MEJOR HABLAR DE CIERTAS COSAS

 Omar Auton

“Los Sindicatos sólo quieren preservar sus Cajas”

   Cada vez que un gobierno oligárquico alcanza el poder en la Argentina, se lanza a “Modernizar las Relaciones laborales”, “Liberar las fuerzas del mercado” etc, en todos esos intentos el objetivo central es destruir las estructuras sindicales, el primero que sinceró ese sueño húmedo fue el Almirante Rial, en 1955, cuando les explicó a los dirigentes sindicales que “Esta revolución se hizo para que el hijo del barrendero también sea barrendero”, claro, hasta 1976 era impensable que las “ideas” del liberalismo o neoliberalismo pudieran llegar al gobierno por el voto del pueblo, por ende recurrían a las FF.AA para que, golpe destituyente por medio, les entregara la política económica, así fue con José María Guido (1962-1963) que designó a Federico Pinedo, Álvaro Alsogaray y José Alfredo Martínez de Hoz, Onganía con Adalbert Krieger Vasena y Videla con José Alfredo Martínez de Hoz, más allá que algunos gobiernos democráticos hayan incurrido en esos “deslices”, así Frondizi con Alsogaray ( 1959-1961) y Roberto Aleman (1961-1962) y María Estela Martínez de Perón con Celestino Rodrigo y muy especialmente Ricardo Mansueto Zinn.

   Lo cierto es que estos economistas mostraron gran habilidad por ir ocupando espacios en los gobiernos democráticos y llegaron a determinar su rumbo con Menem, De la Rúa, Macri y hoy con nuestro presidente Golem.

   Pero volviendo al tema de “Las Cajas” cada vez que se inicia una ofensiva contra el movimiento sindical y los derechos laborales, los empresarios hablan de “Bajar el costo laboral”, los políticos de adaptarnos a “Los cambios profundos que se dan en todo el mundo respecto de la organización del Trabajo”, los sindicatos se lanzan a enfrentar esas políticas y los medios de comunicación desde la “derecha” (Clarín, La Nación, TN, América TV, La Nación +, etc) atacan al movimiento sindical acusándolo de no representar a nadie, ser dirigentes millonarios, que no entienden los cambios en el mundo y solo defienden sus privilegios y “Sus cajas” y desde la “izquierda”, afirmando que no representan a nadie, son burócratas, traidores y…solo defienden sus privilegios y “Sus Cajas”.

   Esas mentadas “CAJAS” son los aportes sindicales y sus obras sociales, vayamos por parte:

1)El aporte sindical, es la contribución que hacen los trabajadores afiliados a una organización sindical, de un porcentaje de su salario para que cumplan la función para la que han sido creados, impulsar y defender condiciones dignas de trabajo (salario, jornada laboral, descansos vacaciones, ascensos, estabilidad laboral) y en los modelos más modernos como herramienta para participar en el diseño mismo de los sistemas de trabajo, o sea para que respondan a sus intereses y necesidades, lo mismo hace quién se afilia a un club, una biblioteca, una mutual o una asociación ornitológica

   Asumimos que al tratarse de un porcentaje del salario, esa “Caja” es más poderosa cuando más altos son los salarios y su valor decae cuando decae el poder adquisitivo, por ejemplo teniendo en cuenta que el aporte normal es de un 2 o 3% del salario, un trabajador que gane 1.000.000 de pesos aporta entre 20.000 y 30.000$ por mes, un gremio importante de nivel nacional con, digamos 150.000 afiliados, recaudaría entre 3000 y 4000 millones de pesos por mes, con eso abonaría sus sedes sindicales, los salarios de sus trabajadores, los subsidios por nacimiento, matrimonio, fallecimiento, jubilación, planes de vacaciones o directamente hoteles sindicales, kits escolares para los hijos de todos los afiliado/as, fiestas y regalos en el día del niño, colonias infantiles, campings, programas de capacitación y formación laboral, y en muchos casos subsidios para la adquisición de medicamentos, en las 24 provincias de la Argentina, y en las principales ciudades de ellas, no parece que sea una caja muy atractiva o un medio de “enriquecimiento de los dirigentes”. Además, desde hace tiempo se ven obligados a subsidiar a las Obras Sociales para que no vayan a la quiebra.

   No olvidemos que antes del genocidio perpetrado a partir del 24 de marzo de 1976 cuando hablamos de un “Gremio Grande” como eran al Smata o la UOM hablábamos de 250 mil y hasta 500 mil afiliados, que hasta esa fecha infausta, los trabajadores, a partir de sus salarios participaban en un 50% de las ganancias. En los últimos 25 años los sindicatos han visto reducirse la cantidad de afiliados y lo que es peor la cantidad de trabajadores registrados, y digo peor porque no se puede afiliar a lo que no existe.

   Desde 1976 podemos hablar de cuatro momentos de caída de la actividad industrial, de primarización de la economía, de aparición de la informalidad laboral, uno comienza en 1976 y continúa hasta la crisis del 2001, hay un rebote fuerte a partir del 2002 con las reformas de Remes Lenicov y la altísima cotización de los commodities que continúa y fortalece Néstor Kirchner, sin embargo estamos hablando básicamente de actividades que eran preexistentes, que habían cerrado sus puertas, especialmente durante el menemismo y reabrían y/o ampliaban sus plantas ante la caída de las importaciones y la recuperación del mercado interno, esto decae en intensidad a partir del 2008 y se detiene a partir de 2011.

    Entre 2016 y 2025 hay poco que festejar, el macrismo fué un desastre, a Alberto Fernández le tocó el parate de la pandemia y una sequía brutal en 2023 sumado a sus propios horrores políticos y el sabotaje del sector “Cristinista” a partir del 2022, luego con el Golem la noche se hizo más cerrada aún.

   Todo esto debilitó el poder de representación sindical, caída de la creación de empleo, caída del poder adquisitivo del salario (en la mayor parte de estos años la pelea fué por empatar o perder por poco frente a la inflación), crecimiento de la economía informal, que comprende tanto al trabajo dependiente “en negro”, total o parcialmente, como al trabajador “por cuenta propia”, incorporación de tecnologías que reducen la necesidad de trabajadores.

   En esta situación los derechos colectivos, negociación colectiva por actividad, exclusividad del sindicato con personería para la negociación, obligación para el empleador de retener la cuota sindical y depositarla al gremio, exclusividad en la representación de los derechos colectivos (Huelga), son la estructura que sostiene el modelo sindical.

   No casualmente Bolsonaro para destruir la resistencia de las centrales sindicales eliminó la obligación patronal de retención y depósito de la cuota sindical, eso obliga a que cada trabajador tenga que ir todos los meses a pagar la misma al sindicato con lo que se anarquizaría el saber quién pagó o no ese mes porque se olvidó o no pudo y dejó de hacerlo, o a través del débito automático de una tarjeta o un banco lo que implica un costo mayor, por el servicio que no es gratuito.

   Lo mismo ocurre con la negociación colectiva por empresa, la ultraactividad de los convenios colectivos de trabajo al menos en sus cláusulas normativas o el mantenimiento de la cláusula más favorable al trabajador en el caso de conflictos entre normas heterónomas y normas convencionales.

   Defender esta estructura de ninguna manera es defender “Una Caja”, que lo digan los empresarios y sus pasquines es comprensible pero que lo digan los sectores autodenominados “progresistas”, sus medios y periodistas, que hasta una senadora por Mendoza, autodefinida peronista, en su discurso y en aras de afirmar que el gobierno se había arrodillado ante las corporaciones diga “Se arrodilló ante la CGT”, me recuerda aquella frase que “La estupidez cuando sobrepasa un punto deja de ser estupidez y se transforma en traición”

2)Las Obras Sociales.

   El sistema de obras sociales sindicales constituye uno de los orgullos y mejores conquistas del movimiento obrero argentino, tanto así que es reconocido mundialmente, hasta un pensador argentino proveniente del socialismo como Julio Godio lo dice “La negociación colectiva y la obra social son el certificado de mayoría de edad de un sindicato, expresan el poder de los trabajadores organizados para discutir mano a mano con su empleador todas las condiciones de empleo en un caso y en el otro la fortaleza de su organización para asegurar el cuidado de la salud del trabajador a si mismo y a todo su grupo familiar”, luego de 1955 y ante la contrarrevolución de la fusiladora y sus gobiernos títeres que abandonaros las políticas públicas (otra constante de los gobiernos neoliberales), los sindicatos comenzaron a autogenerar mutuales que comenzaron a dar prestaciones de salud, luego se construyeron policlínicos.

  Todo ello nace de una vieja práctica comunitaria, a la llegada de los contingentes inmigratorios, ante la falta de un sistema de salud, también se organizaron en mutuales y cooperativas, así nacen los Hospitales Italiano, Español, Británico, el Centro Gallego, y tantos otros.

   Tengamos en cuenta que, en los años 60, las alternativas eran los hospitales públicos o los “de comunidad” antes citados, o bien ir a un consultorio privado y pagar la atención, los empleadores se limitaban a pagar la remuneración y el trabajador tenía que “arreglarse”, por eso los sindicatos comienzan a armar un sistema nuevo, propio, diferente, que por una parte asegurara al trabajador y su familia una atención médica que el hospital público ya no garantizaba (los recortes presupuestarios en salud y educación ya eran normales en esos años).

   Finalmente en febrero de 1970 se sanciona la ley 18.610 de Obras Sociales Sindicales, que las reconoce y reglamenta, creando al INOS (Instituto Nacional de Obras Sociales) como órgano estatal regulador y estableciendo su financiación a través del aporte de los trabajadores Y DE LOS EMPLEADORES.

   Durante décadas este sistema aseguró la atención médica a los trabajadores de cada actividad y a su familia y combinada con el sindicato incluyó la recreación considerada como parte de la salud.

    El sistema se mantiene con el aporte de un porcentaje de los salarios, un 3% por cada trabajador mas un 1,5% por cada integrante del grupo familiar, y un 6% por parte del empleador.

   En el caso de una familia tipo, con un ingreso de 1.000.000$ mensuales, aportaría 75.000 pesos el trabajador y 60.000 el empleador, con esos 135.000 $ mensuales se tiene que garantizar la cobertura integral esto es primer nivel, alta complejidad, estudios de diagnóstico, trasplantes, la cobertura por discapacidad etc. En todo el país y en las ciudades más importantes de cada provincia.

   Si tenemos en cuenta que desde 2012 las obras sociales debieron incorporar a los monotributistas, mediante el monotributo social, que reciben un Plan Médico Obligatorio (PMO), con un aporte de 8000$ mensuales no parece que la recaudación constituya una caja muy tentadora.

   Si a esto agregamos que los insumos médicos y la aparatología están dolarizadas, ya que son importados en su inmensa mayoría y que además se cubre gran parte del costo de los medicamentos, cualquier persona sensata se preguntaría ¿cómo subsisten? Y la respuesta es que DESDEHACE AÑOS LOS SINDICATOS SUBSIDIAN A LAS OBRAS SOCIALES.

   En resumen ¿Alguien con dos dedos de frente puede creer que en la Argentina de los últimos años, con 165.000$ por mes una organización puede sostener un sistema como el sindical de obras sociales, que cubre a unos 18 millones de argentinos, trabajador y su grupo familiar y a unos 4.500.000 afiliados a los gremios, con las prestaciones citadas para ambos grupos y además transformar a sus dirigentes en “burócratas millonarios”?

   La Revolución Libertadora (1955) intervino a la CGT y a los sindicatos, proscribió, encarceló y asesinó a sus dirigentes.

   El golpe genocida de 1976, eliminó por ley la CGT, intervino todos los gremios y obras sociales, encarceló, proscribió y asesinó a sus dirigentes.

   Alfonsín, su primer acto de gobierno, fué una ley de “Reordenamiento sindical” que pretendía terminar con el modelo sindical argentino.

   Menem desreguló el sistema de Obras Sociales obligándolas a competir entre ellas, cuando su naturaleza es solidaria y no competitiva, pretendió incluir a las prepagas en el sistema, flexibilizó las normas laborales y convencionales, inventó los planes de “Regularización laboral” y terminó con el 21% de desocupación.

   De la Rúa sancionó una reforma laboral mediante el soborno, se la llamó “La Ley Banelco” por los cajeros.

    En el año 1974 el gobierno de Isabel Perón sancionó la Ley 20.744 de Contratos de Trabajo, objeto del odio del poder económico, las clases dominantes y todo el sistema de poder, el autor del anteproyecto Dr. Norberto Centeno, jurista y abogado laboralista pagó con su vida tal atrevimiento en la tristemente célebre “Noche de las Corbatas” y su cuerpo torturado apareció el 11 de julio de 1977.

   Previamente la dictadura genocida, en abril de 1976 había sancionado la ley 21.297 que mutilaba severamente la Ley de Contratos de Trabajo, llamativamente ese texto ordenado por Decreto 390/76 es el que siguió vigente hasta estos días tras casi 42 años de democracia.

   Hoy Milei continúa matando a Centeno y sus compañeros, pero expresa el revanchismo de los sectores dominantes y sus estudios jurídicos, quieren “que el hijo del barrendero también siga siendo barrendero”, es la revancha de Robustiano Patrón Costas que odiaba al peronismo “Porque en esa época los obreros lo miraban a los ojos, ya no le pedían, ahora le exigían”.

   La oligarquía siempre tuvo un plan de dominio de la Argentina de recuperar su carácter de colonia o lotearla, lo intenta desde 1810, saboteó todos los intentos de construir una patria diferente, para ello contó con sus abogados, economistas, periodistas y hoy con el monopolio absoluto del sistema comunicacional.

   Pero también tiene muy claro que la última barrera a su proyecto es el movimiento obrero argentino, por eso lleva 70 años tratando de destruirlo, se sirve de todo,

1)Descalificar a los sindicatos y sus dirigentes, hablar de “Las Cajas Sindicales”, de los privilegios de dirigentes y delegados, de la rigidez de las leyes laborales.

2)Elaborar proyectos de ley para debilitar o destruir a los sindicatos a través de sus estudios y sostenidos por los gobiernos de Alfonsín, Menem, De la Rúa, Macri y Milei.

3) Remitir sus ganancias al exterior, desinvertir, trasladar los domicilios de sus empresas a paraísos fiscales, evadir impuestos, generar un ejército de reserva con los desempleados, los trabajadores “en negro” que debilite la afiliación sindical y los reclamos salariales.

4) Desentenderse del desarrollo industrial de la Argentina, abandonar a las pequeñas y medianas empresas nacionales a su ruina, en los últimos tiempos inclusive a empresas importantes como ahora FATE.

5) Prolongando los conflictos y alentando y exhibiendo en los medios a los “sectores combativos”.

   Pensaba terminar diciendo que todo esto es lógico, es una etapa mas del clásico conflicto entre empresarios y trabajadores por la apropiación de la ganancia, agravado en Argentina por otro actor el imperialismo inglés hasta 1930 y el norteamericano desde entonces, que ahora quieren reperfilar al país como nuevo productor de materias primas, ayer agropecuarias, hoy mineras, energéticas y también intelectuales. Pero no he dicho una palabra del ala izquierda del poder económico y ese imperialismo, me refiero al llamado “sindicalismo combativo” o “de izquierda”, sus partidos políticos, sus medios de comunicación y sus intelectuales, incluso los que permanecen en el peronismo (Al fin hay que buscar un sol que caliente).

    Es que en realidad el comprender que son cipayos, que han sido funcionales a la oligarquía contra Yrigoyen, contra Perón y contra todo intento, aunque sea tibio, de retomar ese rumbo, que todo sindicato que hayan logrado conducir lo han terminado destruyendo, fracturándolo, que al negar la contradicción “Patria o Colonia” son funcionales a la colonia, que sus organizaciones políticas “obreras” nunca vieron un trabajador ya que su fuerza es de sectores medios, estudiantes universitarios crónicos y que cuando tuvieron una organización fuerte, dentro de las organizaciones sociales, bastó que les quitaron el manejo de los planes sociales y los investigaran para que desaparecieran de las calles luego de perturbar a transeúntes y automovilistas durante años en la cuadra de Av 9 de Julio e/ Belgrano y Moreno, creo que es suficiente para tener en claro porqué su motor principal es el odio al peronismo y en particular al sindicalismo, responsable con sus “prebendas” que los trabajadores no les presten un segundo de atención y no comprendan su discurso de “Vanguardia Revolucionaria”.

P.d: Golem: “Ser antropomórfico animado, creado artificialmente a partir de materia inanimada para cumplir órdenes, a menudo peligroso, cobra vida mediante fórmulas mágicas. Proviene del hebreo “golem” o “gelem” que significa “embrionario”o “Incompleto”.

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