El Trabajo, su destino y el nuestro

Por Omar Auton

Jorge Bolívar en su libro “Capitalismo, Trabajo y Anarquía”, transcribe a Carlos Marx cuando este sostiene que “Hegel concibe al trabajo como el acto con el cual el hombre se crea a sí mismo… pero observa sólo el lado positivo, no su aspecto negativo, el trabajo es el devenir para sí del hombre dentro de la enajenación (general)”, es decir “La enajenación de la conciencia del sí no es considerada como la enajenación reflejada en el pensamiento, de la enajenación real de la vida humana”, y nos dice que el trabajo y el trabajador y las cuestiones atinentes deben “ayudar a pensar en su presente donde aparece como la principal víctima de la crisis actual. Como la eterna variable de ajuste de los procesos de desarticulación entre la acumulación del Capital y el desarrollo de las fuerzas productivas”.

   Hago esta introducción para que, si queremos pensar el tema de manera correcta, evitemos caer en la reiterada trampa que nos pone el pensamiento colonial dominante cuando quiere que nos planteemos “El Futuro del Mundo del Trabajo”, como un tema en sí mismo y sin conexión con el modo de producción dominante, la acumulación del capital y la tasa de ganancia, es decir sin vincularlo con lo que Marx llamaba la contradicción principal del capitalismo que es “El carácter social de la creación de la riqueza e individual del apoderamiento de la misma”.

  Es así entonces que se habla de las consecuencias para los trabajadores de los cambios tecnológicos, los modos de organizar el trabajo, el trabajo independiente, el trabajo por plataformas, la inteligencia artificial, pero dejamos fuera de discusión los cambios y nuevas tendencias en el capitalismo, la concentración de la riqueza, los sistemas impositivos, la estrategia de inserción en el mundo, los sectores en disputa dentro de los grupos dominantes, etc.

   Quiero decir, a estos últimos se los menciona y se habla de ellos pero se los da por hechos, como inevitables, casi como un fatalismo histórico, por ende conforman algo así como ciclos históricos naturales y solo se deja la discusión para sus consecuencias: rol, cantidad y conocimientos del trabajador para “poder insertarse” en estos ciclos, edades, cambios legislativos para volver “atrayente” para el empresario contratar trabajadores, invertir dinero, asegurarle altas tasas de retorno, por lo general a partir de reducciones impositivas y “reducción de costos laborales” y solicitarle al Estado que se haga cargo de los “daños colaterales” de los cambios del capitalismo a nivel local y mundial.

   Ahora, por ejemplo, luego de ir convirtiendo en piezas de museo conquistas históricas de los trabajadores, que costaron sangre, muertes y prisiones, como las 8 horas de trabajo, que no significaba que nadie “no pudiera” trabajar más tiempo, sino que no lo “debiera” hacer, ya sea haciendo horas extras o teniendo doble o triple empleo, para alcanzar un ingreso de sobrevivencia. Lo mismo el derecho a cierta “estabilidad” laboral que le permitiera pensar en un futuro, aunque fuera a corto plazo, ni que hablar que en caso de despido injustificado o infundado tuviera derecho a una indemnización, como en cualquier otra relación contractual cuando una de las partes rescinde un vínculo. Ahora, digo, se bombardea ferozmente el sentido asociativo, colectivo, de autodefensa, que se protege y justifica en el caso de los empleadores, cuestionando los “excesos” del sindicalismo, que pretende defender esas conquistas traídas nuevamente a la discusión.

   Esto es un fenómeno mundial, el retroceso de la OIT en los últimos años a partir del fortalecimiento del tándem empresarios-representantes gubernamentales, frente al tercer sector, el de los trabajadores, ha llevado al extremo que se esté discutiendo si la “huelga” es un derecho o puede ser uno de los excesos mencionados.

   En nuestro país tuvo varias expresiones, la eliminación de la constitución de 1949, que contenía “Los derechos del Trabajador”, por un bando militar y luego simplificados por la constituyente de 1957 a un resumen declarativo, en el célebre artículo 14 (bis), que ahora hasta Milei quiere derogar por decreto, fue expresada por el Almirante Rial a la conducción de la CGT cuando les dijo “Esta revolución se hizo para que el hijo del barrendero sea también barrendero”, acompañó la apertura de la economía al capital transnacional especialmente automotriz y petrolero, la intervención a los sindicatos, el Plan Conintes, etc.

   Convencidos que no alcanzó, 20 años después vinieron a completar la tarea en el Proceso de Reorganización Nacional, con la apertura global de la economía, el dólar barato, el cierre de empresas, la persecución y asesinato de miles de trabajadores y dirigentes, la prohibición de la CGT, la caída del salario y las devaluaciones permanentes, que constituyen una gigantesca traslación de la riqueza de los trabajadores a los empleadores. Aparece el llamado “Trabajo Informal” y aquí hay otra trampa, cuando se mide la desocupación solo se consideran aquellos trabajadores que “están buscando trabajo” o sea la demanda de trabajo, no a aquellos que tampoco lo tienen, pero han dejado de buscarlo, o sea a todos aquellos que antes de morirse hambre buscan algún rebusque para llevar un peso a la casa.

   En aquel entonces surgieron las remiserías y creció la flota de taxis, los despedidos cobraban su indemnización y si tenían un auto “lo ponían trabajar” como remís y si no compraban una licencia para taxis, algunos, con mucha antigüedad en grandes empresas que se fueron del país como Peugeot o Citroen, llegaron a comprar un segundo auto y tomaron un raro rol de trabajador y dador de trabajo al mismo tiempo, o si habían trabajado como operarios o áreas técnicas, pusieron talleres mecánicos repitiendo, a veces el doble rol citado.

   Aparecieron las canchas de paddle (ahora pádel), algunos compraron paradas de venta de diarios y revistas, pequeñas almacenes etc, con ello el número de desocupados tendía a bajar, una vez despedido, el trabajador salía a buscar empleo, trataba de no gastar el dinero de la indemnización que era su única reserva, pasado el tiempo infructuosamente buscaba alguna salida, como las mencionadas, con lo cual desaparecían de los registros del Indec y todavía no habían nacido conceptos como “Trabajadores Informales” o “Economía popular”,

   Muchos que alquilaban perdieron sus viviendas, o buscaron algo más “chico”, otros fueron a engrosar los barrios populares o villas miseria que crecieron además gracias a la ímproba tarea del intendente porteño Osvaldo Cacciatore, que primero expulsó a las villas porteñas enviando a sus habitantes al gran Buenos Aires y luego puso en marcha las expropiaciones compulsivas para construir la red de autopistas en los accesos a la ciudad. Ahí nace otro fenómeno, de carácter sociológico, el desocupado que iba a la villa o era “reubicado” en el conurbano salía de las estadísticas y el que trabajaba de peón de taxi o remís celebraba que “ahora se viajaba mejor”, primera expresión de la fragmentación y divorcio entre quiénes, hasta hacía poco tiempo eran compañeros en la fábrica.

   En los años de la democracia, la Argentina sufrió tres crisis brutales de destrucción del empleo, la primera fue la híper de Alfonsín en el final de su gobierno, época en que la gente corría entre las góndolas del supermercado para llegar a los productos antes que el empleado los remarcara, allí desaparecieron miles de pequeños comercios y actividades llevando los índices de desocupación al 8,1% y el de subempleo al 8,6%, el trabajo no registrado alcanzó el 32,5%. La segunda fue la Convertibilidad, Menem anunció que iba a hacer “cirugía sin anestesia”, si tomáramos como base 1970 igual a 100, el salario real nunca volvió a ese nivel, el más bajo fue en 1989 con 64,86 (había perdido 25 puntos) y el más alto en 1994 con 90,18, finalizando el ciclo en 1999 en 78.

   Los cierres de empresas y privatizaciones provocaron que la desocupación bajara hasta 1994, pero desde 1995 hasta 1999 estuvo en dos dígitos con el máximo en 1996 con 17,3% y finalizando el gobierno con el 13,8%, algo similar ocurrió con el trabajo no registrado que tuvo su piso en 1994 con el 28,6% y alcanzó su mayor incidencia al final del gobierno, en 1999, con 37,6%.

   Si consideramos que en 1974 la pobreza afectaba al 4,6% de los hogares y la desocupación no llegaba al 3% pero en 1982, plan Martínez de Hoz de por medio, ascendían al 21% y 9% respectivamente, aparece muy claramente cuando comenzó la decadencia argentina, pero también que los gobiernos de la democracia en el siglo pasado no sólo no mejoraron la situación, sino que continuaron agravándola. 

   Resulta llamativo que entre 1991 y 1999, siete años creció el PBI, entre un piso del 3,8% en 1998 y un techo del 10,5 en 1991, lo que indica que aumentó la producción, pero con menos empresas y menor demanda de trabajo, podemos decir que en 1974 el PBI industrial argentino equivalía al 62% del de Brasil y al 87,6 del de México, en 2001, la relación era del 35,3 y 34,5% respectivamente.

   Luego de la crisis de 2001 comienza un período de recuperación económica que se caracteriza por el crecimiento de la actividad industrial y mejora en el empleo y el salario, pero sin la generación de nuevas empresas, por eso es que se sigue consolidando el trabajo informal y la pobreza nunca descendió del 30%, la crisis mundial de 2008 golpeó a la economía que se sostuvo a partir del estímulo al consumo (autos, motos, bicicletas, electrodomésticos, etc), pero la reaparición de la inflación comenzó a socavar el poder adquisitivo del salario.

   En el año 2018 se produce el tercer golpe contra el trabajo y el salario, la gestión de Macri-Caputo fue funesta para la economía argentina que con sus más y sus menos se había mantenido hasta el año anterior, sucesivas caídas de la actividad industrial debido a la disminución del consumo interno, las altas tasas de interés y la devaluación, la llevó a volúmenes similares a los del 2009 y siguió cayendo en 2019, mostrando la industria una capacidad ociosa del 40,6%, esto incrementó los índices de pobreza, llegando al 35,5% (14 millones de argentinos) y la desocupación al 10%.

   Entre 2020 y 2023, sucedieron acontecimientos mundiales que repercutieron en la Argentina en el 2020 la pandemia de Covid 19, que reveló que había casi 10 millones de argentinos, el 46% de la población económicamente activa y el 22% de la población total, que carecían de la posibilidad de tener ingresos, al no tener trabajo registrado, estar desocupado o sub ocupado. Luego sobrevino la guerra de Ucrania que disparó la inflación internacional, aquí se agravó al mantenerse un nivel de gasto insostenible, el ministro Martín Guzmán inició un proceso de ir achicando ese déficit a porcentajes racionales y acordó una reestructuración de los compromisos con el FMI por la deuda heredada, pero esto fue rechazado por un sector del gobierno (el Kirchnerismo) y llevó a su renuncia.

   Luego de un interregno asumió como ministro Sergio Massa, este intentó mejorar los ingresos (eliminando el impuesto a las ganancias para la cuarta categoría), sostener las principales variables y evitar un estallido, más cuando se convirtió en candidato a presidente para las elecciones del 2023, pero tuvo que enfrentar las operaciones del poder económico (que apostaba a un triunfo del PRO o en su defecto del “muleto”, Javier Milei) especialmente el sector financiero, del FMI que le demoró todo lo posible las remesas adeudadas después de aprobar las revisiones convenidas, el hartazgo y enojo de la población por la inflación creciente y la falta de apoyo real de sectores del frente político que encabezaba.

   Milei triunfa en la segunda vuelta electoral asume el 10 de diciembre de 2023 y desata un mazazo fenomenal contra el pueblo argentino, una devaluación del 100%, una inflación del 117% en enero del 2024 que llegó al 288% en marzo, la mayor de los últimos 30 años, fue inteligentemente manejada, con falacias y una intensa guerra cognitiva, para dejar instalado en la cabeza de los argentinos que era la consecuencia del gobierno anterior, sus mentores habían intentado lograr que Massa hiciera esto pero no lo lograron, en realidad no era necesario, había que hacer un ajuste, es cierto, disminuir el déficit, racionalizar el gasto, poner orden en los precios relativos, etc. pero de ninguna manera la catástrofe que se provocó deliberadamente para poner en marcha el plan económico que había sido diseñado para el PRO, pero encontró en Milei, un individuo inestable emocionalmente, fanático de teorías económicas que ni se estudian ni se aplican en ningún país del mundo, carente de una estructura política propia.

   Hoy la Argentina es un país desintegrado. Con una población que podemos dividir en tres tercios, un 22% de hogares con ingresos entre 6000 y 15.000 dólares mensuales, un 26% con ingresos de entre 2000 y 4000 dólares mensuales, que vive en el sube y baja, según varíe la inflación y un 52% de la población que no alcanza a cubrir los 1800 dólares mensuales que requiere hoy en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires una familia tipo para vivir, dentro de este sector ubicamos al 35% que vive en la pobreza e indigencia.

   Un país fragmentado que, naturalmente traslada su malestar hacia abajo y hacia los costados y no hacia arriba, a lo que contribuye el antiguo estigma cultural de los sectores medios que siempre negaron su pertenencia a la “clase trabajadora”, ser de “clase media” es más una construcción aspiracional y cultural que una definición en base a ingresos, por ello aguanta el chubasco en la medida que los que están abajo no mejoren su situación.

   A su vez el gobierno ha tenido la inteligencia de sostener dos políticas sociales, las Asignación Universal por Hijo y la Tarjeta Alimentar, han sido las únicas dos políticas de ingresos cuyo valor ha sido superior a la inflación, asimismo se eliminó la restricción para adquirir bebidas alcohólicas y otras cosas que existía anteriormente. Esto ha llevado que entre algún rebusque (Rappi, Pedidos Ya) changas u ocupación ocasional, más aquellos ingresos, llegan a unos 400 o 500 mil pesos mensuales, cerca del promedio de lo que percibe un trabajador registrado luego de las deducciones por cargas sociales (un 17% promedio), lo que profundiza la bronca de estos últimos, que, víctimas de la enajenación que hablaba Bolívar al comienzo de este capítulo, no advierten que ellos deberían luchar para mejorar sus ingresos magros e insuficientes y no enfrentar a los que perciben beneficios que ni siquiera los acercan a una vida digna.

   Pero además los sectores más postergados no visualizan un empeoramiento de su situación, los aumentos de tarifas o del transporte no los afectan como a aquél que paga un alquiler o tiene un departamento por pequeño que sea, “siempre estuvieron mal, ahora un poco más”, el “Estado Presente” y la “Platita en el bolsillo” nunca le llegaron, no accede a la universidad, jamás accedió por más que los militantes hables de “Universidad con acceso a todos”, por eso ese no es un problema suyo, tampoco el aumento de los alquileres o no poder irse de vacaciones, nunca llegaron a esas situaciones. Es más ahí está la razón de su enojo con los gobiernos “progresistas”, con dirigencias que solo visitaban la villa para pedir el voto y como dice la canción de Cafrune “hacer promesas que nunca cumplieron”.

   Ese que votó a Milei para que “terminara con la casta” que nunca lo consideró ni lo escuchó, o no va a votar hace rato, ahora se le suman los que no van a votar porque “Están convencidos que gane quien gane no va a cambiar su situación”, ¿Malo? Si, por supuesto ¿Inexplicable? De ninguna manera.

    Hay tarea para el hogar:

1)Debatir seria y profundamente cual es el mal que nos aqueja, atrevernos a enfrentar un modelo económico colonial y dependiente que es la causa de la falta de crecimiento económico, desarrollo industrial, aumento de la producción y el trabajo y por consiguiente, de mejora en la distribución de la riqueza.

2)Terminar con la “Salarización” de la pobreza, que acepta la exclusión y la miseria como un “daño colateral” del capitalismo del siglo XXI, cada argentino y argentina, debe producir, como mínimo, igual a lo que consume, hay que integrar a los que están fuera del trabajo formal a éste, no pensando en mejorar la recaudación fiscal sino en que se reencuentre con la cultura del trabajo.

3)Hay que diseñar un plan de reindustrialización, potenciar el “Nacionalismo de capacidades” como lo vi denominar recientemente en un artículo, poner la inversión ahí y en una política científica y tecnológica articulada, con prioridad absoluta.

4)Instalar un diálogo social, trabajadores y empresarios de cada rama deben construir a partir de su experiencia, un plan por rama y por sector y el sector público empleador hacer lo propio con los sindicatos del área para construir un Estado eficaz, eficiente y profesional, el empleo público debe estar al servicio de las necesidades nacionales y no para pagar militantes políticos o solventar el desarrollo de agrupaciones.

5)Los sindicatos deben conformar equipos técnicos que elaboren proyectos y propuestas concretas a los problemas del presente, y acompañarlo con un fuerte aumento de la sindicalización hoy hay 10 millones de trabajadores registrados, de los cuales 3 millones trabajan en el sector público y 7 millones en el sector privado, sólo el 45% está sindicalizado, ahí hay tarea para hacer.

   Habría mucho más para decir, pero solo pretendo compartir un análisis y algunas propuestas, hacer un aporte a la construcción a una nueva esperanza.

Informe Analítico Comparativo: Modelos Libertario/Capitalista Extremo vs. Socialista Democrático/Estado Presente (PARTE 2: Relacionado con el sistema de salud y estado de bienestar)

Por Alfredo Bossio

Los determinantes sociales de la salud (DSS) son las condiciones en que las personas nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen. Incluyen factores como educación, ingresos, empleo, vivienda, alimentación, acceso a servicios de salud, transporte, entorno social y participación política.

La evidencia muestra que los DSS explican hasta un 60% de los resultados en salud, mientras que la atención médica representa solo entre el 10 y 20%.

  • ¿Qué son?

Los Determinantes Sociales de la Salud son las condiciones estructurales y cotidianas en que las personas nacen, crecen, se educan, trabajan, se relacionan, envejecen y mueren. Son factores no biológicos ni genéticos, pero que condicionan fuertemente los resultados en salud.

Ejemplos de DSS:

  1. Ingreso y distribución de la riqueza.
  2. Educación.
  3. Condiciones de trabajo y empleo digno.
  4. Vivienda y saneamiento.
  5. Acceso a alimentos saludables.
  6. Acceso y calidad de los servicios de salud.
  7. Transporte y entorno urbano/rural.
  8. Redes sociales y comunitarias.
  9. Participación política y empoderamiento.
  10. Género, etnia, clase social (determinantes estructurales).
  • ¿Cómo afectan a la salud?
    • Bajos ingresos → alimentación deficiente, viviendas precarias, estrés crónico.
    • Falta de educación → menor acceso a información de salud, menos prevención.
    • Trabajo precario → exposición a riesgos, falta de obra social, estrés.
    • Viviendas hacinadas o sin agua potable → mayor riesgo de enfermedades infecciosas.
    • Discriminación o exclusión social → impacto psicológico y menos acceso a servicios.

Según la OMS y estudios como el de Marmot (2005), hasta un 60% de la salud de una persona está determinada por los DSS, mientras que los servicios médicos explican solo entre 10% y 20% de los resultados en salud.

Los diferentes modelos (el modelo capitalista extremo o neoliberalismo y aquellos países con un estado presente y fuerte), ¿Cómo afectan a los DSS?

El modelo neoliberal, basado en privatización, desregulación del mercado y reducción del rol del Estado (como se observó y detallo en la parte 1 de éste informe), tiende a agravar las desigualdades sociales y restringir el acceso universal a bienes públicos como salud y educación. Esto deteriora los DSS.

En cambio, países con Estado de bienestar (como los nórdicos) que invierten en salud, educación, vivienda y protección social, mejoran notablemente los DSS y los indicadores sanitarios.

Influencia de la desigualdad social, la discriminación social, la corrupción de las instituciones públicas y privadas y el abuso de poder de los mas poderosos o aquellos que concentran las riquezas en un país, en los DSS.

Estas condiciones generan estrés crónico, falta de oportunidades, pobreza estructural y exclusión de servicios básicos. La corrupción desvia recursos que deberían destinarse a salud o infraestructura social. La discriminación racial, étnica, de género o clase refuerza barreras estructurales.

La corrupción no depende exclusivamente del tamaño del Estado, sino de la calidad institucional, la transparencia, la regulación, el control ciudadano y la fortaleza democrática. Pero:

  • En Estados con baja presencia o débiles (modelo neoliberal, desregulado), la corrupción se vuelve estructural, porque hay menos controles, menos regulación y más captura del Estado por parte de élites económicas.
  • En Estados con presencia fuerte pero sin control democrático (autoritarismos, clientelismo), también puede haber alta corrupción.

Es decir, no es el tamaño del Estado el problema (anque la ausencia de el aumenta drásticamente la posibilidad de que haya corrupción como hemos visto), sino la calidad del Estado. Un Estado fuerte y transparente, con instituciones sólidas y participación ciudadana, reduce la corrupción y mejora los DSS.

Los países sin estado tienen asegurado el fracaso (desde los indicadores que venimos hablando en éstos dos informes), pero si no se controla la calidad del estado presente, puede tener el mismo desenlace. Por eso el estado debe de estar, pero debe de ser transparante, con un control y regulación para evitar la corrupción y principalmente, debe de ser equitativa, eficaz y eficiente.

Diferencias entre países con buenos y malos DSS, ¿A qué se debe?

  • Países con malos DSS suelen tener:
    • Estados débiles o capturados por élites.
    • Políticas neoliberales sin redes de contención.
    • Alta corrupción y baja inversión en capital humano.
  • Países con buenos DSS:
    • Compromiso político con la equidad.
    • Políticas públicas redistributivas.
    • Participación social y democracia consolidada.

Análisis de países sin presencia del Estado en los DSS

Cuando el Estado se ausenta o su rol es débil, se produce:

  • Privatización de servicios esenciales como salud, educación, transporte.
  • Crecimiento de la desigualdad (solo los ricos acceden a lo necesario para estar sanos).
  • Falta de protección social (desempleados, ancianos, personas con discapacidad quedan desprotegidos).
  • Corrupción y captura del Estado por intereses económicos.

Esto lleva a:

  • Mayor estrés crónico, malnutrición, enfermedades evitables.
  • Aumento de la mortalidad infantil, enfermedades crónicas y mentales.
  • Menor esperanza de vida y más años de vida con discapacidad.

Ejemplo: En Estados Unidos, el gasto en salud es el más alto del mundo, pero la falta de cobertura universal y la desigualdad provocan una esperanza de vida más baja que en países europeos con menor gasto pero mayor equidad.

Análisis de países con presencia del Estado en los DSS

Un Estado presente y comprometido con la equidad:

  • Invierte en educación pública, salud gratuita, vivienda social, sistemas de protección.
  • Implementa políticas activas para reducir desigualdades.
  • Genera regulación y control sobre los mercados que afectan la salud (alimentos, fármacos, empleo).

Esto genera:

  • Mejores indicadores de salud, menor mortalidad infantil, mayor esperanza de vida.
  • Mayor bienestar psicosocial y menor violencia.
  • Poblaciones más sanas y con más igualdad de oportunidades.

Ejemplo: Países nórdicos como Suecia o Noruega aplican modelos de Estado de bienestar universalista: bajo nivel de pobreza, acceso universal a servicios, y excelentes resultados en salud y calidad de vida.

Veamos ejemplos de países con malos y buenos DSS según modelo político-económico

  • Malos DSS (modelo neoliberal extremo):
    • Estados Unidos: alto gasto en salud, pero grandes desigualdades y bajos resultados en esperanza de vida y morbilidad evitable.
    • Perú o Colombia (años 90-2000): privatización de servicios esenciales, aumento de desigualdad en acceso a salud y educación.
  • Buenos DSS (Estado presente):
    • Noruega, Suecia, Finlandia: inversión en salud, educación, vivienda, transporte, fuerte Estado de bienestar.
    • Uruguay (post 2005): reforma sanitaria con cobertura universal, reducción de pobreza y mejora en indicadores sociales.

A continuación, se puede observar diferentes ejemplos de países con alto y bajo nivel de corrupción:

  • Según el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparency International (2023), los países con mayor percepción de corrupción son:
    • Sudán del Sur, Siria, Venezuela, Somalia, Yemen, Corea del Norte, Haití, Nicaragua.
    • También tienen índices preocupantes: Irak, República Democrática del Congo, Líbano, Honduras, Bolivia.
  • En América Latina, los países con mejor puntuación (menos corrupción):
    • Uruguay, Chile y Costa Rica.

Transparency International. (2023). Corruption Perceptions Index. (https://www.transparency.org/en/cpi/2023)

Ahora bien, podemos analizar por qué en países con alto nivel de corrupción, los DSS son peores:

  • La corrupción impacta negativamente en todos los DSS:
  1. Desvío de fondos públicos:
  • El dinero destinado a salud, educación, agua potable o vivienda social se pierde o se usa mal.
  • Afecta directamente el acceso a servicios básicos.
  1. Debilitamiento de la infraestructura social:
    • Escuelas, hospitales, rutas y redes de agua quedan deterioradas o inconclusas.
  2. Discriminación y exclusión:
    • La corrupción genera clientelismo, favoritismo y desigualdad: los servicios no se reparten de manera equitativa.
  3. Falta de confianza institucional:
    • La población deja de usar los servicios estatales y acude a redes privadas, generando aún más inequidad.
  4. Desigualdad estructural:
    • Los más ricos compran servicios, los más pobres se quedan sin acceso y su salud se deteriora.

A continuación se detalla en un cuadro comparativo éste tema para ser mas fácil analizar:

TIPO DE ESTADOCORRUPCIÓN ALTACALIDAD DE DSS
Estado ausenteALTAMALA
Estado presente, débil o autoritarioALTAMALA
Estado presente, democrático y transparenteBAJABUENA

ES DECIR (IMPORTANTE): Repitamos el concepto, que es importante tener un estado, pero hay que tener muy en cuenta, que lo que mejora los DSS no es simplemente tenerlo (al Estado), sino tener un Estado justo, eficaz, controlado democráticamente y libre de corrupción.

Los Determinantes Sociales de la Salud (DSS) que es la sigla reconocida por la OMS (Organización Mundial de la Salud), OPS (Organización Panamericana de la Salud) y los principales organismos internacionales, como la UNDP, el Banco Mundial y autores como Michael Marmot o Vicente Navarro (DDS también es usado informalmente o localmente en algunos países de habla hispana, pero no es el término técnico oficial), pueden afectar drásticamente las condiciones de vida de las personas.  

A continuación, presento una comparación estructurada sobre cómo afectan los Determinantes Sociales de la Salud (DSS) en dos tipos de países:

  1. Países con Estado ausente o débil (modelo neoliberal extremo)
  • ¿Qué pasa con los DSS?
    • Baja inversión pública en salud, educación, vivienda, transporte y servicios básicos.
    • Alto nivel de desigualdad, pobreza estructural y fragmentación social.
    • Privatización de servicios esenciales → los DSS dependen del nivel de ingresos individuales.
    • Poca o nula regulación del mercado (alimentos, medicamentos, empleos informales).

Resultado: Los DSS se deterioran y se convierten en fuentes de enfermedad y exclusión.

  • ¿Qué salud poblacional presentan?
    • Esperanza de vida más baja que países con Estado presente, aún con más gasto en salud.
    • Altos años de vida perdidos por enfermedades evitables.
    • Mayores tasas de:
      • Mortalidad infantil y materna.
      • Enfermedades infecciosas y crónicas no tratadas.
      • Problemas de salud mental y adicciones.
  • Ejemplo: Estados Unidos (2023)
    • Esperanza de vida: 76,4 años (muy baja para un país rico).
    • Años de vida perdidos ajustados por discapacidad (DALYs): más altos que en Europa occidental.
    • Sistema: mayormente privado, con seguro obligatorio o fuera de cobertura (millones sin seguro).
    • Gasto en salud: 18% del PBI, pero con pobres resultados de equidad.
  1. Países con Estado presente y fuerte (modelo de bienestar)
  • ¿Qué tipo de sistema de salud tienen?
    • Sistema mayoritariamente privado o fragmentado y mixto.
    • Acceso según capacidad de pago, no garantizado universalmente.
    • Grandes diferencias entre clases sociales y regiones.
    • Ejemplo: Estados Unidos, gran parte de África Subsahariana, India, Haití, Perú en los años 90-2000.
  • ¿Qué pasa con los DSS?
    • Alta inversión pública en educación, salud, vivienda, transporte.
    • Servicios universales y redistributivos.
    • Protección social sólida: desempleo, jubilación, discapacidad.
    • Igualdad de oportunidades y baja desigualdad estructural.

Resultado: DSS fortalecidos → mejor salud general y mayor equidad sanitaria.

  • ¿Qué tipo de sistema de salud tienen?
    • Sistemas de salud estatales o mixtos con base pública universal.
    • Financiación mediante impuestos o seguridad social.
    • Acceso gratuito o muy bajo costo en el punto de atención.
    • Regulación y control del Estado sobre medicamentos, tecnologías, y personal.
    • Ejemplos: Suecia, Noruega, Finlandia, Dinamarca, Canadá, Uruguay (post 2005).
  • ¿Qué salud poblacional presentan?
    • Esperanza de vida alta (82–84 años).
    • Bajos años de vida perdidos (DALYs).
    • Baja mortalidad infantil y materna.
    • Altos niveles de satisfacción con el sistema de salud.
  • Ejemplo: Noruega (2023)
    • Esperanza de vida: 83 años.
    • Sistema: público universal con fuerte inversión en atención primaria y prevención.
    • Inversión en salud: 10% del PBI, con resultados muy superiores a EE.UU.
    • Alta equidad en acceso y resultados en salud.

Conclusión comparative
IndicadorPaíses sin Estado presentePaíses con Estado presente
Tipo de sistema de saludPrivado o mixto excluyentePúblico o mixto universal
Esperanza de vidaMás baja (ej. EE.UU. 76 años)Más alta (ej. Noruega 83 años)
Equidad en saludMuy bajaAlta
Acceso a servicios básicosSegún ingresoGarantizado por el Estado
Desigualdad en DSSAltaBaja
Mortalidad infantil/maternaAltaBaja
Satisfacción con el sistemaBajaAlta

Ahora bien, observemos algunos Gráficos comparativos de la OECD, UNDP y otras fuentes sobre salud poblacional y expectativa de vida:

Gráfico 1:

  • Grafico 1: Relación entre gasto en salud y esperanza de vida en los países de la OCDE

Muestra cómo, aunque el gasto per cápita en salud ha aumentado consistentemente, el crecimiento en esperanza de vida se ralentiza en algunos países, especialmente EE.UU. hdr.undp.org+10kieranhealy.org+10researchgate.net+10.

Gráfico 2:

  • Gráfico 2: Expectativa de vida al nacer en los países de la OCDE (2021)

El promedio es de 80,3 años (83,0 para mujeres y 77,6 para hombres). Variación señalada entre Japón, Suiza y Corea (más altos) frente a EE.UU. y Europa Central/Oriental oecd.org+1oecd.org+1.

Gráfico 3:

  • Gráfico 3: Trayectoria de la expectativa de vida en EE.UU. vs países comparables

Se observa un estancamiento en EE.UU., especialmente durante la pandemia, donde las pérdidas fueron mayores y más prolongadas que en otros países.

Gráfico 4:

  • Gráfico 4: Esperanza de vida a los 65 años en países de la OCDE
    El promedio es de ~19,5 años adicionales. Se destaca la diferencia entre países (España, Islandia frente a Eslovaquia, Letonia) y la brecha de género (~3,3 años) oecd.org+10oecd.org+10oecd.org+10.

Interpretación de los datos

  1. Gasto vs. resultados en salud

Los datos muestran retornos decrecientes: países que más gastan (como EE.UU.) no logran mayores mejoras en esperanza de vida comparados con otros que invierten menos pero de forma más equitativa .

  1. Impacto de la pandemia
  • Entre 2019 y 2021, la esperanza de vida en la OCDE cayó 0,7 años en promedio oecd.org+1uehp.eu+1.
  • En EE.UU., la caída fue incluso mayor y la recuperación más lenta que en otros países .
  1. Brechas entre países y por género
  • Las mujeres viven en promedio 5,4 años más que los hombres en la OCDE oecd.org.
  • La esperanza de vida al nacer varía de menos de 75 años en algunos países de Europa del Este a más de 83 años en Japón, Suiza y Corea oecd.org.
  1. Años saludables a los 65 años
  • Aunque se vive más tiempo, no todo ese tiempo es en buena salud. Los “años de vida saludables” después de los 65 varían ampliamente: cerca de 14 años en Suecia y Noruega, y apenas 5 años o menos en países como la República Eslovaca y Letonia oecd.org+1oecd.org+1.

Conclusión

Estos gráficos permiten apreciar claramente cómo los Determinantes Sociales de la Salud (DSS), como la equidad, inversión pública, nivel de vida, y acceso al cuidado, impactan en los resultados sanitarios:

  • Gasto elevado no siempre se traduce en mejor salud: necesita combinarse con políticas equitativas y universales.
  • La pérdida de años de vida tras la pandemia revela la importancia de un sistema de salud sólido y bien distribuido.
  • Las diferencias por género y entre países subrayan la relevancia de los DSS como condiciones de vida, trabajo y entorno social.

Antes de terminar, vamos a analizar algunas libres o pensamientos de autores que hablan específicamente del sistema de salud en países con o sin estado presente:

Vamos a hablar algunos pequeños conceptos del Informe que analiza el sistema de salud de Estados Unidos desde una perspectiva internacional (Libro: El sistema de salud de los Estados Unidos: Una perspectiva internacional Hoja informativa 2016). En el se desarrolla: 

  • El sistema estadounidense es un híbrido sin cobertura universal y con mucha participación privada.
  • En 2014, más del 89% de la población tenía seguro, pero casi 33 millones no contaban con cobertura.
  • Estados Unidos gasta mucho más en salud por persona que otros países de la OCDE, pero sin un sistema único o centralizado.

Resumo: 

Los puntos principales del reporte sobre el sistema de salud de los Estados Unidos son:

  1. Sistema Híbrido y Cobertura Incompleta: EE.UU. no tiene un sistema nacional uniforme ni cobertura universal. En 2014, el 89.6% de la población tenía seguro, pero casi 32.9 millones no tenían cobertura médica,.
  2. Gasto Elevado en Salud: Estados Unidos gasta mucho más en atención médica per cápita que cualquier otro país de la OCDE (8,713 dólares por persona en 2013, un 16.4% del PIB).
  3. Problemas de Calidad y Equidad: Aunque los especialistas estadounidenses están entre los mejores, el sistema es inequitativo, demasiado especializado y descuida la atención primaria y preventiva, lo que resulta en peores resultados en salud general.
  4. Desempeño Comparativo Bajo: En una comparación internacional con otras naciones industrializadas, EE.UU. ocupa el último lugar en eficiencia, equidad y salud de la población, aunque tiene una mejor posición en calidad de atención.
  5. Métodos para Reducir Costos: Otros países usan pagos por un único pagador, financiamiento basado en ingresos, regulación y negociación de precios farmacéuticos, y sistemas universales de seguros que EE.UU. solo aplica de forma parcial,
  6. Altos Costos Administrativos: El sistema estadounidense sobresale en gastos administrativos, lo que contribuye al alto costo general de la atención médica.
  7. Impacto Social: La falta de seguro desigual afecta principalmente a minorías y poblaciones pobres; la falta de licencia por enfermedad remunerada afecta la salud pública y productividad.

¿De qué manera impactan los altos costos en la accesibilidad al sistema para diferentes grupos sociales?

Los altos costos de la atención médica en Estados Unidos afectan la accesibilidad al sistema de salud de manera desigual entre distintos grupos sociales, generando disparidades significativas:

  1. Barriers para personas de bajos ingresos: Los estadounidenses con ingresos por debajo del promedio son mucho más propensos a reportar que no visitan a un médico cuando están enfermos, no obtienen pruebas o tratamientos recomendados, ni surtir recetas, debido al costo prohibitivo.
  2. Acceso limitado para los no asegurados y minorías: Alrededor de 32.9 millones de personas no tenían seguro en 2014, lo que originó que este grupo frecuentemente retrasara o no recibiera atención médica por motivos económicos. Los adultos sin seguro reportaron en 2013 que en un 31% no recibían o retrasaban atención, frente a solo 5% de asegurados privados,.
  3. Falta de licencias remuneradas para los trabajadores pobres: Cerca de dos de cada cinco trabajadores no tienen acceso a licencia por enfermedad remunerada, lo que incentiva a ir a trabajar enfermos, prolongando enfermedades y aumentando costos y problemas de salud en comunidades vulnerables.
  4. Impacto en minorías y personas en situación desfavorecida: La cobertura dispar y el costo elevado generan barreras en particular para minorías y pobres, que están desatendidos y enfrentan mayores dificultades para acceder a cuidados adecuados.

En síntesis, los altos costos y la falta de un sistema de cobertura universal crean obstáculos financieros que afectan negativamente la accesibilidad, especialmente para personas de bajos ingresos, minorías étnicas y trabajadores sin beneficios, exa resumen

Podemos continuar con otro análisis de otra presentación, que nos pone a pensar en éste tema de la Salud Privada para algunos Vs Salud Universal para todos:

Ahora bien, podemos observar la presentación realizado por Barbara Ehrenreich por medio de Metropolitan Books “Nickel and Dimed On (no) Arreglárselas en Estados Unidos”, donde Barbara Ehrenreich narra su experiencia al intentar vivir con trabajos de bajos salarios en Estados Unidos, comenzando en Key West, Florida. Describe la dificultad para encontrar alojamiento asequible, ya que debe conformarse con una vivienda modesta a 30 millas de su trabajo por $500 al mes, enfrentando un viaje diario incómodo y largo.

Después de descartar varios empleos por diversas razones, acepta un trabajo como camarera en un restaurante llamado Hearthside, con un salario base bajo ($2.43 por hora más propinas) y turnos de 2:00 p.m. a 10:00 p.m. Hugh concentra en los desafíos del entorno laboral: el ambiente hostil, personajes difíciles como Billy, el cocinero gruñón, y la camarera Gail, quien le ayuda a adaptarse mientras comparte sus propias dificultades personales.

Barbara no solo tiene que lidiar con la fatiga física y emocional que le provoca el trabajo, sino que también extraña la sensación de competencia y control que tenía en su vida previa como escritora. Su rutina diaria termina tarde en la noche, descansando poco, y la comida no es más que snacks simples acompañados con vino barato mientras ve televisión.

En resumen, Ehrenreich ofrece una mirada íntima y crítica sobre el agotador ciclo de pobreza laboral en EE.UU., mostrando cómo es para alguien educado y acostumbrado a cierto nivel de vida adaptarse a la precariedad y la invisibilidad social que conllevan estos empleos mal remunerados.

¿Se aclara la problemática planteada?:

Sí, la autora Barbara Ehrenreich logra explicar claramente por qué es tan difícil vivir con bajos salarios a través de su relato detallado y personal de su experiencia trabajando como camarera en Key West.

Primero, explica los altos costos asociados con la vida básica, como la vivienda asequible, que la obliga a alquilar una pequeña eficiencia a 30 millas del trabajo, lo que implica un largo y desgastante desplazamiento diario.

Además, describe la insuficiencia del salario recibido ($2.43 por hora más propinas) para cubrir sus necesidades, y cómo esto requiere que haga trabajos secundarios o gestione cuidadosamente sus propinas para sobrevivir.

También detalla las dificultades físicas y emocionales del trabajo en sí —el cansancio extremo, el dolor físico, el estrés por lidiar con compañeros difíciles y jefes hostiles— que afectan no solo su bienestar sino también su eficiencia y sentido de competencia, algo que ella extraña de su vida previa.

Finalmente, la autora pone en evidencia la precariedad del sistema laboral para los trabajadores de bajos ingresos, señalando la invisibilidad social que sufren («bebé», «cariño», «niña») y la falta de reconocimiento o estabilidad, que contribuye a la percepción de una existencia sin control ni dignidad.

En conjunto, la autora combina la descripción personal con el análisis social para explicar eficazmente las múltiples barreras que hacen tan difícil vivir con bajos salarios en Estados Unidos.

Como último, se puede analizar la presentación “Health financing for universal health coverage”, Who Global Scholl on refugee and migrant health. 29 Octuber 2021, del Dr Tamás Evetovits. Head of Office; podemos analizar dicha presentación, para ejemplificar y poder trasladar la problemática detallada a los países con sistemas privados que no tienen en cuenta a aquellas personas que no pueden financiar el sistema, por no tener empleos formales o no tener la plata necesaria para ser usuarios del sistema de salud:

Resume de la presentación

A continuación, realizaremos un pequeño resumen de la presentación «Health financing for universal health coverage» de Tamás Evetovits, WHO Barcelona Office for Health Systems Financing:

La presentación aborda la importancia de la financiación del sistema de salud para alcanzar la Cobertura Universal de Salud (Universal Health Coverage, UHC), que implica que todas las personas tengan acceso a servicios de salud necesarios, de buena calidad y sin enfrentar dificultades financieras.

Un punto central es la inclusión de migrantes y refugiados en estos sistemas, destacando que no debería existir un sistema de financiación separado para los servicios de salud destinados a migrantes, sino que lo más eficiente es integrarlos en el esquema principal de cobertura que cubre a toda la población residente.

Se describe cómo muchos países europeos que tienen sistemas de Seguro Social de Salud (SHI) enfrentan dificultades para cubrir a toda la población, ya que la vinculación de la cobertura al pago de cotizaciones deja fuera a personas que no pueden pagar, incluyendo migrantes en situaciones vulnerables.

El caso de España se expone como ejemplo de evolución en las políticas de acceso a servicios de salud para personas indocumentadas (migrantes sin papeles). Antes de 2012, la elegibilidad se basaba en la residencia; luego, de 2012 a 2018 cambió a basarse en estar asegurado según el estatus en la seguridad social, dejando excluidos a muchos migrantes indocumentados, que sólo podían acceder en casos de enfermedad grave, accidentes o atención obstétrica y pediátrica. A partir de 2018, se restableció la residencia como base para la elegibilidad, con medidas posteriores para exentar copagos a personas de bajos ingresos y grupos vulnerables. Sin embargo, aún existen barreras administrativas para migrantes indocumentados, lo que evidencia retos para lograr una cobertura sin obstáculos.

Finalmente, la presentación destaca la necesidad de un enfoque solidario para construir sistemas resilientes y equitativos donde nadie quede atrás, resaltando que «todos necesitan un paraguas fuerte» que los proteja en términos de salud.

En suma, la financiación del sistema de salud debe garantizar que toda la población, incluyendo migrantes y refugiados, tenga acceso a atención integral dentro de un marco solidario y sin barreras administrativas o financieras, para alcanzar la Cobertura Universal de Salud.

¿Cómo afectan los modelos de financiamiento de la salud el acceso de los migrantes a la atención médica?

Los modelos de financiamiento de la salud tienen un impacto directo en el acceso de los migrantes a la atención médica, especialmente cuando la cobertura no es universal.

  1. Sistemas no universales y seguro basado en contribuciones: En muchos países con sistemas de seguro social de salud (SHI), el acceso a servicios está condicionado al pago de cotizaciones o a estar asegurado. Esto genera vulnerabilidad para migrantes, especialmente los indocumentados o aquellos con bajos recursos que no pueden pagar, dejando a estas personas sin cobertura sanitaria adecuada. Como señala la presentación, la vinculación del derecho a la atención a la contribución a la seguridad social resulta en exclusión para quienes no pueden pagar.
  2. Falta de financiación integrada para migrantes: Se resalta que no debe existir un sistema de financiamiento separado para servicios de salud de migrantes, porque es técnicamente más eficiente y equitativo integrarlos en el esquema general que cubre a toda la población residente. Sistemas fragmentados pueden dificultar el acceso de migrantes y generar barreras administrativas y financieras.
  3. Ejemplo de España: La evolución del caso español ejemplifica cómo los cambios en el modelo de financiamiento (de acceso basado en residencia, a seguro social y luego nuevamente a residencia) impactan el acceso real a la atención médica de migrantes indocumentados. La exclusión administrativa, incluso cuando legalmente tienen derechos, sigue siendo un obstáculo significativo.
  4. Consecuencias de no tener cobertura universal: Cuando el sistema no tiene cobertura universal, las migrantes tienen acceso limitado o nulo a servicios de salud. Esto no solo afecta su bienestar, sino que puede generar consecuencias de salud pública más amplias (por ejemplo, dificultades para alcanzar altas tasas de vacunación).

En resumen, la manera en que se financia la salud determina qué poblaciones quedan cubiertas y cuáles quedan excluidas. Los modelos que condicionan la elegibilidad a la residencia o al pago de contribuciones tienden a dejar fuera a muchos migrantes. Por tanto, para garantizar el acceso equitativo, es recomendable un modelo de financiamiento integrado, basado en la residencia y la universalidad, que elimine barreras administrativas y financieras para migrantes.

¿Qué papel juega la solidaridad en la expansión de la cobertura sanitaria en España?

La solidaridad es un componente fundamental para la expansión de la cobertura sanitaria en España, especialmente en el contexto de migrantes y poblaciones vulnerables.

  1. Cambio en la base de la cobertura: En España, la base para la elegibilidad a la atención ha oscilado entre la residencia y el estatus de asegurado en seguridad social. La re-establecimiento de la residencia como criterio para la cobertura en 2018 y la exención de copagos para personas de bajos ingresos y grupos desfavorecidos en 2020-2021 reflejan un enfoque más solidario que busca garantizar acceso universal sin importar la condición económica o de aseguramiento.
  2. Cobertura para migrantes indocumentados: Aunque hubo periodos donde los migrantes indocumentados estaban excluidos de la cobertura salvo para enfermedades graves, accidentes, atención obstétrica y salud infantil, más recientemente se ha avanzado hacia la inclusión completa de estos grupos, aunque persisten barreras administrativas. Esto denota un intento de construir políticas basadas en solidaridad que reconozcan el derecho a la salud independientemente del estatus migratorio.
  3. Solidaridad más allá de las fronteras: El concepto de solidaridad global también se menciona en la presentación como necesario para lograr Cobertura Sanitaria Universal (UHC). España, como país de ingresos medios-altos, se beneficia de la solidaridad interna para financiar la salud de toda su población, incluidos migrantes, y a la vez forma parte de movimientos para promover solidaridad internacional en salud.
  4. Financiamiento integrado para la equidad: La presentación indica que no debe existir un sistema de financiamiento separado para la salud de migrantes, sino que estos deben estar incluidos en el esquema principal de cobertura, lo cual es una expresión práctica de solidaridad en el financiamiento público, evitando segmentación y exclusión.

En síntesis, la solidaridad en España se manifiesta en políticas que buscan garantizar la salud como derecho universal, mediante la inclusión basada en residencia, la exención de pagos para los más desfavorecidos y la integración de migrantes indocumentados en el sistema de salud. Aunque persisten desafíos administrativos, el camino es hacia una cobertura sanitaria universal reforzada por la solidaridad social y política.

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¿Dónde está la clase trabajadora?

Por Julia Campos – Julia Soul – Luis Campos

La ofensiva del capital es una constante histórica que encuentra en el actual gobierno su socio perfecto. Décadas de precarización transformaron al mercado de empleo en una constelación de categorías que ya no responden meramente a la línea divisoria entre formalidad e informalidad. A su vez, las nuevas formas de control del trabajo abren desafíos cada vez más complejos. Aquí, una radiografía de la clase trabajadora a un año y medio del inicio de la gestión de Javier Milei.

L a llegada de Javier Milei a la presidencia aceleró la ofensiva del capital sobre la clase trabajadora e incluyó un proceso generalizado de cambios para lograr una mejor y mayor explotación laboral. Ahora bien, ¿de qué hablamos cuando nos referimos a la clase trabajadora? ¿Sigue existiendo la clase obrera?

En la década del noventa Carlos Menem prometía que en su gobierno íbamos a “dejar de ser proletarios para pasar a ser propietarios” y se postulaba como el alquimista de tamaña transmutación. Treinta años después pululan los emprendedores como los portadores de todas las virtudes necesarias para la vida social. En paralelo, se fomenta la grieta entre los trabajadorxs según cuál sea su inserción en el mercado de fuerza de trabajo, con el objetivo de que quienes todavía pueden gozar de derechos básicos sean vistos como titulares de privilegios y por ende los causantes de los padecimientos de quienes ni siquiera consiguen vender su fuerza de trabajo en el mercado en condiciones socialmente aceptadas como normales. Las organizaciones sindicales, como consecuencia lógica de este proceso, son acusadas de ser nichos de “la casta”.

Existe una base histórica para que esta ofensiva prospere: el sistema institucional fracasó en su promesa de satisfacer las necesidades de los trabajadorxs, quienes desde hace muchos años ven cómo se dificulta cada vez más la reproducción de su vida cotidiana. La imposibilidad de resolver este deterioro a través de las organizaciones colectivas contribuyó a generar las condiciones de posibilidad para un marco general de desmovilización y desorganización, que no es otra cosa que un campo fértil para el avance en la individualización de la experiencia social.

La presencia de diferentes grupos en el proceso de constitución del sujeto “clase trabajadora” ha sido desigual y cambiante en tiempos y espacios y fue marcando diferentes estrategias organizativas y políticas. Lejos de ser un conjunto inmutable, la clase trabajadora cambia y se transforma a partir de las estrategias de acumulación de capital y de las luchas que libra para resistirlas o revertirlas. No todos estamos en iguales condiciones en el mercado de trabajo, y no todos tenemos las mismas condiciones y problemas laborales. Eso también explica que diferentes grupos —asalariados formales o informales, cuentapropistas, o desempleados, pero también migrantes, mujeres, y otros— tengan objetivos inmediatos y demandas diferentes, incluso contrapuestos entre sí.

Qué es la clase trabajadora hoy: el empleado administrativo que trabaja con una aplicación de delivery los fines de semana; la empleada de una empresa de limpieza que también es trabajadora doméstica remunerada por horas; lxs trabajadorxs del Estado que además trabajan en comercios, como docentes o en sus especialidades, etcétera.

Desde este punto de partida, es necesario preguntarse por la composición de la clase trabajadora en la Argentina en la actualidad, especialmente en dos de los espacios sociales en los que ella se constituye: el mercado de empleo y los procesos de trabajo. La “precarización” en el primer caso y la “reestructuración” en el segundo permiten explicar las transformaciones que atravesó la clase trabajadora en la historia reciente y una mejor comprensión de los procesos que abonan en la lógica individualizante que subyace en la figura del emprendedor.

Cuentapropistas, informales y devaluados

En los últimos años el mercado formal de fuerza de trabajo se caracterizó por la creciente imposibilidad de crear puestos de trabajo de manera sostenida. En la actualidad la mitad de los puestos de trabajo son asalariados no registrados y trabajadores por cuenta propia. Entre 2016 y 2024 los asalariados registrados del sector privado crecieron apenas un 1,2% y los del sector público lo hicieron un 10,3%, mientras que los trabajadores por cuenta propia inscriptos en el monotributo subieron un 41,2% (SIPA).

La situación es más crítica si se incluyen las formas más precarias de inserción en la estructura ocupacional. En la actualidad la mitad de los puestos de trabajo son asalariados no registrados y trabajadores por cuenta propia. Esta foto del mercado de fuerza de trabajo se complementa con una película donde la tendencia es más preocupante: entre 2016 y 2024 casi el 80% de los nuevos empleos que se crearon son no registrados o por cuenta propia.

En esta etapa el dato distintivo es el aumento de la proporción de personas que trabajan por fuera de las relaciones de dependencia formales, ya sea como asalariados sin registrar o por cuenta propia (registrados o no). La inmensa mayoría de estos trabajadores y trabajadoras —salvo algunas excepciones— carecen de cobertura de salud, o de aportes jubilatorios, y sus ingresos son menores que los del promedio de trabajadores asalariados formales.

Asimismo, la informalidad, subocupación y desocupación son mayores entre las mujeres. Muchas de estas diferencias se explican por la abrumadora carga de trabajo no remunerado que recae sobre ellas (trabajos de cuidado, o doméstico): según el INDEC las mujeres destinan el doble de tiempo a las tareas reproductivas. En procesos de crisis económica y de contracción de las políticas públicas, los tiempos destinados al cuidado y a las tareas reproductivas aumentan principalmente debido a las dificultades para remunerar la realización de algunas de esas tareas y al gasto extra de tiempo que implica “buscar precios”. Es por ello que resulta mucho más frecuente que las mujeres organicen su dinámica laboral para poder llevar adelante estas tareas, lo que las lleva a ocupar puestos de trabajo de menos horas (subocupación) o con mayor flexibilidad (frecuentemente informales). Además, pierden salario: las mujeres suelen tener más dificultad para el cobro de ítems como presentismo, productividad, o acceder a horas extra. A su vez, las tareas de cuidado remuneradas, esto es, los trabajos asalariados que implican cuidar, tienen salarios más bajos (como salud y educación) y alta informalidad (como el trabajo doméstico).

La clasificación de las inserciones en el mercado de fuerza de trabajo permite identificar la creciente porción de la clase trabajadora cuya experiencia de trabajo está desvinculada del acceso a ciertas condiciones de reproducción de su existencia. Esto no equivale a suponer que formales, informales, cuentapropistas y otros grupos funcionan socialmente como compartimentos estancos y discurren necesariamente por circuitos paralelos de trabajo, de acción y organización. En efecto, si se pone la foto en movimiento y se enfocan situaciones cotidianas, pueden observarse algunos entrecruzamientos que también hablan de qué es la clase trabajadora hoy: el empleado administrativo que trabaja con una aplicación de delivery los fines de semana; la empleada de una empresa de limpieza que también es trabajadora doméstica remunerada por horas; el obrero fabril que agarra changas como herrero u otro oficio; lxs trabajadorxs del Estado que además trabajan en comercios, como docentes o en sus especialidades; quienes forman parte de cooperativas asociadas a programas de empleo y procuran otros ingresos a través de changas. Cuentapropistas que toman contratos eventuales, o a la inversa, aquellxs con contratos eventuales que buscan changas cuando estos se terminan. También podemos mirar a las familias: parejas de trabajadorxs asalariadxs que generan emprendimientos —pizzerías, pequeños comercios— y entonces adquieren medios de trabajo, e involucran a miembros de su familia en relaciones informales.

Para la primera década del siglo XXI, la mitad de lxs asalariadxs formales había pasado por empleos informales y es recurrente la alternancia entre el cuentapropismo y el trabajo asalariado formal o informal. A la vez, se multiplican estas trayectorias múltiples, sin que necesariamente haya una mejora asociada a esa variación.

Las mujeres suelen tener más dificultad para el cobro de ítems como presentismo, productividad, o acceder a horas extra. A su vez, las tareas de cuidado remuneradas, esto es, los trabajos asalariados que implican cuidar, tienen salarios más bajos (como salud y educación) y alta informalidad (como el trabajo doméstico).

Otro elemento para tener presente al pensar la composición de la clase, relacionado parcialmente con las formas de inserción en el mercado de fuerza trabajo, es la cuestión salarial y de ingresos. El crecimiento tendencial de las formas más precarias de inserción en la estructura ocupacional se da a la par de una mayor dispersión interna: por una parte, sectores manufactureros (especialmente agroindustria), del transporte, de energía y de servicios financieros que logran —vía negociación colectiva— sostener salarios de convenio muy por encima del promedio. A su vez, otras ramas del sector privado, los trabajadores públicos, y el grueso de los trabajadores informales no logran alcanzar salarios que permitan su reproducción social por encima de la línea de pobreza. Es decir, la reproducción social de una porción significativa de la clase trabajadora depende de complementos a los que se accede a través de políticas de transferencia de ingresos (AUH, Tarjeta Alimentar).

La ofensiva del capital en los lugares de trabajo

Las diferentes inserciones en el mercado de trabajo y la dispersión salarial tienen correlación con la localización del trabajo en diferentes sectores de la estructura productiva. En la actualidad, los sectores estratégicos para la acumulación de capital se resuelven principalmente en torno de los complejos exportadores (agroindustria, minería, energía) y de la intermediación financiera, sectores que concentran una proporción relativamente menor de puestos de trabajo. En contraste, crece la proporción de trabajadorxs que se encuentra inserta en los sectores que hacen posible la reproducción diaria de aquellxs insertos en los sectores estratégicos (salud, educación, transporte de pasajeros, trabajo doméstico remunerado, entre otros).

En los lugares de trabajo, se reproducen divisiones entre lxs asalariadxs registradxs heredadas de la reestructuración y reforma laboral de la década del 90: trabajadorxs efectivxs o de planta, de las tercerizadas (seguro, en tareas de limpieza o vigilancia, a los que podemos sumar logística, mantenimiento, entre otros), lxs “de agencia” o “contratadxs eventuales”. Estas segmentaciones se diluyen en los procesos productivos: tareas o actividades que concentran asalariados formales dependen de tareas que realizan cuentapropistas o asalariados informales. Estos entrelazamientos son claros en industrias como la textil, donde el grueso de la producción se reparte entre fábricas y talleres registrados y trabajadorxs asalariadxs sin registrar o cuentapropistas en trabajo familiar. En muchos casos, la producción de una orden de trabajo (generada por una marca grande) se divide entre fábricas registradas y talleres sin registrar: las primeras realizan los moldes, cortan y cosen según las órdenes de trabajo recibidas, y luego se distribuyen la finalización, colocación de botones, etc., entre los talleres —incluso a trabajadores domiciliarios—. En el otro extremo de la cadena, la comercialización, también se encuentran trabajadores sin registrar o cuentapropistas: lxs vendedores ambulantes y manterxs, lxs trabajadores asalariadxs sin registrar en los pequeños comercios. La gestión de residuos urbanos y el reciclado es otra de las cadenas que entrelazan trabajo de cooperativas o familiar en malas condiciones por la base, con eslabones de trabajo formal ya sea en la misma recolección, en las plantas recicladoras o intermediarios comerciales.

En otros sectores industriales, si se quiere más tradicionales (como la metalúrgica o la alimentación), las grandes empresas se proveen de servicios de reparación, o de piezas muy específicas a través de pequeños talleres, con trabajo asalariado informal o mal registrado. En todos los casos, son las empresas principales las que definen qué sectores o áreas de actividad se externalizan y se precarizan, y las que ponen las condiciones para el conjunto de la cadena.

Poner el foco en los procesos productivos vuelve evidente el vínculo entre los cambios en su organización y las reformas de la legislación laboral. Las grandes empresas buscan consolidar marcos regulatorios que faciliten la tercerización y la deslaboralización como política general, sin necesidad de que dichas modalidades se apliquen sobre sus empleados directos, tal como se cristalizó en el capítulo laboral de la Ley Bases. La eliminación de derechos laborales en los eslabones más débiles de la cadena de valor también implica, para quienes controlan sus núcleos estratégicos, la posibilidad de apropiarse de parte del excedente, sin que ello genere peores condiciones laborales en la empresa principal, lo que redunda en una mayor capacidad de administrar el conflicto y, al mismo tiempo, un aumento de la heterogeneidad entre los trabajadores y trabajadoras.

La expansión de las dinámicas de digitalización, virtualización e informatización del trabajo —condensadas en la Inteligencia Artificial, las plataformas y la llamada “industria 4.0”— se produce bajo esta lógica y tiende a dispersar y desorganizar los colectivos laborales, remover protecciones, e intensificar el trabajo y aumentar la carga laboral. Este movimiento más general transforma profundamente las dinámicas de organización, distribución y localización del trabajo. A partir de la implementación de estas innovaciones tecnológicas se avanza aún más en la deslocalización de áreas o sectores de trabajo, mientras el comando de los procesos se centraliza. Las principales empresas, a través de la lógica del llamado “Justo a Tiempo”, imprimen los ritmos y la intensidad a los procesos productivos que llevan adelante sus “proveedores”, determinan qué tipo de calificaciones se requieren para cada tipo de tareas y sujetan a conjuntos amplios de asalariados (formales e informales) y cuentapropistas a un mismo proceso.

Un ejemplo actual y extremo de esta lógica son los procesos de trabajo organizados a través de plataformas de reparto: las plataformas comandan y organizan las tareas de un conjunto variable de trabajadorxs, en grandes áreas urbanas, optimizando los tiempos de circulación de las mercancías. Al mismo tiempo, monitorean y controlan el desempeño de cada trabajador, en relación con esos criterios de optimización. Este mecanismo de gestión algorítmica asegura determinados ritmos de trabajo porque sujeta el desempeño a la asignación de pedidos “premiando” a quienes son más eficientes y castigando a quienes rechazan pedidos, son más lentos o se quejan.

En Argentina, en la coyuntura de la pandemia, adquirieron visibilidad dos dinámicas en la transformación de los procesos de trabajo: el trabajo organizado a través de plataformas y el trabajo remoto. El fin del confinamiento y de la cuarentena disminuyó el trabajo remoto, pero dejó intacta —e incluso profundizó— la dinámica de digitalización e informatización. Aunque estos son los fenómenos más visibles, los procesos de digitalización avanzaron en todos los sectores productivos.

Las grandes empresas buscan consolidar marcos regulatorios que faciliten la tercerización y la deslaboralización como política general, sin necesidad de que dichas modalidades se apliquen sobre sus empleados directos, tal como se cristalizó en el capítulo laboral de la Ley Bases.

La radicalización

La actual fase ofensiva del capital contra los trabajadores y trabajadoras se destaca por su intensidad. El ataque contra los derechos laborales y la búsqueda por intensificar la explotación en los lugares de trabajo es una nota distintiva de la etapa. La capacidad de organizar la resistencia requiere considerar los cambios que ha experimentado la clase obrera en los últimos años. Las acciones defensivas a nivel sectorial seguirán ocupando un lugar central, pero si no somos capaces de ir más allá, tarde o temprano la corriente superará los distintos, y potencialmente inconexos, diques de contención.

Recuperar la capacidad de diseñar acciones unitarias, que integren e interpelen al conjunto de los trabajadores, sin importar la forma en la que se insertan en el mercado de fuerza de trabajo o el eslabón de la cadena productiva en el que se desempeñan, desde los más visibles y formales hasta los más velados en los que ni siquiera existe una vinculación contractual, es una tarea central. Los trabajadores asalariados formales, si bien en retroceso tendencial desde hace décadas, siguen representando una porción muy importante de la estructura ocupacional y están ubicados en los sectores estratégicos para la acumulación del capital en nuestro país. En el otro extremo, cada vez es mayor la proporción de trabajadores que carecen de toda posibilidad de reproducir su existencia a través de la venta de su fuerza de trabajo. Entre ambos grupos, una creciente interacción entre formalidad e informalidad, entre el trabajo asalariado y el cuentapropismo, con el pluriempleo como nota distintiva de los últimos años. Esta fragmentación, que en ciertos casos se presenta como irreconciliable, puede obedecer a diferentes mecanismos de inserción en un mismo proceso de trabajo que aseguran la valorización del mismo capital.

La heterogeneidad de la estructura ocupacional se replica, bajo lógicas y dinámicas distintas, dentro de los lugares de trabajo. Allí también parte central de la tarea a encarar radica en reconstruir la unidad que el capital buscó minar con cierto grado de éxito en las últimas décadas. El desafío parece ser unir aquello que aparece como dividido.

Sobre esta base, el capital busca además enfrentar a trabajadores contra trabajadores, convertir derechos otrora universales en privilegios de una fracción y acusar a las organizaciones sindicales de ser un mero instrumento de defensa de los intereses de una casta. El éxito ideológico de esta iniciativa es clave para impulsar la eliminación de los derechos que todavía usufructúa una parte importante de los asalariados y para debilitar la capacidad de respuesta colectiva por vía de los sindicatos. Entender la conformación actual de la estructura ocupacional y las dinámicas a las cuales se enfrentan los distintos grupos de trabajadores y trabajadoras es el primer paso en dirección a construir una alternativa radicalmente distinta.

Fuente: Crisis – Julio 2025

https://www.iade.org.ar/noticias/donde-esta-la-clase-trabajadora

Informe Analítico Comparativo: Modelos Libertario/Capitalista Extremo vs. Socialista Democrático/Estado Presente (PARTE 1: Generalidades)

Por Alfredo Bossio

Este informe que sintetiza y analiza las complejas dinámicas a través de las cuales las políticas de globalización han exacerbado las desigualdades económicas y sociales a nivel mundial. Basándome en una revisión exhaustiva de literatura clave, incluyendo las obras de Joseph E. Stiglitz y Thomas Piketty, así como informes recientes de Oxfam, este documento busca ofrecer una comprensión profunda de las causas y manifestaciones de esta creciente fractura global.

La Problemática de la Desigualdad en la Globalización

La globalización, en su acepción económica dominante y tal como ha sido impulsada por las principales corporaciones multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio (OMC), ha generado un profundo malestar en el mundo. Lejos de cumplir su promesa de reducir la pobreza y asegurar la estabilidad económica global, este modelo ha acentuado drásticamente las disparidades. Las protestas contra la globalización, iniciadas en Seattle en 1999, son un claro síntoma de la conciencia creciente sobre las desigualdades globales y la hipocresía de los países industrializados.

Desde la perspectiva de la sociología y la politología, es fundamental comprender que estas desigualdades no son el resultado de fuerzas de mercado neutrales, sino de decisiones políticas y de políticas públicas específicas que han favorecido sistemáticamente a una élite económica y a poderosas corporaciones, a menudo a expensas de la mayoría de la población y del Sur Global.

Mecanismos a Través de los Cuales la Globalización Exacerba la Desigualdad

El análisis de las fuentes revela varios mecanismos interconectados que han contribuido a la profundización de las desigualdades:

  1. La Imposición de Políticas por las Instituciones Financieras Internacionales (IFI)

Las IFI, en particular el FMI y el Banco Mundial, han sido actores centrales en la exacerbación de la desigualdad, especialmente desde los años ochenta, cuando una corriente «ortodoxa» del pensamiento económico, conocida como el «Consenso de Washington», se reimpuso en estos organismos. Esta concepción ideológica, calificada por Stiglitz como «parcializada y esencialmente falsa», se impuso a países subdesarrollados y economías en transición, a pesar de no ser universalmente aceptada ni siquiera en los países desarrollados.

Los efectos de estas políticas incluyen:

Abandono de Misiones Originales: El FMI y el Banco Mundial se desviaron de sus objetivos iniciales de promover el desarrollo y la estabilidad económica. En su lugar, impulsaron una agenda que priorizaba los intereses corporativos de los acreedores y el servicio de la deuda externa.

Políticas Económicas Contractivas y Liberalización Forzada: Se impusieron «programas de ajuste estructural» que incluyeron la liberalización de los mercados (financieros, de bienes y servicios), la imposición de altas tasas de interés y la privatización de activos estatales. Estas medidas, a menudo, resultaron en recesión, inestabilidad económica, debilitamiento de las economías nacionales, destrucción de empleo, quiebra de pequeñas y medianas empresas (PYMES), y aumento del endeudamiento y la inflación.

Doble Estándar e Hipocresía de Países Industrializados: Países como Estados Unidos presionaron a las naciones en desarrollo para que abrieran sus mercados a productos industriales, mientras mantenían cerrados los suyos para productos agrícolas y textiles del Sur Global. Predicaron contra los subsidios a la industria en el Sur, pero continuaron subsidiando a sus propios agricultores. También promovieron mercados competitivos, pero propiciaron cárteles globales cuando sus industrias se vieron amenazadas.

Falta de Soberanía y Control Externo: La ayuda financiera de estas agencias se condicionó a la renuncia de la soberanía de las naciones «beneficiarias». Las decisiones de estas agencias están fuertemente influenciadas por los factores de poder de Estados Unidos y Europa, y se caracterizan por una falta de transparencia y responsabilidad con respecto a los sectores más afectados.

Resultados Devastadores: Numerosos países en desarrollo y en «transición» (como Rusia) se encontraron en peor situación, con un aumento drástico de la pobreza (ej. Rusia del 2% al 23.8% en una década). Las crisis económicas en regiones como Tailandia, Indonesia, Corea, Rusia, México, Brasil y Argentina, han sido prolongadas y profundas, solo superadas por la Gran Depresión.

  1. El Poder Corporativo y Monopolístico como Motor de Desigualdad

Los informes de Oxfam de los últimos años (2022, 2024, 2025) resaltan una creciente y alarmante concentración de poder empresarial y monopolístico que está exacerbando la desigualdad en la economía mundial.

Concentración de Riqueza Extrema: Una minoría de milmillonarios, a menudo dueños o directores de las corporaciones más grandes del mundo (siete de las diez empresas más grandes del mundo cotizadas en bolsa tienen un milmillonario como director o accionista principal), han visto cómo su riqueza se disparaba. El 1% más rico posee el 43% de los activos financieros globales.

Mecanismos de Explotación Empresarial que Profundizan la Desigualdad:

Explotación Laboral: Las empresas usan su poder para forzar a la baja los salarios y dirigir las ganancias hacia los súper ricos. El crecimiento de los salarios se ha frenado globalmente. Esto incluye tácticas antisindicales y un desinterés general por pagar salarios dignos en sus cadenas de valor.

Evasión y Elusión Fiscal: Las grandes empresas y los ricos han presionado incansablemente para reducir impuestos, crear vacíos legales y disminuir la transparencia fiscal. Se estima que un 8% del patrimonio financiero global se encuentra en paraísos fiscales, y quienes los utilizan son casi exclusivamente el 0.01% más rico.

Privatización de Servicios Públicos: La privatización de servicios esenciales como la salud, la educación y el agua, a menudo impulsada por IFI, genera y refuerza las desigualdades, excluyendo a quienes no pueden pagar y privilegiando a quienes sí.

Impulso al Colapso Climático: El poder empresarial también fomenta el colapso climático. Los milmillonarios, en promedio, emiten un millón de veces más carbono que una persona corriente, y son más propensos a invertir en industrias contaminantes como los combustibles fósiles.

  1. El Legado Persistente del Colonialismo y el Neocolonialismo

La crisis actual de desigualdad está intrínsecamente ligada a la larga sombra del pasado colonial.

Dominio Histórico y Continuo: El colonialismo facilitó la extracción masiva de riqueza del Sur Global al Norte Global, un proceso que, aunque formalmente terminado, persiste a través de relaciones neocoloniales y desequilibrios económicos y financieros.

Concentración de Riqueza Global: Los países del Norte Global, que representan solo el 21% de la población mundial, poseen el 69% de la riqueza mundial y albergan el 74% de la riqueza milmillonaria.

Cadenas de Suministro Mundiales: Estas cadenas actúan como sistemas coloniales modernos de extracción, beneficiándose de mano de obra barata y recursos en el Sur Global, mientras la inmensa mayoría de los beneficios se apropia en el Norte.

Gobernanza Global Desequilibrada: Las instituciones globales (FMI, Banco Mundial, Consejo de Seguridad de la ONU) mantienen estructuras de gobernanza que favorecen el control de los países ricos y sus élites, perpetuando así los desequilibrios de poder.

Racismo y Patriarcado Estructural: La desigualdad actual está cimentada en siglos de patriarcado, racismo estructural y colonialismo. Las políticas económicas neoliberales han desconstruido las categorías de raza y género, priorizando el individualismo y el «mérito», invisibilizando así las barreras estructurales que afectan desproporcionadamente a mujeres, personas racializadas y otros grupos oprimidos.

  1. La «Policrisis» y el Beneficio de la Élite.

Las crisis simultáneas, ya sean económicas, climáticas o de conflictos, no afectan a todos por igual. De hecho, los milmillonarios se han beneficiado de ellas:

Riqueza Disparada en Tiempos de Crisis: Las inyecciones masivas de fondos públicos en la economía global durante crisis (como la pandemia de COVID-19) han disparado el precio de los activos, engrosando las fortunas de los milmillonarios. Se estima que, desde 2020, dos tercios de la nueva riqueza generada a nivel global ha ido a parar al 1% más rico.

Corrupción del Sistema Político y Medios de Comunicación: La riqueza extrema corrompe los sistemas políticos y los medios de comunicación. Los súper ricos utilizan su influencia (lobbying, propiedad de medios) para proteger sus intereses y presionar por políticas fiscales favorables.

  1. Crítica a la Meritocracia y la Riqueza Heredada

La concentración de capitales y el aumento de las desigualdades no son fenómenos exclusivos de las economías emergentes, sino que también son patentes en países desarrollados. Piketty, en «El Capital en el siglo XXI», denuncia cómo la acumulación constante de capital no se debe principalmente al «mérito», sino a las herencias y otras formas de acumulación.

Riqueza Heredada y Clientelismo: Se estima que el 60% de la riqueza de los milmillonarios es heredada, o está marcada por el clientelismo y la corrupción, o vinculada al poder monopolístico. Esto crea una «nueva aristocracia del dinero».

Educación Superior y Movilidad Social: La educación superior no garantiza la movilidad social para los hijos de las familias de menores ingresos, y se observa una concentración de estudiantes de Harvard y Sciences Po en París provenientes de los cuartiles más ricos.

Corrupción como Factor de Desigualdad: La corrupción genera «generaciones continuas de nuevos millonarios formados en las líneas de los gobiernos, sin mérito alguno, aprovechados del poder».

Hacia un Nuevo Consenso: Propuestas para Revertir la Desigualdad

Los autores y organizaciones aquí analizados coinciden en que la desigualdad no es inevitable, sino una elección política. Es necesario un cambio de paradigma para construir un mundo más justo y sostenible.

Las principales recomendaciones y soluciones propuestas son:

  • Regulación del Capitalismo Globalizado: El capitalismo patrimonial globalizado debe regularse, y la democracia debe inventar nuevos instrumentos para controlarlo.
  • Fiscalidad Progresiva de la Riqueza y las Grandes Empresas: Esta es una solución «esencial y valiente» para reducir drásticamente la desigualdad.
    • Impuesto Mundial al Capital: Piketty propone un impuesto mundial al capital para regular la concentración y repartir ingresos armoniosamente.
    • Impuestos sobre Ganancias Extraordinarias: Es crucial aplicar impuestos temporales sobre los beneficios extraordinarios de las grandes empresas que se enriquecen durante las crisis.
    • Aumento de Impuestos a Riqueza y Capital: Aumentar drásticamente los impuestos sobre la renta y el patrimonio de los más ricos, incluyendo dividendos y ganancias de capital no materializadas, que actualmente tributan muy por debajo de las rentas del trabajo. Oxfam sugiere que el 1% más rico contribuya con un 60% de sus ingresos totales, y un impuesto anual sobre el patrimonio del 2-5% a millonarios y milmillonarios.
    • Impuestos a Herencias y Propiedades: Introducir impuestos progresivos sobre herencias y propiedades, incluida la tierra, para evitar la formación de una «nueva aristocracia» y equilibrar las oportunidades.
  • Control del Poder Empresarial y Monopolístico: Es fundamental poner fin a los monopolios privados y frenar el poder empresarial. Esto implica desmantelar monopolios existentes, bloquear fusiones perjudiciales, y reformar las normas de propiedad intelectual para democratizar el conocimiento.
  • Fortalecimiento del Estado y Servicios Públicos: Un Estado fuerte, dinámico y eficaz es el mejor baluarte contra el poder empresarial y es fundamental para reorientar la economía hacia objetivos colectivos. Los gobiernos deben garantizar servicios públicos universales (salud, educación, cuidados, seguridad alimentaria), e invertir en transporte y otras infraestructuras públicas.
  • Justicia Laboral y Equidad Salarial: Se debe garantizar salarios y condiciones de trabajo dignas, proteger los derechos de sindicalización y huelga. Es importante limitar la remuneración de los directivos (ej. a 20 veces el salario mediano o 6 veces el más bajo en Mondragón), y cerrar las brechas salariales de género y raza.
  • Reforma de la Gobernanza Global: Promover una mayor participación y control de los países menos desarrollados en las decisiones y programas de las agencias multilaterales. Se necesita una postura ética en las relaciones económicas y políticas internacionales. La ONU debe liderar un nuevo marco de cooperación fiscal internacional para una fiscalidad global más justa.
  • Fin al Secretismo Fiscal y la Corrupción: Implementar registros públicos de beneficiarios efectivos, prohibir sociedades «fantasma» y crear un registro global de activos para combatir la evasión y elusión fiscal a gran escala. La corrupción es un factor clave en la generación de pobreza y desigualdad, por lo que la transparencia y la participación ciudadana son esenciales.
  • Reinventar el Sector Empresarial: Fomentar modelos de propiedad y gobernanza democráticas en las empresas para abordar las desigualdades y favorecer decisiones que beneficien a la sociedad en su conjunto.
  • Mejora de Datos y Transparencia: Recopilar y publicar datos de calidad sobre desigualdad, desglosados por género, raza y otras identidades, para informar las políticas públicas y evaluar su impacto distributivo.

Conclusión de la primera parte

Las evidencias presentadas demuestran que las políticas de globalización, tal como se han concebido e implementado bajo la influencia de una ideología económica particular y poderosos intereses corporativos y financieros, han sido un motor fundamental de las desigualdades económicas y sociales a nivel global. El resultado es un mundo donde la riqueza se concentra en manos de unos pocos, mientras que miles de millones de personas enfrentan pobreza, precariedad y exclusión, exacerbadas por el legado colonial y las crisis actuales.

Sin embargo, esta situación no es un destino ineludible. La desigualdad es el resultado de elecciones políticas, y las mismas herramientas políticas que la han creado pueden revertirla. Es imperativo que los gobiernos y las instituciones globales abandonen las «recetas fallidas» y adopten un nuevo consenso basado en la justicia, la equidad y la solidaridad, implementando medidas fiscales progresivas, regulando el poder empresarial, fortaleciendo los servicios públicos y democratizando la gobernanza económica mundial. Este esfuerzo no solo es un imperativo ético, sino una condición necesaria para construir un futuro más próspero, sostenible y justo para toda la humanidad.

Ahora bien, profundicemos un poco mas el tema de los modelos de países donde el estado esta presente Vs países donde hay un estado chico o poco participativo.

Introducción

La elección de un modelo económico y estatal define profundamente la estructura de una sociedad, su economía, el bienestar de sus ciudadanos y la distribución del poder y la riqueza. Este informe analiza dos paradigmas opuestos: el modelo Libertario o de Capitalismo Extremo, caracterizado por un Estado mínimo y una máxima desregulación del mercado, y el modelo Socialista Democrático o con un Estado Presente, que aboga por una intervención estatal significativa para garantizar el bienestar social y la equidad.

Se examinarán las implicaciones de cada modelo en diversas áreas cruciales, incluyendo la economía, la desigualdad social, la salud, la educación, la infraestructura, la corrupción y la seguridad. Se utilizarán ejemplos de países e indicadores específicos para ilustrar las consecuencias prácticas de estas filosofías, destacando tanto sus supuestos beneficios como sus posibles daños.

2. Desarrollo del Análisis

2.1. Definición y Principios Fundamentales

  1. Modelo Libertario o de Capitalismo Extremo Desde esta perspectiva, el Estado se considera el problema, no la solución. Se defiende un Estado mínimo, cuya única función legítima es proteger la propiedad privada, garantizar contratos y mantener la seguridad interior, sin redistribuir riqueza ni garantizar servicios. Se aboga por la desregulación total del mercado, la propiedad privada inviolable y la máxima libertad individual como pilares centrales.
    1. Libertad Individual sobre Bienestar Colectivo: La libertad individual se sitúa por encima del bienestar colectivo, con la premisa de que «cualquier regulación es una forma de coerción».
    2. Eficiencia del Mercado: Se cree que el mercado es inherentemente eficiente, se autorregula y moralmente superior, y castiga naturalmente a los corruptos.
    3. Crítica al Gasto Estatal: El endeudamiento y la ineficiencia se atribuyen a Estados sobredimensionados y al gasto en salud, educación y planes sociales. Los impuestos redistributivos se consideran una forma de «robo legal» o trabajo forzado.

Servicios Privados: La salud, educación y demás servicios no deben ser derechos garantizados por el Estado, sino bienes de mercado que la competencia mejora.

  1. Modelo Socialista Democrático o con Estado Presente: Este modelo, a menudo asociado con la socialdemocracia o el Estado de Bienestar, sostiene que el Estado tiene un rol fundamental en la garantía de derechos y el bienestar colectivo.
    1. Regulación del Mercado: Se considera que el mercado sin regulación tiende a concentrar riqueza y generar desigualdad, y que el Estado debe definir y regular el mercado para evitar que los poderosos manipulen las reglas a su favor.
    2. Libertad y Oportunidades Reales: La verdadera libertad implica acceso a salud, educación y seguridad básica, que el Estado debe garantizar para los más pobres.
    3. Redistribución y Justicia Social: La redistribución de la riqueza a través de impuestos progresivos y servicios públicos es esencial para garantizar la equidad y la cohesión social.
    4. Servicios Públicos Universales: Se aboga por sistemas de salud, educación y seguridad social universales, financiados por el Estado, para asegurar el acceso a toda la población.

2.2. Impacto en la Economía y la Desigualdad Social

  1. En Modelos de Capitalismo Extremo/Neoliberalismo:
    1. Concentración de Riqueza y Poder: Estos modelos tienden a la alta concentración de la riqueza y el poder económico en una gran minoría, dejando al resto de la población en la pobreza o con baja calidad de vida. Ejemplos incluyen Sudáfrica post-apartheid (coeficiente de Gini > 0.60) y Brasil (histórica concentración de tierras y capital).
  • Fuga de Capitales y Pérdida de Reservas: Políticas de liberalización económica sin controles pueden generar fuga de capitales y pérdida de reservas, aumentando la pobreza y favoreciendo la venta de empresas y territorio a bajo costo. Argentina durante la década de 1990 y Grecia tras la crisis de 2008 son casos ilustrativos.
  • Endeudamiento con Organismos Internacionales: Los países con altas deudas al FMI suelen enfrentar exigencias de recortes en el gasto social (salud, educación), lo que lleva a mayor pobreza e inestabilidad política por la pérdida de soberanía económica.
    • Grecia (2009-2018): Perdió control presupuestario ante la «troika» (FMI, BCE, CE), lo que derivó en privatizaciones masivas, recortes y una caída del PIB superior al 25%, con un desempleo del 27%.
    • Zambia (1990s-2020s): La privatización de minas de cobre y la reducción del Estado, impuestas por acreedores, resultaron en un déficit fiscal crónico y un aumento de la pobreza rural.
    • Letonia (2008-2012): Implementó una «austeridad interna» radical, con el PIB cayendo más del 20% en dos años, y una emigración masiva de más del 10% de su población.
  • Debilitamiento del Estado y Explotación: La venta de empresas nacionales a capital extranjero y la reducción del Estado al mínimo conllevan una pérdida de soberanía productiva, evasión y fuga de capitales, desempleo y precarización, y una desigualdad regional exacerbada al no llegar el mercado a zonas no rentables.
  1. En Modelos con Estado Presente/Regulados:
  • Menor Desigualdad: Sociedades con Estados más presentes y políticas redistributivas tienden a tener menores niveles de desigualdad y una mejor calidad de vida.
  • Mayor Cohesión Social: Un Estado que garantiza derechos básicos contribuye a la estabilidad social y la legitimidad política.
  • Desarrollo Sostenido: Países con Estados fuertes como Noruega y Corea del Sur han logrado un desarrollo sostenido.
  • Gestión de la Riqueza Nacional: En el caso de Chile, a pesar de su modelo neoliberal, la existencia de Codelco (Corporación Nacional del Cobre), una empresa estatal fuerte, ha permitido una mayor captura de la renta minera para el Estado, diferenciándolo de Perú, donde la minería es casi totalmente privada. Esto ha contribuido a que Chile tenga un mejor desempeño económico y social en comparación con Perú.

2.3. Salud y Bienestar Poblacional

  1. En Modelos de Capitalismo Extremo/Privatizados (Ej. EE.UU.):
  • Sistema Predominantemente Privado: El modelo estadounidense es mayoritariamente privado, con seguros colectivos e individuales, y una cobertura pública limitada (Medicare/Medicaid).
  • Altos Costos, Bajos Resultados: EE.UU. tiene el mayor gasto en salud a nivel mundial (aproximadamente 17.3% del PIB y ~12,500 USD per cápita en 2023), pero presenta menor esperanza de vida (~76-78 años), mayor mortalidad infantil (~5.4 por 1,000 nacidos) y muertes evitables más altas en comparación con otros países ricos.
  • Exclusión y Endeudamiento: Más de 30 millones de personas carecen de seguro médico, y la deuda por tratamientos médicos es la causa principal de bancarrota personal. El acceso depende del ingreso, generando una desigualdad extrema.
  • Crisis de Salud Mental: Estos sistemas se asocian con una crisis en salud mental, reflejada en altos niveles de ansiedad, depresión y sobredosis.
  • Salud como Mecanismo de Control: Un sistema de salud privado en un contexto de pobreza y desempleo es negativo para la mayoría de la población. Se convierte en una herramienta de subordinación social, donde las personas aceptan trabajos precarios por la necesidad de cobertura, perdiendo poder de negociación y libertad laboral. Las empresas aseguradoras y farmacéuticas se benefician directamente de la fragmentación del sistema y la desinversión en prevención.
  1. En Modelos Públicos/Mixtos (Ej. Canadá, Reino Unido, Alemania):
  • Acceso Universal y Equidad: Estos modelos priorizan el acceso universal a la atención sanitaria, sin importar el nivel de ingresos.
    • Reino Unido (NHS): Sistema público completo, financiado por impuestos, con acceso gratuito en el punto de uso.
    • Canadá: Sistema público financiado por impuestos, con provisión mixta y cobertura total.
    • Alemania: Sistema mixto con seguro obligatorio y cobertura privada, pero con un alto componente público.
  • Mejores Indicadores de Salud con Menor Gasto: Estos países logran mejores resultados en salud (mayor esperanza de vida, menor mortalidad infantil y materna, menos muertes evitables) con un menor gasto per cápita en comparación con EE.UU. Por ejemplo, Canadá (~11.2% del PIB, ~6,500 USD per cápita), Alemania (~12.9% del PIB, ~8,011 USD per cápita), y Reino Unido (~12.4% del PIB, ~5,493 USD per cápita).
  • Salud Mental y Prevención: Ofrecen mayor continuidad en salud mental comunitaria y priorizan la prevención y atención primaria, reduciendo gastos futuros.
  • Financiamiento Sostenible: Países con menos recursos han logrado financiar sistemas de salud públicos o mixtos a través de impuestos progresivos, contribuciones solidarias, cooperación internacional y reducción de gastos regresivos. Cuba es un ejemplo de sistema público universal con recursos limitados y buenos indicadores de salud, y Ruanda pasó de la devastación a una cobertura del 90%60.
  1. Casos Intermedios (Chile y Perú):
  • Sistemas Fragmentados y Desiguales: Tanto Chile como Perú tienen sistemas de salud mixtos, con una cobertura nominal relativamente alta pero enorme desigualdad en acceso y calidad.
    • Chile: Modelo mixto segmentado (FONASA público, ISAPRE privado). A pesar de un gasto del 9.3% del PIB y 2,100 USD per cápita, tiene una alta dependencia del poder adquisitivo para acceder a servicios de calidad, y el sistema público está sobrecargado. Su esperanza de vida es de 80 años y mortalidad infantil de 6.249.
    • Perú: Sistema mixto fragmentado (SIS, ESSALUD, privados). El gasto en salud es bajo (5.2% del PIB, ~500 USD per cápita) y la infraestructura es deficiente, especialmente fuera de Lima. La esperanza de vida es de 77 años y la mortalidad infantil de 11.049. La alta informalidad laboral deja a millones fuera del sistema contributivo.

2.4. Educación, Infraestructura y Servicios Básicos

  1. En Modelos de Capitalismo Extremo/Mínimo Estado:
  • Baja Inversión Pública: La ausencia o debilitamiento del Estado en políticas sociales lleva a la baja inversión en educación y salud pública, resultando en un alto gasto privado.
  • Falta de Infraestructura Básica: Sin inversión pública, no se desarrolla infraestructura esencial como carreteras, energía o agua potable.
  • Exclusión Social y Dependencia: Se produce un aumento de la exclusión social en salud, educación y vivienda, y una mayor dependencia de organizaciones privadas o religiosas sin control público.
  1. En Modelos con Estado Presente:
  • Inversión en Desarrollo: Países con Estados fuertes invierten en infraestructura y servicios, lo que contribuye a un desarrollo sostenido.
  • Acceso y Equidad: Se busca garantizar el acceso equitativo a la educación y servicios básicos, reduciendo las brechas sociales.
  1. Casos Chile y Perú:
  • Chile: Ha logrado una buena infraestructura y servicios para la clase media-alta, pero la salud y la educación están segmentadas y el acceso a la calidad a menudo depende del poder adquisitivo. Invirtió más temprano y consistentemente en capital humano que Perú.
  • Perú: Presenta servicios públicos muy deficientes, especialmente fuera de Lima. La desigualdad territorial es abismal, y hay altos índices de informalidad laboral, lo que limita el acceso a servicios y protección social.

2.5. Corrupción, Abuso de Poder y Seguridad

  1. En Modelos Desregulados/Débiles de Estado:
  • Aumento del Crimen Organizado y Corrupción: En países con Estados débiles o capturados por élites, se incrementa el crimen organizado. La liberalización sin controles favorece la corrupción y el lavado de activos.
  • Impunidad y Explotación: La débil presencia estatal o un «Estado fallido» conduce a la impunidad generalizada, especialmente en casos de abuso de poder y sexual. Esto es agravado por la alta desigualdad social y económica, el patriarcado estructural, las economías informales sin regulación y la militarización de la seguridad.
  • Abuso de Poder y Sexual: Países con altas tasas de abuso de poder y sexual incluyen India (alta violencia de género, impunidad), República Democrática del Congo (violencia sexual sistemática en conflictos), Sudáfrica, Honduras, El Salvador, Papúa Nueva Guinea y México. Las políticas libertarias, al reducir drásticamente el Estado y desregular el mercado, favorecen el abuso al disminuir los controles sobre empresas, empleadores e instituciones, y reducir la inversión en prevención y justicia.
  1. En Modelos con Estado Fuerte/Regulado:
  • Menor Corrupción y Mayor Transparencia: Países con alta regulación del mercado y un Estado presente, como los Países Nórdicos (Suecia, Noruega, Dinamarca) y Alemania, presentan baja corrupción y alta confianza institucional.
  • Protección de Derechos: Un Estado fuerte, con políticas públicas activas y sistemas judiciales funcionales, logra reducir el abuso y proteger mejor a las personas vulnerables. Las leyes, cuando son claras, accesibles y se hacen cumplir, son esenciales para evitar abusos y el mal uso de fondos públicos y privados.

2.6. Impacto Laboral y Precarización

  1. En Modelos de Capitalismo Extremo/Neoliberalismo:
  • Destrucción de Empleo Formal y Precarización: Las políticas económicas que llevan a la desindustrialización o al achicamiento del Estado (privatizaciones, deuda, fuga de capitales) destruyen empleos formales y aumentan el trabajo informal o precario.
  • Auge del Trabajo Remoto Precario: En países empobrecidos, el trabajo remoto se presenta como una alternativa, pero a menudo implica salarios mínimos o menos, sin derechos laborales, seguridad social ni estabilidad.
  • Pobreza Funcional a la Explotación: La pobreza estructural y la desintegración del Estado resultan funcionales a la explotación, ya que una población sin infraestructura ni protección social queda vulnerable a formas extremas de explotación laboral, incluyendo la esclavitud infantil y la violencia. El empobrecimiento deliberado de la población puede ser una herramienta para forzar su dependencia económica.
  • Países con Mayor Precariedad y Trabajo Remoto de Bajo Costo:
    • Brasil, México, Filipinas, India, Pakistán y Bangladesh muestran alta informalidad laboral y prevalencia de trabajadores independientes sin beneficios.
    • En Filipinas, el 27-36% contrata freelancers a bajo costo.
    • Brasil tiene más de 25 millones de freelancers (~20% de la fuerza laboral), con ingresos medios reducidos (~4,000 USD/año).
    • India cuenta con aproximadamente 15 millones de freelancers, con ingresos anuales promedios de ~4,300 USD.
    • El auge de los «nómadas digitales» en países de bajo costo (Tailandia, Indonesia, México, Egipto, Portugal, España, Hungría, Rumania, Bulgaria) genera gentrificación y aumento de alquileres, desplazando a las comunidades locales.
  1. En Modelos con Estado Presente:
  • Mejor Protección y Derechos Laborales: Estos modelos tienden a garantizar mejores condiciones laborales y protección social, al no depender la salud o el bienestar del empleo formal.

2.7. Comparativa de Países: Brasil vs. EE.UU.

La comparación entre Brasil (economía mixta con políticas sociales) y EE.UU. (capitalismo extremo) es relevante.

  • Brasil (economía mixta): Aunque no es un país socialista, es una economía capitalista mixta con fuerte presencia del mercado y significativas políticas sociales. Tiene el SUS (Sistema Único de Salud), un sistema público universal. Durante gobiernos como los de Lula da Silva, se implementaron programas como Bolsa Família, que han sido fundamentales en la reducción de la pobreza extrema (del 20% a 6-7% en algunos años) y la mejora de indicadores sociales (mortalidad infantil, educación, nutrición). Sin embargo, persiste la alta desigualdad estructural (Gini ~0.53), arraigada en siglos de esclavitud, racismo y concentración de tierras, lo que la diferencia de países nórdicos. La corrupción y la desigualdad regional también limitan los avances.
  • EE.UU. (capitalismo extremo): A pesar de ser una economía mucho más rica (~26.8 billones USD de PIB y ~76,000 USD per cápita), con mayor innovación tecnológica y estructuras institucionales relativamente más sólidas, enfrenta alta desigualdad (Gini ~0.41), falta de acceso universal a salud y educación, y problemas de violencia policial y encarcelamiento masivo.

En los últimos 15 años (2005-2020), Brasil logró avances sociales importantes en reducción de pobreza y acceso a servicios, algo que EE.UU. no pudo lograr en la misma magnitud, aunque la base económica y los niveles absolutos de desarrollo siguen siendo más altos en EE.UU. El modelo de EE.UU. muestra mejores números generales de desarrollo humano, pero a costos altos de exclusión y desigualdad.

2.8. El Caso de India y Bangladesh: Colonialismo y Subdesarrollo

La situación de países como India y Bangladesh es un claro ejemplo de cómo la acción de potencias dominantes limitó su crecimiento y el desarrollo de sus Estados.

  • Colonialismo y Desindustrialización: Bajo el dominio británico, India fue deliberadamente desindustrializada (ej. sector textil) y sus recursos fueron explotados intensamente para beneficio de Gran Bretaña. Se construyó infraestructura para la extracción, no para el desarrollo interno.
  • Dominación Estructural y Pobreza Heredada: Bangladesh sufrió una doble dominación (colonialismo británico y luego centralismo pakistaní), heredando una economía extremadamente débil tras su independencia.
  • Debilitamiento del Estado y Extranjerización: La presión externa (deuda, FMI, Banco Mundial) condujo a la privatización forzada de empresas públicas y recursos naturales, con sectores clave operando con bajísimos salarios y pocas regulaciones. Esto resultó en fuga de ganancias, trabajo precario y una persistente pobreza masiva.

Autores poscoloniales como Amiya Kumar Bagchi y Dipesh Chakrabarty, economistas del desarrollo como Ha-Joon Chang y Erik Reinert, y Premios Nobel como Amartya Sen y Joseph Stiglitz han documentado cómo esta «nueva forma de colonialismo económico» (caracterizada por la extranjerización de empresas y tierras, el debilitamiento del Estado nacional y la pérdida de soberanía) ha perpetuado el subdesarrollo y la explotación masiva.

3. Conclusión

El análisis comparativo entre los modelos Libertario/Capitalista Extremo y los modelos Socialistas Democráticos/con Estado Presente revela diferencias fundamentales en sus resultados y filosofías:

  • Modelo Libertario/Capitalista Extremo: Prioriza la libertad individual y la eficiencia del mercado, lo que puede generar grandes concentraciones de riqueza y desarrollo económico para una élite. Sin embargo, a menudo lo hace a costa de altísima desigualdad social y económica, exclusión masiva de servicios básicos (salud, educación), precarización laboral, y mayor vulnerabilidad a la corrupción y el abuso de poder. La salud se transforma en una mercancía y puede ser un mecanismo de control social, beneficiando a empresas privadas y farmacéuticas mientras condena a la mayoría a la vulnerabilidad. Ejemplos como EE.UU. demuestran altos costos y bajos resultados en salud pública, mientras que países altamente endeudados con el FMI sufren pérdida de soberanía y profundos recortes sociales.
  • Modelo Socialista Democrático/con Estado Presente: Prioriza la equidad, la justicia social y el bienestar colectivo. Tiende a promover mayor acceso universal a servicios esenciales, mejor protección social y laboral, y menor desigualdad. Los países que adoptan este enfoque logran mejores indicadores de salud (mayor esperanza de vida, menor mortalidad infantil) con un gasto per cápita inferior al de modelos privatizados. Además, la presencia estatal es crucial para el desarrollo de infraestructura, la prevención de abusos y la lucha contra la corrupción. Casos como Canadá y el Reino Unido ejemplifican cómo la inversión pública y la planificación pueden generar justicia social y buenos resultados sanitarios. Incluso países como Chile, a pesar de su modelo neoliberal, lograron mejores resultados que Perú debido a una mayor institucionalidad, burocracia profesional y una capacidad estatal para captar recursos y reinvertirlos.

En definitiva, la elección de un modelo implica una priorización de valores. Mientras el capitalismo extremo puede maximizar la acumulación de capital y la libertad individual para algunos, los modelos con Estado presente buscan un equilibrio entre el dinamismo económico y la garantía de derechos y bienestar para toda la población, demostrando que la intervención estatal es fundamental para reducir las brechas sociales, proteger a los más vulnerables y construir sociedades más equitativas y estables.

Bibliografía

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La Ley de Entidades Financieras y la persistencia del dispositivo de dependencia estructural en la democracia Argentina

“La Ley de Entidades Financieras (Ley 21.526), ​​sancionada durante la dictadura cívico-militar el 14 de febrero de 1977, no fue una reforma aislada ni meramente técnica, sino una de las piezas estratégicas más importantes del dispositivo económico del terrorismo de Estado”.

Por Gustavo Matías Terzaga*

“Su supervivencia intacta desde el retorno democrático, a pesar de algunas modificaciones menores, es el síntoma más elocuente del déficit soberano de la democracia argentina post Malvinas, y de la persistencia de un modelo económico que sigue operando en beneficio de los sectores financieros y en detrimento del aparato productivo, el empleo y la soberanía nacional.

Esta Ley regula el sistema bancario argentino y su objetivo fue liberalizar y desregular el sector financiero, operando sobre Bancos Comerciales; Banco de Inversión; Bancos Hipotecarios; compañías financieras; sociedades de ahorro y préstamo para la vivienda u otros inmuebles; Cajas de crédito; pudiendo aplicarse también a personas y entidades públicas y privadas a criterio del Banco Central de la República Argentina en función del volumen de sus operaciones y razones de política monetaria y crediticia, habilitando, entre otras cosas, la fijación libre de tasas de interés, la entrada irrestricta de bancos privados y extranjeros y la eliminación de la banca especializada (comercial, hipotecaria, industrial).

Básicamente, funciona como el marco legal que prioriza la rentabilidad especulativa por sobre el crédito productivo, reduciendo el rol del Estado en la determinación de la política económica y permitiendo la concentración del sistema financiero en pocas manos, fomentando la fuga de capitales y el endeudamiento externo. Aún vigente y con todo vigor, es una de las bases estructurales del modelo de dependencia económica argentino.

Nuestra democracia condicionada por estructuras dictatoriales

La vigencia inalterada de esta Ley desde 1983 hasta hoy, es en términos políticos, un escándalo institucional no salvado, ya que fue diseñada para desarticular el rol estratégico del Estado en el sistema bancario y financiero, restringiendo su capacidad de planificación y supervisión sobre la economía nacional. Su subsistencia pone en evidencia una limitación estructural de la democracia argentina, ya que el poder financiero no sólo sobrevivió al colapso del régimen genocida que lo instituyó, sino que se consolidó como uno de los actores más influyentes del orden democrático sobreviniente.

Y aquí subyace una verdad incómoda: la dictadura militar fue derrotada políticamente, pero no económica ni culturalmente, por ello, el regreso de las instituciones republicanas no significó el desmantelamiento del modelo neoliberal impuesto por la fuerza y el terror, más bien, la democracia se instaló sobre el andamiaje económico de la dictadura y, en muchos aspectos, lo terminó legitimando.

 De la banca nacional a la valorización financiera permanente

Con la Ley 21.526, la Argentina dejó de tener un sistema bancario al servicio del desarrollo nacional y se pasó de un sistema de banca especializada con objetivos productivos claros y regulaciones públicas activas, a un sistema desregulado, concentrado, especulativo y extranjerizado. La ley institucionalizó la libertad de captación y colocación de fondos, lo que permitió que el capital financiero se ubicara por encima de cualquier prioridad económica al servicio de los intereses nacionales. En lugar de financiar la industria, la infraestructura o la innovación tecnológica, los bancos comenzaron a enriquecerse en base a la especulación con tasas usurarias, la bicicleta financiera y la fuga de capitales, sin asumir ningún riesgo productivo.

Esto dio paso a lo que se conoce como modelo de valorización financiera, que aún hoy estructura la economía argentina. Hablamos de un esquema en el que los beneficios no provienen de la producción sino del movimiento del capital, con un impacto regresivo en el entramado económico y social argentino, moviendo volúmenes inmensos de capital, sin generar ningún puesto de trabajo.

Concentración, exclusión y deterioro del tejido productivo

La desregulación financiera expulsó del sistema a miles PyMEs, dificultó el acceso al crédito, elevó el costo del dinero y profundizó la concentración de la riqueza y, en lugar de cumplir su función de intermediación entre el ahorro popular y la inversión productiva, los bancos se transformaron en meros operadores de renta financiera, trastocándose su rol histórico. Lógicamente, esta dinámica favoreció la extranjerización del sistema financiero y acentuó la desigualdad social, al favorecer a los grandes conglomerados financieros y las actividades especulativas por sobre las industrias nacionales, la producción y el trabajo. La ley fue, en definitiva, un instrumento eficaz para destruir el tejido social y productivo del país y, por lo tanto, una herramienta profundamente antinacional y antipopular, que sigue allí, vigente, intacta.

 Una democracia sin soberanía

La permanencia de esta Ley en democracia refleja una derrota cultural profunda, ya que la aceptación tácita del modelo financiero dictatorial por los gobiernos posteriores, incluso por aquellos de raigambre popular, nos muestra la incapacidad política de construir una hegemonía alternativa al servicio del bienestar popular. El modelo de democracia liberal formal, sin contenido económico soberano, fue naturalizado al punto de que ya ni siquiera se percibe que la ley fundamental del sistema financiero argentino proviene de una dictadura que anuló todos los derechos a puro secuestro, tortura, robo, muerte y desaparición.

Peor aún, hoy, la tecnocracia económica, los economistas argentinos que piensan en inglés, los medios canallas de comunicación y parte del sistema político han logrado instalar que discutir esta ley sería una forma de ‘atentar contra la seguridad jurídica’, ‘aislarnos del mundo’, ocultando que su verdadera función ha sido garantizar la impunidad estructural de los grandes bancos y de los intereses financieros extranjeros. En definitiva, para los fondos carroñeros de la usura financiera internacional, la Argentina es un cadáver donde rapiñar.

Democracia o dependencia, el dilema no resuelto

Como dijimos, la Ley de Entidades Financieras es mucho más que una normativa técnica, es, más bien, el esqueleto legal de una dictadura económica que sobrevive al régimen dictatorial que la parió, y cuya permanencia bloquea cualquier proyecto serio de desarrollo nacional autónomo. Su continuidad es la demostración más palpable de la democracia argentina, en muchos aspectos, ha sido una restauración formal, pero no una refundación soberana. Mientras esta ley permanezca vigente, la Argentina seguirá atrapada en una estructura financiera funcional a la especulación, la fuga y el endeudamiento externo, y no al crédito, la producción y el trabajo. Derogar o reemplazar esta ley no es solo una cuestión técnica, sino un imperativo político, económico y cultural si se quiere avanzar hacia un verdadero país soberano.

Mientras, la democracia sin soberanía económica es una ficción legal decorativa. La continuidad de esta ley expresa, con crudeza, ese vacío. Derogarla sería un acto patriótico para comenzar a llenar la democracia de contenido nacional real. En otras palabras, sería empezar a desarmar, en serio, la herencia estructural del 24 de marzo de 1976.

Miopía y falta de determinación

El error conceptual del campo nacional y popular, y del peronismo en su versión más conservadora o progresista, fue reducir deliberadamente la dictadura a su faz militar y represiva, omitiendo que el poder real del proceso de reorganización nacional estuvo en los grupos económicos, financieros y mediáticos que lo impulsaron, lo sostuvieron y se beneficiaron de su política. Al no denunciar ni desmontar ese entramado civil-empresarial, al no esclarecer al conjunto al respecto, se consolidó la impunidad estructural del poder económico que continúa dominando la escena democrática. Este déficit analítico debilitó la posibilidad de construcción de una alternativa soberana real, al no identificar con claridad al enemigo de fondo: la clase dominante en combinación con el imperialismo Occidental que utilizó el terrorismo de Estado como herramienta para imponer un modelo de dependencia para su beneficio.

Es cierto, cuestionar la Ley de Entidades Financieras implica confrontar directamente con el poder económico real: bancos, medios, organismos internacionales, pulpos financieros y sectores aliados con dominio de mucho poder económico. Evidentemente, los costos políticos serían altos: ruptura con el establishment, fuga de apoyos empresariales, presión mediática y financiera, y un constante riesgo de desestabilización. Por eso, nuestra dirigencia prefiere no tocar una de las columnas del modelo de nuestra dependencia, aunque eso implica seguir administrando una economía ajena al interés nacional”.

 *Presidente de la Comisión de Desarrollo Cultural e Histórico ARTURO JAURETCHE de la Ciudad de Río Cuarto, Córdoba.

¿Y si el final es de dónde partimos?

Por Omar Auton

“Dame la mano, contame tu suerte

De esta manera, quizás, no sea la muerte

 La que nos logre apagar el dolor”

 Una vez más recurro a letras de canciones, en este caso un tema de La Renga, que, de alguna manera, son una apretada síntesis de lo que, a nosotros, nos lleva hojas decir. Hasta ahora puse mi esfuerzo en tratar de plantear las cuestiones de nuestra historia reciente que, a mi criterio, son las que permitieron, facilitaron y amenazan con mantener en el tiempo, esta restauración oligárquica y colonial, que pretende poner fin, definitivamente, a más de dos siglos de luchas por constituir una nación soberana e independiente.

   Sin embargo, creo que no alcanza con tratar de “entender” los errores, pequeñas y grandes traiciones, defecciones y fracasos en los que hemos incurrido, sino tratar de salir del estado de nihilismo y resignación en que se encuentran gran parte de los intelectuales que se supone revistan en el campo nacional, cuando no muchos de los y las dirigentes que hoy deberían estar aportando a hallar un camino de reconstrucción del movimiento nacional.

   Los intelectuales, no todos, gastan horas en “papers”, jornadas y congresos, tratando de encontrarle el “agujero al mate” como decía Jauretche, advierten desde las tradicionales tendencias claudicantes de los sectores medios argentinos, que, al final, explican sus propias contradicciones y confusión, a buscar en la literatura extranjera la explicación a todos nuestros males, en general con la frase “No es un problema argentino, es un fenómeno global” o “La aparición y el auge de las nuevas derechas, incluso las más extremas, es una consecuencia del derrumbe de un modelo de capitalismo” y ahí vienen las frases de Gramsci u otros filósofos, que les permiten cerrar sus discursos sin decir nada sobre nuestra historia reciente.

   Dentro de poco habrá elecciones en Bolivia, de llegar a ganar los sectores conservadores vamos a empezar a oír “Y es consecuencia del retroceso ideológico del pueblo boliviano” y silencio absoluto sobre la feroz interna entre Evo Morales y el presidente Arce, incluso con tiroteos y emboscadas, que llevaron a la división del MAS y a la parálisis del gobierno y por ende la falta de avances y profundización en el proceso revolucionario, cuando no a graves retrocesos en el mismo. Evitando así hacer críticas a dirigentes de los cuales comieron durante años con libros, seminarios, etc. y exhibieron como los continuadores históricos de las grandes gestas americanas.

   Este no es un fenómeno nuevo en nuestro continente, durante décadas la antes llamada “izquierda”, hoy ante el desprestigio de la palabra y la prudente atenuación de sus propuestas, se proclama “progresismo”, ha venido no encontrándole la vuelta a los procesos políticos vernáculos, no estuvieron con Rosas, menos con los caudillos, (ambos una expresión de la “Barbarie”), estuvieron con Yrigoyen y luego lo abandonaron haciéndose “antipersonalistas” o, cuando no, pasándose a las filas de la reacción, fueron antiperonistas y hasta golpistas, desde la recuperación de la democracia denostadores del Perón “viejo y senil o traidor” en su tercer gobierno, según ellos.

   Pero es un fenómeno americano, estuvieron contra el MNR en su mejor momento, contra Ovando y Torres luego, justificaron el atraso de su patria en las “debilidades raciales” (Arguedas) igual que aquí Justo y Repetto, abandonaron a Chávez en Venezuela y a Getulio Vargas en Brasil, etc.

   Y me detengo en esto porque desde 1983 hemos asistido a un cambio de piel en el peronismo, tanto con Menem como, muy especialmente, desde 2003 fue justificado en que ya no podían ser los trabajadores la columna vertebral del peronismo dado que los cambios en los modos de producción habían, primero desplazado la demanda laboral a los servicios, reduciendo a caballito de la “Tercera Ola” o tercera revolución industrial. la cantidad de trabajadores empleados en la industria manufacturera. En una alianza ¿virtuosa?, Las fuerzas conservadoras trataban de aniquilar cualquier intento de desarrollo de un modelo industrial local, explicándolo como un fenómeno global indetenible al que, por supuesto, había que incorporarse, y los intelectuales progresistas escribían libros diciendo lo mismo y llamando la atención a que había que repensar todo, ya que no era posible pensar algo diferente y mucho menos que tuviera como fuerza motriz a los trabajadores organizados.

   Desde la recuperación de la democracia, el desdén de la dirigencia peronista por los sindicatos se justificó en que “No eran verdaderamente representativos, eran burócratas atornillados a sus sillones, millonarios y traidores” y buscaron dirigentes “nuevos”, más al gusto de los sectores políticos en los sindicatos estatales, docentes, universitarios, bancarios, que no sólo eran de los servicios sino blancos, mejor vestidos o con un discurso más “progre”, pero cuando se rascaba un poco en la fachada decían, “si el peronismo no logra hacer pie en los sectores medios, los profesionales etc, no tiene destino, la industria va a desaparecer, es un hecho y con ella los sindicatos y trabajadores de ese sector”.

    O sea, resumiendo, el modelo oligárquico, de economía primarizada sin industria, más allá de alguna actividad complementaria, y servicios agregados a la actividad extractiva, (bancos, compañías de importación y exportación, las finanzas, educación en sus tres niveles, inmobiliaria, turismo, transportes, etc), había triunfado, no se puede hacer nada, hay que olvidarse de las viejas banderas, adecuarse a los tiempos, ser una oferta electoral que acompañe el proceso pero con más sensibilidad social, tratar de capturar algo de la renta (minera, agropecuaria, petrolera y gas) para sostener a los miles que iban siendo descartados, que pasaban a engrosar las listas de los planes sociales ya que era un fenómeno “que había llegado para quedarse” un “daño colateral” del nuevo sistema global.

   La aceptación de la derrota, la claudicación, dejaba afuera del programa político a los trabajadores industriales, por ende para qué poner dirigentes sindicales en las candidaturas o cargos si son parte del pasado y además alejan los votos de las clases medias, o sea lo más grave, la confesión de la traición, era que se abandonaba definitivamente el Modelo Argentino, el Proyecto Nacional, la idea de una Argentina industrial y agropecuaria, integrada a América y al mundo a partir de su propio modelo de desarrollo y de sus intereses nacionales para convertirse en la cara sensible, socialdemócrata del modelo oligárquico y colonial.

   Esto era una traición, pero además una falacia, la producción industrial nacional dejaba de existir, no por un fenómeno mundial, sino para que su producción fuera reemplazada por manufacturas importadas, o sea que dejábamos de ser industriales para fortalecer la actividad industrial de otros, zapatos de Brasil, herramientas de China, ropa de Corea o Indonesia, hasta los platos de cocina o los cubiertos y cuchillos o vasos que usamos son fabricados fuera. O sea, no es que se dejaron de fabricar, nosotros dejamos de hacerlo para comprarlos fuera, pasó con Martínez de Hoz, con Cavallo, con Caputo (antes y ahora) y si bien, a partir de un tipo de cambio más caro mejoró con los gobiernos “peronistas”, no hubo un plan serio, sistemático y sólido para, aunque mas no sea mantener y mejorar la capacidad instalada sobreviviente.

   Cierta es la tradicional cobardía y tendencias claudicantes de nuestra “Burguesía nacional”, pero tampoco podemos negar que no hubo un proyecto sostenido en el tiempo desde la política como para exigirles a nuestros empresarios otro comportamientos, cuando uno habla con ellos van a responder “Y que quieren, si acá te cambian las reglas del juego cada seis meses y a veces menos, aún con el mismo gobierno, basta que cambie un secretario o subsecretario para que cambie todo” eso también es cierto.

    Perón tuvo la inteligencia de advertir, en 1943 la realidad de un nuevo emergente social, un nuevo protagonista, era la clase trabajadoras organizada, a partir de la industrialización iniciada a mediados de los años 30 y acelerada con la segunda guerra, así como también, la aparición de una gran cantidad de establecimientos manufactureros donde trabajaban esos nuevos operarios, existía, asimismo,  una coyuntura internacional que iba a permitir por varios años la atenuación de las presiones de las potencias dominantes a raíz, primero de la II Guerra Mundial y luego de la devastación que iba a prolongar sus efectos en la posguerra, pero no se quedó cruzado de brazos confiando en que las “fuerzas del mercado” potenciaran esas oportunidades, ni tampoco fue “estatista”, ni enemigo del campo o las inversiones extranjeras, basta leer los dos Planes Quinquenales, las políticas de fomento agropecuario o los intentos de explotación petrolera con participación de capital extranjero, o el Plan Trienal de 1973, buscó armonizar esos intereses y necesidades con un proyecto de país y lo llevó adelante, tanto que con todo lo que ha ocurrido aún sobrevive en muchos aspectos.

   Se trata de estudiar nuestras potencialidades, las que ya están y las que se puedan desarrollar, nuestras fortalezas, los mercados posibles para comerciar y para desarrollar, por ejemplo el Mercosur y los BRICS, planificar, llegar a acuerdos con las cámaras empresarias y los sindicatos del sector, poner a los organismos de ciencia y tecnología a trabajar dando prioridad absoluta a las necesidades de ese plan, sin ampulosidades ni pretender solamente “sustituir importaciones”, nada que no hayan hecho los países que desarrollaron un sector industrial y a los que hoy les compramos sus manufacturas.

   El mundo afronta hoy una feroz lucha de intereses, por un lado el modelo del “tecnofeudalismo” está fuertemente cuestionado, los nuevos nacionalismos europeos no son la expresión imperialista del desarrollo de sus fuerzas productivas como en 1914 o 1939, son la expresión de la pauperización de sus clases trabajadoras y los modelos de seguridad social ante la desindustrialización de los años precedentes, de la “aculturación” de sus connacionales ante el auge de modelos que han sido el correlato del modelo financiero global de la defensa de sus costumbres, modelos de familia y credos, ante el avance de la “aldea global” que no es otra cosa que defender su propia cultura, su identidad, no son anti globales, totalmente, pero pretenden una globalización del poliedro, como tan bien la definiera el Papa Francisco, que es, en realidad, la “universalización” que respeta esas identidades y las incorpora sin pretender eliminarlas, frente al modelo de la esfera, lisa, sin matices, ni rugosidades, que reemplaza todo eso por una tecnocracia transhumanista, que insectifica al ser humano. 

   Por ello hay que tener mucho cuidado y tomar distancia tanto del progresismo que sostiene que Milei es lo mismo que Trump, que Meloni u Orban, que denuncia a Irán, China o Rusia por ser conservadores y no adecuarse a los “modelos occidentales” de liberación sexual, familiar o cultural, como de los “nacionalistas” que afirman que “Trump es peronista”, todo ello no es más que la haraganería y el oportunismo intelectual o político de quienes a partir de esas frases altisonantes o que parecen “profundas”, aquí me permito recordar aquella maravillosa definición de María Elena Walsh “No es lo mismo ser profundo, que haberse venido abajo”, simplifican todo análisis serio, el estudio real y profundo de la realidad nacional y mundial que es compleja, cambiante, con numerosos nodos y polos y por ende no apta para la superficialidad, banalidad y oportunismo de los medios de comunicación digitales o analógicos.

   Perón nos enseñó hace décadas que el mundo avanzaba hacia el continentalismo y de ahí al universalismo, de la necesidad de fortalecer un modelo argentino, porque iba a ser inevitable ingresar a esos procesos, pero teníamos que hacerlo según nuestra cultura, nuestra forma de vivir y nuestros intereses, ni mejores ni peores que los de los demás países, solamente distintos, no excluyentes ni forzosamente incompatibles, pero teníamos que ser capaces de trabajar muy seriamente en ello. Enfrente teníamos a los intereses de las minorías locales dominantes, que eran el verdadero rostro del atraso y ahistóricos, prueba de ello que solo imaginan un regreso a la arcadia de una Argentina pastoril que nunca existió, pero que son por naturaleza cipayos y prestos a convertirse en instrumento de los intereses de las grandes potencias coloniales para mantener y profundizar la dependencia, incluso al costo de la balcanización de la patria y condenar al hambre y a la exclusión al 70% de los argentinos.

   Sin embargo, no podemos caer en la depresión inmovilizante, hay una historia que hay que traer el presente, vamos a hablar un poco de eso.

Argentina y China, comparaciones arbitrarias.-

En el año 1949, Argentina llevaba tres años de Juan Domingo Perón en el gobierno, hacía dos años que se había lanzado el primer Plan Quinquenal, se habían nacionalizado los ferrocarriles, se avanzaba a la reforma constitucional que establecería los derechos del trabajador, en el Congreso de Filosofía de Mendoza, Perón adelantaba la línea de pensamiento en que abrevaba su gobierno, existían las vacaciones pagas y el aguinaldo, crecía la industria y en 1947 se había declarado la Independencia Económica Argentina.

   En ese mismo año, Mao Zedong a la Cabeza del Ejército Popular, derrotaba a Chang kai Shek y se anunciaba la creación de la República Popular China, luego de una larguísima lucha comenzada por Sun Yat Sen a comienzos del siglo y de derrotar a los japoneses al costo de millones de vidas y luego al Kuomintang o Partido Nacionalista, apoyado por Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos. China era un país devastado, con grandes hambrunas, sin industria y con un latifundio agrícola que alcanzaba al 80% de la propiedad rural.

   No hace falta que me explaye sobre la situación actual de ambos países, pero es válido señalar algunas cuestiones:

 1) China exhibe 76 años de continuidad política, donde primero terminó con el latifundio, pero no con una reforma agraria que creara una clase media o alta propietaria sino con la colectivización, a diferencia de Rusia no expropió a pequeños y medianos productores que trabajaban para el autoconsumo sino a una oligarquía latifundista, con el apoyo de los campesinos, propiedad estatal que se conserva a la fecha.

2) Desde un primer momento se propuso el desarrollo industrial propio y fue superando etapas, corrigiendo errores, haciendo cambios que consideró necesario hasta llegar a su realidad actual.

3) Su modelo político es el Socialismo con Características Chinas, que representa “El sueño de una Nación entera, además de el del individuo, ya que sólo la prosperidad del país posibilita que la sociedad en su conjunto prospere, lo cual genera las condiciones para la prosperidad particular de cada individuo”. Es decir sin copiar a nadie ni permitir que las potencias colonialistas la desvíen de su camino, o haya restauraciones de las fuerzas del atraso. Perón nos decía “Nadie puede prosperar en una comunidad que no lo hace”, todo parecido no es casualidad.

4) Sus gobiernos nunca han intentado arrojar el pasado a la basura, Xi Jinping a poco de asumir en una exhibición denominada “El camino a la renovación” aprovechó la ocasión para resaltar “la continuidad inquebrantable de la historia China, desde Mao a los antiguos poetas chinos y tender un puente entre la China socialista y la imperial. Hasta se ha recuperado a Confucio que había sido fuertemente cuestionado durante décadas.

5) Ante los cambios producidos por la revolución tecnológica se ha fijado como objetivos: a) La sofisticación de la matriz productiva con una orientación hacia el desarrollo de las tecnologías de punta, b) Recuperación de su status mundial como un miembro protagónico y central de la comunidad internacional y 3) Un salto cualitativo en el desarrollo humano, los consensos ciudadanos y la eliminación de la pobreza.

   El peronismo ha sido y aún es, más allá de los intentos de cambiar su identidad, la creación de un modelo político, económico y social que expresa nuestra historia y nuestra identidad, si hubo errores o saltos cualitativos en las estrategias de producción, crecimiento y empleo deberían haber sido corregidas dentro de nuestra doctrina, como lo hizo Perón en 1952 e intentaba hacerlo en 1973, a partir de su enseñanza que la doctrina no era algo cerrado y congelado sino algo que debía adaptarse permanentemente al cambio de los tiempos.

   Cierto es que nunca se logró terminar con las fuerzas de la reacción, por ello ante cada crisis o dificultad han estado agazapados para derrocarnos e intentar volver atrás en la historia, no es un fatalismo, un sino particular que nos lleva hacia adelante y hacia atrás, a poner en marcha transformaciones y luego volver a caer en reacciones oligárquicas y antinacionales. 

   Por favor, que la conclusión no sea “Hay que hacer lo mismo que China”, ellos hicieron lo que había que hacer de acuerdo con la historia, la cultura y las características de China, lo que sí creo, es que los Argentinos hemos sabido construir un modelo de las mismas características, por las razones que he abundado en mis libros y artículos hemos perdido el rumbo, se trata de recuperar la memoria y reiniciarnos desde nuestros orígenes, de repensar si no es cierto “que el final es donde partimos”.

   La realidad nos muestra de las maneras más brutales posibles que desde las grandes potencias (Gran Bretaña, Alemania, Francia, EE.UU) hasta los países hoy con peso a nivel mundial (Brasil, China, India, Rusia) lo han hecho a partir de su identidad nacional, el nacionalismo es la gran herramienta para la independencia, y en los países coloniales y semicoloniales como el nuestro es fundante de cualquier proyecto, el nacionalismo popular, no el falso nacionalismo de las élites económicas cipayas que han usado esa palabra en contra de los intereses populares, democrático, en una democracia social, no el mero democratismo formal sin proyecto ni doctrina que nos condujo al precipicio.

   Todos estos elementos son constitutivos del peronismo, a veces volver atrás, al comienzo, es retomar fuerzas para ir hacia adelante con todas las fuerzas y esperanzas, de nosotros depende.

Conociendo al enemigo: radiografía del anarcocapitalismo

Por Aldo Duzdevich

Quienes participamos de ese amplio y confuso espacio que podemos nominar como kirchnerismo/ peronismo, todavía no logramos entender las causas y profundidad de nuestra derrota político electoral, y mucho menos logramos hilvanar una propuesta que nos lleve a recuperar las mayorías perdidas. Por ahora la única idea “salvadora” es la explosión del plan económico y la inminente salida de Milei en helicóptero, profetizados desde diciembre del 2023.

Si la explosión es inminente, y cuando esto se caiga las masas van a volver arrepentidas a nuestros brazos, cual niños vuelven al rezago maternal porque se dan cuenta del error de su travesura. Si las cuentas de nuestros economistas y nuestros cientistas sociales, son ciertas, y la caída de Milei es a corto plazo inevitable, no hay mucho para pensar, ni preocuparse. La única preocupación y ocupación de nuestra militancia, debería ser (y es), posicionarse en los espacios de poder partidarios y electorales, para estar en el mejor lugar del futuro reparto del poder.

Quienes estén convencidos que la salida es la del párrafo anterior, pueden abandonar la lectura de esta nota aquí nomas. Quienes entiendan que el problema es un poco más complejo, pueden seguir leyendo, con la advertencia que la pólvora fue descubierta en el siglo IX por los chinos de la dinastía Tang. Y yo, no soy chino ni pariente de los Tang.

La lucha de clases en clave anarco-capitalista

En 2023 cuando todavía Milei era un tercero cómodo en campaña, escuché que mencionaba como su maestro a Murray Rothbard y por curiosidad me puse a leer algunas de sus ideas, que incluso reproduje en una nota en La Paco. Hoy a dos años vista de gobierno libertario, es bueno repasarlas, porque tienen bastante coherencia con el discurso y la práctica de Milei.

Sun Tzu en el “Arte de la Guerra” dice “Conoce el terreno y conoce al enemigo, y en cien batallas no conocerás la derrota.” .  Y Napoleón dice “Nunca desprecies al enemigo; por pequeño que parezca, puede ser el principio de tu ruina.”, una frase que nos cae justo respecto nuestra valoración inicial de Milei.

Bueno, yo desconozco si nuestros generales y generalas han estudiado a Rothbard el ideólogo de Milei. Pero los que no pertenecemos a la distinguida alta oficialidad Nac&Pop, en gran mayoría desconocíamos a estos bichos “anarco-capitalistas”.

Murray Rothbard nació en Nueva York en 1926 y murió en 1995. Se graduó en la Universidad de Columbia. Economista, filósofo y activista político, fue un polemista apasionado,  fundador de instituciones libertarias y padre del anarco capitalismo. 

Rothbard desarrolla una novedosa teoría que en cierta medida compite con la idea de lucha de clases del marxismo. Según el marxismo las clases se definen por la propiedad de los medios de producción, los capitalistas y el proletariado. Rothbard define  también dos clases[H1] , una dominada y otra dominante . La dominada es la clase productiva que incluye, trabajadores, capitalistas y propietarios, y la dominante, que es la clase parasitaria que vive del estado.

Según Rothbard la “lucha de clases” real no está entre capitalistas y obreros, sino entre “el pueblo” (todos los que participan voluntariamente en el mercado) y el Estado y sus beneficiarios (quienes viven a costa del primero). La única forma de superar esa opresión es reducir o eliminar el Estado y todas sus intervenciones, sustituyéndolas por un orden de plena propiedad privada y libre mercado.

En suma, la teoría libertaria de las clases en Rothbard no reconoce antagonismos inevitables entre obreros y capitalistas, sino un antagonismo moral y práctico entre quienes producen mediante el libre acuerdo y quienes parasitan mediante la fuerza estatal.

La clase productivas es la agregación de trabajadores, empresarios, capitalistas y propietarios que intercambian voluntariamente bienes, servicios y factores de producción. En esta definición podemos encontrar una de las claves de los votantes de Milei, porque en este concepto de “clase productiva” van a incluir no solo los grandes capitalistas y las oligarquías locales, junto a ellos se alinean medianos y pequeños empresarios, chacareros, emprendedores de todo tipo, trabajadores formales del sector privado, trabajadores independientes de aplicaciones, profesionales meritocraticos, y jóvenes desocupados con aspiración de crecimiento individual.

Interesa ver la detallada descripción de lo que Rotbhard llama la clase dominante o parasitaria que vive de “robarle” a través de los impuestos a la “clase productiva”.  En rigor es lo que en boca de Milei tiene nombre de “Casta”.

Contrariamente a lo que se entendió en un primer momento la “Casta” no solo eran los altos funcionarios y legisladores.

Quiénes son los que viven del Estado según Rothbard
1) “La clase política: Estos son los principales beneficiarios del poder estatal”
“Políticos profesionales (presidentes, legisladores, gobernadores, intendentes, etc.):
Viven del ingreso fiscal y administran el poder de coacción. Rothbard señala que no solo no crean riqueza, sino que se dedican a redistribuirla hacia sus intereses o aliados.”
“Partidos políticos (especialmente los partidos estatistas o clientelistas): Son mecanismos de acceso al botín estatal. Cuando gobiernan, actúan como intermediarios para beneficiar a otras ramas del aparato parasitario.”

2. La burocracia estatal
Se refiere al aparato administrativo permanente, “muchas veces con estabilidad laboral y sin incentivos de productividad.”

“Empleados públicos no esenciales: Rothbard distingue entre servicios básicos (como tribunales de justicia, que él también considera reemplazables por el mercado) y “estructuras enteras creadas sin necesidad productiva: ministerios redundantes, secretarías inútiles, agencias reguladoras ineficientes.”

“Funcionarios con poder regulatorio: “Quienes imponen barreras legales a los productores del mercado (licencias, habilitaciones, impuestos) mientras aseguran sus propios salarios con dinero ajeno.”

3. Los contratistas y subsidiados del Estado
Esta es sector más difuso y muchas veces “privado”, pero Rothbard la considera parte integral del sistema parasitario.

“Empresas que dependen de contratos estatales: Obras públicas, defensa, infraestructura, servicios tercerizados. Son empresas que no compiten en el mercado abierto, sino que prosperan gracias al favoritismo del Estado.”

“Sindicatos estatales: Aquellos gremios cuyos miembros trabajan en el sector público y negocian salarios con dinero de los contribuyentes, no de una empresa que deba sostenerse por productividad.”

“ONGs o fundaciones dependientes de subsidios públicos: Muchas instituciones civiles sobreviven gracias a transferencias del Estado.”

4. El aparato ideológico del Estado
Rothbard entendía que todo Estado necesita un aparato que legitime su existencia y lo haga parecer “natural” o “necesario”. Esta función la cumplen:

“Intelectuales estatistas: Académicos, economistas, sociólogos y expertos que justifican la intervención del Estado y critican el libre mercado. Se benefician de becas, empleos universitarios estatales y asesorías.”

“Medios de comunicación dependientes: Aquellos que reciben publicidad oficial, licencias de radio/TV, favores fiscales o privilegios regulatorios. Difunden el discurso oficial y desacreditan ideas de mercado.”

“Educadores en el sistema público: No como personas individuales, sino como parte de una estructura educativa diseñada para enseñar obediencia al Estado, glorificar su historia y legitimar la redistribución coactiva.”

5. El complejo militar y de seguridad
Rothbard denuncia a los ejércitos y cuerpos de seguridad como parte estructural del aparato explotador.

“Fuerzas armadas en tiempos de paz: En lugar de defender derechos individuales, muchas veces sostienen regímenes estatistas, participan en aventuras expansionistas o reprimen a ciudadanos.”

“Policías y agencias de espionaje estatal: A menudo usadas no para proteger personas, sino para garantizar el cumplimiento de leyes injustas, impuestos, o control social.”

Pongamos este listado descriptivo de Robthard al lado de recortes de gastos realizados por Milei y vamos a encontrar parte del fundamento teórico de la famosa motosierra.

Algunas frases textuales de Rothbard que escuchamos en boca de Milei

“El Estado es una banda de ladrones a gran escala: los individuos más inmorales, codiciosos y sin escrúpulos de cualquier sociedad.”

“El Estado obtiene sus ingresos por medio de la coacción, amenazando con penas severas […]. La tributación es un robo: una confiscación obligatoria de la propiedad de los habitantes por parte del Estado.”

En síntesis, la propuesta del anarco capitalismo no se limita a reducir el poder estatal, sino a eliminarlo por completo, reemplazando sus funciones por asociaciones voluntarias y competencia en el mercado.

“Lo que el anarquismo propone hacer, entonces, es abolir el Estado; es decir, abolir la institución regularizada de coerción agresiva.” Concluye Rothbard

La batalla cultural por la destrucción del estado

Cabe preguntarnos, como este cuerpo de ideas que tiene por último fin destruir por completo el estado, ha penetrado en la sociedad actual de distintos países de occidente.

Rothbard en sus libros proponía organizar conferencias, cursos, aulas y publicaciones específicas del anarco capitalismo. Crear redes académicas e institucionales —como el Instituto Mises— para dar cobertura intelectual y divulgativa a esas ideas. Formación de redes de libertarismo intelectual, think tanks y prensa independiente. Difusión cultural mediante edición de libros, artículos, conferencias, universidades y medios.

Si bien nosotros hemos visto este tipo de actividades, no parecieran ser suficientes para generar una masa electoral transversal a todos los grupos sociales, con una fuerte inserción en jóvenes de sectores humildes del conurbano y del interior profundo. Recordemos que Milei pudo ganar ampliamente en alejados poblados de la puna jujeña, o incluso, en comunidades mapuches del sur.

Las respuestas básicas y de poco esfuerzo intelectual, dirán: “es culpa del Alberto”, “es culpa de Clarín”, “es culpa de las redes” . Y luego insistirán en que hay que explicarle boca a boca a la gente que los buenos somos nosotros, que todo lo que critican del estado no es real, y que podemos mostrar la década ganada.

Al inicio aclare que no tengo la fórmula para inventar de nuevo la pólvora. Es decir, como salir de esta compleja situación en la que estamos.

Solo, pienso algunas cosas. Lo primero es como dice Sun Tzu conocer a tu enemigo, y la frase de Napoleón: “Nunca desprecies al enemigo; por pequeño que parezca, puede ser el principio de tu ruina.”

Lo siguiente es recuperar valores del peronismo, haciendo eje en la producción y trabajo.  Redescubrir al tercer Perón y su Modelo Argentino. En ningún lado está escrito que la propuesta peronista sea convertirnos en una clase que se sirve del Estado, sino que bregamos por un Estado moderno, eficiente y al servicio de la sociedad. Si está escrito que “la política no es para nosotros un fin, sino solo el medio para el bien de la patria que es la felicidad de sus hijos y la grandeza nacional.” También está escrito que nuestro ideal es construir una “Comunidad Organizada que garantice los derechos del trabajador, del empresario y del Estado, sin que ninguno se imponga sobre los otros.”

En síntesis, recuperar nuestro pensamiento original y aggiornarlo al Siglo XXI, para poder ofrecerlo como propuestas que miren al presente y al futuro. Pensamiento que deberá estar encarnado en dirigentes cuya palabra este acompañada de un testimonio de vida de servicio y de trabajo.

https://www.agenciapacourondo.com.ar/opinion/conociendo-al-enemigo-radiografia-del-anarcocapitalismo

Sur, Menem…y después

Por Omar Auton

El fracaso del Alfonsinismo que mostró la incapacidad del radicalismo para resolver la crisis profunda de la Argentina semicolonial, no sorprendió a nadie, el viejo partido de Yrigoyen, expresión de las clases medias surgidas del esplendor de la Argentina de la Belle Epoque, hacía mucho que había entregado lo mejor de sí, pretendió democratizar la política y la renta oligárquica, la crisis de 1930 se llevó al abismo a esa Argentina y a su partido. 

   Devenido en un instrumento más del régimen conservador con Alvear, en oposición consentida de la Década Infame, fue la columna vertebral de la revolución gorila de 1955, gobierno fraudulento entre 1963-1966 y colaborador de Lanusse, último presidente militar de la autodenominada Revolución Argentina.

   Alfonsín había sido, precisamente, la representación mas antiperonista del partido en 1973, cuando Ricardo Balbín, viejo y mañoso dirigente bonaerense, intentó un acercamiento con Perón, convencido que sin eso era imposible reencauzar al país en la democracia. Bajo su discurso de “izquierda” y aliada a la UCR de Córdoba, la que había parido a los “comandos civiles” del 55, enfrentó al viejo caudillo radical, fue derrotado, pero logró reunir a los sectores de la izquierda amarilla, ferozmente gorila y sumado a sus contactos con los militares, como Albano Harguindeguy, se instaló como alternativa diez años después.

   Raúl Alfonsín no era progresista ni de “izquierda”, su campaña electoral fue lavada, vacía de contenido, basada en el preámbulo de la constitución liberal de 1853, reinstalada por un bando militar y una convención constituyente fraudulenta en 1957, acompañado por comandos civiles, dirigentes de los 32 Gremios Democráticos como Mucci, terroristas como Roque Carranza y socialdemócratas como Dante Caputo rápidamente fue declinando todas sus promesas, fracasó en todas sus variantes económicas y jaqueado por el poder económico y los estallidos populares ante las crisis hiperinflacionarias y las corridas bancarias, entregó el poder antes de tiempo a Carlos Menem el 8 de julio de 1989.

    Menem llega a la presidencia sin un proyecto político ni un plan económico, su ambición era alcanzar la presidencia y siempre trabajó para eso, pragmático, atrevido y con una capacidad innata para vincularse con los sectores populares, era un acróbata del poder, desde un comienzo negoció con todos los que lo tenían, sindicalistas, empresarios, lobbystas, periodistas, apostó a una alianza con la única multinacional con sede en Argentina, Bunge y Born y le entregó el ministerio de Economía y buscó equilibrar poniendo a un sindicalista, de sinuosa trayectoria, Jorge Triaca, en el Ministerio de Trabajo. Llega rodeado de ex cafieristas como Grosso, Guido di Tella, Carlos Corach, y dos bandos dentro de su círculo íntimo los “celestes” (Duhalde, Bauzá, Matzkin, Manzano) y los “rojo punzó” (Granillo Ocampo, Kohan, Aráoz, Barrionuevo).                                                                                                                                   

   Miguel Roig, ministro de Economía fallece a los pocos días y es reemplazado por Néstor Rapanelli, también hombre de Bunge y Born, sin embargo la alianza no funciona. Menem debe afrontar corridas cambiarias y amagos de crisis hasta que asume Erman González, este confisca los plazos fijos en el denominado Plan Bonex y saca a los bancos de provincias del clearing bancario, ya que se los acusa de hacer subir las tasas de interés ante la demanda permanente de dinero para equilibrar sus cuentas.

   Había claridad que era necesario un plan de estabilización y una reforma del Estado, las empresas estaban en la picota, endeudadas, sin renovación tecnológica y sobredimensionadas de personal, se hallaban en virtual estado de quiebra, Segba la prestadora de electricidad había sido una de las mayores generadoras de problemas en las postrimerías del gobierno de Alfonsín, los cortes diarios de luz duraron veranos enteros, lo mismo ocurría con Entel la proveedora de servicios telefónicos, los departamentos en venta tenían un precio si eran con teléfono y otro sin él ya que los trámites para la instalación duraban años y eran en general infructuosos, Alfonsín había lanzado el plan Megatel, se colocaron cientos de postes para cables pero los teléfonos no aparecían. Los trenes exhibían décadas de abandono, sin renovación del material rodante, viajar cada mañana era un albur, con servicios que se levantaban, pasajeros viajando hasta en el techo, asientos rotos, etc.

   ¿Esto significaba que era necesaria su privatización? no afirmaría eso, pero si era necesario un debate acerca de su rol y su organización empresaria, no había tiempo, un periodista organizó una marcha a la Plaza de Mayo reclamando las privatizaciones y la llenó, la gente estaba harta, quería que se parara la inflación, los servicios funcionaran, las crisis recurrentes se terminaran y hubiera un gobierno que garantizara todo eso.

   No voy a analizar detenidamente cada una de esas cuestiones, merecerían un libro, pero en poco tiempo se dieron dos hechos que cambiaron el rumbo de la historia:

1) Se produce un nuevo levantamiento militar, conducido esta vez por Mohamed Alí Seineldín. Menem ordenó la represión, los enfrentamientos duraron varias horas, hubo muertos y heridos pero se sofocó la asonada. Se consolidaba la autoridad presidencial, el temor a los golpes militares desaparecía, la designación de Martín Balza (un veterano de Malvinas) como jefe del ejército, la decisión de indultar a los jefes militares y terroristas detenidos, el recorte del presupuesto militar y pocos años después la eliminación del servicio militar terminó con las FF.AA como factor de inestabilidad.

2) Se sancionan las leyes de Reforma del Estado y de Emergencia Administrativa, lo que abre la puerta a las privatizaciones de empresas, transferencias de servicios, eliminación de áreas estatales. Paralelamente se sanciona la Ley de Convertibilidad, se cambia el signo monetario, se abandona el Austral y se vuelve al peso, al que se le quitan cuatro ceros, quedando una paridad de 1 $ por 1 U$S, y estableciendo que no se podría emitir un peso que no tuviera el respaldo de la misma cantidad de dólares en el Banco Central.

   Estas medidas lograron estabilizar la economía y quebrar el proceso inflacionario, la sumatoria de ambos éxitos llevó a consolidar el poder presidencial, el pueblo pudo visibilizar que había un presidente con autoridad, que tenía el coraje de tomar iniciativas impensables hasta ese momento y tener éxito, paz, estabilidad política y económica, un crecimiento exponencial del consumo, posibilidad de ahorro. El resultado fue la victoria electoral del año 1993 que llevó al peronismo a ganar en la Capital Federal ¡con un candidato riojano!, el radicalismo, consciente que si se llamaba a un plebiscito Menem lo ganaba fácilmente, decidió suscribir el Pacto de Olivos que abrió el paso a la reelección de Menem y a una nueva etapa de dólar barato, turismo por todo el mundo, acceso a productos importados, autos de lujo, como en la época de Martínez de Hoz, (Lo que vemos hoy, lo que estamos viviendo, es la tercera secuela de la misma película).

   No intento analizar en profundidad los actos de gobierno de Carlos Menem, sin embargo muchos comenzaron a advertir algunos puntos oscuros:

1) En las privatizaciones el Estado se quedó con las deudas de las empresas, aceptó los bonos de la deuda pública a su valor nominal, cuando en el mercado valían menos de la mitad, las sospechas de negociados y corrupción crecían cuando, por ejemplo se vendía YPF a Repsol, una empresa española que no tenía una sola explotación en el mundo, no manejaba ni un solo pozo petrolero o Aerolíneas Argentinas a American Airlines que ya tenía serios problemas económico-financieros. Encima los organismos de control y regulación creados para, precisamente, asegurar la adecuada prestación de los servicios, fueron rápidamente cooptados por amigos o militantes del gobierno, cuando no por las propias empresas a las que debía controlar.

2) La convertibilidad era un plan de estabilización pero no un plan económico, no preveía una normalización en la cual la moneda argentina tuviera un valor que expresara la fuerza de la economía, su productividad, nadie podía creer seriamente que, considerando las siderales diferencias entre la economía argentina y la de EE.UU, las monedas podían tener el mismo valor, además eso solo ocurría aquí, si se viajaba a Europa o a EE.UU, el peso argentino no lo tomaba nadie a ese valor. El ancla monetaria que impedía la emisión descontrolada funcionó porque era un momento donde había mucho dinero en el sistema financiero global, se buscaban mercados con altas tasas de interés, aunque eso fuera consecuencia de ofrecer menos garantías de seguridad, Argentina era una oportunidad, pero ¿Que pasaría si había una crisis en los mercados emergentes y eso llevara a los tenedores de bonos o inversores a liquidar sus tenencias, retirar sus divisas y llevarlas a plazas que pagaran tasas mas bajas pero ofrecieran mas seguridad?

3) La apertura indiscriminada de la economía, con una moneda sobrevaluada iba a conducir a un aluvión de productos importados, lo cual iba a actuar como un ancla antiinflacionaria, pero provocaría la quiebra de centenares de empresas locales, especialmente pequeñas y medianas, la venta masiva de las grandes, a empresas extranjeras que iban a ir en busca de mercados cautivos, con empresas en funcionamiento a las que rápidamente convirtieron en importadoras (Alpargatas, Quilmes, Loma Negra), aumentando la desocupación y la demanda de dólares por utilidades. (Otro parecido con la actualidad, no es mera coincidencia).

   Mientras funcionó, Menem ganó elecciones y era visto como “un rubio de ojos celestes” por los sectores medios-altos que abrían cuentas en dólares en el exterior y pasaban el verano en el Caribe y el invierno en Aspen, la caída de los mercados emergentes (“Los tigres asiáticos”, de México “efecto tequila”, de Brasil “efecto caipirinha”), generó la estampida de los capitales atraídos hasta ahí por las altas tasas de interés y el “Carry Trade”, la Convertibilidad comenzó a temblar, se habló de reemplazarla por una canasta de monedas que permitiera un esquema menos rígido.

   Menem ya había logrado su reelección, enseguida echó a Domingo Cavallo, de cuyas aspiraciones políticas desconfiaba, reemplazándolo por Roque Fernández, todo lo que hasta ahí había sido callado por los medios, volvió a las tapas, corrupción, exhibicionismo, tilingueria y comenzaron a aparecer temas, desocupación, piqueteros, negociados de las administradoras de fondos de pensión, crisis fiscal, sin embargo tuvo oxígeno para llegar al fin de su mandato, pese a caer derrotado en las elecciones de medio término en 1997. Duhalde, entonces gobernador de la Provincia de Buenos Aires fue el candidato del peronismo, tuvo el valor de afirmar que la convertibilidad era insostenible, que había que salir de ella, pero fue derrotado por Fernando de la Rúa, que prometió mantenerla, afirmando que eliminando la corrupción todo se solucionaba, ya sabemos como terminó todo, dos años mas tarde.

   A todo esto el peronismo no atinaba a reaccionar, sus dirigentes estaban todos comprometidos con la década menemista, en lo bueno y en lo malo, pero lo mas grave era el “lavado” doctrinario que imperaba, el discurso dominante lo podemos resumir en “Perón está muerto y el peronismo, como lo conocimos también, la industrialización es inviable, tenemos que dedicarnos a los servicios, bancos, financieras, turismo, construcción, y las divisas que entren por las exportaciones agropecuarias y mineras, que comenzaban a aparecer. El pleno empleo, los altos salarios son cosas del pasado, el alto porcentaje de exclusión es un “daño colateral” del mundo que ha cambiado, la tecnología desplaza naturalmente a la mano de obra menos preparada y no se puede hacer nada, hay que dejarse de joder con la soberanía política y la independencia económica, se cayó el Muro de Berlín, ya no hay posibilidades para la Tercera Posición hay que alinearse con EE.UU en todo” como consecuencia de esto rompimos una tradición de décadas en política internacional y acompañamos la Guerra del Golfo.

   Los disidentes tampoco se destacaban por su fidelidad al peronismo histórico, los integrantes del Grupo de los Ocho en diputados denunciaban la corrupción, su líder Carlos Chacho Alvarez confrontó con Menem en las elecciones presidenciales de 1985, acompañando al gobernador de Mendoza, José Octavio Bordón, en lo que fue una interna peronista ya que ambos se identificaban como tales, fueron derrotados, Bordón, al poco tiempo se fue a estudiar  a EE.UU y Chacho Alvarez acompañó a De la Rúa como vicepresidente, a partir de 1999, cuando al gobierno de la Alianza comenzó a estallarle la convertibilidad, ¡trajo a Domingo Cavallo como ministro! denunció un presunto soborno donde estaba comprometido el ministro Flamarique, que era de su partido, renunció y se fue a hacer conferencias de prensa en un bar. En el 2005 Néstor Kirchner lo sacó del ostracismo y lo impuso como presidente de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur, en el 2011 como presidente de la ALADI, donde fue reelegido en el 2014. Siempre fue visto como un hombre perteneciente al sector socialdemócrata del peronismo, igual que el ex presidente Alberto Fernández que lo designó embajador en Perú en el 2020, cargo que no asumió por la epidemia del Covid-19.

   Los gobernadores se dedicaron a asegurar su poder en las provincias, entusiasmados con una consecuencia de la reforma constitucional de 1994, el reconocimiento de la propiedad de los recursos del subsuelo en cabeza de las provincias, contrariando una política nacida en el peronismo y consagrada en la constitución de 1949, pero Menem lo cedió como pago del apoyo a su reelección, como le entregó a Alfonsín la autonomía política de la ahora denominada Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que no era otra cosa que un territorio cedido por la Provincia de Buenos Aires para que sirviera de asiento a la Capital Federal y la elección de un tercer senador por provincia, lo que aseguraría cargos electivos a la UCR.

   Le fueron transferidos los servicios educativos (origen en parte de la crisis educativa que hoy tenemos) y los servicios de salud hasta ahí de carácter nacional, sin entregarle los recursos necesarios, las inversiones mineras no llegaron y pasaron a depender de las remesas de dinero de los ATN (Aportes del Tesoro Nacional) lo que domaba cualquier rebeldía y fue mantenido por Néstor Kirchner, Cristina Kirchner, Mauricio Macri y ahora Javier Milei, de aquellos polvos, estos lodos.

   El sindicalismo se fracturó a poco de asumir Menem, su retroceso en la participación política, iniciado con la Renovación Peronista, se agudizó, cada sindicato comenzó a replegarse en su espacio de representación, desentendiéndose del destino del conjunto, nace la frase “hay que cuidar nuestra quinta”, se dedican a tratar de negociar para frenar las aristas mas neoliberales del menemismo, especialmente en la legislación laboral y de obras sociales, algunos de ellos inclusive, son ganados por esta visión de fin del peronismo histórico y la necesidad de aggiornarse a la avalancha globalizadora. La desindustrialización les pegó fuerte, el caso de la Unión Obrera Metalúrgica fue un duro ejemplo, las privatizaciones y reingenieria de empresas (como Somisa) y el cierre de otras llevó al gremio industrial mas fuerte de la Argentina de 250.000 afiliados a apenas 50.000 en el 2003.

   La catástrofe de diciembre de 2001 fue un grito desesperado de hartazgo de un modelo de país que retrocedía en las condiciones de vida, de trabajo, de educación, de salud, incluso de aspiraciones (la casa propia, el auto, las vacaciones), la pregunta que nadie quería responder era ¿La dirigencia política, nacida, crecida y formada en estas dos décadas, era capaz de tomar el timón, dejar de lado la deriva partidocrática que caracterizó a la democracia y construir un modelo mas cercano a las expectativas y deseos del pueblo argentino?.

   Esto no significaba ignorar ni minimizar los gigantescos condicionamientos que significaban el monstruoso endeudamiento interno y externo, un sistema bancario y financiero desprestigiado y extranjerizado, la caída de la actividad industrial, la existencia, por primera vez en la historia de un tercio de la población en la pobreza y la miseria, de tres generaciones de argentinos que no sabían que era tener un trabajo registrado, que no se habían formado en la cultura del trabajo que se transmite de padres a hijos, la debilidad ideológica y falta de coraje de gran parte de la dirigencia política como para pensar un camino diferente y ser confiable como para conducirnos en él y la corrupción, ya no como un fenómeno puntual, personal, como “Pecado” como nos enseñó a verlo Jorge Bergoglio, luego Papa Francisco, sino como sistema en el cual están asociados todos los partidos y que contaminaba a las nuevas generaciones de militantes que veían esta actividad mas como una perspectiva de futuro personal que como un compromiso de lucha y de transformación.

   Quizás se pueda pensar que estos capítulos tienen un recorrido invertido, que cuando nace aquello de “Cuando Ulises no recuerda a Itaca” debería ser el final, la respuesta a los interrogantes formulados en los últimos párrafos de éste, sin embargo considero que no es así, lo que se expresa en aquel trabajo es lo que vivimos en estos últimos años, sin embargo estoy convencido que no podemos pensar la historia a partir de lo ocurrido en este siglo, he tratado de refrescar la memoria de los mas viejos y ayudar a los mas jóvenes a descubrir que venimos con los mismos problemas desde mucho antes, que los remedios que hoy se aplican ya fueron usados y fracasaron, que la crueldad, la violencia, el salvajismo que constituye un aspecto central de este gobierno es la contracara de políticas que las minorías del poder económico concentrado han diseñado durante los últimos 50 años para multiplicar su riqueza, que década tras década y al costo de destruir nuestras vidas y nuestros sueños han saqueado las riquezas de nuestra patria y la que hemos creado con nuestro trabajo, son las dos caras de una misma moneda.

   Como decía Simón Rodríguez, el maestro de Bolívar, “O cambiamos o perecemos”, ese cambio lo tenemos que construir entre todos, o no habrá un mañana para nadie.

Cuando Ulises no recuerda Itaca

 Por Omar Auton

“No hay viento favorable para el marinero que no sabe adonde va” (Séneca)

Sé que es un lugar común recurrir a viejos refranes o dichos, pero no me importa ya que entre el título y la frase de Séneca, hay un diálogo, digamos que podríamos decir que “Ulises no recuerda Itaca, por lo tanto mas allá de lo favorable de los vientos, no tiene adonde ir” o para hacerlo mas contemporáneo “Que cuando alguien ha olvidado sus orígenes, difícilmente pueda obtener réditos de situaciones favorables y hallar un camino”.

 De esto vengo hablando en mis libros, en capítulos anteriores, en mi obstinación en poner sobre la mesa de debate distintos momentos de nuestra historia, incluso la mas reciente, como han sido los años 70, donde los únicos dos demonios reales han sido, por una parte, un relato sobre una juventud idealista, que soñó con un mundo de justicia y fué primero traicionada y luego “diezmada” como le gusta decir a Cristina Fernández de Kirchner y otro relato brutalmente exhibido entre 1976 y 1983, que quedó larvado durante años y que cuando el fracaso político del progreperonismo, que tuvo el primero de los relatos como valor fundante,  se convirtió en lenta agonía de fracasos sucesivos, emergió cruelmente para ser valor fundante del Macrimileísmo.

Explicar porqué resurge la reivindicación del terrorismo de Estado con el Macrimileismo, es muy sencillo, a partir de 1983 se juzgó, condenó, indultó y volvió a juzgar, a los responsables militares de las atrocidades de la última dictadura, sin embargo, esos mismos vaivenes de la democracia nos adelantaban que el “huevo de la serpiente” seguía anidando ¿donde?:

1) En la UCR que reclamó “Terminar con la guerrilla industrial” poco antes del golpe y los viejos partidos conservadores como la UCeDe, de la familia Alsogaray, el socialismo que le había dado embajadores a Videla, o dirigentes devenidos empresarios como Adelina de Viola, Alberto Albamonte, y el mas paradigmático de los 90, José Luis Manzano

2) En los empresarios que acompañaron a la dictadura y con ella lograron que se estatizara su deuda externa, concentraron riqueza y ramas de la actividad (Grupo Clarin, Techint, Ledesma, etc), consolidaron la patria financiera, y permitieron, como en Ford, que los campos de concentración funcionaran dentro mismo de las plantas industriales e hicieron las listas de delegados gremiales y activistas a secuestrar.

3) En el poder judicial, donde se sostuvo la misma “casta” que rechazaba los hábeas corpus, juraba por el Estatuto del Proceso Militar y consolidó a familiares, socios y amigos en los juzgados y secretarías clave, junto a los grandes estudios jurídicos y jurídico-contables que asesoraron a los grupos económicos desde 1976 en adelante.

4) En la oligarquía, antes ganadera devenida en esos años en agrofinanciera, que había multiplicado fortunas con la “Plata Dulce”, la timba financiera y la evasión fiscal. Si antes había existido un poder “del campo”, ya en las postrimerías del gobierno de Isabel Perón era notorio que había un pool de multinacionales como Bunge y Born, gerentes de filiales locales de grandes empresas (Ford, Fiat, Siemmens, Mercedes Benz, Esso. Shell, ) y mixtas (Acindar, Arcor, Astra, Celulosa), sumadas a la Sociedad Rural, Confederaciones Rurales y sus socios menores, que comenzaban a perfilar lo que hoy se llama “El círculo rojo”.

   Ninguno de estos sectores fue puesto en el banquillo de los acusados pese a que toda la dirigencia política, el periodismo y los jueces menos comprometidos sabían perfectamente que el objetivo de la dictadura procesista había sido reconvertir la Argentina, aniquilar el modelo industrial y con ello, los restos de la independencia económica, al poder sindical que reflejaba el poder de los trabajadores organizados, columna vertebral de ese modelo y que había aportado mas del 70% de las víctimas de secuestros, torturas, asesinatos y desapariciones de los “años de plomo”, por ende los autores intelectuales y beneficiarios de la barbarie, quedaron impunes y con su poder aumentado exponencialmente.

   Mientras la dirigencia política fué funcional a sus intereses, por omisión, cobardía y mediocridad (Alfonsín) o por acción, con un entusiasmo proporcional a su falta de estatura política, corrupción, e improvisación (Menem), multiplicaron su poder y concentraron mas y mas la riqueza, cuando todo estalló en el 2001, comenzaron a trabajar desde las sombras para preparar el futuro.

   Cierto es que entre 2003 y 2015, volvió un gobierno de carácter popular, que trató de restañar las profundas heridas dejadas por la exclusión y pobreza creciente y reconstruir la gobernabilidad, tan cierto como que no avanzó sobre estos poderes, que por otra parte si ya hubieran sumado sus votos en aquel año, habrían ganado las elecciones, Menem, López Murphy y Elisa Carrió sumaron en la primera vuelta el 55% de los votos, contra el 36% de las listas de Kirchner y Rodríguez Saá.

Un período poco estudiado o conocido es el interregno de la presidencia de Eduardo Duhalde, este asume luego de varios intentos fallidos (Puerta, Rodríguez Saá, Camaño) y de la mano de Jorge Remes Lenicov manejan la salida de la convertibilidad, costosa y difícil, logra que se alcance cierta estabilidad que se consolida con la llegada de  Roberto Lavagna, y con otra figura notable del momento que fue el ministro de salud, Ginés González García que evitó la quiebra total del sistema de salud ante la devaluación de la moneda. Estos dos funcionarios apuntalaron, luego el gobierno de Néstor Kirchner, cuando se consiguió una reestructuración histórica de la deuda externa y la cancelación de la deuda con el FMI. Lavagna fué reemplazado en el 2005 por Felisa Miceli y González García en el 2007, con Cristina Kirchner como presidente, por Graciela Ocaña.

   La década kirchnerista no logró detener la extranjerización de empresas, consolidó la dependencia de las divisas del campo, y a partir de 2011 no pudo mantener el crecimiento ni detener el proceso inflacionario. En esos años se instrumentó una profunda “desmenemización” del peronismo, exhibiendo la gravedad del daño infligido por las privatizaciones, los negociados, la desindustrialización, etc, pero se ocultó que el propio Néstor Kirchner había privatizado el Banco de Santa Cruz con el grupo Eskenazi, apoyó la privatización de YPF a cambio de las regalías, que fueron al Banco de Santa Cruz, de ahí que cuando en 2008 se intenta “argentinizar” la empresa petrolera, Kirchner convoca a Eskenazi para que compre el 25% de las acciones, llamativamente lo hace sin poner un peso ya que el importe a abonar se cubrió con un préstamo de Repsol (la empresa vendedora) y del Credit Suisse, cuando en 2012 Cristina Kirchner nacionaliza el 51% de YPF, el grupo Petersen (Eskenazi) le vende su reclamo al fondo Burford que es el titular del juicio que motivó el reciente fallo de la jueza Preska en Nueva York, he ahí la “burguesía nacional” a la luz.

   Asimismo aún se puede hallar en Youtube el discurso de Cristina en la Constituyente de 1994 donde afirmaba “Sería injusto hablar solamente desde la consigna o desde la mera crítica, sobre este modelo. Debemos reconocer también sus logros. No podemos obviar que cuando recibimos el gobierno en 1989 éramos un país fragmentado, al borde de la disolución social, sin moneda y con un Estado sobre dimensionado que como un dios griego se comía a sus propios hijos. Entonces hubo que abordar una tarea muy difícil, reformular el Estado, reformarlo, reconstruir la economía, retornar a la credibilidad de los agentes económicos en cuanto a que era posible una Argentina diferente. Se hizo con mucho sacrificio, pero se logró incorporar definitivamente pautas de comportamiento entre los argentinos, estabilidad, disciplina fiscal, todos ellos, logros muy importantes”.

   No intento descalificar a la ex presidente, fuimos millones los que consideramos que había que producir un cambio profundo en un modelo heredado de la dictadura, de empresas estatales hipotecadas y en virtual quiebra, empleo público en todos los niveles que encubría la falta de crecimiento en la economía, que luego advertimos que eso degeneraba en una subasta corrupta donde se liquidaban las empresas pero el Estado quedaba a cargo de sus deudas, resignaba la jurisdicción a tribunales extranjeros, se transfería a las provincias la responsabilidad de asegurar la salud y la educación, sin partidas presupuestarias, mientras un dólar barato permitía el turismo masivo en Brasil, Miami, Europa o el Caribe, una apertura indiscriminada que mantenía baja la inflación junto con el modelo de convertibilidad que llevaba a la quiebra de miles de pequeñas y medianas empresas y estimulaba un consumismo desenfrenado a los sectores con ingresos fijos y empleo registrado (pensemos que el que ganaba 1000 $ por mes ganaba 1000 U$S, cuando el salario mínimo era de 200 $, en 1995).

   Bueno habría sido que todos asumiéramos nuestra responsabilidad en lo ocurrido en esos años, no es pecado equivocarse, menos aún cuando muchas medidas se tomaron en medio de una crisis terrible, como la misma Cristina lo describe, un colapso del esquema bipolar mundial que había durado 45 años y la herencia terrible de la última dictadura, es mas, el rol del Estado y del sector privado en los servicios públicos es un debate pendiente.

   ¿Porqué se negó, se ocultó un pasado, que aún se conserva en las redes?, porque había que producir un relato que alejara al gobierno de la responsabilidad en un modelo económico y en una dirigencia política que habían sido repudiados en diciembre de 2001, había que ocultar símbolos partidarios, dejar de cantar “La marcha”, cuestionar “el pejotismo”, desplazar a “Los barones del conurbano” mote con el que se estigmatizó a los intendentes,  a Duhalde, pese a que era quién había apadrinado la candidatura de Néstor Kirchner en 2003, nace la “Transversalidad”, intento de construir un espacio con radicales disidentes, socialistas y ex comunistas que habían quedado a la deriva luego de la caída del Muro de Berlín, socialdemócratas y ex frepasistas, que tuvo su momento de gloria en el 2007 con la fórmula Cristina Kirchner- Julio Cobos, con un final por todos conocido.

   Con el auxilio de ideólogos como Bonasso, Verbitsky, José Pablo Feinmann y mas tarde Ernesto Laclau y Chantal Mouffé, se rearma la leyenda del Perón maligno y traidor que engañó a los jóvenes inocentes e idealistas, o bien del Perón viejo, gagá, manejado por su entorno, muy al gusto de ex montoneros y militantes del ERP, reconvertidos, que pasaron a ocupar cargos de gobierno, se levanta la imagen de Evita, como la verdadera revolucionaria, arquetipo junto al Che Guevara del sacrificio extremo por un ideal y si bien la de los derechos humanos era una causa justa, se la retoma para judicializarla respecto de los militares pero encapsulada en el discurso respecto de los responsables civiles, salvo con el grupo Clarín a partir del conflicto con el campo y a posteriori, recordemos que el último acto de gobierno de Kirchner en el 2007, fue aprobar la fusión de Multicanal con Cablevisión, nacimiento del “Monopolio”, “la corpo”, etc, dos años después.

   Es que se compra llave en mano el concepto de populismo de Laclau, un ex militante del Partido Socialista de la Izquierda Nacional, liderado por Jorge Abelardo Ramos, que se enfrenta con éste porque reclama que la izquierda nacional, sus militantes y dirigentes “entren” al peronismo, que el socialismo es la ideología de la clase trabajadora, en Argentina los trabajadores son peronistas, por ende había que meterse en el peronismo para explicar a los trabajadores cual era su verdadera ideología. Ramos se opuso terminantemente, Laclau viajó a Inglaterra, obtuvo un cargo docente y olvidó sus devaneos revolucionarios, pero eso fue lo que hicieron Firmenich y sus secuaces tiempo después, con las consecuencias conocidas.

   En esta visión, el peronismo y otras expresiones populares son formas de un “populismo” virtuoso, nace cuando se logran hacer coincidir reclamos o demandas de diferentes sectores, no organizados, y se pone enfrente un “enemigo” responsable de esos problemas, con eso alcanza para empezar y luego se va construyendo la argamasa que mantiene unidos a esos sectores, tarea de una “vanguardia” con una ideología firme y estructurada en un partido de cuadros. El peronismo era ese “gigante invertebrado” del que hablaba Cooke, por ello se debía copar su conducción, dotarlo de ideología y…, aquí comienzan las dudas, ya habían desaparecido los ideales del socialismo, la revolución y cambiar el mundo, eso había terminado en un fracaso global con la desaparición de la Unión Soviética y la caricatura cubana de una revolución ¿y ahora que?

   Son los años de una nueva hegemonía, a los fracasos de Collor de Mello, Fujimori, Carlos Andrés Perez, Lacalle, Fox, etc, en los 90 y de Toledo, Zedillo, Battle o Gutiérrez en los comienzos del siglo XX, se abre paso una nueva generación de diversos orígenes e intenciones: Kirchner, Lula, Correa, Chavez, Evo Morales, Fernando Lugo, se muestran como los nuevos vientos de un sueño, la unidad de Sudamérica en un proyecto común y soberano, cada uno respondía a procesos históricos muy diferentes, pero los acercaba la necesidad de construir un poder en medio del unipolarismo de EE.UU, ante la desaparición de la URSS.

  En Argentina se intentaría construir un capitalismo al estilo de la socialdemocracia europea, con ampliación de derechos, adhesión a las agendas de las minorías sexuales, pueblos originarios, mejor redistribución de la riqueza, pero sin quebrar con herencias que resultaban un obstáculo insuperable, leyes de inversiones extranjeras, entidades financieras y código agrario de la dictadura, un poder económico que había aumentado su influencia a niveles antes desconocidos, con un monopolio absoluto de los medios de comunicación. Con serios problemas de balanza de pagos, de inversión y crecimiento, graves dificultades energéticas y el compromiso de un endeudamiento, que si bien había sido reestructurado, mantenía una demanda de recursos para ser atendido.

   En lo político, como lo dije anteriormente, se había tomado distancia de muchos dirigentes del peronismo histórico, especialmente con los gobernadores e intendentes, a los que se buscaba someter con los aportes del tesoro nacional, enfrentamientos con el movimiento obrero, al que se intentaba dividir y acercar a los dirigentes mas progresistas o de izquierda (según la opinión del gobierno) en detrimento de la repudiada “burocracia sindical” que representaba a la inmensa mayoría de los gremios industriales y de servicios, a los que, por ejemplo, se acusaba de haber sido aliados del “menemismo” y no haberse opuesto a las privatizaciones, demonizando así su propio pasado.

   No estoy negando pasos positivos como la recuperación de YPF o Aerolíneas Argentinas, el intento de ampliar el frente de gobierno con otras fuerzas políticas (más allá de las pésimas decisiones en los personajes elegidos), la idea de la necesidad de releer los caminos o iniciativas a la luz de las nuevas realidades del siglo XXI, apoyar fuertemente la investigación científica y disminuir la pobreza, pero al no modificar las estructuras económico-sociales que habían llevado al país a la tragedia del 2001, a la exclusión de 1 de cada 3 argentinos del trabajo, a  la crisis de un sistema educativo que exhibía gravísimas falencias, y un sistema de salud que estaba sometido al aumento permanente de sus costos por la dependencia de insumos y tecnología importada, a los cuellos de botella de balanza de pagos e ingreso de divisas, por la dependencia de un sector agropecuario que había dejado de producir alimentos para orientarse a los biocombustibles o a la soja y que luego del fracaso del gobierno con la Resolución 125/08 chantajeaba año a año a éste no liquidando sus ingresos por exportaciones, hacía crecer las dudas sobre el futuro.

   Si sumamos la soberbia y el sectarismo que fué restándole aliados, como la CGT y los movimientos sociales ante el “conmigo o contra mí” que bloqueaba todo debate, la rebeldía discursiva sin resultados, la reiteración de cadenas nacionales para anunciar “conquistas” o amenazar con medidas que no producían resultados, batallas perdidas contra el grupo Clarín o el Poder judicial, en una oposición que crecía, muchas veces encabezada por ex funcionarios del propio gobierno (como Massa, Randazzo o Lavagna), hacía prever horas difíciles.

   El poder económico y mediático vio que crecían sus posibilidades de derrotar al gobierno, usó el “periodismo de guerra”, la desinformación, las falsas noticias, el monopolio permitía mostrar una sola voz y repetirla a lo largo y a lo ancho del país, los problemas con la luz y el gas se magnificaban, el tema de la corrupción se amplificaba o directamente se inventaba, se fueron haciendo converger ex aliados del gobierno (Ocaña, Cobos), las viejas estructuras partidarias territoriales, ex menemistas políticos (Santilli, Ritondo, Massa) o devenidos empresarios (Manzano, Grosso, Pierri, De Narváez), se lanzó a un viejo representante de la Patria Contratista, vinculado a todos los negociados en obra pública o concesiones, como Mauricio Macri y el fin pasó a ser cuestión de tiempo.

   Si bien Macri no formaba parte de la élite empresarial que los miraba a él, como a su padre, como advenedizos, no dejaba de ser uno de ellos, ya no necesitaban cooptar un dirigente político o corromperlo, habían copiado el “modelo Berlusconi”, aquel en el Milán de Italia y éste en Boca Juniors, dirigir un club de fútbol muy popular, ganar todo y mostrar eso como capacidad para ser un ganador en cualquier cosa que acometa, no era un político trepador, era un empresario trepador e inescrupuloso. Teodoro Roosevelt fué interrogado una vez sobre porqué apoyaba a un dictador como Anastasio “Tachito” Somoza, respondió “Is a son of a bitch, but our son of a bitch” ¿está claro?

   El fracaso de Macri, un mediocre lleno de frustraciones personales, resentimiento y avaricia descontrolada, llevó al “círculo rojo” a advertir que tenía que buscar otro “jetón”. Javier Milei fué el elegido, lo preparó durante años en los programas de chismes e insultos del Grupo América (de Daniel Vila y José Luis Manzano) , proveniente de la Corporación América  donde comenzara su vida profesional, fue instalando una actitud de violencia y desprecio por la “casta política”, que era similar al sentimiento que crecía popularmente por el hartazgo y defraudación de ésta para con ellos, pusieron en marcha todo su poder comunicacional sobre la psiquis debilitada de todos nosotros por el temor y el encierro durante la pandemia y a caballito de la parodia timorata, irresoluta y conventillera de lo que es gobernar, encarnada en Alberto Fernández-Cristina Kirchner, volvieron al gobierno para finiquitar su trabajo.

   Ahora bien, ¿Todo lo ocurrido es culpa de la traición de Menem en los 90 o de la supuesta corrupción y falta de identidad doctrinaria de Néstor Kirchner o muy especialmente de Cristina Kirchner?, ¿de la infiltración y empoderamiento del progresismo?, ¿De la aparición de una banda de trepadores y oportunistas ávidos de poder, de dinero y sin escrúpulos como La Cámpora?, mi respuesta es NO, de ninguna manera, todo ello, si damos por ciertas esas afirmaciones, es consecuencia de haber olvidado a Itaca, de haber bloqueado en la memoria a la tierra de nuestros próceres e identidad, por ende hemos quedado flotando y sometidos a los diferentes vientos que han empujado la política mundial en los últimos 40 años, que han sido especialmente inestables, efímeros, cambiantes y convulsos, por lo cual habrían requerido una conducción con pulso firme, conocimiento de los mares a recorrer, ductilidad y atrevimiento, pero con una muy sólida escuela de navegación (entiéndase: formación doctrinaria) esto es, muy firmes principios, valores claros, identidad sólida y origen popular, no estoy hablando sólo de un hombre o mujer, a no confundirse hablo del capitán, pero también de cada miembro de la tripulación y la marinería, donde el mejor de todos conduce y los demás acompañan, pero donde el acompañamiento no es obsecuencia u oportunismo, sino lealtad, lo que implica debate y diferencias, esto neutraliza la influencia de traidores, oportunistas, besamanos, obsecuentes, mediocres, ambiciosos, etc, que no son una realidad solamente en el Peronismo, lo son en el trabajo, el equipo de fútbol, el grupo de amigos, el club del barrio, en todos los partidos y movimientos políticos de nuestra historia y de la del mundo.

   Un viejo adagio de la militancia expresaba “Perón nos dijo, hay que estar atentos y vigilantes, el problema es que se fueron los atentos” ¿Se entiende, no?

RUTAS ARGENTINAS HACIA EL COLAPSO VIAL EN ARGENTINA

Sobre el Decreto 461/2025, la disolución de la Dirección Nacional de  Vialidad y reestructuración de los  organismos intervinientes en materia  de regulación del Transporte 

CAMINO A NO TENER CAMINOS 

“Las calles podrían ser privadas, donde cada uno se encarga de su calle, y eso les genera ingresos, y el GPS le podría decir ‘usted va a tomar este camino, le va a costar tanto’” Javier Milei 

“En vez de pagar impuestos para la obra pública, se debe juntar la gente del barrio para decidir que se haga una obra” Diana Mondino

A partir del Decreto 461/2025 se dispuso el cierre de la Comisión Nacional del Tránsito y la Seguridad Vial, la Agencia Nacional de Seguridad Vial, la Dirección Nacional de Vialidad y la reorganización de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte. Surge entonces un interrogante: 

¿Quién y cómo se va a administrar la red vial nacional? ¿Quién va a mejorar la conectividad y transitabilidad de la red? ¿Cómo se garantizará la integración de todas las regiones del país y su conexión con otros países a través de los corredores internacionales? 

 

Los organismos que hasta el mencionado decreto se ocupaban de estas tareas, tenían el importante rol de fortalecer el sistema vial y el transporte argentino con obras de expansión y mantenimiento, promoviendo el desarrollo sostenible. El desarrollo de la red nacional de rutas y caminos implica brindar mayor seguridad y conectividad para mejorar la calidad de vida de todos los habitantes de la Patria, propiciando el desarrollo de las economías regionales y la producción en general. Al mismo efecto se orientan las tareas de los organismos encargados de supervisar el correcto funcionamiento de los distintos sistemas de transporte que utilizan la red vial nacional. 

La Dirección Nacional de Vialidad, en particular, se financia en forma mixta. Por un lado, cuenta con recursos provenientes del Tesoro Nacional así como del Fondo Fiduciario del Sistema de Infraestructura del Transporte (FFSIT) creado por el Decreto N° 976/01 (el cual fue parte de los Fondos que se buscaron disolver con la Ley Bases en 2024, pero tuvieron que ser retirados de la misma). Por otro lado, recibe fondos de los organismos internacionales de crédito, en particular del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Andina de Fomento (CAF) y el Banco Mundial (BIRF). 

Con este financiamiento se desarrollaban obras nuevas como duplicaciones de calzada de autovías y autopistas, incrementando así la capacidad de los caminos, favoreciendo la reducción de las probabilidades de siniestros graves, y también la fluidez en la circulación. 

A su vez se desarrollaban obras para vías de mediano tránsito, dotando a las tradicionales rutas “doble mano” de un estándar de seguridad superior. Circunvalaciones, enlaces, puentes y accesos a puertos y ciudades, obras que mejoran la seguridad y ahorran costos y tiempos de viaje al destrabar puntos neurálgicos para el transporte. ¿Cómo va a continuar el financiamiento de estas obras? 

El Estado se hacía cargo también de las obras de mantenimiento y la rehabilitación de la red vial nacional. Se trata de obras donde el contratista tiene la obligación de mantener un adecuado nivel de servicio durante un período de tiempo determinado, mediante una combinación de obras iniciales de rehabilitación y obras de mantenimiento rutinario, a cambio del cobro de una cuota mensual por parte del organismo. Este sistema es especialmente adecuado para los tramos de tránsito mediano, donde el cobro de un peaje no resulta suficiente para financiar el costo de las obras, pero sí requiere de un control permanente del estado de la calzada. 

En toda esta materia, se detuvo por completo el gasto/inversión de capital por parte del Estado Nacional, ya desde el 2024. De esta forma, se retira de su rol como ejecutor y conductor de un proyecto nacional, rol que entidades como la Cámara Argentina de la Construcción reconocen que debe ocupar, en tanto las obras de infraestructura necesarias para el desarrollo económico y productivo sólo son posibles con la intervención a nivel federal de inversiones que no realiza el sector privado. 

¿Qué pasa con los trabajadores de Vialidad Nacional? 

Desde diciembre de 2023 se viene realizando un ajuste por goteo en el organismo, no solo en materia de inversión, sino también en cuanto al personal. Desde la asunción de esta gestión, la DNV vio reducida en 500 puestos de trabajo su planta. Esto lo hace el Gobierno Nacional amparado en la defensa del superávit fiscal, pero también bajo la presunción de corrupción y vagancia de las personas que allí desempeñan funciones, desconociendo por ende los mecanismos con los que cuenta el Estado para hacer frente a estas cuestiones. 

Variación mensual del personal de DNV 

Noviembre 2023 – Mayo 2025 

Informes de Empleo y Salario en el Sector Público UNSAM – CIDISP 

Disponible en: http://www.cidisp.com.ar 

Si hay trabajadores que no cumplen con su función, hay mecanismos convencionales para identificarlos y tomar las medidas que correspondan. Para eso hay derechos y obligaciones de las partes en toda norma convencional. Mal que le pese al Gobierno, en esto su rol no es solamente el de ejecutor de políticas públicas, sino que le cabe su rol de empleador, ámbito en el cual debe respetar y hacer respetar los Convenios Colectivos de Trabajo y las leyes laborales que corresponden, haciendo parte a los sindicatos. Y si de corrupción se trata, que la Justicia investigue y se castigue a las partes: tanto funcionarios que no cumplen con el rol que les compete como a los privados que son parte de todo acto de corrupción. 

Sea como fuera, y se tome la medida que se tome, la información sobre el personal de la DNV no da cuenta de una planta excedida. No obstante esto, es importante remarcar que el Gobierno Nacional no ha presentado informes suficientes que aclaren parámetros por los cuales una reducción de la planta tendría sentido, habida cuenta de las funciones que por normativa preexistente debe ejecutar el Estado Nacional en materia de vialidad. 

Gasto en personal DNV sobre el total de la Adm. Central 2025 (en millones de pesos) 

Cantidad de puestos de trabajo de la DNV sobre el resto de APN 

(mayo 2025) 

A su vez, esto es lo que arroja un análisis del presupuesto cuando se comparan los distintos conceptos del “gasto” realizado por la Dirección Nacional de Vialidad 

Distribución del gasto de la DNV 2025 

(en millones de pesos)

 

La necesidad estratégica de un sistema vial y de transporte federal con alta inversión por parte del Sector Público es clara en todo el mundo, pero más lo es un país como Argentina, 8vo en superficie a nivel internacional. Con su vasto territorio, debe conectar con eficacia y eficiencia los distintos puntos neurálgicos para garantizar la comercialización de los bienes y servicios que produce. Tal es la importancia productiva de la red nacional de transporte y vialidad, que destruir el andamiaje de inversión en el sector implicaría una importante profundización de desigualdades regionales. Además, esto solo puede contabilizarse como un “ahorro” en el corto plazo, ya que desde el punto de vista estrictamente económico, una reducción en la inversión en el presente significa mayores niveles de inversión necesarios en el futuro. 

Además, si a esta falta de inversión en infraestructura se suma la falta de inversión en controles, capacitaciones e información sobre seguridad vial, tenemos un combo que garantiza el aumento de accidentes fatales y no fatales en las rutas nacionales. Por un lado esto significa un problema de salud pública, ya que veremos un aumento en muertes evitables (con el consecuente impacto también en las familias), así como personas que verán disminuidas sus capacidades producto de los accidentes no fatales. 

Por otro lado, esto significa un problema netamente económico en las familias, ya que la pérdida de capacidades en jefes o jefas de familia puede significar la vulneración de sus ingresos, la necesidad de que otros miembros refuercen sus tareas de cuidado o salidas laborales tempranas. A su vez, es un problema económico en términos de los servicios públicos de salud, ya que se verán sobrecargados los servicios médicos asociados no solo a la atención primaria para intentar prevenir los fallecimientos producto de los accidentes viales, sino también para los cuidados paliativos y quizá de por vida de las personas que queden con secuelas. ¿Serán los hospitales públicos, las obras sociales sindicales (desfinanciadas por parte de esta gestión) y sus trabajadores quienes deban hacerse cargo de los costos que implicarán el aumento en la siniestralidad vial? 

En resumen: 

¿Quién se hará cargo de el mantenimiento de más de 40.000 kilómetros de rutas nacionales asfaltadas y de ripio? 

¿Quién de la la planificación de autopistas y rutas seguras en zonas de alto tránsito? 

¿Quién de la señalización y colocación de defensas, rotondas y puentes? ¿Quién de la atención y prevención de emergencias viales, especialmente en épocas invernales o de inundaciones? 

La proyectada Agencia de Control y Concesiones, ¿estará preparada para esto? ¿Cómo se efectuará el traspaso del personal en términos conveniales? ¿O irán a engrosar las cifras de desocupación creciente en el país? 

La decisión de cerrar o “reorganizar” los organismos que regulan el tendido vial argentino es una más que hipoteca el futuro del país y clausura nuestra posibilidad de desarrollo económico y productivo. 

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