleo y además porque tienen que lidiar con las consecuencias de hogares en crisis o destruidos, la fragmentación y violencia creciente de una sociedad injusta, las adicciones (incluidas las ludopatías dentro del aula) y todos los demás problemas ya consignados.

   Hace 40, en 1985 años se instauró en la UBA el Ciclo Básico Común, el CBC, supuestamente para “equilibrar las asimetrías que existían en los conocimientos que tenían los egresados de las escuelas secundarias del AMBA, se suponía que debería ser una solución temporal, que se iba a trabajar en nivelar las asimetrías, hoy no sólo se mantiene el sistema sino que en otras universidades se elimina el examen de ingreso porque ya era imposible bajar mas aún el nivel de exigencia, pasaron 40 años desde que se detectó el problema y no sólo no se hizo nada para mejorarlo sino que empeoró.

   En un capítulo anterior hablé de la política internacional, de lo que ocurre en el mundo, un mundo que cambia vertiginosamente sin que nadie nos cuente o explique lo que está pasando, ni los medios de comunicación ni la dirigencia, aunque muchas consecuencias del reordenamiento del poder mundial ya están manifestándose a nuestro alrededor, mas aún con un gobierno de traidores, ignorantes y psicóticos que nos involucra en conflictos ajenos o claudica nuestra soberanía de formas que San Martín, Belgrano, Yrigoyen y hasta Roca deben estar retorciéndose en sus tumbas.

   Hoy vemos como nos hundimos en una crisis educativa que tiene responsables, una dirigencia que sabe que estamos condenando generaciones enteras a la ignorancia y la exclusión y no les importa o lucra con ello e intelectuales muy satisfechos con sus publicaciones y teorizaciones pero sin el coraje necesario para llamar a las cosas por su nombre y denunciar con un lenguaje claro e inteligible esta tragedia.

   Lejos estoy de agotar el rosario de calamidades que una dirigencia fracasada y obsoleta han dejado ingresar en nuestra patria y agobian a nuestro pueblo, hay mucho mas por decir y será dicho, ojalá pronto el pueblo argentino agote su paciencia  y “Haga tronar el escarmiento”.

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