“…el fallo que si va a salir”

Por Omar Auton

“Cristina, entre la bala que no salió y el fallo que sí va a salir”, tituló, el 11 de setiembre de 2022, apenas diez días después del fallido intento de magnicidio contra Cristina Fernández de Kirchner, Pablo Vaca en una nota en el diario Clarín. En estos días, posteriores a la sentencia de la Corte Suprema de Justicia, cuando la ex presidente se lo recordó, dijo que se lo había tergiversado, como si pudiera tener interpretaciones contradictorias una afirmación de tal contundencia.

   Escribo esto apenas 72 horas después de conocerse el dictamen de la Corte y ante la ira popular frente a una decisión que difícilmente podría superar el análisis de un tribunal integrado por juristas íntegros y serios, trataré de dar una visión amplia de la gravísima situación institucional que atraviesa nuestro país, mucho mas dramática y preocupante que el fallo en sí mismo, que agravia el sentido común de cualquier ciudadano medianamente informado, mas allá de lo que piense del matrimonio Kirchner o de la existencia de corrupción en su gobierno.

   Voy a comenzar diciendo que, indudablemente, mas allá de sus debilidades, contradicciones,  escaso compromiso transformador, pese a la riqueza literaria de sus discursos, vocación incomprensible por elegir muy mal sus aliados y fracturar permanentemente el frente que los llevó al gobierno, especialmente Cristina Fernández de Kirchner, a raíz de lo cual llegó debilitada al fin de su segundo mandato, esos doce años fueron los que brindaron al pueblo argentino mayor bienestar, avances en derechos, mejor política internacional y esperanzas, de los 42 años de democracia.

   En segundo lugar, hay que reconocer que un porcentaje mayoritario del pueblo está convencido que hubo serios casos de corrupción en sus gobiernos, nos guste o no, esa es la realidad, la comparación entre el patrimonio de la familia gobernante cuando Néstor Kirchner asumió el gobierno en 2003 y el que se conoce en 2015, los niveles de vida de toda la familia, propiedades, etc. seguramente serían polémicos entre nosotros si se tratara de dirigentes de otra fuerza política. Hechos como el accidente de trenes de Once, de febrero de 2012, que dejó 51 muertos luego de casi una década donde la administración de los hermanos Cirigliano ya no resistía mas críticas y advertencias sobre un posible hecho luctuoso y la inmediata reacción estatizando su manejo, adquiriendo material en China y renovando en dos años lo que no se había hecho antes, dejó flotando la pregunta ¿Porqué no lo hicieron antes?.

   Las dudas con las famosas valijas de Antonini Wilson, algunas licitaciones del Ministerio de Obras Públicas, el manejo de las tarifas y subsidios a la energía, las mediciones del Indec, fueron cuestiones que provocaron suspicacias, magnificadas por cierto por el poder mediático concentrado y la oposición política. Ante esto no alcanza con responder “Los que hablan son los que robaron y vaciaron el país durante todos estos años” o “En los 90 no decían nada”, porque aunque fuera verdad, y en gran parte lo era, no es suficiente, el hecho de ser menos corrupto que mis denunciantes no me exime de responsabilidad.

   Lo escandaloso es que Cristina Kirchner sea juzgada por cuestiones políticas como el Memorándum con Irán (que además fué aprobado por el Congreso de la Nación) o el dólar a futuro y en este caso, el primero que llega a su fin, con la figura, muy creativa pero insostenible, de la “omisión impropia” es decir que ante un hecho de corrupción cometido por un funcionario de nivel medio, que son centenares, se pueda condenar a quién ejerce la primera magistratura, alegando que debería haberlo sabido o averiguado y sobreseer a todos los funcionarios intermedios que deberían haber informado a el o la presidente, preparémonos para condenar a todos los presidentes vivos, los CEO,s de las empresas, titulares de ONG, etc, donde se haya descubierto un acto de corrupción, por ejemplo la sustracción de hojas para las impresoras, aunque suene a un disparate, es que suena a lo que es.

   Recordemos que el caso fué dormido y reactivado durante 17 años, que Cristina no figuraba imputada, que quién la denunció fué Javier Iguacel, administrador de Vialidad Nacional entre 2015 y 2018 por chats de José López, el célebre lanzador de bolsos con dinero por sobre el muro de un convento, sin que jamás se citara a declarar a los involucrados en los mismos, que llamativamente la auditoria que dió fundamentación a la denuncia se hizo solamente en la Pcia. de Santa Cruz y lo que es peor, los peritos designados concluyeron que la diferencia entre lo construido era de apenas el 0,6% ¡¡por una rotonda faltante!!, entre los empresarios llamados a testimoniar, entre ellos el primo del ex presidente Macri, hubo coincidencias en que no hubo cartelización de la obra pública, fué público el manoseo en la integración de las cámaras judiciales intervinientes, una Corte Suprema de Justicia que goza del descrédito general por, entre otras barbaridades, haber tomado juramento a un integrante de la misma (García Mansilla) designado por Decreto, en clara violación de la Constitución Nacional.

   Sería larguísimo enumerar la cantidad de disparates, direccionamiento, faltas al debido proceso que caracterizan a esta sentencia, ni que hablar el hecho que uno de los tres cortesanos (nunca tan bien aplicada esta palabra) haya anunciado semanas antes que “El fallo iba a salir antes de las elecciones”, pero eso está en cualquier medio, la pregunta sería, ¿Porqué si hubo tantos casos de corrupción en los gobiernos de los Kirchner, se enfatiza en cuestiones no judiciables como los actos de gobierno o en este mamotreto impresentable?

  La mayoría de nuestro pueblo da por sentado que se trata de evitar causas en que los involucrados serían conspicuos dirigentes políticos como Macri, sempiterno beneficiario de la obra pública o los mismísimos integrantes del llamado “círculo rojo” empresario, esto es resultarían imputados empresarios y dirigentes políticos de la oposición mas feroz.

   Hace años que en toda América y también en Europa, se habla de la existencia de la “corrupción sistémica” tanto en la obra pública como en el manejo de las finanzas del Estado, para aclarar este concepto volveré a algo que ya mencioné en algún capítulo anterior. El arzobispo de Buenos en 1991, Jorge Bergoglio, nos hablaba de la diferencia entre Pecado y Corrupción, entre la falta aislada, el error puntual (el Pecado) y la conducta habitual (la corrupción) hasta los años 90 nosotros conocíamos los “Pecados” de algún dirigente o grupo de ellos, puntual, pero en ese fin de siglo aparece la corrupción ya no como “Pecado” sino como un sistema para financiar al conjunto de la actividad y dirigencia política, esto pasó aquí y en muchos otros países (el “Lava Jato” brasileño fué un ejemplo).

   En ese sistema, muchos empresarios se volcaron a la política convencidos que ahorraban al no tener que “aportar” para un político que beneficiara sus intereses si asumían ellos mismos la actividad política, de ahí que la “puerta giratoria” entre empresa-cargo público, partido A-partido B o cargo público-empresa se haya vuelto conducta común y normal y ni siquiera se lo ocultó.

   El Poder Judicial no escapó a este festival de “enriquecimientos”, jugar partidos de fútbol, hacer viajes turísticos entre jueces, políticos y empresarios o financiados por el poder económico, designar jueces subrogantes para completar cuerpos colegiados, pasar por encima de la jurisdicción correspondiente por el territorio donde se cometieron los hechos y “traer causas” a Comodoro Py (pinchaduras telefónicas a los familiares del Ara San Juan contra Macri, viaje de un grupo de fiscales y jueces  a la estancia de un magnate extranjero, pagado por un grupo económico), expedientes “cajoneados” o activados según convenga (Mauricio Macri tiene el récord), juzgados vacantes por un Consejo de la Magistratura inexistente, mas aún desde que la Corte, contradiciendo la norma de creación del Consejo, asumió la presidencia y el manejo presupuestario, han sido moneda corriente durante los años de democracia.

La democracia que supimos conseguir.-

   La recuperación de la democracia, aunque sea en términos formales, en 1983, fué la consecuencia del fracaso de la restauración conservadora-oligárquica, iniciada en 1976, de su política económica y de su proyecto de país, como en 1955 y en los 90, el intento de retrotraer el país a los comienzos del siglo XX es imposible. Sin embargo su verdadero éxito ha sido destruir el modelo de país soberano, industrial, inclusivo y con justicia social iniciado en 1946 con Juan Domingo Perón, fragmentar la sociedad en grupos pequeños, borrando la memoria de solidaridad y vivir “en común” que caracterizó décadas de nuestra historia, borrar el aparato industrial, terminar con un sindicalismo fuerte y organizado, abrir las puertas al saqueo de los recursos naturales e intelectuales, borrar el sueño de la movilidad ascendente, concentrar la poca riqueza que quede acá en pocas manos y “latinoamericanizar” el país en términos sociales, es decir una minoría, valga la redundancia, cada vez mas minoritaria, multimillonaria, inclusive con domicilios fuera del país, como mínimo en Uruguay, una clase trabajadora pauperizada y reducida y un enorme ejército de reserva, los excluídos o descartados como control de los reclamos laborales.

   Ese modelo fué mantenido intacto o profundizado durante la democracia, una clase política arcaica, cobarde y sumisa políticamente pero con una avidez desmedida por enriquecerse a cualquier costo, se hizo cargo de la tarea sucia de las políticas de ajuste permanente, las aperturas económicas suicidas y, he aquí una de las claves, de consolidar e incrementar un endeudamiento externo monstruoso, semidelincuencial e impagable que permitiera la entrega permanente de los recursos nacionales. Los acreedores, bancos, fondos y grupos financieros, con su nave insignia, el FMI, nos transformaron en el país mas endeudado del mundo y nos siguen prestando no porque son idiotas o ignorantes, saben que no vamos a pagar y entonces nos vemos obligados a hipotecar todo, recursos naturales, territorio, el mar argentino, hasta asumir un alineamiento simiesco, vergonzoso y humillante en temas internacionales (desde los ositos Winnie Pooh de Guido di Tella, canciller de Menem, hasta el lacayismo repugnante de Milei),

   En ese esquema el Poder Judicial, que hace dos siglos que, con contadas excepciones, es, de los tres poderes constitucionales, el mas oligárquico, cerrado y coherente defensor del status quo contra cualquier avance de los sectores populares ( legitimó el golpe militar de 1930, pretendió asumir el ejecutivo en 1945, juró por el Estatuto de la Revolución Argentina en 1966 y del Proceso de Reorganización Nacional en 1976, permitió derogar una Constitución mediante un bando militar en 1955, etc,) ha sido y es el cancerbero del país oligárquico y el instrumento para perseguir y encarcelar a los dirigentes populares.

   Nada de esto fue modificado en nuestros gobiernos, no hablo de la década de Menem donde se hablaba de la “mayoría automática” de la Corte, que no vaciló en renunciar para evitar ser investigada después del 2003, incluso uno de sus miembros nunca aclaró la muerte de una secretaria que “se cayó” de un balcón en París, hablo de la “Década ganada”, no olvidemos que Lorenzetti fué impulsado por Néstor Kirchner y Rosatti, el actual presidente de la Corte que acaba de condenar a Cristina Kirchner, fué ministro de Justicia de la Nación entre julio de 2004 y julio de 2005, o sea de los tres cortesanos que condenaron a la ex presidente, dos fueron promovidos o funcionarios de Néstor Kirchner.

   Tampoco se fué a fondo para enfrentar al “círculo rojo” del poder económico, salvo la estatización de las AFJP que puso fin a un negocio vergonzoso de los bancos y la recuperación del 51% de YPF, no se avanzó contra el núcleo del poder económico en la Argentina, la desnacionalización de empresas fué mayor entre 2003 y 2015 que entre 1989 y 1999, la primarización igual, al calor de la “sojización”del sector agropecuario, que aportó los recursos para la recuperación económica y salarial de los primeros años del Kirchnerismo, dejamos de producir alimentos para los argentinos para dar de comer a los cerdos chinos, el conflicto por la Resolución 125/08, fué por la apropiación de una parte de la renta extraordinaria mediante retenciones a las exportaciones, no por un avance para modificar o cambiar ese modelo, es mas, la aparición de los pool de siembra en el sur de Bolivia y en Venezuela fué acompañada entusiastamente por el gobierno.

   La sanción de la Ley de Medios 26.522, el 10 de octubre de 2009, no pasó de ser una esperanza, si se hubiera aprovechado para apoyar la consolidación de una red de radios comunales, por municipio, se habría conformado una alternativa que contrarrestara el monopolio del Grupo Clarín, pero no se hizo. Recordemos que la Corte Suprema rechazó el planteo de inconstitucionalidad presentado por el grupo multimedios, en el 2013, pero mas allá de discursos inflamados y la payasada de un funcionario mandando hacer zoquetes y remeras con la leyenda “Clarín Miente” o yendo a una reunión del directorio del grupo, a lo que se accedía debido a que al estatizarse las AFJP junto con los fondos llegaron acciones de diferentes empresas, lo que permitía designar directores, con guantes de boxeo para aparecer amenazante, no se hizo nada.

   A esta altura no es menor recordar que uno de los últimos actos del gobierno de Néstor Kirchner fué la autorización de la fusión de Cablevisión, del grupo Clarín, con Multicanal, hasta ese entonces su competidora, en junio del 2007, hecho que fué duramente criticado, diez años después por su propio hijo Máximo. Ya con Macri, en 2018, se produjo la fusión con Telecom (Personal).

   Se anunciaron varios intentos de reforma judicial, sin embargo ninguno se efectivizó, por entonces, la presidente Kirchner ya tenía varias denuncias por corrupción, quedando en el imaginario popular que esos intentos estaban motivados mas por el deseo de obtener impunidad que vocación real de transformar el espacio mas nauseabundo del esquema oligárquico-conservador.

   Justamente ese esquema del poder económico-mediático-judicial, es el que logra ahora llegar hasta el final en su ofensiva para destruir a la dirigente que conserva un alto apoyo popular, porque mas allá de las críticas que se han hecho, reitero, los doce años de gobierno del kirchnerismo fueron los que permitieron recuperar y crear mas derechos, mejor redistribución de la riqueza, generación de trabajo y crecimiento salarial y disminución de la pobreza, en los mas de 40 años de democracia.

   Muchos se preguntarán si, a mi criterio, merece tantas críticas este gobierno ¿porqué sus líderes merecen semejante persecución? Precisamente porque avanzó en redistribuir la riqueza, les cobró impuestos, quiso discutir parte de sus ganancias extraordinarias, eso es suficiente para que esta plutocracia, corrupta y delincuencial la persigan y quieran destruir su obra e incluso su memoria, no tienen límites, están llenos de odio y revanchismo como en 1955 y 1976, desprecian al pueblo y quieren eliminar a sus líderes, si pueden hasta físicamente, lo hicieron antes y lo intentaron con Cristina Fernández de Kirchner.

   Le advierten a Milei, lo que le puede pasar sino cumple acabadamente con los compromisos asumidos, por ejemplo autorizando la fusión de Personal (del grupo Clarín), con Movistar (de Telefónica), continuando el proceso de concentración descripto mas arriba, lo que constituiría el monopolio absoluto de las comunicaciones telefónicas móviles y fijas en un grupo, una especie de Entel, pero privada.

   Asimismo nos advierten a todos, lo que nos puede pasar si afectamos sus intereses, pretendemos cobrarles impuestos, controlarlos o regular su actividad, nos están diciendo “o esta democracia, formal, famélica, limitada y vigilada o nada”, nunca perdieron el poder, manejaron la política siempre, entre bambalinas o a la descubierta, quieren terminar de cerrar su proyecto de país para pocos, ellos, y el que se oponga se atendrá a las consecuencias.

   Quizás a alguno le parezca que estoy exagerando, que esto es terrorismo verbal, o mejor dicho escrito, no es así, estamos viviendo un momento de extrema gravedad institucional, el peligro de enfrentamientos violentos, represión salvaje, anomia y anarquía golpea a nuestras puertas, un gobierno débil, con un pretendido autócrata psicótico, megalómano e ignorante, dispuesto a destruir todo los que varias generaciones de argentinos, mal o bien, han construido con su trabajo y esfuerzo, inclusive entregando partes del territorio nacional a las potencias dominantes, la República Argentina donde nacimos y vivimos puede ser “balcanizada” como se hizo con Yugoslavia en los 90 o con Palestina hoy, nuestra representación política es paupérrima, cobarde o corrupta, o nos ponemos en marcha para construir otra democracia, elaborar otra Constitución, reconstruir un Movimiento Nacional con banderas y propuestas modernas, acordes a los tiempos, atentos a que el hecho de corrupción pueda aparecer como pecado pero eliminarla como sistema y lograr una dirigencia capaz de conducir al conjunto de los argentinos en ese camino o ya no habrá mas tiempos para lamentarse.

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