El FMI, las lecciones de Georgieva y el ejemplo de su propio país

La representante del organismo afirmó “con liviandad sorprendente que la pobreza había pasado del 50% al 20% durante la gestión de Javier Milei”, y es inexacto, señala el autor. Habló del “éxito” de Bulgaria, su país, a pesar de que “terminó atravesando una profunda crisis demográfica y social con las recetas del Fondo”.

Alejandro Olmos Gaona*

Kristalina Georgieva llegó al país con el libreto habitual del FMI: felicitaciones para un programa económico que destruye el consumo, la producción y el trabajo, acompañado de un discurso alejado de la realidad que viven millones de argentinos.

Los últimos datos continúan mostrando una caída del consumo, el congelamiento de los bonos para jubilados y una reducción del salario real que ya no puede ser disimulada.

Aunque cabe suponer que la representante del FMI debería manejar cifras rigurosas, la Sra. Georgieva afirmó con una liviandad sorprendente que la pobreza había pasado del 50% al 20% durante la gestión de Javier Milei, presentándolo como un resultado exitoso que debía celebrarse.

Las cifras conocidas —que pueden ser discutidas por la relatividad de ciertas mediciones— muestran una realidad diferente: hablan de un 41,7% de pobreza al finalizar el gobierno de Alberto Fernández y de aproximadamente un 30% en el último semestre. La distancia entre esos valores y la afirmación realizada por la titular del FMI es demasiado significativa como para ser ignorada.

Kristalina Georgieva recorrió Vaca Muerta y dejó un mensaje clave para la Argentina

Además, omitió deliberadamente un aspecto esencial: la inflación no desapareció, sino que previamente pulverizó salarios, jubilaciones y ahorros, como lo muestran las estimaciones conocidas. ¿De qué sirve hablar de una desaceleración inflacionaria si antes millones de argentinos sufrieron una transferencia brutal de ingresos hacia los sectores más concentrados de la economía?

No existe un triunfo económico cuando la estabilidad se obtiene a costa de una caída del consumo, del cierre de empresas, del deterioro del empleo y de un poder adquisitivo que continúa debilitándose.

¿De qué sirve hablar de una desaceleración inflacionaria si antes millones de argentinos sufrieron una transferencia brutal de ingresos hacia los sectores más concentrados de la economía?»

De las expresiones difundidas por los medios, uno de los aspectos más llamativos fue que Georgieva presentara a Bulgaria como ejemplo, señalando que después de atravesar circunstancias difíciles las cosas pueden cambiar para mejor, y que eso mismo ocurrirá con la Argentina. Lo que no mencionó la Sra. Georgieva es que Bulgaria, después de aplicar durante décadas muchas de las recetas que el FMI promovió en distintos países —privatizaciones indiscriminadas, ajuste permanente y reducción del papel del Estado—, terminó atravesando una profunda crisis demográfica y social.

Su población pasó de alrededor de nueve millones de habitantes a poco más de seis millones. Miles de jóvenes emigraron en busca de oportunidades que su propio país ya no podía ofrecerles, en un proceso de transformación que convirtió a Bulgaria en uno de los países con mayores niveles de pobreza y desigualdad dentro de la Unión Europea.

Si ese es el ejemplo que propone el FMI, resulta legítimo preguntarse cuál es el destino que imaginan para la Argentina: menos Estado, menos industria, menos trabajo y menos argentinos. Para estos organismos internacionales, las personas parecen reducirse muchas veces a cifras dentro de una planilla económica, números que pueden modificarse para que coincidan con los objetivos de los programas diseñados en sus oficinas.

Un proceso de transformación que convirtió a Bulgaria en uno de los países con mayores niveles de pobreza y desigualdad dentro de la Unión Europea»

Tampoco fue casual la agenda de Georgieva al decidir compartir una cena con un reducido grupo de los empresarios más poderosos del país: representantes de grandes bancos, del sector energético, financiero, tecnológico y agroexportador. Allí estuvieron ejecutivos de IRSA, Pan American Energy, Mercado Libre, Ualá y AmCham. No hubo una sola pyme, ningún industrial textil, ningún representante del comercio, de las economías regionales ni de los miles de empresarios que todos los días luchan por sobrevivir.

El itinerario de la titular del FMI dejó en evidencia quiénes son los interlocutores privilegiados de un modelo económico que beneficia a una minoría mientras castiga a la producción nacional. Esto no resulta difícil de comprender porque responde a una lógica habitual del organismo: destacar aquellos indicadores que considera favorables, aunque otros datos de la realidad contradigan la imagen de éxito económico que buscan transmitir los funcionarios del Gobierno.

Ningún país serio construyó crecimiento apelando al dinero que las familias guardan para protegerse de la incertidumbre; los países crecen mediante inversión, crédito, producción, industria y trabajo»

Más de 26.000 empresas dejaron de existir mientras se celebran indicadores financieros que benefician principalmente a determinados sectores. Detrás de cada empresa que cierra hay familias sin trabajo, proveedores que desaparecen y comunidades enteras que pierden oportunidades. Sin embargo, esta dimensión social rara vez aparece en las evaluaciones del FMI, como demuestra su participación histórica en los programas de ajuste aplicados en la Argentina.

Como si las exigencias habituales del organismo no fueran suficientes, Georgieva tuvo además la audacia de sugerir que los argentinos saquen los dólares «del colchón» como un elemento que contribuya al funcionamiento de la economía. Esa expresión constituye, en cierto modo, una confesión involuntaria de las dificultades que enfrenta el propio modelo que vino a respaldar, un modelo que difícilmente hubiera podido sostenerse sin los US$ 20.000 millones acordados con el FMI en 2025 y el swap del Tesoro de los Estados Unidos otorgado meses después.

Si luego de semejante ajuste la principal alternativa consiste en pedirle a la sociedad que utilice sus ahorros, queda en evidencia la ausencia de una estrategia genuina de desarrollo. Ningún país serio construyó crecimiento apelando al dinero que las familias guardan para protegerse de la incertidumbre. Los países crecen mediante inversión, crédito, producción, industria y trabajo.

Sin embargo, para determinados sectores del pensamiento económico, estas cuestiones parecen quedar subordinadas a planes elaborados desde oficinas ubicadas a miles de kilómetros de distancia, alejadas de las realidades sociales que atraviesan los países donde esas políticas se aplican.

El problema es que el FMI continúa observando a la Argentina desde sus planillas de cálculo. Mide variables financieras, pero muchas veces ignora el cierre de fábricas, la caída del consumo, el deterioro de las jubilaciones y el empobrecimiento de amplios sectores de la clase media. Para esa mirada, si determinados números cierran, el modelo funciona, aunque el costo sea el deterioro de la estructura social y productiva.

Después de décadas de intervención del organismo en la economía argentina, nada de esto debería sorprendernos. Durante la década de 1990, cuando J.P. Morgan y el Citibank tuvieron una participación relevante en el diseño del esquema financiero argentino, se impulsaron políticas que incluyeron la venta de empresas públicas, la privatización del sistema previsional, la reforma de la legislación laboral y la reducción del empleo público, bajo el argumento de adecuar al país a las exigencias de los mercados internacionales.

Esto no constituye una apreciación meramente subjetiva. En los archivos de la cartera económica existen documentos y comunicaciones de organismos internacionales como el FMI, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo que reflejan las recomendaciones y condiciones planteadas para orientar las reformas implementadas.

El FMI nunca fue un observador neutral, porque interviene desde la posición del principal acreedor financiero de la Argentina. Nuestro país mantiene actualmente una deuda con el organismo que supera los US$ 59.000 millones, una cifra que representa una proporción significativa de la cartera mundial de préstamos del Fondo.

El año próximo la Argentina deberá afrontar pagos por aproximadamente US$ 7.500 millones al FMI y, posteriormente, compromisos anuales de intereses que condicionarán durante años el destino de una parte importante de la riqueza que genera el país.

Por esa razón, no resulta casual que Georgieva haya sido llevada a Vaca Muerta: allí podía observar uno de los sectores estratégicos que el Gobierno presenta como garantía futura para cumplir con los compromisos asumidos.

A pesar de los distintos acuerdos firmados, con las inevitables condicionalidades que los acompañaron, la Argentina continúa recurriendo al FMI como si los antecedentes históricos del organismo carecieran de importancia.

Como ha señalado Noemí Brenta en sus estudios sobre la relación entre nuestro país y el Fondo, la historia de esos vínculos demuestra una sucesión de programas que no sólo tuvieron consecuencias económicas, sino también políticas y sociales.

Sin embargo, pocas veces se cuestiona una estructura institucional que, por sus características, posee prerrogativas e inmunidades excepcionales frente a los Estados miembros. Esto permite que sus decisiones y eventuales responsabilidades no puedan ser examinadas con los mismos mecanismos jurídicos que se aplican a otros actores internacionales.

Las críticas al FMI suelen concentrarse en las consecuencias de sus políticas económicas, especialmente en los efectos de los planes de ajuste y las condicionalidades impuestas. Pero existe mucho menos debate sobre el poder internacional del organismo, su estructura institucional y el marco jurídico que regula su actuación.

Aunque la relación de la Argentina con el FMI comenzó en 1957 y el primer acuerdo stand-by fue firmado en 1958, pareciera que nuestro país no ha aprendido suficientemente de las consecuencias dejadas por los sucesivos programas, sus exigencias y sus condicionalidades.

Hoy, el gabinete económico y el presidente Javier Milei se muestran junto a Kristalina Georgieva para exhibir que todo marcha de acuerdo con el plan, mientras la directora gerente del organismo señala cuál debe ser el camino económico de la Argentina.

Como si no bastara el alineamiento con la política exterior de los Estados Unidos, también pareciera pretenderse que el futuro económico del país quede condicionado por quienes, una y otra vez, promovieron políticas que profundizaron el endeudamiento, la dependencia y la desigualdad.

Por eso resulta llamativo que quienes otorgaron los préstamos sean los mismos que hoy presentan como exitoso un programa cuyos costos recaen sobre la producción, el trabajo y el consumo. Un modelo que destruye empresas, debilita el mercado interno y concentra la riqueza difícilmente pueda ser considerado un éxito por quienes sufren sus consecuencias cotidianas.

Georgieva eligió reunirse con los sectores que resultan favorecidos por este esquema económico; no con quienes producen, invierten y generan empleo en todo el territorio nacional. Eligió escuchar a los bancos y a las grandes corporaciones antes que a las pequeñas y medianas empresas, y celebrar un ajuste que exige sacrificios a millones de argentinos mientras preserva los intereses de una minoría.

En definitiva, el paso de Kristalina Georgieva por la Argentina dejó una imagen que resulta más elocuente que cualquier declaración oficial: el FMI continúa evaluando los programas económicos fundamentalmente por su capacidad para garantizar el pago de la deuda y el cumplimiento de las metas fiscales, aun cuando ello implique deteriorar el aparato productivo, ampliar la desigualdad y limitar las posibilidades de desarrollo.

La historia argentina demuestra que cada vez que el país subordinó sus decisiones económicas a las exigencias del Fondo, el resultado fue un aumento de la dependencia, un mayor endeudamiento y una reducción de los márgenes de soberanía para definir su propio camino.

Tal vez la principal enseñanza pendiente no sea cómo negociar con el FMI, sino cómo construir un proyecto nacional capaz de dejar de necesitar su tutela.
Porque una economía no puede considerarse exitosa únicamente porque determinados indicadores financieros mejoren mientras se deterioran las condiciones de vida de la mayoría de la sociedad.

El verdadero desafío para la Argentina no es solamente estabilizar sus cuentas, sino recuperar la capacidad de producir, generar empleo, sostener una industria propia y construir un modelo de desarrollo donde las personas no sean una variable secundaria de las planillas económicas.

El FMI podrá seguir evaluando resultados desde sus oficinas internacionales, pero el juicio definitivo sobre cualquier política económica siempre pertenece a las sociedades que deben vivir con sus consecuencias.


* Director del Observatorio de la Deuda Pública

Fuente original: https://www.perfil.com/noticias/opinion/el-fmi-las-lecciones-de-georgieva-y-el-ejemplo-de-su-propio-pais.phtml

LA LECCIÓN GEOPOLÍTICA DE LA ESCALONETA

Por Gustavo Matías Terzaga. Abogado. Pte. de la Comisión de Desarrollo Cultural e Histórico ARTURO JAURETCHE de la Ciudad de Río Cuarto, Cba.

La verdadera dimensión política del gesto protagonizado por los jugadores de la Selección Argentina de fútbol al exhibir en EEUU y ante el mundo la bandera de las Islas Malvinas difícilmente sea comprendida, asumida y mucho menos capitalizada por la dirigencia que administró el país durante las últimas décadas de democracia. No parece en condiciones de hacerlo aquella parte que se reivindica heredera de la tradición nacional y popular, pero que redujo demasiadas veces la cuestión soberana a una evocación ritual desprovista de estrategia, ni, desde luego, el sector que convirtió la subordinación geopolítica, económica y cultural de la Argentina en un programa explícito de gobierno. 

El acto de los futbolistas al confirmarse el triunfo sobre el equipo inglés, condensó, con una sencillez que la política profesional ya no suele alcanzar, una cuestión histórica todavía abierta; la existencia de una Nación inconclusa que continúa reclamando soberanía sobre una parte ocupada de su territorio y que, al mismo tiempo, sigue sin construir los instrumentos materiales, diplomáticos y culturales necesarios para sostener esa reivindicación como política efectiva de poder. Frente a millones de personas, los jugadores hicieron visible la continuidad de una verdad histórica que sobrevivió a la derrota militar, a la desmalvinización y a décadas de pedagogía colonial. La paradoja hoy es que ese gesto espontáneo expresó, con mayor claridad el lugar de la Argentina en el mundo, que buena parte de quienes tuvieron la responsabilidad institucional de definirlo.

Lo del 15 de julio del 2026 fue un hecho político de alcance internacional. En el escenario de mayor visibilidad del planeta, los representantes de nuestra Selección Nacional firmaron un potente principio de soberanía y convirtieron una victoria deportiva en un mensaje político directo dirigido al mundo; la cuestión Malvinas continúa siendo una causa nacional irrenunciable. Y todo aquel que no lo sabía, ahora lo sabe. Es un avance difícil de medir.

¿Porqué Malvinas?

Hablar de Malvinas no es hablar de una efeméride. No es evocar un episodio cerrado en el pasado ni una herida que se recuerda por compromiso moral o estrictamente oficial cada 2 de abril. Y es que, en la Argentina, ninguna efeméride es un hecho político clausurado. Todas permanecen atravesadas por las tensiones —muchas veces aún vigentes— que les dieron origen. En cada fecha histórica reaparecen, bajo nuevas formas, las visiones revisionistas, las disputas políticas e incluso partidarias que marcaron aquel momento, como expresión de un país que todavía no ha resuelto plenamente su cuestión nacional en términos históricos.

Lo cierto es que Malvinas sigue siendo un punto activo de una misma lucha histórica para nuestro país. Hablar de Malvinas es, en realidad, hablar de la Argentina misma. Es interrogar nuestro sentido histórico, nuestra conciencia política y, sobre todo, nuestro lugar en el mundo. Malvinas no es un hecho aislado, sino una expresión concreta —y persistente— de un problema más profundo; el de la soberanía y la autodeterminación en una Nación que, desde su nacimiento, desde las invasiones inglesas en 1806 y 1807, la ocupación ilegal de nuestras islas en 1833, pasando por la Vuelta de Obligado el 20 de noviembre de 1845, ha debido debatirse entre la afirmación de su propio destino o la subordinación a intereses externos. Pero lo cierto es que desde la primera detonación hasta el último disparo, la Vuelta de Obligado fue el acto fundante, en clave moderna, del proyecto de soberanía nacional, por el cual un pueblo, la criollada, supo erigirse como sujeto de su propia historia 

Y si sabemos mirar, en Malvinas está todo. Está la unidad nacional, porque es una de las pocas causas capaces de reunir al conjunto del pueblo argentino por encima de sus diferencias. Está el clamor popular, ese pulso profundo que no se apaga y que irrumpe con fuerza cada vez que la Patria es interpelada en lo esencial, desbordando coyunturas y dirigencias, y reafirmando —sin mediaciones— la conciencia viva de una Nación que no renuncia a sí misma; allí donde el corazón del pueblo funciona como un refugio impenetrable de autoconciencia, capaz de resistir y bloquear cualquier intento de colonización mental. Está la política de defensa, porque las islas revelan con crudeza la necesidad de pensar estratégicamente nuestro territorio, nuestras capacidades y nuestra proyección en el Atlántico Sur. Están las claves de nuestra geopolítica defensiva, porque Malvinas es la puerta de entrada a la Antártida, el control de rutas marítimas vitales y el resguardo de recursos naturales que definen el siglo XXI. Está también nuestra condición bicontinental, pocas veces asumida en toda su dimensión, que nos proyecta no sólo como nación sudamericana sino como actor en el sistema austral. Está la unidad regional, porque sin una América Latina integrada, la defensa de nuestros intereses estratégicos se vuelve frágil frente a las potencias Occidentales. Y Malvinas lo demostró con claridad durante el conflicto de 1982; allí se alcanzaron altos niveles de solidaridad y unidad regional, con países como Perú brindando apoyo concreto, junto a múltiples expresiones de acompañamiento político en la región. Aquella reacción no fue circunstancial, sino la manifestación de una conciencia común frente a una causa que excede a la Argentina y remitió a la persistencia del colonialismo en América Latina. Está, además, nuestra caja y nuestra soberanía marítima, porque en las aguas circundantes se juega el control de riquezas fundamentales —pesca, energía, biodiversidad— que hoy, en gran medida, se nos escapan.

En Malvinas, en definitiva, se sintetiza todo; la dimensión geográfica, comercial, institucional, jurídica, normativa, demográfica, industrial, científica, política, económica, cultural y la voluntad política de existir como comunidad organizada. Por eso, todo proyecto nacional que pretenda jactarse de sí, que aspire a ser algo más que una administración transitoria de la dependencia en clave popular, debe estar necesariamente atravesado por la causa Malvinas. Malvinas no es un capítulo más, sino el punto de partida desde el cual se ordena, o se desordena, toda la política nacional y su programa.

La ceguera política

Sin embargo, y esto es lo penoso, la Argentina carece hoy de una dirigencia capaz de leer esa clase de acontecimientos, como el que ocurrió el 15 de julio, en clave histórica y geopolítica. La cultura política dominante en el campo nacional está atravesada mayoritariamente por las matrices del alfonsinismo y del menemismo. Y desde esas tangentes resulta imposible advertir el enorme valor estratégico de un gesto simbólico cuando éste logra instalar, frente a millones de personas, una reivindicación soberana de alcance universal.

La prueba más elocuente de esa limitación es que ni siquiera doce años de un gobierno que se definió como nacional y popular, como el kirchnerista, asumió plenamente las consecuencias políticas que derivaron de la derrota estratégica de 1982 y de los Acuerdos de Madrid que representan una limitación infinita de la capacidad argentina para articular una estrategia más firme de recuperación de soberanía en el Atlántico Sur. Tampoco se propusieron desmontar los pilares normativos y jurídicos de la dependencia económica construidos durante la última dictadura y consolidados en democracia, entre ellos la vigencia de la Ley de Entidades Financieras, verdadero eje institucional de un modelo orientado a subordinar el crédito y el sistema financiero a intereses ajenos al desarrollo nacional, y que nos ha llevado sin pausa al actual drama nacional, sin que fuesen discutido siquiera. 

Esta incomprensión histórica y esa falta de coraje político explica, en buena medida, que hoy sean los mismos  intereses que impulsaron el genocidio del gope cívio militar del 24 de marzo de 1976 y los que nos vencieron en Malvinas, los que gobiernan la Argentina vía democrática. La prueba más evidente está a la vista. El presidente Javier Milei fue votado a pesar de haber exhibido una admiración reverencial por Margaret Thatcher, la misma que hundió el Belgrano y ordenó matar a centenares de compatriotas y consolidó la ocupación ilegal británica en nuestro Atlántico Sur.

La brújula siempre es el pueblo

La soberanía también se expresa en la capacidad de un Estado para interpretar los gestos profundos de su pueblo y convertirlos en doctrina, estrategia y política pública. En rumbo, en brújula interior para la orientación de la lucha por una Patria justa y soberana. Es verdaderamente lamentable que un pueblo produzca un acto de afirmación nacional de semejante potencia inserta en un Mundial de Fútbol y su dirigencia política sea incapaz de comprender su significado. Allí se revela una fractura grave que pone de manifiesto una crisis de conciencia histórica que, evidentemente, es disimulada por el ruiderío de las pugnas internas y cupulares.

Ahora bien, si Malvinas es ese punto de partida, nunca tomará verdadero impulso mientras persista el discurso lacrimógeno y minusvalidante de la “guerra sin sentido”. Esa pedagogía de la derrota no es inocente; es heredera del dispositivo desmalvinizador que propone una forma de pensar que funciona como un reflejo condicionado frente a lo nacional. Es, en buena medida, el resultado de una formación cultural que —como advertía Arturo Jauretche— ha sido estructurada para mirar la realidad con categorías ajenas, importadas, incapaces de captar la especificidad histórica de la Nación. Una matriz que se expresa incluso en fórmulas aparentemente compasivas pero profundamente desmoralizadoras, como la reiterada alusión a “los pobres chicos de la guerra”, que, lejos de honrar el sacrificio y el coraje, lo reduce y lo despoja de su dimensión histórica y política.

La inspiración y el porvenir

Una de las grandes tareas pendientes de la Argentina no solamente reside en recuperar instrumentos económicos, militares, productivos, científicos o diplomáticos propios para utilizarlos con inteligencia estratégica, sino también formar una nueva generación de dirigentes que piense el país desde la perspectiva del interés nacional, que comprenda el lugar de la Argentina en el mundo y que desarrolle el coraje político e intelectual para transformar las manifestaciones espontáneas de conciencia popular en decisiones estratégicas de Estado. Dicho de otro modo, forjar una dirigencia que pueda estar a la altura de un pueblo tan maravilloso como el nuestro. 

Malvinas no se reduce a un reclamo diplomático ni a un recuerdo emotivo u oficial cada 2 de abril; Malvinas es una definición de presente y de futuro. El día que logremos asumirla en toda su dimensión —sin fragmentaciones, sin prejuicios, sin renuncias— estaremos en condiciones de dar el paso decisivo para dejar de reclamar soberanía para empezar, verdaderamente, a ejercerla.

Hemos heredado de nuestros héroes y Veteranos de Malvinas una espada que no es sólo memoria, sino mandato; en su juramento de dar la vida por la Patria está contenida la inspiración y la exigencia de encontrar la voluntad política necesaria para poner de pie un proyecto verdaderamente soberano.

Por ahora, sólo queda agradecerles a los jugadores de nuestra Selección Nacional. Con un gesto sencillo, espontáneo y profundamente argentino, lograron poner nuevamente a Malvinas en el centro de la escena mundial y, al mismo tiempo, dejar al descubierto muchas de nuestras tensiones históricas. A veces, un grupo de futbolistas consigue recordar con una bandera pintada a mano aquello que la política, durante décadas, no siempre ha sabido convertir en una reflexión colectiva sobre el lugar de la Argentina en el mundo. 

26 de julio: el día que la columna se quedó sin abanderada

Por Emmanuel Bonforti (*)

A 74 años de su muerte, la relación de Eva Perón con la CGT explica buena parte de lo que el sindicalismo argentino todavía discute sobre sí mismo. El 26 de julio de 1952 no murió una funcionaria ni una primera dama. Murió el nexo que unía a Perón con el movimiento obrero organizado sin intermediarios burocráticos. Norberto Galasso lo plantea con precisión en La compañera Evita: la desaparición física de Eva alteró en parte la arquitectura de poder del gobierno peronista en un momento en que esa estructura de poder ya mostraba tensiones entre el ala sindical, las fuerzas armadas y los sectores más conservadores del propio movimiento. Fermín Chávez, en Eva Perón en la historia, insiste en un punto complementario: Evita no era un apéndice del poder de Perón sino un centro de poder propio, con lógica, agenda y base social diferenciadas.

1952: el año en que el equilibrio se rompió

Para entender lo que significó su muerte hay que entender primero qué garantizaba su presencia. Eva ocupaba un lugar que ningún otro dirigente peronista podía llenar: hablaba con la CGT sin pedir permiso, resolvía conflictos gremiales sin pasar por los ministerios, y sostenía una relación directa con las bases.

Galasso describe el año 1952 como un punto de quiebre en la ecuación de poder del peronismo. Con Eva viva, el ala sindical de la CGT tenía una interlocutora que no negociaba desde la lógica del aparato estatal sino desde la lógica del compromiso con las bases. Sin ella, ese canal se cerró. Perón quedó más expuesto a la negociación con la cúpula militar y con sectores empresariales que veían en Eva un obstáculo para sus propios intereses. El gobierno no colapsó en 1952, pero perdió un instrumento de contención social ante la avanzada de la reacción.

La columna vertebral no era una metáfora

Decir que la CGT era la «columna vertebral» del movimiento peronista se volvió una fórmula repetida hasta el desgaste. Pero en el vínculo con Eva esa expresión tenía un contenido concreto. Chávez documenta cómo Eva construyó con los sindicatos una relación que combinaba afecto genuino y cálculo político: visitaba fábricas, recibía delegaciones obreras en su despacho a cualquier hora, y trataba los reclamos gremiales como asuntos de Estado, no como trámites administrativos.

Esa relación funcionaba en las dos direcciones. Eva necesitaba a la CGT como base de sustentación política frente a los sectores del peronismo que desconfiaban de su protagonismo. La CGT necesitaba a Eva como garantía de que sus demandas llegaban a Perón sin filtros. Ninguna de las dos partes la entendía como un vínculo simbólico. Era, en los términos que usa Chávez, un pacto de representación directa entre el poder político y las bases trabajadoras.

La candidatura de 1951: el punto más alto de esa alianza

El momento que mejor ilustra esa relación orgánica ocurrió en agosto de 1951, en el Cabildo Abierto del Justicialismo. La CGT, no el aparato partidario, impulsó la fórmula Perón-Eva Perón para las elecciones de 1952. Fue un acto sindical el que llevó adelante esa candidatura, con delegaciones obreras llenando la avenida 9 de Julio para reclamar la fórmula completa.

Eva terminó renunciando a la candidatura semanas después, presionada por las fuerzas armadas y por sectores del propio peronismo que no toleraban una vicepresidenta con ese nivel de arraigo popular. Pero el episodio quedó como prueba de algo que ni Galasso ni Chávez discuten: para 1951, el poder sindical organizado ya consideraba a Eva una dirigente propia, no una figura decorativa del gobierno. La renuncia no borró esa relación. La confirmó, porque mostró hasta dónde estaba dispuesta a llegar la CGT para sostenerla y cuánto costó frenarla.

Sindicalización, mujeres trabajadoras y estructura de poder obrero

El aporte de Eva a la organización gremial no se limitó al vínculo personal con los dirigentes de la CGT. Impulsó la sindicalización de sectores que hasta entonces quedaban fuera de la negociación colectiva, particularmente el trabajo doméstico y otros oficios feminizados que el sindicalismo tradicional no priorizaba. La fundación del Partido Peronista Femenino en 1949 tuvo una función política evidente, pero también una función gremial: organizó a mujeres trabajadoras como sujeto político con demandas propias, no como apéndice de las estructuras sindicales masculinas.

Esa doble intervención, sobre el sindicalismo existente y sobre los sectores no organizados, amplió la base social del peronismo obrero. Chávez sostiene que ese proceso no fue espontáneo: Eva lo empujó de manera deliberada, entendiendo que el poder del movimiento dependía de la extensión de la organización gremial, no solo de su profundidad en los gremios ya consolidados.

Qué queda de esa relación hoy

El sindicalismo argentino invoca a Eva Perón con una frecuencia que a veces vacía el gesto de contenido. Pero el núcleo de lo que representó para el movimiento obrero sigue siendo específico y relevante: la idea de que la representación sindical no se agota en la negociación paritaria, sino que incluye una disputa por el lugar del trabajador en la estructura social completa.

Galasso remarca que Eva politizó la cuestión social de un modo que trascendía la mejora salarial puntual. Chávez agrega que su legado no puede leerse como un capítulo cerrado de la historia peronista, porque las tensiones que ella encarnó (la relación entre dirigencia sindical y bases, entre organización gremial y poder político, entre demandas económicas y demandas de dignidad) siguen atravesando al sindicalismo argentino.

Evita: Una ausencia que sigue operando

Setenta y cuatro años después, la muerte de Eva Perón todavía funciona como una clave de lectura para entender los límites y las posibilidades del vínculo entre el movimiento obrero organizado y el poder político. Su figura no interesa al sindicalismo como objeto de nostalgia. Interesa porque planteó, y en buena medida resolvió durante los años que vivió, un problema que el peronismo sindical sigue enfrentando: cómo sostener una representación directa de las bases trabajadoras que no dependa exclusivamente de la buena voluntad de la conducción política de turno.

Ese problema no lo resolvió el peronismo después de 1952. Por eso Eva sigue siendo, para el sindicalismo argentino, menos un símbolo que una pregunta sin cerrar.

* Columnista de Mundo Gremial: «Memoria de Lucha: Archivo Vivo del Sindicalismo Argentino». Docente de la materia Pensamiento Nacional y Latinoamericano, Departamento de Planificación y Políticas de la Universidad Nacional de Lanús (UNLa)

No es fútbol: la operación contra Messi y Argentina es el manual de la guerra cognitiva aplicado al país con el soft power más subestimado del mundo

Lo que empezó como un episodio deportivo escaló en horas a una narrativa internacional de desprestigio contra la Selección, su capitán y el país entero, amplificada por un ecosistema mediático concentrado y con métricas de manual. Para el medio de defensa más leído de Hispanoamérica, este caso no es una anécdota futbolera: es la demostración en tiempo real de cómo funciona la guerra cognitiva — y de cuán expuesta está la Argentina cuando decide rifar los activos que la protegen.

Por Mariano Gonzalez Lacroix

Hace unos años escribí, en un trabajo académico para la Universidad de Santiago de Compostela, que la comunicación se había convertido en el campo de batalla del siglo XXI: que la información se había letalizado, que las guerras modernas se libran tanto en las redes como en el terreno, y que los países periféricos —con instituciones más frágiles y menos capital político para resistir presiones— serían el escenario predilecto de esas operaciones. Puedo sostener que cuando lo escribí pensaba en Ucrania, en Siria, en las primaveras árabes, en las aproximaciones hibridas de las potencias. No pensaba que la demostración más didáctica del fenómeno, aplicada a la Argentina, iba a llegar por el lado de un partido de fútbol. Y sin embargo acá estamos: viendo cómo una jugada, un pasado festejo y una bandera se convirtieron en cuestión de horas en una narrativa internacional coordinada cuyo objetivo excede largamente lo deportivo. El blanco aparente es Lionel Messi. El blanco real parece otro.

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Desde este medio, y como reconocimiento al mayor exponente de poder blando que tiene este país, nos proponemos una rápida columna. Pero vayamos a reconstruir el mecanismo de lo que pasó, porque el mecanismo es la noticia. Un episodio de impacto politico, pero menor en un estadio —del tipo que ocurre en cualquier mundial, protagonizado por cualquier selección— es tomado por un puñado de cuentas de altísimo alcance del ecosistema mediático británico. Un conductor televisivo con nueve millones de seguidores transforma la reacción deportiva en agresión nacional e invoca, sin pudor alguno, la guerra de Malvinas: desea que a los argentinos “los derroten tan duramente como nosotros los derrotamos” en 1982. Una cadena deportiva con más de dos millones de seguidores instala en simultáneo la narrativa del castigo: Argentina “arriesga sanciones”, Argentina es favorecida por los árbitros, Argentina es “vergonzosa”. Un tabloide del mismo conglomerado corporativo —porque varias de estas usinas responden al mismo paraguas empresarial— remata con los calificativos morales: shameless, disgraceful. Trece millones de seguidores potenciales entre tres cuentas, mensajes sincronizados en ventana de horas, escalada semántica de lo deportivo a lo nacional y de lo nacional a lo militar. Del otro lado del Atlántico, grandes cabeceras estadounidenses que venían sembrando desde hace meses una smear campaign cuidadosamente armada contra el país y su selección recogen el guante y le dan volumen global. Nada de esto prueba, por sí solo, quién originó la operación. Pero prueba algo más importante: que existió una operación, con actores identificables, frases fabricadas para viralizar y la masa crítica de audiencia necesaria para que los algoritmos hicieran el resto.

OSAVUL

Esto tiene nombre técnico. En la literatura de defensa se llama guerra cognitiva: la disputa por las percepciones, las valoraciones y las emociones de las audiencias como terreno de enfrentamiento en sí mismo. Su materia prima es lo que el clásico Walter Lippmann describió hace un siglo con precisión quirúrgica: cuando la experiencia contradice el estereotipo, el operador mediático no corrige el estereotipo — desacredita al testigo, encuentra el defecto, se arregla para olvidar la contradicción. Argentina, que venia de campeona del mundo, con el futbolista más admirado del planeta como capitán y una hinchada que generó una conexión universal desde el mundial anterior, contradice el estereotipo que ciertos ecosistemas mediáticos necesitan: el del país tramposo… el atorrante, el racista… un villano. Entonces no se discute el estereotipo. Se fabrica el incidente que lo confirme. Y se lo repite —miente, miente, que algo quedará— hasta que la conversación global ya no sea sobre el fútbol argentino sino sobre la vergüenza argentina.

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La elección del blanco tampoco es casual, y acá es donde el análisis de defensa tiene algo que decir que el análisis deportivo no alcanza a ver. Messi no es solamente un futbolista: es el principal activo de poder blando que tiene la República Argentina. Para este redactor es asi. Si quieren lo discutimos.

En términos de Joseph Nye —el teórico que definió el soft power como la capacidad de influir por atracción antes que por coerción—, la figura de Messi vale más que embajadas enteras: un ídolo global percibido universalmente como talentoso, humilde y decente, que transfiere la simbología y emotividad de una remera con franjas celestes y blancas. Degradar esa figura —convertir al héroe deportivo en símbolo de trampa y arrogancia— no es un daño deportivo: es un daño estratégico. Es exactamente lo que muchos analistas y academicos en materia de comunicacion describieron como la construcción de la “imagen enemiga”: estereotipar, simplificar y negativizar las características de un actor a través de un mensaje emocional dirigido, para erosionar su legitimidad ante audiencias globales. Se hizo con países enteros antes de cada intervención de las últimas tres décadas. Aplicado a una selección de fútbol, el manual es idéntico; solo cambia la escala.

El país que se construyó siendo lo contrario de lo que ahora le atribuyen

Chris Carlson / Ap Photo/Chris Carlson

Quiero detenerme un poco aca, porque la difamación duele el doble cuando ataca precisamente aquello que mejor define la simbología de un pais. La Argentina que estas usinas presentan como racista, intolerante y vergonzosa es el país que durante un siglo y medio recibió a todos los que quisieron habitar su suelo — gallegos e italianos, sirios y libaneses, judíos de Europa oriental y armenios que escapaban del genocidio, croatas, japoneses, coreanos, bolivianos, paraguayos, venezolanos. Sin guerras religiosas, sin conflictos étnicos, sin guetos impuestos. El famoso crisol de razas fue un hecho: es una rareza histórica mundial que la Argentina construyó y sostuvo mientras buena parte del planeta se mataba por identidades. Ese capital es un componente central del prestigio argentino en el mundo, y eso no debe taparse bajo ningun punto de vista por una campaña bien segmentada, operativizada y ayudada por los infames algoritmos. Que la operación de desprestigio apunte justamente ahí, a pintar de intolerante a un país que ha sido refugio, confirma que el objetivo no es corregir una conducta sino desarmar una identidad.

La pregunta incómoda… ¿por qué la Argentina resulta hoy un blanco tan barato? Y la respuesta tiene dos partes que este medio, precisamente por ser el más leído en materia de defensa en Hispanoamérica, tiene la obligación de plantear. La primera: porque somos comunicacionalmente indefensos. No existe en la estructura del Estado argentino una capacidad seria de monitoreo, atribución y respuesta ante operaciones de información hostiles. Las potencias estructuraron hace años comandos y agencias dedicadas a la guerra informacional; nuestros vecinos discuten doctrinas de ciberdefensa que incluyen la dimensión cognitiva; la Argentina ni siquiera tiene el debate.

La segunda parte es más profunda… porque un país que antagoniza vociferantemente en el concierto internacional, que rompe puentes de equilibrio y cautela construidos durante décadas, que convierte su política exterior en un péndulo de alineamientos absolutos según el humor de cada gestión, se vuelve un blanco legítimo ante las audiencias globales. La guerra cognitiva no crea vulnerabilidades: las explota. Cuando la Argentina se planta en el mundo desde la estridencia y la dicotomía —cualquiera sea el signo ideológico de turno—, le regala a cualquier operador la materia prima del estereotipo: el país gritón, imprevisible, fanático. Nuestra mejor tradición de política exterior fue exactamente la contraria: la del país que hablaba con todos, comerciaba con todos, recibía a todos y era tomado en serio precisamente por eso. El soft power argentino no nació con un mundial: se construyó desde la formación misma de las instituciones de este país, con la educación pública que atrajo a las élites de la región, con los premios Nobel, con la ciencia, con la cultura que se exporta sola y muchisimos etceteras más.

¿Qué hacermos entonces? Primero, llamar a las cosas por su nombre: esto fue una operación de guerra cognitiva de baja intensidad contra un activo estratégico argentino, y merece ser analizada con las categorías de la defensa, no solo las del periodismo deportivo. Segundo, construir la capacidad institucional que no tenemos: la protección de la imagen-país ante operaciones de información hostiles debe formar parte de la agenda de defensa y de política exterior argentina, con doctrina, con estructura y con presupuesto, como ya lo es en medio mundo. Tercero: recuperar la disciplina estratégica de no regalar nuestro estereotipo. Cortemos con que todo lo que hizo la Argentina hasta hace 2 o 3 años fue pésimo.

Mientras seguimos debatiendo, ojalá que la figura que mas poder blando construyó para la Argentina siga jugando. Por aca unas líneas en homenaje.

Las primeras reivindicaciones de Artigas en Entre Ríos

Por Rubén Bourlot

Esta es una aproximación que pretende indagar acerca del temprano interés sobre la figura de Artigas en la provincia de Entre Ríos y su reivindicación como protagonista imprescindible del proceso emancipador de nuestra América.

Hallamos que a partir de la década de 1930 si inicia el interés en los estudios académicos sobre la figura de Artigas en Entre Ríos. Esta vocación artiguista también se proyecta en las letras y en la visibilización a través de los monumentos públicos. No obstante, no sucede lo mismo con su inclusión en el currículum escolar, carencia que continúa hasta nuestros días.

Un ejemplo de lo dicho es el Seminario de Historia Argentina y Americana, desarrollado durante 1936 en el Instituto Nacional del Profesorado Secundario de Paraná, bajo la dirección del Profesor Dr. José Luis Busaniche, que llevó a cabo un valioso trabajo de rescate del artiguismo en la provincia, que contó con un entusiasta grupo de alumnos, luego caracterizados historiadores y trabajadores de la cultura, entre ellos: Facundo Arce, Manuel Demonte Vitale, Inés Géricke, Nélida Reynoso, Manuel E. Macchi y Víctor M. Badano.

Como producto de ese Seminario vieron a la luz varias publicaciones, como Artigas y el Directorio, de Víctor Badano en la revista Tellvs (Paraná, número 4, 1948), y Artigas heraldo del federalismo rioplatense de Facundo Arce y Manuel Demonte Vitali (Paraná, 1950).

Acerca del impulsor de la iniciativa dice Facundo Arce: “El Dr. José Luis Busaniche, a quien rendimos nuestro fervoroso homenaje de gratitud, cumplió en Paraná, como Profesor de su más alta casa de estudios, una acción proficua, señalando una orientación definida y clara a los que nos conocíamos entre sus discípulos. De sus lecciones quedaron enseñanzas duraderas y no es exagerado decir que, de entonces acá, estimamos de otra manera, como debe ser según la verdadera justicia, la historia nuestra. Este maestro ha sido de los que en hora temprana se dieron a la tarea nada fácil ni cómoda por cierto, de liberar a la historia de las adherencias puestas por la pasión, el interés o simplemente la ignorancia.”

Lamentan los autores que no se haya podido publicar en su momento, en su totalidad, los textos del seminario y que es esta oportunidad no se pudieran reunir los correspondientes a los otros atuores: Gérike, Reynoso y Macchi. 

Víctor Badano, por su parte, en 1948 publica su trabajo en la revista Tellvs, una publicación de la Dirección de Cultura de la Provincia. Este se refiere específicamente al Congreso del Arroyo de la China. 

También recordemos los trabajos de César B. Pérez Colman que a fines de la década del 40 fue invitado a dictar una conferencia en Montevideo, frustrada por la temprana muerte del historiador entrerriano. Los apuntes de la misma son rescatados y publicados por Oscar Tavani Pérez Colman en 2011. En la misma se refiere la actuación en Entre Ríos del “Protector y Padre de las patrias rioplatenses, y factor predominante de la creación del Estado de Entre Ríos”. Obsérvese el lenguaje utilizado. 

En la poesía

Por el costado literario el poeta del Montiel, Delio Panizza, en su extenso poema Artigas publicado en 1950, rescata la gesta del caudillo. Reivindica el congreso de Arroyo de la China de 1815 que convocó a representantes de toda la Liga de los Pueblos Libres.  La poesía canta los esfuerzos de Artigas para mantener la unidad: “las busca, las atrae, / las quiere ver al fin confederadas / en un lazo perenne” de  federalismo y democracia, escribe Panizza.El libro es publicado, en el centenario de la muerte del caudillo, por la Sociedad Criolla “Doctor Elías Regules” tras su participación en Montevideo de los actos conmemorativos del centenario de la muerte de Artigas, donde leyó el poema.

En la nota al libro, el propio Panizza pretende que su obra sea “mi homenaje al Protector de los Pueblos Libres, al gran calumniado de la Historia de América, al fundador del federalismo argentino…”

A partir de la declaración del Congreso de Oriente, dice Panizza, “…Queda libre la Patria / del porteño falaz y el godo hidalgo; / libre por las cuchillas / puede volar el pabellón creado”. 

Don Delio describe la enseña federal como “un himno de llamas dividiendo en diagonal un cielo azul y blanco”.  Nuestra bandera, la de la Liga de los Pueblos Libres, grita a los vientos y el poeta talero supo escucharla, al decir del poeta Luis Salvarezza: “Dice Federación esa bandera sesgada por un rayo”.  

El poeta oriental Edgardo Ubaldo Genta sostiene “que se trata del más extenso himno que poeta alguno escribiera a la gloria del inmensurable Protector de los Libres, uno de los más originales héroes de América, y, para nosotros el mayor”.

En otro de los tramos del poema, refiriéndose a Purificación, dice del caudillo: “Es ejemplo, sanciona y obedece / su propia ley, es jefe y ciudadano / y la “ciudad” bajo sus ojos crece …”

“Allí edifica su primera capilla / para la devoción de sus legiones … / Y la escuela primera se levanta… / Artigas en dinámico proceso / es juez, legislador, ejecutivo… / todo caído por su propio peso / de su notable cerebro pensativo”

En otro libro de Panizza, Montonera (publicado en 1947), el poema En Unión y Libertad lo dedica a  Luis Alberto de Herrera, al ser inaugurado en Concepción del Uruguay – en 1943 – el busto de Artigas, confiado por un grupo de ciudadanos uruguayos a la custodia del Instituto Entrerriano de Estudios Históricos.

El primer monumento

Este busto en Concepción del Uruguay es el primero dedicado a Artigas en el actual territorio argentino, que se inaugura el 25 de febrero de 1943, con una conferencia pronunciada por el historiador uruguayo Felipe Ferreiro. En la placa colocada en el monumento se lee: “Confiado a custodia del Instituto Entrerriano de Estudios Históricos como símbolo de perenne amistad entre orientales y argentinos”. 

Y no es casualidad la elección de la ciudad, que fue sede del Congreso de Oriente convocado por Artigas en 1815.

“Aspiramos en un primer momento a realizar – para leer en este acto – un trabajo comprensivo de todo el proceso relatado confusamente hasta ahora – del Congreso Federal que en junio de 1815 se reunió en esta hoy riente y progresista ciudad y entonces pobre villa enlutada y transida por los sufrimientos de la guerra”, manifestó en la oportunidad Ferreiro.

Según lo advierte el licenciado Alberto Umpiérrez, la concreción de ese monumento allí y en esas fechas, está vinculada al reconocimiento que le hiciera el Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas de Buenos Aires al Dr. Luis Alberto de Herrera, en diciembre de 1940, con motivo de haber logrado abortar el proyecto de instalar unas bases aeronavales norteamericanas en la costa uruguaya del Río de la Plata. En ese viaje la delegación argentina aprovechó para realizar homenajes a Artigas y a Oribe en sus respectivos monumentos.Bibliografía
Salvarezza, L. A., “Delio Panizza, el poeta del Montiel”, en 
http://genoma.cfi.org.ar/enciclopedia/Evento?eventoId=9065 (Consultado: 29-9-2018)
“El primer monumento a Artigas en Argentina”, en
http://genoma.cfi.org.ar/enciclopedia/Evento?eventoId=9065 (Consultado: 29-9-2018)
“Seminario de Historia artiguista en Paraná”, en 
http://genoma.cfi.org.ar/enciclopedia/Evento?eventoId=37786 (Consultado: 29-9-2018)
Ferreiro, F., Estudios Históricos e Internacionales, (1989), Edición del Ministerio de Relaciones Exteriores, Montevideo, Publicado en la Revista Por la Patria Nros. 2, 3, 4 y 5 año 1943/1944 – Conferencia dictada en Concepción del Uruguay con motivo de la inauguración del primer Monumento a Artigas en Argentina el 25 de febrero de 1943.
https://es.wikisource.org/wiki/Artigas_en_el_nacimiento_de_la_Liga_Federal
Arce, F. y Demonte Vitale, M., (1950), Artigas heraldo del federalismo rioplatense, Paraná, Nueva Impresora.
Panizza, D. (1950), Artigas, Edición de la Criolla, Montevideo.
Badano, V. M., “Artigas y el Directorio”, en Tellvs (10 de mayo de 1948), Dirección de Cultura de Entre Ríos, Paraná.
Pérez Colman, C. B. Conferencia inédita, en Tavani Pérez Colman, C. B. (2011), Artigas y Entre Ríos”. 1870. “Biografía del historiador de Entre Ríos. Dos estudios inéditos del Dr.César B.Pérez Colman”

Oportunidad para el gas de Vaca Muerta: Petrobras concluirá en Brasil una planta de fertilizantes cercana a la frontera con Bolivia

Por Nicolás Deza

Petrobras retomó la construcción de una planta de fertilizantes nitrogenados en Mato Grosso do Sul. La planta se ubica en el centro-oeste de Brasil, región históricamente abastecida con gas de Bolivia. Cuáles son las obras que hacen falta para garantizar exportaciones de gas de Vaca Muerta al Brasil a través de Bolivia.

Petrobras puso en marcha la finalización de un viejo proyecto de planta de producción de fertilizantes nitrogenados en el estado de Mato Grosso do Sul, en una región del Brasil históricamente abastecida por el gas de Bolivia y que ahora busca otras alternativas de suministro, como el gas de Vaca Muerta. La presidenta de la compañía dijo que estudian duplicar la capacidad en cada una de las cuatro plantas de fertilizantes que tiene en Brasil.

La petrolera controlada por el Estado brasileño anunció el jueves la firma de los contratos con las empresas ganadoras del proceso de licitación para retomar la construcción de la Unidad de Fertilizantes Nitrogenados (UFN-III) en Três Lagoas, durante un acto al que asistió el presidente del Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. Petrobras detuvo la construcción de la planta en 2014.

El proyecto UFN III consumirá 2,2 millones de metros cúbicos diarios (MMm3/d) de gas natural para producir unas 3600 toneladas de urea y 2200 toneladas de amoníaco por día. Petrobras invertirá 5000 millones de reales (cerca de US$ 1000 millones) en el proyecto, cuya puesta en producción se espera para 2029.

Con el inicio de las operaciones en la planta de Três Lagoas, Petrobras pretende cubrir el 35% de la demanda nacional de fertilizantes nitrogenados. La petrolera ya tiene otras tres plantas en los estados de Bahía, Sergipe y Paraná. Estas plantas tienen un consumo máximo de 3,3 MMm3/d. Sumando a la futura planta en Mato Grosso do Sul, las cuatro plantas a plena capacidad demandarían 5,5 MMm3/d.

La presidenta de Petrobras, Magda Chambriard, destacó que la planta UFN-III es estratégica por su ubicación en el centro de la principal región agroindustrial del Brasil, donde se concentra el 40% de la demanda nacional de urea.

“Esta fábrica abastecerá a los mercados de Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, Goiás, Paraná y São Paulo. Con ello, logramos una reducción significativa en los costos logísticos, además de una mayor fiabilidad en el suministro para maíz, caña de azúcar, café, algodón y pastos”, afirmó Chambriard.

Producción de fertilizantes en Brasil con gas de Vaca Muerta

Magda Chambriard, presidenta de Petrobras, acompañada por Lula da Silva.

Según Chambriard, la petrolera brasileña esta estudiando duplicar la capacidad de producción en cada una de las cuatro plantas de fertilizantes, lo que implicaría un consumo diario de por lo menos 10 MMm3/d. El gobierno brasileño mira a la producción doméstica de gas offshore para abastecer a las plantas de fertilizantes existentes sobre la costa de Brasil y sus eventuales ampliaciones.

En cambio, el proyecto UFN-III supone una oportunidad para las operadoras en Vaca Muerta interesadas en exportar gas al Brasil a través del gasoducto Gasbol, como sustituto de la menguante producción boliviana de gas. El Gasbol ingresa de Bolivia a Brasil por Corumbá, en el estado de Mato Grosso do Sul.

Petrobras viene dando señales de interés en el gas argentino. La petrolera obtuvo a fines de 2025 un permiso por dos años para importar hasta 180 millones de metros cúbicos anuales en formato interrumpible desde la Argentina, concedido por la Agencia Nacional del Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles (ANP). La prioridad sobre esos volúmenes la tendrán las centrales térmicas y clientes industriales.

Por otro lado, la petrolera aún mantiene una presencia mínima en la Argentina a través de su filial Petrobras Operaciones SA (POSA), que cuenta con una participación en el yacimiento de petróleo y tight gas Río Neuquén, ubicado entre las provincias de Río Negro y Neuquén.

La primera exportación de gas argentino proveniente de la Cuenca Neuquina a Brasil la concretó el año pasado TotalEnergies. La compañía francesa realizó su primer envío de gas natural a través del gasoducto Madrejones de la empresa Refinor, que conecta Salta con Bolivia.

Sin embargo, el desarrollo de más oportunidades comerciales por la ruta boliviana todavía requiere de obras e inversiones en el sistema troncal argentino para suministrar más moléculas desde Neuquén a la demanda en el norte del país y a la frontera con Bolivia.

Ruta boliviana: qué obras se necesitan para apuntalar el sistema troncal argentino

Puntualmente, una obra prioritaria es la última relativa al proyecto de Reversión del Gasoducto Norte, que consiste en la adecuación de cuatro plantas compresoras para elevar su capacidad de transporte al noroeste del país a unos 19 millones de metros cúbicos diarios desde los 15 actuales. El gasoducto Norte es operado por Transportadora Gas del Norte (TGN).

La estatal Enarsa adjudicó en 2024 las obras de adecuación de esas estaciones a la constructora Esuco. Las obras tenían que estar listas entre marzo y junio de 2025. Sin embargo, se encuentran virtualmente paralizadas por un conflicto por pagos adeudados que la contratista arrastra con Enarsa desde el año pasado.

La empresa constructora atraviesa una situación financiera delicada. En efecto, a principios de este mes inició un proceso de concurso preventivo para reestructurar deudas con más de 800 acreedores.

Adicionalmente, TGN tiene en carpeta un proyecto para construir un nuevo gasoducto entre Tratayén (Neuquén) y La Carlota (Córdoba) que habilitaría más gas para potencialmente abastecer la demanda interna del norte y litoral del país y atender oportunidades de exportación.

El CEO de la empresa, Horacio Pizarro, adelantó que buscan tomar una decisión final de inversión (FID) en su nuevo proyecto en la segunda mitad de este año, en la última edición del Midstream & Gas Day de EconoJournal.

La empresa transportista ya está encarando la ingeniería básica del proyecto. En ese sentido, aún resta definir la capacidad final de transporte del gasoducto. “Lo haríamos en 36 pulgadas, dependiendo de la demanda que exista podría ser de menos. La idea es juntar un volumen mínimo para lanzar el proyecto, de entre 13 y 15 MMm3. Después es ampliable, pero necesitamos juntar esa demanda para hacerlo realidad”, explicó Pizarro.

Enlace: https://econojournal.com.ar/destacada/petrobras-fertilizantes-planta-bolivia/

Reflexiones sobre la «Independencia» en tiempos de humillación y vasallaje

Por Daniel L. Vaschetto

Lito Nebbia nos dice que «si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia, la verdadera historia, quien quiera oír que oiga..»

Lo primero entonces es que no existen «hechos» puros, existen los hechos interpretados en ciertas tramas conceptuales, categoriales, desde ciertos «trasfondos» ideológicos. 

También se «narran» los hechos en función de los intereses o proyectos de los múltiples actores involucrados.

La historia oficial Mitrista impuso el relato que resultaba funcional a los intereses de la Oligarquía porteña, subordinada al proyecto de la División internacional del imperio Británico. En esa versión el 9 de julio de 1816 es una fecha fundacional de la República Argentina. Y asi lo seguimos conmemorando. Pero hay varias cuestiones que ese relato no considera, o distorsiona, por lo que haremos una breve reflexión en clave de IDENTIDAD y TRADICIÓN. 

La lucha por la independencia no ocurre si antes no se constituye un cuerpo de experiencias, creencias y valores comunes que permiten delimitar un NOSOTROS y un ELLOS. ¿Y cuál era la identidad naciente en 1816? ¿Acaso se proclamó la independencia de Argentina respecto de España? Claro que NO. 

La ARGENTINIDAD no existía en el imaginario de los congresistas, el texto definitivo declara la independencia de «las provincias unidas de SUDAMÉRICA». El Gral SAN MARTÍN -uno de los que más empujó para que eso ocurra- decia: «yo soy un hombre del partido AMERICANO». 

El proyecto del Libertador, también el de Bolívar, no era la creación de veinte republiquetas subordinadas al orden NEOCOLONIAL diseñado por Gran Bretaña, sino una gran Nación o una Confederación de repúblicas respetando los límites administrativos de la época colonial. El desmembramiento y la fragmentación fue el proyecto de los mercaderes de los puertos, interesados en el LIBRECOMERCIO más que en la independencia. 

Entonces, en 1816 se libran varios conflictos simultáneos. El de quienes como San Martin o Belgrano quieren la independencia, enfrentado al de quienes buscan un heredero de alguna dinastía para coronarlo/a ( Carlos M. de Alvear y la princesa Carlota). Al mismo tiempo la camarilla porteña con ideas UNITARIAS enfrentada al Protector de los Pueblos Libres, José Gervasio ARTIGAS, liderando la banda oriental y las pcias Litorales. Quienes el 29 de junio de 1815 en el Congreso de Oriente en Arroyo de la China declararon la independencia. Ya en las «Instrucciones» a los diputados artiguistas a la Asamblea de 1813 se proponia la declaración de la independencia de España y de todo otro poder extranjero. La opción por el sistema republicano de gobierno y la igualdad de las pcias. Estos diputados fueron rechazados por sostener que la capital no podía ser la ciudad de Buenos Aires. 

Además podemos ver un conflicto sobre el MODELO de SOCIEDAD que se quería constituír, mientras el Artiguismo postulaba un modelo donde se representaran de forma IGUALITARIA todos los componentes del cuerpo social, incluídos los GAUCHOS e INDÍGENAS, la élite criolla porteña deseaba una «ciudadania» restringida a la clase propietaria. Lo manifiesta Mitre cuando juzga a los participantes del Congreso de Oriente como «hombres de dudosa honorabilidad». O cuando Tomás de Anchorena llama «cuicos» (monos) a los diputados del Alto Perú. 

En sintesis, en este complejo escenario ya vemos plantearse dos Proyectos antagónicos, que originaron dos TRADICIONES POLITICAS e ideológicas, que perduran hasta el presente. Por un lado el de una ÉLITE criolla racista, antidemocrática, que carece de una idea de NACIÓN SOBERANA y privilegia sus negocios particulares, y por el otro el Proyecto de construír una gran Nación que incluya a las mayorías populares mestizas, de criollos, indígenas y afrodescendientes. 

Ése proyecto de los Libertadores, de Artigas, y de las provincias interiores aún está inconcluso.

Puntos para pensar la reconstrucción

Por JUVENTUDES ARGENTINAS

“Cada generación recibe como herencia la tarea de dar forma a su propio tiempo: hacer madurar la historia como un lugar donde se proteja la dignidad de cada persona, se promueva la justicia y se haga posible la fraternidad […] No temamos ensuciarnos las manos en la obra de nuestro tiempo«

Carta Encíclica de Su Santidad León XIV Magnífica Humanitas 

Este documento surge por la voluntad de distintas organizaciones políticas de ponerle palabras a una noción de destino común que venimos forjando hace tiempo. 

Ante un movimiento nacional fracturado que no da respuestas a la crisis material y espiritual de nuestra Patria, nos proponemos plantear algunos puntos de acuerdos que puedan servir como premisa para ampliar el campo político. 

Lejos de significar premisas cerradas, presentamos una humilde propuesta, abierta, que sirva como base para encontrarnos y discutir acciones que puedan llevar a la Argentina al destino que merecemos: un modelo político que ponga la felicidad del pueblo en el centro, garantizando la realización individual y colectiva del conjunto de la sociedad. 

«Hoy, reconstruir significa reconocer que, en la pluralidad de voces y visiones que a veces recuerda la dispersión de las lenguas, existe, sin embargo, una posibilidad luminosa: la de edificar juntos, transformando la diversidad en un recurso y haciendo de la escucha y del diálogo el terreno común en el cual hacer crecer la justicia y la fraternidad»  

POLÍTICA INTERNACIONAL 

  1. En la transición mundial actual, donde cada vez se asientan más las bases de un nuevo orden mundial multipolar, la Tercera Posición se encuentra más vigente que nunca como única posibilidad para una política exterior soberana que garantice una Argentina grande y justa. 

2. Garantizar un Estado de escala continental a través de la integración de los distintos países de la región. En abierta tensión con la política balcanizadora del Imperio Británico en nuestro continente, Argentina siempre fue impulsora de la unidad continental. 

San Martín y Belgrano en los albores de las independencias; Felipe Varela, a través de la Unión Americana de fines del siglo XIX; Luis María Drago, creador de la Doctrina Drago en 1902; y Juan Domingo Perón, quien rechazó el ingreso de Argentina a la OEA y propuesto los “Estados Unidos de América del Sur» y la creación del ABC; son ejemplos de nuestra bagaje histórica. 

3. Plantear una inserción inteligente al mundo, construyendo alianzas estratégicas entre los gobiernos y los pueblos a través del encuentro de intereses comunes y permanentes. Nosotros debemos integrarnos al mundo y no el mundo incorporarnos a nosotros. La política internacional argentina no puede rebajarse solo a buscar las migajas de la división internacional del trabajo que nos imponen las potencias.

4. Identificamos en el BRICS+, por un lado, el intento de una arquitectura multipolar de relaciones interestatales desde el Sur Global al cual la Argentina debe integrarse lo más pronto posible; y, por el otro, existen grandes oportunidades históricas para asentar definitivamente, en un acuerdo político más amplio que el MERCOSUR, una estructura político- económica y de defensa con Chile, Brasil, Uruguay y demás naciones vecinas con las que compartimos intereses en la Cuenca del Plata, el Atlántico Sur y la proyección antártica. 

5. Repensar el Servicio Exterior de la Nación, con el objetivo de construir una diplomacia al servicio del interés nacional y que pueda representar fielmente la posición argentina ante organismos internacionales y/o terceros Estados ante la creciente demanda mundial de nuestros recursos. 

EL ROL DE LA POLÍTICA Y DEL PERONISMO 

  1. El Estado debe ser un motor de la democracia social y participativa y de la Comunidad Organizada. Las naciones no las liberan los funcionarios brillantes, sino los pueblos conscientes y organizados. 

2. Las organizaciones libres del pueblo son la base de la Comunidad Organizada. Su fortalecimiento combate la «insectificación» del ser humano que ya advertía nuestro Movimiento a mediados del Siglo XX y que se ha visto profundizada en la Posmodernidad. El Estado no debe entrometerse en sus funciones sino ser un agente subsidiario para su sostenimiento. 

3. El sujeto político no es el funcionario de Estado ni su beneficiario el trabajador-consumidor. El sujeto de nuestra política es el trabajador, y el fin el ser humano, que «debe ser dignificado y puesto en camino de obtener su bienestar, debe ser calificado y reconocido en sus esencias». 

4. En este sentido, entendemos al trabajo en su concepción amplia y no reduciéndolo solo al trabajo como generador de ganancia. Es trabajo todo aquel que sirve para reproducir la vida y transformar la realidad circundante, como el trabajo comunitario, las tareas de cuidado, la protección del ambiente, el cuidado de la salud colectiva, etc. 

5. «Ninguna mano, por sí sola, basta para sostener el peso de los desafíos que atraviesa el mundo; y ninguna es tán débil como para no poder ofrecer su contribución». Por esto, no reconocemos sujetos activos y sujetos pasivos en la política, sino que es propio de la dignidad humana corresponderle una obligación a cada derecho. 

6. Identificar cuales son las modalidades de la Guerra Mundial Híbrida que se despliegan hacia el interior de nuestro territorio con el objetivo de combatirlas. Los programas de ajuste, la represión, la Guerra Cognitiva o el intento de disciplinamiento del Movimiento Nacional a través de la «guerra judicial» son formas variadas en los que esta guerra mundial en cuotas se expresa en nuestra Patria y debemos combatirlas. La ilegal persecución judicial contra dirigentes del campo nacional intenta ser una herramienta de disciplinamiento y división del Movimiento. 

FEDERALISMO 

  1. No puede existir proyecto nacional sin federalismo real. Entendemos por federalismo el integrar todas las potencialidades y problemáticas nacionales en un mismo proyecto nacional. El federalismo no implica en modo alguno la eliminación del Estado Nacional o de un Estado Central. No plantea una fragmentación. Por el contrario, plantea es establecer bases para un desarrollo equitativo en el territorio. 

2. La acción de gobierno debe contemplar la diversidad de idiosincracia, clima y geografía de cada lugar habida cuenta de que la Argentina es el octavo país de mayor extensión territorial del mundo. 

3. Tanto la imposición del centralismo porteño en el proceso de toma de decisiones como las medidas balcanizadoras que han funcionado de falsos alicientes -como la provincialización de los recursos naturales-, atentan contra cualquier posibilidad de discutir seriamente un proyecto Nacional y Federal. Continuar sin resolver la cuestión distributiva entre las provincias (postergada para siempre bajo la norma de aplicación imposible de la Reforma Constitucional de 1994) hará emerger con más fuerza planteos tributarios locales y eventual fragmentación del territorio. 

SEGUNDA PARTE 

ACCIÓN DE GOBIERNO 

SOBERANÍA TERRITORIAL 

  1. Es necesario decir, en primer lugar, que la Argentina es víctima de una ocupación ilegal y colonial por parte del Reino Unido. El ejercicio de la soberanía nacional, en sentido amplio, será imposible de llevar adelante si persiste la ocupación del 25% de nuestro territorio bicontinental. 

2. No puede existir un gobierno libre y soberano cuando la soberanía -y, por lo tanto, la existencia del Estado- se ve ofuscada y constantemente amenazada en su centro geopolítico Un gobierno realmente nacionalista y popular debe pensar el conjunto de sus políticas en esa clave. 

3. Esto no solo vale para la ocupación británica en las Malvinas e Islas del Atlántico Sur: los enclaves «privados» en manos de actores extranjeros en posiciones geopolíticas claves de nuestra Patria, como el Río Paraná, Tolhuin o el Lago Escondido, por solo nombrar tres ejemplos, deben ser desarticulados como primera acción de gobierno.

ECONOMÍA 

  1. El Estado debe jugar un papel absolutamente preponderante en cuanto al control de los resortes estratégicos y totalmente subsidiario en el desarrollo de la libre empresa. Esto ya se encuentra establecido en la Constitución Nacional de 1949: «toda actividad económica se organizará conforme a la libre iniciativa privada, siempre que no tenga por fin ostensible o encubierto dominar los mercados nacionales, eliminar la competencia o aumentar usurariamente los beneficios». 

2. Son resortes estratégicos aquellos necesarios para el desarrollo de una Nación y que no pueden regirse bajo la lógica de la ganancia privada. Solo por dar unos ejemplos, son estratégicos los minerales, las finanzas, los hidrocarburos, el acero, el comercio exterior, el aluminio, las comunicaciones, los servicios públicos, la logística y la vivienda, entre otros. 

PRODUCCIÓN 

  1. Lejos de lo que plantean los discursos liberales, es justamente esta forma de pensar la economía la que ha garantizado siempre en la Argentina la verdadera libre iniciativa privada, en una economía estable y justa, lejos de los intereses usureros de los monopolios privados. El Estado no debe intervenir en todo ni entrar en contradicción antagónica con el mercado. Debe estar en lo menos, aunque lo más importante: los resortes estratégicos de la economía y donde el mercado no llega ni resuelve por si solo.

2. Los trabajadores argentinos, verdaderos generadores de la riqueza nacional, somos quienes debemos discutir qué hacer con nuestro destino común. Debe garantizarse una participación activa de todos los trabajadores (formales, informales y desocupados) en la discusión del modelo de país. 

3. Para eso, es necesario, fomentar la construcción de nuevas herramientas que permitan una representación real del conjunto de los trabajadores tanto en la discusión política como en la representación institucional. 

4. La producción es un pilar fundamental del modelo de desarrollo nacional. Debe concebirse, por lo tanto, con una visión de conjunto que promueva el verdadero federalismo, pensando en el crecimiento de PyMes y economías regionales para el desarrollo de un entramado productivo con enfoque en el fortalecimiento de una economía verdaderamente nacional. Al mismo tiempo, es necesario articular dicho plan con la necesidad de atender la redistribución de los ingresos, el desendeudamiento y la inversión en los sectores estratégicos para el desarrollo del proyecto nacional. 

RECURSOS NATURALES 

  1. Ya la avanzada Constitución Nacional de 1949, derogada de facto y desconocida por los constituyentes justicialistas de 1994, proponía en su artículo 40 una fórmula que sigue teniendo vigencia: Los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón y de gas, y las demás fuentes naturales de energía, con excepción de los vegetales, son propiedad imprescriptibles e inalienables de la Nación, con la correspondiente participación en su producto que se convendrá con las provincias.

LOGÍSTICA

  1. La logística es una herramienta central de soberanía, integración territorial y desarrollo económico. Pensar un modelo nacional en términos logísticos, implica contar con un sistema de transporte multimodal en manos del Estado, que articule de manera eficiente las vías fluviales, ferroviarias, rutas y puertos, reduciendo costos y fortaleciendo la producción nacional. 

2. La recuperación de la Vía Troncal Navegable, mal llamada Hidrovía, como eje estratégico del comercio interior y exterior resulta fundamental para asegurar el control de la principal arteria económica del país, ya que por allí transita un gran porcentaje de la proteína vegetal que consume el mundo). Al igual que ocurre con el Misisipi en EEUU o el Yangtze en China, el Estado debe controlar la principal vía de comercio, tratándose de un asunto de seguridad nacional. 

3. Lo mismo ocurre con la construcción del Canal de Magdalena, fundamental para garantizar una salida directa al Océano Atlántico, impedida desde hace dos siglos por la separación de la Banda Oriental del Uruguay fomentada por el Imperio Británico. Impera recuperar la conexión de la Argentina fluvial con la Argentina Marítima, otorgándole al agua y en definitiva al Mar Argentino y al Atlántico Sur el lugar primordial que les corresponde. 

4. En este sentido, fomentar el pensamiento nacional situado desde y para una Nación marítima. Recuperar la Marina Mercante, los astilleros, la pesca nacional, la Dirección Nacional de Vías Navegables, los puertos privados, entre otras aristas. No hay forma de tener un comercio exterior argentino con todo esto en manos privadas-extranjeras. 

5. Del mismo modo, la reconstrucción y expansión de la red ferroviaria permitiría conectar regiones productivas e integrar provincias alejadas a los grandes centros de consumo y exportación, a través del abaratamiento de costos y la desconcentración del transporte de cargas dependiente del camión que hoy significa un 95% de nuestra logística interna. Una logística moderna, planificada y orientada al interés nacional no solo incrementa la eficiencia económica, sino que también fortalece la presencia efectiva del Estado sobre el territorio y amplía los márgenes de autonomía estratégica de la Nación. 

DEFENSA 

  1. La defensa nacional debe recuperar su carácter estratégico como garantía de soberanía, integridad territorial y proyección de poder en un escenario internacional cada vez más complejo. En 1983, la Argentina destinaba el 3,81 % de su PBI a esta área; hoy, 43 años después, estamos en un piso histórico: 0,5%. Esta no es una mera reducción presupuestaria, sino una política de Estado sostenida durante cuatro décadas de desinversión sistemática en defensa, que debemos romper de manera frontal y urgente. 

2. Resulta un despropósito que el octavo país más grande del mundo, poseedor de activos geopolíticos de enorme valor -Atlántico Sur, proyección hacia la Antártida y vastos recursos naturales-, destine una fracción ínfima de su riqueza a protegerse. Por eso proponemos cuadruplicar el porcentaje actual hasta el 2% del PBI como primer paso inmediato en un lapso no mayor a 5 años, entendiendo que se trata de una inversión y no de un gasto. 

3. La cuestión Malvinas sigue siendo una causa permanente de la Nación, pero debe ser abordada desde una Defensa revisionista. Esto implica dejar atrás el enfoque meramente diplomático y contemplativo, para orientar todos los medios materiales, la infraestructura, los recursos humanos, la inteligencia, la logística, el adiestramiento, la doctrina y la organización de las Fuerzas Armadas en función de la principal amenaza a nuestra seguridad: la presencia militar británica en las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur. No se trata de revanchismo, sino de una lectura realista del poder: sin capacidad de disuasión, no hay negociación posible. 

4. En este marco revisionista, resulta indispensable impulsar un programa sostenido de reequipamiento y modernización de las Fuerzas Armadas, priorizando la recuperación de capacidades operativas, logísticas y tecnológicas. Eso incluye, necesariamente: 

Recuperar las capacidades submarinas y los medios aeronavales, fortaleciendo la flota de mar en general. 

Fortalecer la presencia militar y científica en el Atlántico Sur mediante el desarrollo de capacidades de defensa de costas, antiacceso, denegación de área (A2/AD) y control del mar. 

Recuperar el FONDEF (Fondo Nacional de la Defensa) como herramienta de financiamiento específico y no negociable.

5. Al mismo tiempo, la industria de la defensa debe convertirse en un motor de desarrollo científico e industrial. Para eso, proponemos la recuperación de las empresas estratégicas para la Defensa Nacional: FADEA, Tandanor, Fabricaciones Militares, IMPSA, Astilleros Río Santiago, INVAP y Arsat. No como museos empresariales, sino como núcleos dinámicos de producción nacional de sistemas, vehículos, radares, buques, aeronaves y tecnologías de uso dual. Allí están como estandartes el Pulqui II, el Pucará, el TAM, el FAL y tantos otros implementos bélicos fabricados en el país. 

6. Asimismo, es necesario dar una discusión seria sobre el subrégimen de promoción industrial de Tierra del Fuego AiAS, teniendo como marco teórico los intereses geopolíticos nacionales -no la mera rentabilidad contable—. Una base logística y productiva en el extremo sur es tan estratégica como un destructor. 

7. Finalmente, una defensa revisionista exige capacitar a las Fuerzas Armadas en asuntos de geopolítica situada: no doctrinas importadas ni manuales genéricos, sino análisis concreto de nuestros propios intereses en el Atlántico Sur, la Antártida y el conflicto de poder global. 

EDUCACIÓN, CIENCIA Y TECNOLOGÍA, CULTURA Y COMUNICACIÓN

  1. La educación, la cultura y la comunicación deben ser lugares de reproducción del ser nacional. La única base posible para edificar la Argentina que soñamos es formar argentinos y argentinas en el reconocimiento y la correcta valoración de nuestra historia y nuestras tradiciones 

2. La diversidad argentina, lejos de ser un problema, es una virtud. Para que nos fortalezca, la cultura nacional debe funcionar como un lugar de encuentro común. Debemos combatir las posturas liberales que tienden a la fragmentación social, y construir un verdadero pueblo que defienda sus intereses tanto desde la práctica como desde la consciencia. 

3. La educación es un asunto estratégico. El Estado debe construir una educación en el marco de las necesidades nacionales, lo que exige una intervención inmediata en todos los niveles del sistema educativo -que, desde hace décadas, ha sido cooptado directa e indirectamente por potencias extranjeras-, para reelaborar sus planes de estudio. 

4. Al mismo tiempo, bregamos por un control absoluto del financiamiento externo por parte de las Fundaciones, limitando fuertemente el diseño de políticas públicas estatales y la integración a la gestión de gobierno por parte de cuadros burocráticos que se encuentran financiados por enemigos de la Nación Argentina.

5. En los marcos de la Guerra Mundial Híbrida en la que nos encontramos, una de las armas fundamentales de nuestros adversarios es la guerra cognitiva a través de plataformas digitales. En pos del cuidado de la producción de subjetividad, es necesario un control y regulación de las plataformas digitales para evitar la fragmentación social y la vulnerabilidad del conjunto del pueblo argentino. 

6. Pensar la producción de Ciencia y Tecnología como parte de un modelo estratégico de desarrollo ordenado con el proyecto nacional. Debemos pensar, desde la lógica local, el enclave de desarrollo tecnológico-productivo para el desarrollo económico social de las provincias en general y el desarrollo territorial en particular con foco en el ser humano.  

AMBIENTE Y DESARROLLO 
1. Los recursos naturales son una componente esencial del patrimonio nacional. Los sistemas hídricos, los suelos, las fuentes de energía y la biodiversidad, constituyen la base material, indispensable en el proceso de evolución productiva del país. Su valor excede su dimensión económica, por tanto, el aprovechamiento los mismos debe orientarse al desarrollo integral de la República y al fortalecimiento de la soberanía nacional 

2. Dado que la cultura de cada comunidad se estructura en su relación directa con el entorno, se debe asumir la responsabilidad de proteger este vínculo como un componente inseparable del desarrollo. La afectación territorial debida a proyectos de gran impacto debe entenderse como una inversión de la riqueza ecosistémica para el futuro del país. Esto exige una distribución justa y proporcional de sus beneficios y cargas ambientales. 

CONCLUSIÓN 

Insistimos, esto es una base, abierta, programática, a discutir, criticar constructivamente y complementar con aportes de patriotas (en lo que respecta a salud, educación, justicia, ambiente, cultura, comunicaciones, entre otras importantes áreas) a lo largo y ancho del país. Una embrionaria y humilde respuesta a nuestro tiempo, sobre el cuál estamos decididos a ser protagonistas. Hacemos un llamado a las y los argentinos a tomar en sus propias manos el destino de nuestra gloriosa Nación. A organizarse bajo la bandera del Movimiento Nacional por el que bregamos. Existiremos mientras demos pelea. Desde nuestra tradición histórica de lucha y como mandato generacional: vamos por una nueva independencia.

Rosario, Santa Fe

20 de junio de 2026

Nadie se salva solo (nueva temporada)

Rodrigo Rodríguez Tornquist *

En 1995, una ola de calor devastó la ciudad de Chicago y provocó la muerte de 739 personas. Años más tarde, el sociólogo Eric Klinenberg reconstruyó aquel episodio en su libro “Ola de calor: Autopsia social de un desastre”. Estudió las causas por las que hubo mayores decesos en algunas zonas que otras, con similares condiciones socioeconómicas. Su conclusión fue incómoda ya que demostró que las víctimas no murieron únicamente por las altas temperaturas, sino por una combinación de vulnerabilidad social, aislamiento y fallas institucionales.

El calor fue el detonante. Pero el desastre fue político y social.

Tres décadas después, esa lectura conserva vigencia frente al cambio climático. Klinenberg identificó que las zonas con menores decesos fueron las que tenían mejor calidad de “infraestructura social”. No se trata solo de hospitales, redes eléctricas o sistemas de alerta temprana, sino de algo más intangible y decisivo, como los espacios públicos vivos, las redes comunitarias sólidas, los vínculos de cuidado y los Estados responsables, capaces de identificar y proteger a quienes están más expuestos.

En un mundo donde las olas de calor, las inundaciones y otros eventos extremos serán cada vez más frecuentes e intensos, el principal factor de riesgo no es solo climático. Es también la soledad, la desigualdad, la debilidad estatal y la fragilidad de los lazos sociales. Allí donde esos vínculos se debilitan, el clima se vuelve más letal.

Europa lo está comprobando en tiempo real. Las olas de calor de este año ya dejaron un saldo preliminar de alrededor de 1.800 muertes, incluso antes del inicio pleno del verano. Y los pronósticos advierten la posibilidad de nuevos eventos aún más severos en las próximas semanas. Quedó claro que el continente no está preparado para enfrentar fenómenos de esta magnitud.

La adaptación al cambio climático dejó de ser una agenda de largo plazo para convertirse en un imperativo inmediato. Y empieza a emerger, además, la cada vez más potente idea de que la regeneración de la naturaleza no solo es deseable, sino una de las estrategias más efectivas y de mayor retorno para reducir riesgos. En este escenario, la cooperación entre países, ciudades y sectores se vuelve la herramienta más decisiva para proteger vidas.

En América Latina, y particularmente en la Argentina, el panorama no es más alentador. Distintas agencias meteorológicas internacionales advierten que el fenómeno de El Niño iniciado en 2026 podría alcanzar una intensidad excepcional, comparable únicamente con el episodio de 1877-1878, uno de los más extremos de la historia registrada. Aquel evento dejó impactos devastadores a escala global. Hoy, el riesgo es similar en magnitud, pero amplificado por un planeta más caliente y urbanizado.

Se anticipan olas de calor prolongadas, tormentas intensas y períodos de sequía que pondrán bajo presión a ciudades, sistemas productivos e infraestructuras críticas. Pero, nuevamente, la clave no está solo en la fuerza del fenómeno, sino en el grado de preparación social e institucional para enfrentarlo.

La evidencia es contundente con respecto a que ningún actor (ni el Estado, ni el sector privado, ni la ciencia, ni las comunidades) puede responder en soledad a desafíos de esta escala. La resiliencia no es un atributo individual, sino una construcción colectiva. Donde existe coordinación, confianza y organización, las pérdidas humanas y económicas se reducen de manera significativa.

En última instancia, la diferencia entre un evento extremo y una tragedia depende de cómo estamos organizados como sociedad y las capacidades del Estado de responder.

El Papa Francisco lo expresó con claridad en Laudato Si’: “Hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo”.

Tal vez esa sea la verdadera lección de este tiempo. En un planeta más inestable, más caliente y más incierto, la única estrategia verdaderamente realista es la organización colectiva.

En otras palabras, una vez más, conviene recordar que nadie se salva solo.

* Exsecretario de Cambio Climático, Desarrollo Sostenible e Innovación. Docente Unsam.

Enlace: https://www.perfil.com/noticias/columnistas/nadie-se-salva-solo-nueva-temporada-por-rodrigo-rodriguez-tornquist.phtml

¿El peronismo va a seguir con el relato histórico de la Izquierda Diario?

Por Aldo Duzdevich*

A priori la respuesta sería claramente no. Pero, hay quienes opinan lo contrario sin explicitarlo, y hasta hoy son mayoría.

 Lo que hoy identificamos genéricamente como peronismo está integrado mayoritariamente por adherentes y militantes que se auto perciben kirchneristas o cristinistas, y un porcentaje menor, que se define como peronistas referenciados en Perón y su doctrina, generalmente gente de más de 60 años . Y si, hay un fenómeno nuevo de jóvenes sub-30 que también buscan referenciarse en el peronismo originario.

El kirchnerismo- cristinismo en los niveles intelectuales y militantes se nutrió de la militancia setentista que se había  alejado en la etapa menemista. Allí confluyeron ex militantes o simpatizantes montoneros, del PRT-ERP, del PC y otras corrientes vinculadas a la izquierda y a la militancia en los organismos de DDHH.

 Naturalmente estas militancias trajeron consigo su bagaje histórico político e ideológico. Y sin hacer una declaración explícita fueron conformando un relato histórico e ideológico con raíces en su pasado militante, e incorporando nuevas corrientes de pensamiento como las de Laclau y Chantal Mouffe.

 Lo que se inició como la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia terminó derivando, en amplios sectores, en una reivindicación cada vez menos crítica de las organizaciones armadas de los setenta.

 Una buena síntesis de estas ideas fuerza es el documento leído en el acto de conmemoración de los 50 años del golpe. Documento que contó con el aval de las actuales autoridades del Partido Justicialista que fue parte de los convocantes al acto.

Documento leído el 24 de marzo del 2026

 Algunos de sus párrafos dicen :  “Reivindicamos todas sus luchas que formaron parte de la militancia como herramienta de transformación de la realidad en organizaciones del Peronismo Revolucionario, como Montoneros, la FAP, o el movimiento de Sacerdotes por el Tercer Mundo; la tradición guevarista del PRT-ERP; la trotskista como la del Partido Socialista de los Trabajadores (PST) o las tradiciones anarquistas, socialistas y comunistas: Partido Comunista, Vanguardia Comunista y Partido Comunista Revolucionario, por nombrar sólo a algunas de las más de cientos de organizaciones y espacios de participación política, sindical, estudiantil y social, luchando por una sociedad sin opresión ni explotación. Venimos de esas tradiciones y nos sirven como experiencias para fortalecer y recrear la lucha popular contra el gobierno fascista de Milei y Villarruel.”

 “La dictadura genocida tuvo como antesala el gobierno de Isabel Perón, con López Rega y la Triple A, la CNU y demás bandas fascistas; el ensayo de genocidio del Operativo Independencia, mientras avanzaba el Plan Cóndor en los países de la región.”

“Incluso en la guerra de Malvinas los militares cometieron delitos de lesa humanidad contra los conscriptos que sí enfrentaron al enemigo inglés apoyado por EEUU.”

“A 50 años del golpe, reclamamos la urgente apertura y entrega de todos los archivos de todas las áreas del Estado desde 1974 a 1983 para avanzar con las investigaciones de los responsables de estos crímenes.”

“¡Libertad a Milagro Sala, Facundo Jones Huala, Milton Tolomeo, Daniel Vera y a todas las presas y los presos políticos, exigimos el cierre de todas las causas.”

“La prisión y proscripción de Cristina Fernández de Kirchner, ex presidenta de la Nación, en un proceso denunciado por absolutas irregularidades, durante el cual se atentó contra su vida, merece nuestra preocupación y repudio. ¡Libertad a Cristina Fernández!”

¿Cual es la opinión del peronismo- kirchnerismo-cristinismo ?

Parto de la base que todas las opiniones son respetables, y no tengo interés en debatir con la Izquierda Diario y demás redactores del texto, porque sé y entiendo, que hace muchos años sostienen lo mismo.

Si me interesa debatir con los dirigentes del espacio peronismo-kirchnerismo-cristinismo en el cual participo, sobre si esta visión de la historia seguirá siendo la misma o no.

Arranquemos por describir que, ERP  y Montoneros coincidieron en la búsqueda de la toma del poder por  la violencia,  para imponer un socialismo a la cubana. Que su periodo de mayor actividad guerrillera fue justamente en el gobierno constitucional peronista del 25 de mayo de 1973 al 24 de marzo de 1976.

Quienes nos definimos peronistas deberíamos responder, algunas preguntas:

¿Compartimos la decisión del PRT-ERP y Montoneros de enfrentar militarmente al gobierno constitucional peronista? . ¿Consideramos legítimo el asesinato de José Ignacio Rucci? ¿Aceptamos la interpretación de que Perón fue creador o protector de la Triple A? ¿Creemos que el gobierno de Isabel Perón fue simplemente la antesala de la dictadura? ¿Coincidimos con la tesis de que el terrorismo de Estado comenzó en 1973 con Perón en vida?

Deberíamos decir si aceptamos que “el peronismo no tiene ideología” y que hay que llenarlo de contenido socialista o post marxista.

Obviamente no estoy de acuerdo con ninguno de esos conceptos, y me gustaría poder hablarlo con quienes se auto-perciben dirigentes de nuestro espacio, sobre los graves errores históricos que ese relato ha establecido.

Las limitaciones del relato vigente

Más allá de las diferencias interpretativas, el problema político de este relato es que dificulta la construcción de una mayoría nacional.

En primer lugar este relato parte de la base de considerar a Perón como un líder populista que no solo puso freno a la “ansiada revolución socialista” sino que además termino sus días abrazado a la “derecha fascista”. Por lo tanto cuando desde la derecha libertaria se nos acuse de lo mismo habrá que aceptarlo y mudar del nombre peronista, hacia otro nombre que nos desvincule del apellido Perón.

El relato es básicamente anti-militar porque sigue considerando a las Fuerzas Armadas actuales como herederas de las del proceso, y además reniega su gesta nacional de la segunda mitad del siglo XX, la guerra de Malvinas.

El relato es anti-empresa, porque su ideología de base es el socialismo cubano, y además la guerrilla a partir del 75 se dedicó a ejecutar directivos de esas mismas empresas, que hoy están produciendo en Argentina.

El relato es anti-sindical porque heredó los mismos conceptos de calificar como “enemigos de la revolución” a las dirigencias sindicales.

El relato es anti-Iglesia Católica porque se califica al proceso como cívico-militar-eclesial agitando un discurso acusatorio, que incluso llego a cuestionar la actuación de Jorge Bergoglio durante la dictadura.  

El relato es anti-unidad nacional porque descarta a todos los sectores políticos y sociales que no se alineen con su discurso. Quedan afuera, peronistas originarios, dirigentes políticos de centro, clases medias del interior, comerciantes, chacareros, empresarios, sindicalistas, religiosos, miembros de las fuerzas de seguridad, militares, etc etc .

El relato es limitado en materia de relaciones internacionales hace eje en vínculos ideológicos, en lugar de priorizar los intereses nacionales como fue la política de tercera posición.

¿Con la Bregman o con un frente más amplio?

Si la idea es ir en un frente con la Bregman del FIT, aclaro que no habría que tocarle ni una coma al relato. Es lo que FIT y demás sectores de izquierda pregonan desde hace años y que muchos nuestros han copiado sin querer o queriendo.

Pero, si aspiramos a mantener vivo al peronismo, recuperando nuestras viejas banderas de independencia económica, soberanía política y justicia social, actualizadas en el Modelo Argentino para un Proyecto Nacional de Perón y el las encíclicas de nuestro Papa Francisco, es necesario revisar ese relato histórico que se ha convertido en hegemónico en sectores del ambiente académico, periodístico y militante de nuestro espacio.

¿Puede el peronismo asumir como propia una interpretación histórica que cuestiona a Perón, a los sindicatos, al empresariado, a la Iglesia, a las Fuerzas Armadas y a buena parte de su propia tradición?»

Esta discusión debería interesar especialmente a quienes aspiran a conducir el peronismo en los próximos años: Axel Kicillof, Máximo Kirchner, Sergio Massa, Sergio Uñac, Juan Grabois y otros dirigentes de relevancia nacional. Si queremos seguir llamándonos peronistas, hay que revisar ese relato que destruye a Perón y su doctrina.

Si creen que podemos ser como el mileismo o el macrismo, un movimiento sin historia, sin un pasado que nos condicione, también pueden intentarlo, pero se están equivocando.

Para los jóvenes que si les interesa mantener vivo el peronismo

La discusión sobre la historia no es una cuestión académica. Toda identidad política se construye sobre una interpretación de su pasado.

Dice el gran historiador inglés Peter Burke : “Los historiadores traducen el pasado y lo traen a su propio tiempo. Su trabajo es hacer inteligible el pasado a sus contemporáneos. Por eso mismo, en cada generación hay que escribir la Historia, no sólo porque surgen nuevos descubrimientos, sino porque los lectores son diferentes, con distintos supuestos, y necesitan que se les expliquen las cosas sobre el pasado de otra manera, bajo otros parámetros. La Historia es emocionante porque implica intentar imaginarse a uno mismo en otra época, en otra cultura, para luego volver y explicar cómo eran las cosas antes y por qué la gente asumía como natural algo que para una generación posterior supone precisamente todo lo contrario.”

Nuestro Papa Francisco dijo:“Me atrevo a sugerir lo siguiente: en un joven, una utopía crece bien si está acompañada de memoria y de discernimiento.  La utopía mira al futuro, la memoria mira al pasado, y el presente se discierne. El joven tiene que recibir la memoria y plantar, arraigar su utopía en esa memoria. Discernir en el presente su utopía, los signos de los tiempos, y ahí sí la utopía va adelante pero muy arraigada en la memoria, en la historia que ha recibido.”

 “Muchas veces han oído decir que ustedes son el futuro, en este caso el futuro de la Patria, el futuro está en las manos de ustedes, es verdad, porque nosotros nos quedamos, y ustedes siguen; pero cuidado, un futuro sólido, un futuro fecundo, un futuro que tenga raíces, algunos sueñan con un futuro utópico…”no, la historia ya pasó, no, lo de antes…no, ahora empieza…”, ahora no empieza nada, ¡te la vendieron! Bernárdez, nuestro poeta, termina un verso diciendo: “lo que el árbol tiene de florido viene de lo que tiene de soterrado”, volvé a las raíces, y armá tu futuro desde las raíces, de donde te viene la savia, no renegués de la historia de tu Patria, no renegués la historia de tu familia, no niegues a tus abuelos, buscá las raíces, busca la historia, y desde allí, construí el futuro.”

*Aldo Duzdevich es autor de “Salvados por Francisco” y “La Lealtad-Los montoneros que se quedaron con Perón”

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