EL VOTO DEL CONGRESO Y EL VETO DEL PRESIDENTE  

SISTEMA PREVISIONAL Y DERECHOS: ENTRE LA JUSTICIA SOCIAL Y LA SOSTENIBILIDAD 

“Gozar de tranquilidad, libre de angustias y preocupaciones, en los años últimos de existencia, es patrimonio del anciano” Constitución de la Nación Argentina de 1949

El jueves 10 de julio de 2025, el Senado de la Nación convirtió en Ley un aumento del 7,2% a los haberes y de $40.000.- al bono jubilatorio (congelado desde 2023), así como una ampliación a la moratoria previsional (caída el 23 de marzo). Esta ampliación significa que más de 200.000 personas, mayormente mujeres, puedan acceder a una jubilación. 

Esta medida significa un verdadero alivio económico para las personas en edad jubilatoria, uno de los sectores más golpeados por el Gobierno. Hoy en día, alrededor de 5.000.000 de jubilados cobran menos de 400.000 pesos por mes. Frente a esta decisión del Poder Legislativo de nuestra Nación, el Gobierno anunció que vetará o judicializará esta Ley, alegando “déficit fiscal”. 

Esto sucede bajo la presión y vigilancia del FMI y “el mercado” respecto al desempeño económico y político del Gobierno. Esto, como siempre fue históricamente, significa monitoreo del desempeño en términos de la capacidad de sostener un ajuste fiscal a costa de la calidad de vida, en primer lugar, de los jubilados, el sector público y sus trabajadores, pero también de la sociedad en su conjunto, que ve desarmarse su entramado productivo y su capacidad de desarrollo futuro. 

En términos éticos y políticos, el avance del Gobierno de La Libertad Avanza sobre los jubilados plantea dar por tierra con los principios por los cuales debe regirse una comunidad acorde a la noción de Justicia Social: que aquellos que trabajaron durante buena parte de su vida tengan la posibilidad, el derecho y la garantía de poder cubrir sus necesidades sin la obligatoriedad de continuar trabajando, si así no lo quisiese o no pudiese. 

Esto quedó plasmado en el “Decálogo de la Ancianidad” presentado por la compañera Eva Perón y luego incluido en la Constitución de 1949. Allí, los principios políticos de la Comunidad Organizada tenían una operacionalización muy concreta, donde se estipulaba que los “ancianos” tenían derecho: a la asistencia, a la vivienda, a la alimentación, al vestido, al cuidado de la salud física y moral, al esparcimiento, al trabajo, a la tranquilidad y al respeto. 

Legalmente y en la actualidad, el artículo 14 Bis de la Constitución Nacional da cuenta de que el Sistema Previsional es (y debe continuar siendo) política de Estado. El gobierno desconoce esto dejando desamparada a buena parte de la población en edad jubilatoria y catalogando esta norma de nuestra Carta Magna como “el cáncer del país”. La obligatoriedad para el Estado de hacerse cargo de la política previsional se encuentra además incorporada a nuestra Constitución a través del reconocimiento de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Pacto de San José de Costa Rica y el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales

Hay un tercer elemento, más allá del ético-político y el legal, que entra en juego a la hora de pensar cómo debe organizarse una comunidad, y cómo dicha comunidad debe garantizar los derechos de los trabajadores inactivos (en este caso los jubilados y pensionados), que tiene que ver con la factibilidad económica de las medidas que debe arbitrar el Estado para garantizar una vejez digna. 

¿Cómo se hace realidad efectiva un sistema previsional justo? 

Si bien desde este humilde espacio no consideramos tener todas las respuestas, sí nos parece importante por un lado reconocer la voluntad de hacerse dicha pregunta, para no caer en la simple retórica de nombrar cómo deberían ser las cosas. Es también necesario hacernos cargo de esto para que quienes quieren destruir el Sistema Previsional Argentino no sean los únicos planteando la cuestión de la factibilidad o sustentabilidad del mismo. 

Por otro lado, también es importante decir que el Gobierno no recibe simplemente un problema de déficit fiscal, sino que lo agrava, tanto en el presente como el futuro, minando las posibilidades de generar la producción y por ende la riqueza necesaria para hacer frente a los desafíos de una sociedad mundial en constante y acelerado cambio. En lugar de construir soluciones de fondo, el Gobierno opta por salidas fáciles que agravan problemas estructurales

La base del Sistema Previsional Argentino es la solidaridad. Solidaridad intergeneracional entre trabajadores activos e inactivos, a través de los aportes y contribuciones de los trabajadores formalizados, y solidaridad garantizada por el Estado a través de la fiscalización de los aportes patronales de esos mismos trabajadores. De esta forma la parte de la comunidad que se encuentran actualmente trabajando aporta una parte de la riqueza que produce para cubrir a las personas que ya no pueden hacerlo en forma plena, bajo la expectativa de que cuando se encuentren en esa condición, otros que trabajarán activamente aportarán para su subsistencia. 

Ahora bien, esta base de sustentabilidad se encuentra minada por varias causas de largo y mediano plazo, principalmente la informalidad, el desempleo, el congelamiento de salarios, y los cambios demográficos. Esto hace que cada vez haya menos personas y empresas aportando para las jubilaciones, lo cual tendencialmente debe subsanarse con fondos públicos, generando la necesidad de aumentar la base impositiva, que además en Argentina se encuentra en uno de sus momentos más regresivos. 

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La informalidad en el empleo en Argentina es de 42%, pero este número esconde una profunda heterogeneidad. Mientras en ramas del empleo como el servicio doméstico y la construcción supera el 75%, en la industria manufacturera la informalidad es de un 36,1%. Los regímenes de liberalización comercial y de inversión como el RIGI justamente hacen peligrar el empleo en este sector de mayor (aunque decreciente) formalidad, que hoy es el más vulnerable frente a la apertura comercial indiscriminada. 

Además, el cese de la ejecución de políticas públicas como la obra pública, el control de los caminos y rutas de transporte, del desarrollo tecnológico que tanto han promovido organismos como el INTI, el CONICET, entre otras áreas de innovación y desarrollo científico de nuestro Estado Nacional, no ha hecho más que profundizar este largo proceso de desindustrialización de la Argentina, vulnerando derechos laborales en su camino y, como subproducto, destruyendo las condiciones de posibilidad de un Sistema Previsional sustentable y sostenible. 

Por todo esto, discutir el sistema previsional es debatir qué modelo de sociedad queremos: una que garantice derechos o una que los subordine a la lógica del mercado y el ajuste.

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Memoria/Historia, verdad y justicia III

Por Omar Auton

 No dejaremos de lado en este largo análisis el rol de los grupos terroristas de izquierda, en especial el autodenominado Ejército Revolucionario del Pueblo, hubo otros, desprendimientos de éste como el ERP 22 de agosto y el ERP Fracción Roja, o distintos como las Fuerzas Armadas de Liberación (FAL) con sus propios desprendimientos. El ERP fue junto con Montoneros las dos organizaciones más fuertes y activas de esos años, en 1970 el Partido Revolucionario de los Trabajadores surge de la fusión en mayo de 1965 del Frente Revolucionario Indoamericano Popular (FRIP) conducido por Roberto Mario Santucho y el grupo Palabra Obrera conducido por Hugo Bressano, más conocido como Nahuel Moreno, y que era un desprendimiento del trotskysmo vernáculo.

   Luego de grandes desavenencias tácticas, en 1968, con motivo del IV Congreso del partido se separan la fracción de Santucho, que pasa a denominarse “PRT El Combatiente”, que construirá su brazo armado el ERP, y el “PRT La Verdad” encabezado por Nahuel Moreno, que años más tarde junto a sectores del viejo Partido Socialista, conformará el Partido Socialista de los Trabajadores.

   En el caso del ERP, decididamente guevarista, muchos de sus miembros provenían de connotadas familias radicales como Santucho, Urteaga, y otros, como Gorriarán Merlo, Pujals o Menna, estudiantes universitarios, hasta 1973 se dedicaron a pequeños robos, armas, desarmar policías y registran un hecho notorio que fue al asalto al Banco Nacional de Desarrollo, a metros de la casa de gobierno, asimismo encararon acciones terroristas, como asaltar una comisaría en Rosario y asesinar al sargento Félix Ocampo y el cabo Eugenio Leiva, irrumpir en la casa del Comandante de Gendarmería Pedro Agarotti, asesinándolo delante de su familia (1972), el asesinato del empresario Oberdan Sallustro, a quién primero secuestraron para pedir rescate y luego asesinaron (1972), asimismo, el 18 de febrero de 1973 un mes antes de las elecciones nacionales del 11 de marzo, realizaron el operativo más importante, hasta ese momento, de una organización armada, el asalto y toma del Batallón de Comunicaciones 141 del Ejército Argentino en la ciudad de Córdoba.

    Luego de la contundente victoria del FREJULI en las elecciones nacionales, en las que por primera vez el peronismo puede participar, más allá que no pudo hacerlo el General Perón, debido a una cláusula proscriptiva del gobierno militar, comienza un debate en las organizaciones armadas, mientras algunos plantean que al no haber ya una dictadura, al haberse realizado, por primera vez en 18 años, elecciones sin partidos proscriptos y por ende, restaurarse la democracia y las libertades públicas debían cesar las acciones armadas y acompañar la voluntad popular, otros, enrolados en el guevarismo y partidarios de la lucha armada, la llamada guerra popular prolongada, consideraban al peronismo una variante burguesa  y por lo tanto se debían continuar sus acciones hasta imponer el socialismo. 

   El resultado fue que algunas fingieron aceptar la voluntad popular pero siguieron con sus acciones. En esos años el blanco preferido eran los dirigentes sindicales, en su soberbia militarista, sostenían que las conducciones sindicales eran “claudicantes”, conformaban la “burocracia sindical”, que debía ser eliminada para “liberar a los trabajadores” de su influencia y éstos entonces recuperarían su conciencia de clase y acompañarían, a los asesinos de sus líderes, en la guerra revolucionaria hasta la toma del poder y la construcción del socialismo.

   Así el 30 de junio de 1969, un mes después del Cordobazo, asesinan al líder metalúrgico Augusto Timoteo Vandor, en un hecho que nadie reivindicó en ese momento pero que años después se atribuyeron los líderes de Montoneros, en agosto de 1970 es asesinado José Alonso, dirigente del Sindicato del Vestido y que había sido Secretario General de la CGT, por Montoneros, Dirk Henry Kloosterman, dirigente sindical del Smata es muerto el 22 de mayo de 1973, tres días antes de la asunción de Héctor Cámpora y Vicente Solano Lima al gobierno, que habían sido votados por el 50% de los argentinos, en este caso los criminales fueron un comando de las Fuerzas Armadas Peronistas Comando Nacional, un desprendimiento de las originales, en ese atentado participó Jesús Ramés Ranier, años más tarde conocido por “El Oso”, este grupo posteriormente se incorporó al ERP, y “El Oso”, que poco tiempo antes había sido detenido y se transformó en colaborador de la policía, fue parte de la logística de esta última organización, hasta que por su intervención se produjeron una serie de caídas en 1975, entre ellas de la mujer y las cuatro hijas de Santucho, que culminó con la masacre del intento de copamiento del Batallón de Arsenales 601 “Domingo Viejobueno” , donde murieron más de 100 hombres y mujeres del ERP, “batidos” por uno de los asesinos de Kloosterman, devenido en infiltrado del grupo terrorista.

   No puedo omitir transcribir las declaraciones del ERP respecto de las elecciones de 1973, antes de ellas ya adelantaron su visión “Si hay elecciones y gana el peronismo, será el peronismo de Paladino y Rucci y por su trayectoria sabemos que son dirigentes vendidos”, por ello luego de las elecciones lanza su proclama “Porqué el ERP no dejará de combatir, respuesta al presidente Cámpora”, donde reconoce la legitimidad del gobierno electo y anuncia que no lo iba a atacar con las armas, pero advirtió , textualmente que “Respetuosos de la voluntad popular no atacará al nuevo gobierno mientras este no ataque al pueblo ni a la guerrilla…nuestra organización seguirá combatiendo militarmente a las empresas  y fuerzas armadas contrarrevolucionarias. Pero no dirigirá sus ataques contra instituciones gubernamentales ni contra ningún miembro del gobierno del presidente Cámpora. En cuanto a la Policía, que supuestamente depende del Poder Ejecutivo…el ERP suspenderá sus ataques contra ella a partir del 25 de mayo y no la atacará mientras ella permanezca neutral, mientras no colabore con el ejército en la persecución de la guerrilla”.

   Si no bastara esa demencial declaración para calificar la soberbia militarista y gorila de estos terroristas, he aquí sus acciones

1) El 25/3/73 el ERP toma la Central Nuclear de Atucha

2) El 30/3/73 el conscripto Julio Provenzano, perteneciente el ERP, muere al estallarle un explosivo que estaba colocando en la sede del Comando en Jefe de la Armada.

3) El 3/4/73 el ERP secuestra al contraalmirante Alberto Alemán

4) El 30/4/73 un grupo del ERP 22 de Agosto asesina al vicealmirante Hermes Quijada.

   Todo esto entre las elecciones del 11 de marzo y el 25 de mayo, que asume el nuevo gobierno, que el mismo día dispone un indulto a todos los presos políticos, entre ellos los integrantes de todas las organizaciones armadas, y llama a la pacificación. Ese día militantes de esas organizaciones rodean la cárcel de Devoto exigiendo la inmediata libertad de los detenidos, con el objeto de evitar un enfrentamiento, el gobierno accede. Paradojalmente uno de los que sale de prisión y se fuga es Francois Chiappe, un francés que había llegado al país como miembro de los paramilitares franceses que entrenaron al Ejército Argentino en la lucha contrarrevolucionaria, como ya mencionamos anteriormente, que estaba detenido por “contrabando”.

   Dispuestos a llevar su acción terrorista a pleno, la mayoría de los presos de estas organizaciones liberados por el gobierno, retornaron a las acciones clandestinas y a atacar al gobierno democrático, así el 6 de setiembre de 1973 un comando del ERP ataca el Comando de Sanidad del Ejército Argentino, fracasan y 13 integrantes son detenidos y remitidos a la Superintendencia de Seguridad Federal, permaneciendo detenidos hasta 1983, los atacantes asesinaron, antes de rendirse, al teniente coronel Raúl Duarte Hardoy.

   Retomando a Ramos, en la obra citada, hago mía su definición “El ERP no ocultaba su repulsa al peronismo y lo expresaba abiertamente. Lo más claro de su sigla es que no era un ejército, no era revolucionario ni había pueblo entre ellos”.

   Si bien Perón había regresado al país el 17 de noviembre de 1972, permaneció sólo un mes, inhabilitado para ser candidato por no haber regresado antes del 25 de agosto, Cámpora tampoco podría haber sido candidato ya que la cláusula además de estar en el país antes de esa fecha exigía que no se saliera a partir de ella y Cámpora había viajado al exterior, lo cual revelaba que la proscripción tenía nombre y apellido. Finalmente se estableció el 20 de junio como fecha de su regreso definitivo, ese día se decidió hacer un acto gigantesco en Ezeiza, con un palco a la altura de Av. Richieri y Puente 12, mirando hacia Capital, de manera que los asistentes se desplegaran en esa inmensa superficie, dejando libre el trayecto desde el aeropuerto hasta el palco.

   Ese día quedó a la vista de todos el enfrentamiento entre Montoneros y Perón, jóvenes que integraban la Juventud Peronista de las regionales, la denominada Tendencia Revolucionaria, comentan hoy la preocupación que les causó cuando escucharon de boca del líder máximo de Montoneros que las consignas eran “Perón, Evita, la Patria Socialista” y “conducción, conducción, Montoneros y Perón”, o sea que se instalaba claramente la decisión de disputarle a Perón la conducción de su movimiento, o al menos compartirla.

   Para ello la táctica era ocupar toda la superficie más cercana al palco, copar el frente de la multitud, para “mostrarle a Perón” quién había movilizado al pueblo, que en un número, según los medios de la época, ascendía entre uno y dos millones de personas, en un país de 24 millones, o sea que casi un 10% de la población del país acudió a recibir a su líder.

   Más allá del panfleto de ficción de Verbitsky, que se transformó en versión oficial de las organizaciones armadas hasta 1976 y del progresismo a partir de 1983, libelo sobre el que no me voy a detener, invito a leer en este mismo blog (elespacio.blog) el excelente trabajo de Aldo Duzdevich “Ezeiza, la masacre que no fue, y el relato que quiso justificar la violencia”, lo cierto es que el tiroteo se produjo cuando al llegar las columnas de la JP se encontraron que todo el espacio adyacente al palco estaba ocupado por columnas sindicales y de otros agrupamientos juveniles y pretendieron entrar igual desplazando a los que ya estaban y/o flanquear el palco para rodearlo por detrás, los que los enfrentó con quiénes estaban a cargo de la seguridad, que debía mantener abierto el camino para el ingreso de los autos que vendrían del aeropuerto.

   El resto fue un pandemónium, corridas, tiros, el avión que traía a Perón fue desviado a la base militar de Morón y el acto suspendido. Como asistente al acto debo decir que lo que viví fue la desconcentración más amarga que haya visto en mi larga vida, miles de mujeres, hombres y niños que habían viajado desde todo el país con la sola motivación de recibir a su líder, al hombre que encarnaba todas sus esperanzas, caminando cabizbajos, con lágrimas en los ojos, algunos envueltos en banderas partidarias o argentinas, con una mezcla de desilusión y rabia.

   A partir de ahí se aceleraron los acontecimientos, Campora y Solano Lima renunciaron y se convocó a nuevas elecciones para el 23 de setiembre, Perón hizo su discurso en cadena nacional, denunciando a “los infiltrados” y haciendo un llamado a deponer los enfrentamientos. A todo esto viene bien aclarar que en el enfrentamiento de Montoneros con la dirigencia sindical, hasta ese momento, las balas habían venido de un solo lado, varios dirigentes sindicales habían sido asesinados, no existían las mentadas “patotas armadas” baleando dirigentes juveniles o de la izquierda, de ahí que en el no menos célebre discurso de Parón, el 1 de mayo de 1974, este mencionara a “Una dirigencia sindical prudente, que ha visto caer a sus líderes sin hacer tronar el escarmiento”.

   El 23 de setiembre de 1973, la Fórmula Perón-Perón, obtiene el 61,86% de los votos, la victoria electoral más rotunda de la historia argentina, menos de 48 hs después Montoneros asesina a José Ignacio Rucci, Secretario General de la CGT y pilar del retorno de Perón al país y al gobierno, en su jerga había que “Tirarle un muerto arriba de la mesa” para obligarlo a negociar. Ni siquiera tuvieron el valor de asumirlo, en principio solo lo anunciaron a los más allegados a la cúpula terrorista, más tarde, indirectamente, lo reconocieron en un editorial de su órgano oficial “El Descamisado” cuando Dardo Cabo inicia su editorial “La cosa, ahora, es como parar la mano”, a la fecha algunos sobrevivientes de la conducción siguen negando la autoría aunque investigaciones periodísticas han revelado el nombre de quién dirigió el operativo.

   El ERP que nunca había abandonado la violencia, ataca el 19 de enero de 1974, la guarnición militar de Azul, en la Provincia de Buenos Aires, conducidos por Gorriarán Merlo e Irurzún, dos de sus principales cabecillas, fracasan en su intento, en su retirada asesinan al Coronel Camilo Gay y su esposa y secuestran al Coronel Ibarzábal, al que retienen en cautiverio durante diez meses antes de ejecutarlo, el gobierno nacional interviene la Provincia de Buenos Aires, a los pocos días Santucho anuncia “De los hechos expuestos, surge con claridad meridiana que el verdadero jefe de la contrarrevolución, el verdadero jefe de la política represiva…es precisamente el General Juan Domingo Perón”.

   No voy a rotular esta conducta, como el ERP se autodefinía “Trotskysta” lo mejor es recurrir a León Trotsky, en 1911 y para “Der Kampf”, revista socialdemócrata alemana dirigida por Kautsky, escribe “El atentado, aún el que tiene éxito, ¿Acarrea la desorientación en los círculos dirigentes? Eso depende de las circunstancias políticas concretas, en todo caso se trataría de una perturbación de corto tiempo. El Estado capitalista no reposa sobre ministros y no puede ser destruido, destruyendo sus ministros, encontrará enseguida otros servidores, el mecanismo continúa intacto y sigue funcionando. Pero la turbación que los atentados terroristas acarrean a la clase obrera son de una gravedad mucho más profunda. ¿Si basta con armarse de un revólver para alcanzar los objetivos, para qué entonces los esfuerzos de la lucha de clases?, ¿si basta con un poco de pólvora y plomo para atravesar la cabeza del enemigo, para que sirve entonces la organización?, ¿Si los grandes dignatarios pueden ser intimados por el ruido de una explosión, para qué sirve el partido, para qué sirve la agitación, para qué las reuniones, para qué las elecciones, si se puede tan fácilmente tomar por blanco, desde las tribunas del parlamento, el sillón de los ministros? El terrorismo individual es, precisamente, inadmisible a nuestros ojos, porque rebaja a las masas frente a sí mismas, las reconcilia con su impotencia y orienta sus perspectivas y sus esperanzas hacia el gran vengador, el liberador, que vendrá un día y cumplirá su obra”.

   Estas palabras del dirigente bolchevique y artífice de la Revolución Rusa, me eximen de comentarios para definir a un grupo de iluminados, que se subrogan el derecho al terrorismo, supuestamente para hacer una revolución que otorgará el poder del Estado a los trabajadores, pero sin que ellos participen en el proceso revolucionario. Más grave aún resulta que hagan todo eso asumiendo una filiación ideológica que, o bien es falsa o bien revela que nunca han leído a su ideólogo, ya que como hemos visto descalificaba al terrorismo individual.

   Largo sería enumerar los desatinos criminales que las conducciones de estas  organizaciones llevaron adelante hasta llegar al golpe del 24 de marzo de 1976, el pase a la clandestinidad de Montoneros el 6 de setiembre de 1974, dejando expuestos a ciento de militantes de superficie, estudiantiles, sindicales y sociales, que no podían abandonar su vida laboral y pasar a vivir en “casas operativas” en medio, ahora sí, del fuego cruzado de las organizaciones como el C de O y la CNU, las bandas criminales de la Triple A y la fuerzas policiales, el ataque al Regimiento  de Infantería de Monte 29 en Formosa, en octubre de 1975, donde fueron asesinados 10 soldados conscriptos, y el intento de conformar una guerrilla en el monte tucumano, asociados al ERP.

   Estos últimos, a su vez, luego de los fracasos en tomar el Grupo de Artillería de Defensa Aérea 141 de San Luis, el Batallón de Comunicaciones 121 de Rosario y el Regimiento de Infantería Aerotransportada 17 de Catamarca, logran copar la Fábrica Militar de Explosivos de Villa María, llevándose secuestrado al Coronel Argentino del Valle Larrabure, quien permaneció 372 días en una “cárcel del Pueblo” hasta ser asesinado. Como represalia por  las muertes de 16 combatientes, mientras huían luego del frustrado ataque al regimiento de Catamarca, anuncian que van a “ejecutar” a nueve oficiales del ejército, estuvieran o no vinculados a los sucesos mencionados, en palabras de Gorriarán Merlo “Atentaríamos indiscriminadamente sobre oficiales del ejército hasta igualar a los compañeros asesinados en Catamarca”, (indudablemente nunca habían leído el artículo de Trotsky de 1911), tuvieron éxito en los nueve asesinatos, pero en el último, al atacar al capitán Humberto Antonio Viola, logran darle muerte pero matan también a su hija de 5 años y dejan herida, con disparos en la cabeza a su otra hija de 3 años.

   Podría seguir enunciando hechos que demuestran hasta el hartazgo la actitud criminal, soberbia, gorila y antipopular de los jefes de los grupos terroristas, sobre como apostaron al golpe de Estado a fin de “agudizar las contradicciones”, el mesianismo de imaginar un escenario donde ante el golpe el pueblo se iba a volcar hacia las “organizaciones armadas” y de ahí, mediante “la guerra popular” iban a tomar el poder y construir el socialismo.

   Podría escribir sobre como desde el exilio, la conducción de Montoneros (que hacía conferencias de prensa vestida con uniforme militar) en París y Madrid, calculaba que si perdían 1.500 militantes, era una “cifra razonable” y más tarde ordenaba una contraofensiva, en 1979, que se transformó en una masacre, porque el pueblo argentino “se iba a poner bajo su conducción en cuanto llegaran y la dictadura, que según ellos ya estaba retrocediendo, seria derrotada”.

   Podría escribir sobre la responsabilidad de esas conducciones en la muerte o desaparición de miles de jóvenes, militantes, convencidos de la necesidad de hacer una revolución que terminara con las injusticias y fueron llevados al “matadero” en acciones y enfrentamientos condenados al fracaso de antemano, donde sumaban derrota militar tras derrota, pero eran “victorias políticas”.

   Podría escribir sobre como sus actos fueron funcionales a la conspiración golpista de las Fuerzas Armadas, que los dejaron actuar, pese a tenerlos totalmente infiltrados, para debilitar al gobierno constitucional, prueba de ello es que las organizaciones que “Estaban listas para derrotar al ejército y tomar el poder” fueron aniquiladas en menos de un año.

   Sin embargo es necesario dejar aclarado que nada de esto disculpa el terrorismo de Estado, desatado a partir del 24 de marzo de 1976, salvaje, brutal, inmisericorde en lo humano y cipayo, antinacional y entreguista en lo político, Perón, mientras vivió, se opuso terminantemente a la intervención militar para combatir a la guerrilla, sabía que eran las fuerzas armadas que bombardearon Plaza de Mayo en 1955, fusilaron ilegalmente y en basurales en 1956, acompañaron o ejecutaron políticas de entrega entre 1955 y 1973, eran ferozmente antiperonistas y sumisas al imperialismo, no había tenido tiempo de reformarlas.

   Finalmente, el golpe no se llevó a cabo para pacificar el país o terminar con la “subversión”, eso ya lo habían hecho, se hizo para liquidar al peronismo, al país industrial y con una clase trabajadora organizada y poderosa, liquidar una generación que era la que Perón soñaba protagonizara el “Transvasamiento Generacional” para el proyecto nacional, para ello contaron con dirigentes terroristas tan gorilas como ellos, tan soberbios como ellos, que despreciaban al pueblo como ellos y mesiánicos como ellos, fueron las dos caras de la misma moneda y los argentinos las víctimas de tanta demencia criminal. 

Resumen: XVII Cumbre del BRICS en Río de Janeiro consolida cooperación entre países del Sur Global

La XVII Cumbre del BRICS marcó un hito en la expansión y consolidación del bloque, fortaleciendo la cooperación entre los países del Sur Global y promoviendo una agenda centrada en la paz, el multilateralismo, el desarrollo inclusivo y el diálogo entre los pueblos.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, calificó el lunes la cumbre como «extraordinaria» en un balance tras el encuentro realizado en el Museo de Arte Moderno de Río.

«En los BRICS queremos fortalecer el proceso democrático, el proceso multilateral. Queremos paz, desarrollo y participación social», apuntó, resaltando el espíritu de diálogo y cooperación en medio de un mundo cada vez más tenso.

«Los BRICS no nacieron para enfrentarse a nadie, los BRICS simplemente son otro modelo, otro modo de hacer política, más solidario», enfatizó.

Durante la cumbre se destacó el creciente peso del Sur Global en la escena internacional.

Los BRICS, que representan la mitad de la población mundial, más de un tercio del territorio global, el 44 por ciento del PIB mundial en paridad de poder adquisitivo y el 25 por ciento de los intercambios comerciales, se posicionan como un actor fundamental en la gobernanza global.

La presencia de la mitad de los miembros del G20, las últimas presidencias de este grupo y de las COP de cambio climático, así como una significativa representación de países megadiversos y productores de energía, confirmaron la relevancia estratégica de la cumbre.

La declaración de líderes adoptada al final del encuentro reflejó un consenso sobre la reforma de la gobernanza global y el fortalecimiento del multilateralismo, considerándolos desafíos urgentes en la lucha contra el unilateralismo.

La cumbre también abordó temas cruciales como la situación en Palestina, condenando los ataques militares contra Irán y los riesgos nucleares.

Se impulsó la cooperación en la exploración espacial con fines pacíficos y se obtuvo apoyo para el fondo de bosques tropicales en preparación para la COP 30.

Los líderes defendieron el sistema multilateral de comercio, rechazando las tarifas unilaterales, y avanzaron en el diálogo sobre el uso de monedas locales en el comercio y la convergencia de los sistemas de pago para reducir costos.

Además, los BRICS demostraron su capacidad de acción conjunta al adoptar declaraciones sobre inteligencia artificial y finanzas climáticas que hacen hincapié en un abordaje justo y equitativo de esos desafíos.

Se estableció una hoja de ruta para movilizar recursos en la lucha contra el cambio climático y se formuló una visión compartida del Sur Global sobre la inteligencia artificial, buscando abordar aspectos como el empleo y el acceso a datos con equidad y soberanía digital.

Fue lanzada una asociación para eliminar enfermedades socialmente determinadas y tropicales desatendidas, enfocándose en combatir sus causas profundas como la pobreza y la exclusión social.

Otra iniciativa destacada fue la asociación para la restauración de tierras degradadas, con un amplio potencial para inversiones en producción de alimentos, biocombustibles y restauración de la mata nativa.

La cumbre también impulsó la reforma del Fondo Monetario Internacional y apoyó una convención de la ONU sobre cooperación tributaria internacional.

En línea con las políticas de participación social del Gobierno de Lula da Silva, se llevaron a cabo por primera vez un encuentro del Consejo Civil de los BRICS y reuniones con empresarios, trabajadores, mujeres emprendedoras y jóvenes, quienes presentaron recomendaciones a los sherpas (representantes) del bloque.

El foro empresarial, que congregó a más de mil participantes, reafirmó la importancia de la integración económica y comercial.

Brasil mantendrá la presidencia de los BRICS hasta finales de año, dando continuidad a las iniciativas lanzadas en la Cumbre, tras lo cual la presidencia rotativa será asumida por la India.

Memoria/Historia, Verdad y Justicia II

Por Omar Auton

 En el capítulo anterior vimos cómo se llega a los estallidos populares de 1969, especialmente al Cordobazo, venía a cuento recordar cómo nace ese suceso, quienes los convocan, más allá de haber omitido, por error, incluir a Agustín Tosco, líder del sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba, dado que a 56 años de aquellas jornadas, el aparato cultural de la izquierda insiste con pretender que fue ese sector quién lo impulsó, callando incluso que en la asamblea que se hace en la Universidad, el día anterior, toda la izquierda con el PC a la cabeza votó en contra de adherir a la marcha, porque había sido convocada por la “burocracia sindical”.

   Asimismo las plantas de Materfer y Concord de la Fiat, donde luego aparecen los sindicatos clasistas de Sitrac y Sitram, informadas del paro y movilización convocados, dieron asueto a sus trabajadores, que por ende no participaron, el propio René Salamanca, luego líder de estos gremios, siempre reconoció no haber participado.

   Si estuvieron algunos integrantes del grupo Córdoba de Montoneros que en ese entonces militaban en el Integralismo universitario y que más tarde se sumaron a la organización, pero ni ésta ni el PRT del que luego una fracción creará el ERP, tuvieron participación o incidencia en el Cordobazo. Estas jornadas pusieron a la luz la inviabilidad y mesianismo del plan de Onganía, el verdadero jefe militar era el General Alejandro Agustín Lanusse, furioso antiperonista que había sido dado de baja del ejército por adherir al intento golpista de 1951 y arrestado. Posteriormente, la Revolución Libertadora lo reincorpora y devuelve su grado.

   Depuesto Onganía, Lanusse era renuente a asumir la presidencia y se designa al general Roberto Marcelo Levingston, que ni siquiera estaba en Argentina. Este golpe de timón de la Junta de Comandantes en Jefe se hizo inevitable luego de, en primer lugar, un segundo estallido popular en Córdoba, conocido como El Viborazo, y por el secuestro, ese mismo día del general Pedro Eugenio Aramburu, líder junto al almirante Isaac Francisco Rojas del golpe de 1955 y responsable, también, de los fusilamientos de junio de 1956, donde 11 militares fueron asesinados en base a decretos de pena de muerte, 12 civiles fueron fusilados en los basurales de José León Suarez, de los cuales 5 murieron y 7 sobrevivieron y seis, entre ellos un  coronel, un capitán y cuatro civiles fueron muertos en Lanús.

   El secuestro de Aramburu fue realizado por un grupo autodenominado Montoneros, el comando de Capital encabezado por Fernando Abal Medina y donde formaban parte Gustavo Ramus, Norma Arrostito, Mario Firmenich, y existía otro grupo en Córdoba integrado por Emilio Maza, Ignacio Vélez, Héctor Araujo, Carlos Capuano, Luis Losada, José Fierro, Susana Lesgard y otros.

   Al comienzo se desconocía la identidad de los integrantes de Montoneros, especialmente de los que habían planeado y ejecutado el secuestro de Aramburu, pero el 1 de julio de 1970, cuatro grupos de la organización protagonizan la toma de la ciudad de La Calera, en Córdoba, cuando quisieron escapar tuvieron problemas en un auto y varios fueron detenidos, Emilio Maza, Ignacio Vélez y su esposa Cristina, se refugian en una casa pero son encontrados y Maza y Vélez, heridos, son hechos prisioneros junto con la esposa del segundo, en el allanamiento, se encuentra un permiso para manejar un auto, emitido por Norma Arrostito a nombre de Emilio Maza, comenzando la persecución sobre el grupo de Capital Federal. 

   Maza muere a raíz de sus heridas y Vélez logra sobrevivir, la esposa de Aramburu reconoce una foto del primero como uno de los “oficiales” que ingresó a su departamento para “detener” al jefe de la Libertadora.

  En poco tiempo ambos grupos son prácticamente desmantelados, Abal Medina, Ramus y Capuano Martínez son asesinados por las fuerzas de seguridad, Vélez, Losada y Lesgard detenidos (esta última fue asesinada en la cárcel de Trelew el 22 de agosto de 1972), y la misma suerte corren gran parte de sus militantes.

   Muchos de ellos provenían de grupos católicos, habían estudiado en liceos militares o en el Colegio Nacional de Buenos Aires, militantes de la juventud católica participaban en retiros espirituales en zonas pobres de Chaco, Santa Fe y otras provincias, sus confesores eran jóvenes sacerdotes que militaban en lo que luego fue el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, para ellos el peronismo era “El hecho maldito del país burgués, era la identidad política a través de la cual se expresaban la clase obrera y el pueblo, los explotados, en esa etapa histórica…Veíamos en el peronismo al proyecto político que dio fuerza y organización al proletariado…peronismo y antiperonismo no eran sino la forma en que en nuestro país dependiente, se expresaba la lucha de clases.”(1)

   Ramos dirá “Sus miembros han perdido la fe en la sociedad oligárquica, el ejército ha pisoteado ante el silencio de la oligarquía, los ideales de cultura y las ocasionales libertades democráticas. Por este proceso disolutivo, la clase media desata su cólera a través de la furia destructiva de algunos de sus hijos más resueltos. Al matar a algún gran empresario, la pequeña burguesía venga, de algún modo, la bancarrota de la empresa modesta (16.000 capitalistas pequeños y medianos quiebran durante los 6 años de dictadura militar), y al asesinar a Aramburu, en cierta manera juzgan sangrientamente las viejas creencias de sus padres…la lucha armada brota de una sociedad encendida por una guerra civil o una guerra nacional…Pero nunca, en ninguna parte del mundo, un grupo insignificante, ni siquiera un partido considerable, han podido decretar la lucha armada a espaldas de la situación económica y política de una sociedad real…Esta lucha armada sui generis solo tiene un nombre (muy viejo) terrorismo”(2).

  Es que tal como lo revela el mismo documento producido por Ignacio Vélez, ninguno de estos jóvenes de clase media tenía o había tenido participación alguna en las luchas de la Resistencia Peronista, o de la clase trabajadora argentina, incluso cuando se refiere al Cordobazo expresa “Era tan fuerte la conciencia del destino manifiesto del grupo, tan clara la decisión, que el Cordobazo nos pasó de lado”, este vanguardismo de iluminados, atosigados de las lecturas revolucionarias de la OLAS, de un marxismo precario “cubano” es decir limitado a la decisión de “construir el socialismo con la lucha armada”, su vinculación con el peronismo era meramente instrumental y oportunista, reconocen “En esa época no teníamos ninguna relación con el Partido Justicialista, al que nunca estuvimos afiliados…en realidad sentíamos por el PJ un profundo desprecio” convengamos que no habla del PJ actual, en cuyo caso sería comprensible, sino de un partido Justicialista que llevaba 15 años proscripto, perseguidos sus dirigentes y su líder en el exilio.

   Es imprescindible aclarar que Vélez no celebra estas actitudes, las menciona en un trabajo fuertemente autocrítico y muy valiente, donde asume que “La concepción militarista (foquista) triunfaba en toda la línea sobre la estrategia de construir el poder político y social recreando el movimiento desde la base”, que aclara que “a partir de nuestra detención en julio de 1970 (el grupo al que pertenecía) comenzó a plantear posiciones críticas en relación al accionar de la organización, lo que provocó nuestra separación en 1973…Este proceso de discusión crítica se produjo en la cárcel mientras en “el exterior” se profundizaba en un accionar de la organización que considerábamos desviaciones, producto de concepciones erróneas”.

   Lamenta Vélez, que pese a estar integrado el grupo por miembros fundadores de Montoneros, la conducción jamás respondió a sus reclamos de un debate, por ello al salir libres con la Amnistía del 25 de mayo de 1973, se unieron al grupo de Córdoba denominado Columna Sabino Navarro que habían asumido su documento como propio.

   Me he detenido en estas dos visiones, porque creo que las definiciones de Ramos pueden parecer en principio muy duras y descalificadoras, políticamente, sin embargo la lectura detenida de este documento, que recomiendo, confirma sus opiniones, de aquel momento.

   Como puede verse el “huevo de la serpiente” estaba instalado desde un principio, la falsedad de anunciarse como peronistas no siéndolo, el vanguardismo típico de la clase media que subestima a las masas y en particular al “proletariado” del que tanto habla, enfermos de foquismo, militarismo y violencia, partidarios de un marxismo superficial y teórico, desaparecidos sus jefes iniciales y el grueso de sus miembros fundadores antes del regreso del peronismo al gobierno el 25 de mayo de 1973, habían iniciado su deriva que lo llevaría al enfrentamiento no sólo con Perón, el Partido Justicialista y la CGT, sino con el pueblo peronista en su conjunto.

  Ahora bien ¿Fue Perón un viejo maquiavélico, manipulador y traidor que engañó a estos jóvenes, idealistas e ingenuos?

   Esto es absolutamente falso, una leyenda infame creada, entre otros por los Bonasso, Verbitsky, José Pablo Feinmann, y otros falsificadores que desesperados por crear la leyenda de los jóvenes bien intencionados, que quisieron construir un mundo más justo y ofrendaron su vida en ello, engañados por ese milico que ya había usado a Evita y ahora lo hizo con ellos, no se detuvieron hasta tener éxito, lo lograron porque el periodismo se aferró a esa imagen de Perón, ello permitía volver a proscribirlo, en este caso a su pensamiento, obra y legado, nos escamotearon, quizás, el mejor Perón.

   Del delirio de la lucha armada se encargó la historia, miles de muertos, desaparecidos, torturados mostró el rostro letal, trágico, en toda América Latina, de ese desvarío al que el fanatismo, la soberbia, los delirios vanguardistas e iluminados del guevarismo condujeron, en 60 años solo acumularon derrota tras derrota, fracaso tras fracaso, el derrotero para entender que las revoluciones son obras de los pueblos, organizados y conscientes de su destino colectivo y no de minorías armadas, actuando al margen de ellos, está teñido de sangre.

   Perón fue muy claro, siempre, trató de acercarlos a su movimiento, especialmente a través de viejos militantes como El Kadri, Rulli, etc., los escuchó y les explicó en qué consistía su visión del socialismo nacional, que nada tenía que ver con el marxismo, dentro de lo que dio en llamar la guerra integral contra la dictadura, a la lucha sindical, política, sumó las acciones armadas como un método para acorralar a los militares y obligarlos a llamar a elecciones, por eso los llamó formaciones especiales, eran una variante táctica más, que además le acercaba a los grupos de clase media y universitaria históricamente renuentes a su prédica, jamás los ungió como sus herederos y muchísimo menos como reemplazantes de las demás formas de lucha, era militar, algo sabía de guerras.

   Cuando la dictadura, de acuerdo a la estrategia descripta, fue quedándose sin salidas, era inminente el llamado a elecciones y sobre todo, el regreso de Perón a la patria, les ofreció espacios en el futuro gobierno y les dijo que ellos iban a ser los sucesores naturales a través del  transvasamiento generacional, pero que en la etapa que venía había que reconstruir todo lo que la oligarquía había destruido en los 18 años de proscripción pero, de todas maneras no eran simplemente promesas a futuro, reiteró su oferta de ir ocupando espacios en el gobierno, Firmenich le respondió con un listado de quiénes debían ocupar todos los ministerios y secretarías, superada la sorpresa inicial, les ofreció el Ministerio de Bienestar Social, el de Educación, la conducción de la UBA, y varias gobernaciones, la conducción montonera, que llevaba apenas dos años como peronista rechazó la propuesta.

   El poderío militar de las organizaciones armadas era a fines de 1972 escaso, la mayoría de sus cuadros estaban presos o habían sido muertos, Montoneros no era la excepción, sin embargo habían logrado el cariño y respeto de miles de peronistas, veían en ellos a jóvenes que habían roto con su pasado gorila y se habían volcado al peronismo, reconocían su coraje, arrojo y espíritu de sacrificio, sentían además que al sumarse en esta última etapa por el regreso de Perón a la patria habían hecho un importante aporte, era más fuerte el respaldo de masas, especialmente en los jóvenes, que el poder de fuego, pero Ignacio Vélez es muy claro, habían elegido otro camino.

   Pero es necesario insistir con el análisis de cual era en realidad su pensamiento, me refiero por supuesto al de sus jefes, ya vimos que no eran peronistas en sus inicios, tampoco lo eran después, en 1973, en la célebre ”Charla de la conducción nacional ante las agrupaciones de los Frentes” (3), Firmenich dice : “Perón en lugar de reservarse el liderazgo continental y conformar el frente continental, vuelve a ocupar la Presidencia de la Nación, pero este es un índice de retroceso del proyecto estratégico, es decir Perón tiende a acumular el poder en la Argentina porque ha fracasado el proyecto latinoamericano…Perón tiende a producir una acumulación de poder dentro del régimen constitucional, cosa que es imposible y busca la negociación con los países del cerco para romper el cerco y la negociación con el imperialismo yankee… Nosotros, en general, no conocimos el gobierno de Perón…Hoy, que está Perón aquí, Perón es Perón y no lo que nosotros queremos, Para hacer una caracterización de Perón hay que comenzar por ver y conocer en profundidad su pensamiento, cosa que en rigor, generalmente no conocemos. Ese pensamiento está escrito en una cantidad de libros, en discursos, en cartas, etc., está expresado hoy en hechos concretos, Perón se define a sí mismo y define a su movimiento, para lo cual inventa una palabra: justicialismo, y lo define como una tercera posición, ¿Que es la tercera posición?, la tercera posición es una tercera posición ideológica equidistante entre el demo liberalismo capitalista e imperialista y el socialismo internacionalista marxista”

   “Es decir, en rigor el socialismo nacional no es el socialismo, lo que Perón define como socialismo nacional es el justicialismo. Incluso, un libro que nosotros, o la mayoría de nosotros, no ha leído, La Comunidad Organizada es el que fija el pensamiento filosófico de Perón, es la ideología de Perón, la ideología de Perón es contradictoria con nuestra ideología, nosotros somos socialistas…Entonces, en la caracterización del Socialismo Nacional, en rigor, no pensamos exactamente igual Perón y nosotros y en el análisis que hace Perón de la historia de la humanidad tampoco pensamos igual…Perón sabe que nuestra posición ideológica no es la misma que la de él y de ahí que tiene una contradicción que vaya a saber cómo la resolverá.

   “La conducción estratégica para Perón, como es públicamente conocido es unipersonal, es el  conductor y los cuadros auxiliares. Eso es contradictorio con un proyecto de vanguardia, en donde la conducción estratégica la ejerce una organización…la única acumulación de poder válida es el poder militar…Perón nos denominó de entrada formaciones especiales, porque en su proyecto político e ideológico no cabe la noción de vanguardia organizada.

   Vayamos ahora, para terminar, a uno de los párrafos que mejor expresa la ideología y definición política de Montoneros en boca de su jefe, Mario Eduardo Firmenich “Si no somos formaciones especiales y lo que hay es un proyecto político ideológico, que tiene su implementación estratégica, entonces no hay que disolverse sino que hay que lograr la conducción del Movimiento Peronista para transformarlo en Movimiento de Liberación Nacional total, es decir que se constituya en una herramienta político militar que desaloje a los elementos que distorsionan la esencia…nuestra ideología es el socialismo, porque el socialismo es el estado que mejor representa los intereses de la clase obrera…es decir, creemos que existe la lucha de clases, creemos que existen las clases sociales, que la lucha de clases presenta contradicciones, que hay contradicciones que se resuelven de una manera y contradicciones que se resuelven de otra, eso es lo que tomamos del marxismo”.

   Quizás resulte aburrida la lectura de tan extensos párrafos, sin embargo considero que constituyen la demostración más contundente que la conducción de Montoneros no era ingenua ni fue engañada, que tenían una ideología y doctrina diferente al peronismo, que practicaron el entrismo de una manera descarada, imaginando cercana la muerte de Perón y la posibilidad de quedarse con la conducción del peronismo por las armas, que sabían que Perón lo había descubierto y por eso los definió como infiltrados, estaban enfermos de vanguardismo y militarismo, todo ello en un cóctel siniestro que sólo podía concluir en una tragedia.

   Perón hizo todo lo humanamente posible por rescatarlos, cuando asumió el FREJULI el gobierno el 25 de mayo de 1973, puso en los ministerios de Interior, Educación y Relaciones Exteriores, en las gobernaciones de las Provincias de Buenos Aires, Salta, Mendoza, Santa Cruz, Córdoba y Formosa, dirigentes peronistas cercanos a las organizaciones de superficie de Montoneros, y muchos cuadros de éstos asumieron como funcionarios. Designó en la UBA a Rodolfo Puiggrós, de conocida pertenencia montonera, esto fue asumido como concesiones e incluso pese a los espacios que tuvieron en el interregno de Héctor J. Cámpora como presidente no evitó que siguieran desarrollando acciones armadas, no reconocidas por la organización.

   Finalmente cuando Perón los enfrenta públicamente en la Plaza de Mayo, el 1 de mayo de 1974, mientras salía del balcón le pidió a Oscar Alende que buscara un diálogo con los “muchachos”, sabedor de las discusiones y división que había en la organización, que como vimos ya habían  alejado a miembros fundadores como Ignacio Vélez y provocarían un gran cisma luego de los incidentes mencionados en la Plaza de Mayo, surgiendo la JP Lealtad que rompe con Montoneros.

   Sin embargo la ruptura más grande ya se había venido dando desde mucho antes, la simpatía y cariño que grandes sectores del pueblo peronista le dispensaron mientras fingieron ser Soldados de Perón, se diluyeron en cuanto mostraros su verdadero rostro y ambiciones, el pueblo peronista luchó 18 años para el regreso de Perón, para que volviera a gobernar y con él los años más felices, los años de la justicia social, de la soberanía popular, de la democracia verdadera donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés, el del pueblo, no para entronizar en el gobierno una vanguardia iluminada, marxista, militarista y violenta que construya un socialismo que solo existía en sus delirios febriles.

   Queda para nosotros luchar para recuperar la verdad real de esos años y esos hechos, aún hay muchos jóvenes peronistas que sólo conocen las mentiras y fabulaciones de los vanguardistas de cátedra y escritorio, que contando con la complicidad de los aparatos culturales de la oligarquía y de la izquierda y sus medios,  crearon la “leyenda negra” del tercer gobierno peronista, ellos fracasaron en su intento demencial de cooptar al peronismo para sus fines, en su resentimiento han hecho y hacen todo lo que está a su alcance para que su derrota sea la derrota de todo el pueblo argentino.

(1)”Montoneros, los grupos originarios”; Ignacio Vélez Carreras;CeDeMa.org; 16/7/2009

(2)”Revolución y contrarrevolución en la Argentina”; T 5 “La era del peronismo”; Jorge Abelardo Ramos; Edic, Continente; Bs. As. 2013.

(3)”Documentos, 1973-1976, Volumen I, De Cámpora  a la ruptura”; Roberto Baschetti (comp.) Edic de la Campana; Buenos Aires;1996

Imperialismo judicial, dirigencia fallida

Por Claudio Scaletta*

Con la indignación no alcanza. Existe una desconexión entre la clase dirigente y las consecuencias de sus actos. La culpa no es siempre de los otros. La decadencia ya lleva demasiado tiempo. Medio siglo es demasiado tiempo. La economía no crece, el producto per cápita cae tendencialmente. Las condiciones de vida se deterioran. La clase media se achica sin parar y se consolida un núcleo duro de pobreza estructural. Los científicos emigran por asfixia económica. La infraestructura energética y de transporte se deteriora sin parar. Los resultados de las pruebas educativas son decepcionantes. La salud pública, la única a la que accede la población de menores ingresos, permanece bajo ataque. Las jubilaciones se pauperizan, envejecer no es tiempo de alivio, sino de desgracia. La estructura productiva se descomplejiza. La deuda pública aumenta persistentemente. Los grados de libertad de la política económica desaparecen en el altar del poder de los acreedores. Y todos y cada uno de estos problemas fundamentales, esenciales para cualquier país, se mantienen mayormente ausentes de un debate público abiertamente conducido por unas pocas corporaciones. Los medios de comunicación ya no pertenecen a periodistas, sino a grupos empresarios. Su objetivo central es distraer, los momentos de seriedad se reservan para asociar la precaria estabilidad económica con la necesidad de destruir los restos del Estado, el gran objetivo, el enemigo que cobra impuestos.

En el camino parece darse la vida por ahorrar unos pocos pesos en el Presupuesto, mientras que sumar miles de millones de dólares de deuda nueva no le importa a nadie. Una escala de prioridades en el mejor de los casos “extraña”. El mismo Presidente que se jacta de llevar adelante el ajuste más grande de la historia declara suelto de cuerpo su “voluntad de pagar” los 16.000 millones de dólares inventados por un tribunal extranjero, otro dato “extraño”. Mientras tanto la población contempla siempre mansa. Solo desespera a la hora de votar cuando, impotente, patea el tablero sin advertir sobre quienes caerán los pedazos.

El nuevo fallo buitre, el último capítulo del neoimperialismo judicial, puso nuevamente en primer plano el patetismo de la clase dirigente local. En vez de unirse frente al enemigo común que intenta apropiarse de la principal empresa estratégica del país, el fallo se utiliza para la politiquería cortoplacista, para echar culpas, para enfatizar preferencias ideológicas sobre el rol del Estado. Puede que la población no elija a sus representantes en función de nuestros gustos, pero no se equivoca cuando su voto expresa un sentimiento anticasta. La identificación del rechazo a la casta, incluso antes que el problema de la inflación, fue el principal acierto electoral de Javier Milei. No importa que La Libertad Avanza se comporte hoy como una ultra casta. La población eligió a un outsider de la política porque, con razón, se hartó de su clase política.

Lamentablemente no alcanza con votar. El país sigue sin poder construir consensos básicos. El día que Mauricio Macri decidió pagarle a los fondos Buitre más dinero del que reclamaban, 18.000 millones de dólares cuando Kicillof como ministro de Economía ya había negociado 13.000 millones y se aspiraba a seguir reduciendo el número, sentó un peligroso precedente para el futuro. En adelante a ningún fondo buitre le importaría la resistencia de un gobierno que defendiera los intereses nacionales, siempre llegaría una nueva administración más permeable, más venal. Siempre llegaría un Milei con voluntad de pago.

Pero cuidado, no es una historia de buenos y malos. El grupo Petersen vendió el reclamo a YPF al fondo Burford en “sólo” 17 millones de euros, pero tomó la precaución de quedarse con el 30 por ciento de lo que se obtuviera al final del camino. Suponiendo 16.000 millones de dólares, podría quedarse con 4.800 millones. El “grupo Petersen” es el nombre empresario de fantasía de la familia Eskenazi, grupo financiero fundado por papá Enrique que nació al gran capital de la mano de la privatización del Banco de Santa Cruz. Tal el origen del “capital nacional” que Néstor Kirchner, en su página más oscura, hizo entrar por la ventana a YPF, “los expertos en mercados regulados” que en dos etapas se hicieron con un cuarto de las acciones de la compañía sin poner un solo peso, una ingeniería financiera inaccesible para la comprensión de los comunes mortales, pero convencional y habitual según algunos economistas, no solamente ortodoxos. Este fue el fracasado, desde la perspectiva del país y de YPF, paso previo a la reestatización.

Lo que se intenta destacar aquí no son los pormenores del fallo de la jueza Loretta Preska, la heredera del tristemente célebre juzgado buitre del extinto juez Thomas Griesa, pormenores que a esta altura el lector seguramente conocerá, sino poner en primer plano las potencialidades del desarrollo que quedaron en el camino o se demoraron y que no son atribuibles a la impericia o virtud de tal o cual gobierno, sino a la falta de políticas de Estado, esas que para cualquier proyecto de desarrollo deberían ser indiscutibles cualquiera sea la fuerza que gobierne.

YPF se reestatizó vía expropiación respetando todos los caminos constitucionales, es decir de la legislación local e internacional, porque en su etapa privada el país perdió el autoabastecimiento energético. No fue una razón ideológica, sino de racionalidad económica básicaEl año de la recuperación del 51 por ciento de las acciones fue 2012. Es importante recordarlo hoy para advertir el efecto mariposa de las decisiones económicas. La privatización se tradujo en el virtual vaciamiento de la empresa por parte del capital español, que en la década del ’90 del siglo pasado disfrutó de la segunda conquista de América. La pérdida resultante del autoabastecimiento, es decir la reaparición del déficit energético, aceleró la reaparición del déficit de la cuenta corriente del balance de pagos. Para no devaluar el gobierno de entonces recurrió al cepo cambiario, lo que siguió es historia conocida. Pero la restricción externa fue un hecho y fue la razón del estancamiento económico iniciado en 2011 y que se proyecta hasta el presente. Tal el efecto de largo plazo de las malas decisiones económicas. De la misma manera, La Libertad Avanza disfruta en el presente de la buena decisión de la recuperación de la compañía, la que permitió el desarrollo de Vaca Muerta, que la española Repsol pretendía vender, y de los hidrocarburos no convencionales en general. Sin contar el bochornoso capítulo Eskenazi, el kirchnerismo se tomó 9 años para recuperar la empresa. Siempre más vale tarde.

Pero el balance más triste es que de las malas experiencias no se aprendió nada. La clase dirigente local, la más entrenada del planeta en desperdiciar oportunidades de desarrollo, cree que no será ella quien deba enfrentar el costo del nuevo fallo de la pata judicial del imperialismo. En paralelo, las clases medias no advierten que sus viajes baratos al exterior son posibles, por ahora, gracias a la recuperación de 2012, la que en el presente aporta los dólares del superávit energético que ayudan a sostener la sobrevaluación cambiaria. Y finalmente, tampoco se aprendió que no cerrar filas frente a los buitres del exterior y preferir la mezquindad política tiene efectos devastadores en el largo plazo, en este caso la potencial pérdida de la última empresa estratégica que le queda al Estado nacional para promover un sector dinámico por fuera de los intereses de corto plazo del capitalismo más rapaz.

*Lic. en Economía (UBA). Autor de “La recaída neoliberal” (Capital Intelectual, 2017).

https://www.eldestapeweb.com/opinion/javier-milei-presidente/imperialismo-judicial-dirigencia-fallida-2025730550

Memoria/Historia, Verdad y Justicia

 Por Omar Auton

Voy a embarcarme en una temática difícil pero necesaria, difícil porque cada vez que alguien quiere comprometerse en el imprescindible debate acerca del rol de las organizaciones clandestinas armadas, hasta 1976, comienza la vocinglería de los que han armado su propio relato, algunos ingenuamente o bien intencionados, por mala o parcial información y otros porque han podido vivir, dando charlas, publicando libros, asesorando gobiernos, siempre ejerciendo el rol de “guardianes de la memoria” o sea, han construido una industria que les ha permitido vivir con bastante holgura y por sobre todo manteniendo vivo su antiperonismo, su odio visceral a Juan Domingo Perón, inclusive a partir del endiosamiento a Eva Perón como figura mítica y verdadera revolucionaria para confrontarla con él, traidor, fascista y encima “milico” Juan Perón. 

   El escritor español Javier Cercas en su libro “El Impostor” (calidad aplicable a muchos de estos pensionados de los años 70) se pregunta ¿Que es la industria de la memoria?, un negocio, ¿Que produce este negocio? un sucedáneo, un abaratamiento, una prostitución de la memoria, también de la historia, porque en tiempos de memoria, esta ocupa, en gran parte el lugar de la historia. O dicho de otro modo: la industria de la memoria es a la historia auténtica lo que la industria del entretenimiento al auténtico arte…porque la historia deben hacerla los historiadores no los políticos y la memoria la hace cada uno.”.

   Con menor dureza el Indio Solari decía hace unos años que la memoria no es confiable, uno no recuerda exactamente, fielmente, lo acontecido, a medida que pasan los años nuestra memoria nos juega malas pasadas, modifica hechos para hacerlos más tolerables, justifica egoísmos o transforma fracasos en heroicos intentos semi exitosos. Cuando uno no ha participado de los acontecimientos en análisis, los describe según lo ha recibido de otros (prensa, actores de las cuestiones analizadas) y esas fuentes suelen tener el color de nuestro agrado, si los ha vivido juegan los factores anteriores, además entran a jugar los intereses propios y/o de grupo.

   Según Gieco “Todo está grabado en la memoria”, sin embargo esa “memoria” difícilmente contenga la descripción real, honesta y completa de los sucesos, aún con absoluta honestidad y buenas intenciones, siempre está la pelea entre lo que en realidad pasó y lo que sentí que pasó o deseé que hubiera ocurrido, Ni que hablar cuando esa memoria se transforma en “historia”, es decir se “oficializa” como verdad histórica.

   Para comprender el origen social de estos grupos de los años setenta vamos a tener que hacer un poco de historia, el primer grupo de civiles armados que desde la clandestinidad intentó derrocar a un gobierno fueron los autodenominados “Comandos Civiles” que primero intentaron asesinar a Perón y luego se sumaron al alzamiento militar. Estos hijos de la clase media alta y aristocracia porteña y en particular de Córdoba, estudiantes universitarios laicos y grupos confesionales, provenientes de la Unión Cívica Radical, del conservadurismo o la incipiente Democracia Cristiana, asesinaron policías que estaban asignados en alguna calle o como consignas, pusieron bombas, practicando el más crudo terrorismo para desestabilizar al gobierno justicialista. En uno de sus intentos de magnicidio más ambicioso, asesinar a Perón cuando se dirigiera a la Casa de Gobierno, participó Diego Muñiz Barreto, luego cuadro de conducción de Montoneros y diputado nacional de la Tendencia, el compañero y amigo Aldo Duzdevich ha escrito profusamente sobre esto y a su lectura encomiendo al que quiera profundizar.

   Recordemos que si definimos como “Terrorismo” el asesinar policías, poner bombas, como hizo Roque Carranza en 1953 o intentar asesinar funcionarios de gobierno o al mismísimo presidente esa calificación no puede cambiar cuando dichas acciones las llevan adelante hombres y mujeres afines políticamente contra gobiernos de un signo contrario al nuestro.

A la caída de Perón y en los 18 años de proscripción, el peronismo desarrolló actos de terrorismo en fábricas, metiendo “caños”, pero mostró un respeto casi suicida por las vidas ajenas, tanto así que muchas veces sus militantes murieron o fueron heridos y detenidos por evitar muertes, incluso de las fuerzas policiales, jamás cometió atentados explosivos contra personas o asesinó deliberadamente figuras del “gorilismo” gobernante, tanto de los militares golpistas como de gobiernos civiles fraudulentos, ya que habían llegado gracias a la proscripción de Perón y del Partido Justicialista.

   En los años 60 se producen acontecimientos que van a incidir en la política local, en primer lugar las crecientes luchas de los pueblos coloniales y semicoloniales para desembarazarse de las potencias dominantes, Argelia, Egipto, China fueron revoluciones triunfantes que mostraron que la victoria era posible, la lucha de los “barbudos” en Cuba que acaudillados por Fidel Castro toman el poder en 1959, derrocando a la infame dictadura de Fulgencio Batista, conmocionó a los jóvenes y a los revolucionarios de toda Hispanoamérica.

   En esos mismos años el Concilio Ecuménico II, impulsado por Juan XXIII y llevado a cabo por Paulo VI, provocó otro terremoto, en este caso en la Iglesia católica, convocando a una iglesia junto al pueblo, denunciando la injusticia y desplazando a la filosofía por la cultura como instrumento de evangelización y difusión del mensaje de Dios, lo que obligaba a sumergirse en el conocimiento de las distintas culturas y realidades históricas. Esto llega a América en la reunión de la Conferencia Episcopal Latinoamericana realizada en Medellín donde nace la llamada Teología de la Liberación.

   En la Argentina, se sucedían los gobiernos militares y civiles, los sectores medios comenzaban a expresar su disgusto ante las crecientes dificultades económicas, los trabajadores continuaban en su lucha por defender sus derechos y recuperar la democracia plena con el retorno de Perón, exiliado en España, y las elecciones sin proscripciones.

   En 1966 un nuevo golpe entroniza en el poder a Juan Carlos Onganía, militar de escasas ideas y gran megalomanía, ya imbuido de la Doctrina de la Seguridad Nacional en la que habían sido instruidas nuestras Fuerzas Armadas, no por EE.UU como se afirma, sino por los militares franceses derrotados en Argelia e Indochina, que de regreso a Francia intentan derrocar a De Gaulle o asesinarlo, fracasan y se emplean como instructores de la “Lucha contra el comunismo” en nuestras tierras.

   Ellos son los que traen las ideas de la “guerra sucia”, el secuestro, asesinato y “desaparición” de “el enemigo marxista”, metiendo en esa bolsa a todos los luchadores por la emancipación de sus patrias, la Escuela de las Américas es su continuación, pero no el origen del terrorismo de Estado.

   Onganía, decide eliminar todo foco de “adoctrinamiento marxista” y pone sus ojos en las universidades, en particular en la UBA que si bien era verdad que había sido conducida por hombres como Romero o Risieri Frondizi, profesantes de un liberalismo de izquierda o un marxismo “académico”, en realidad lo que representaba era un bastión antiperonista, que había sido “depurado” de profesores y auxiliares seguidores del “tirano depuesto”, era llamada la “Isla Democrática”, ya que en sus claustros se podía leer a Marx, Engels o sus epígonos, mientras fuera de ella se perseguía, encarcelaba y torturaba a los peronistas.

   Obtuso como era, Onganía lanzó una brutal represión en la famosa “Noche de los Bastones Largos”, apaleando docentes y estudiantes y lanzando al exilio una generación de los mejores científicos, investigadores, filósofos, producida en el país.

   Rotas las ilusiones que expulsado el peronismo, la Argentina volvería a la arcadia de antaño para los sectores medios, destruidas sus ilusiones “democráticas” de una universidad autónoma y ajena a las desdichas del pueblo que la sostenía con sus impuestos, un sector importante empieza a mirar con interés las luchas revolucionarias de otras tierras, los militantes de grupos católicos comienzan a escuchar a los “Sacerdotes del Tercer Mundo” y se conmueven con la muerte en el monte de Camilo Torres, sacerdote colombiano que había renunciado a los hábitos y se enroló en un grupo guerrillero formado al uso del modelo cubano.

   En estos años aparecen los primeros intentos de constituir un “foco” guerrillero en Argentina, en 1963, en Orán, Salta, aparece el autodenominado Ejército Guerrillero de los Pobres, conducido por Jorge Masetti, que pretendía abrir un frente que sirviera de apoyo al desembarco del Che Guevara en Bolivia, fue destruido rápidamente por la gendarmería y su jefe, supuestamente, se internó en la selva y nunca se supo más de él.

   Masetti, había seguido al grupo guerrillero cubano en Sierra Maestra, a pedido de Guevara fundó Prensa Latina, la agencia oficial de noticias cubana, donde trabajaron, entre otros, Gabriel García Márquez, Rodolfo Walsh y Rogelio García Lupo, enfrentado con el creciente avance del partido Comunista, que no había participado de la lucha pero comenzó a ocupar espacios luego que Castro adscribe al marxismo y sella su alianza con la URSS, renuncia a su cargo en 1962, en esos años también el Che, cuestiona la intromisión de estos sectores y comienza a preparar su salida de Cuba.

   Aquí cabe mencionar un debate que se dio en esos años, Guevara en un reportaje al “Monthly Review” adelanta su visión del camino hacia la revolución latinoamericana, afirma “Faltaron en América condiciones subjetivas, de las cuales una de las más importantes es la conciencia de la posibilidad de la victoria por la vía violenta frente al poder imperialista y sus aliados internos. Estas condiciones se crean mediante la lucha armada…y de la derrota del ejército por las fuerzas populares y su posterior aniquilamiento…apuntando desde ya que las condiciones se completan mediante el ejercicio de la lucha armada, tenemos que explicar que el escenario, una vez más, de esta lucha, es el campo y que, desde el campo, un ejército campesino…tomará las ciudades” (1) un recetario completo, un solo camino La lucha armada, un solo lugar El Campo y un solo actor El campesinado.

   Esta visión fue consagrada por Fidel Castro y transformada en manual por Regis Debray, incluso la Constitución cubana establece la lucha armada como único camino a la revolución y el socialismo.

   La Revolución cubana no triunfó por este recetario, El Granma, yate en el que viajaron los 82 revolucionarios encalló cuando llegó a la playa, fueron emboscados por las fuerzas de Batista y solo sobrevivieron 15, imaginar que con esta fuerza podían derrotar a las fuerzas de Batista, más allá que este ni siquiera tenía más que una guardia nacional armada con fusiles de fines del siglo XIX, suena muy romántico, pero es un dislate.

   El triunfo de la revolución cubana habría sido imposible sin el trabajo de Frank País, un joven dirigente estudiantil reformista y maestro, que organizó las fuerzas del Movimiento 26 de Julio en las principales ciudades de Cuba y cuyo asesinato por la policía en Santiago de Cuba en julio de 1957, disparó una rebelión popular sobre la cual se monta el grupo guerrillero para obtener la victoria, el que duda de lo que afirmo, que vaya a la Habana, al Museo de la Revolución y vea con sus propios ojos la relevancia que tiene esta figura, dicho sea de paso el Partido Comunista Cubano nunca apoyó ni a Pais ni a Fidel, recién desembarca en la Revolución triunfante, cuando el bloqueo y la agresión de los EE.UU deja a Cuba aislada y se ve obligada a caer en el abrazo de la URSS, de ahí el rechazo de Masetti y del propio Guevara, especialmente después de lo que consideraron la “traición” de Moscú en 1962, con la crisis de los misiles.

   Dediqué este largo párrafo para que podamos comprender dos hechos fundamentales:

1) La influencia de Cuba en establecer la lucha armada como único camino hacia el cambio de estructuras, en su necesidad que las revoluciones, que se producirían, en América continental evitarían el aislamiento de la isla del Caribe, el fracaso de esta estrategia provocó no sólo la aparición de la URSS como aliada única, sino la muerte de miles de militantes desde el Río Bravo hasta el Estrecho de Magallanes.

2) El apresuramiento desesperado de Guevara por generar procesos revolucionarios, primero en África, con el fracaso estrepitoso en el Congo y luego en Bolivia, intentando una revolución campesina en el único país de América del Sur que había hecho, en 1958, una revolución que no sólo había derrotado al ejército y lo había disuelto sino había llevado adelante una reforma agraria.

   Volviendo a nuestro país, la idea de encarar la lucha armada surge de tres hechos centrales:

1) El fracaso del intento de golpe militar, primero con Juan José Valle y luego con Iñíguez, para lograr el retorno de Perón, reprimidos sangrientamente, incluso con el asesinato de civiles.

2) El fracaso del intento de regreso de Perón en 1964, frustrado por la alianza del gobierno fraudulento de Arturo Illia con la dictadura brasileña, que detuvo el avión en Río de Janeiro y obligó al líder argentino a regresar a España.

3) La anulación de las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires, en marzo de 1962, en las cuáles el dirigente sindical peronista Andrés Framini logra el 42,22% de los votos, obteniendo el triunfo.

   Los militantes peronistas habían llegado a la conclusión que era imposible terminar con la proscripción si no era por la violencia revolucionaria, Cuba parecía enseñar el camino, y aparecen intentos como el Ejército de Liberación Nacional-Movimiento Peronista de Liberación, más conocido como Uturuncos en 1959, nacidos en Santiago del Estero, donde llegaron a tomar el cuartel policial de Frías, conducidos por Enrique Manuel Mena, quién fue detenido en Tucumán junto al reducido grupo de jóvenes que lo acompañaba,

   En 1968 aparecen las Fuerzas Armadas Peronistas conducidas por Envar el Kadri, e integradas por una mujer, Amanda Peralta y otros doce jóvenes, que se instalan en Taco Ralo, Tucumán, que son apresados rápidamente en un intento de entrenamiento, por haber sido denunciados por los vecinos de la zona creyendo que se trataba de contrabandistas.

   Es bueno señalar que en esos años había sido creada la Juventud Peronista, con figuras inolvidables como Gustavo Rearte, Carlos Caride, Jorge Rulli, Envar el Kadri, Susana Valle. Felipe Vallese, Héctor Spina, en 1960 habían producido una acción, el ataque a una guardia de la aeronáutica en Ciudad Evita, firmada como Ejército Peronista de Liberación Nacional, estos grupos no se conforman con jóvenes universitarios de clase media como ocurre a partir de los 70, casi todos ellos son obreros y muchos activistas sindicales, familiarizados con la acción directa que podía ir desde pegar fotos de Perón y Evita en Corrientes y Esmeralda para esperar que alguno las arrancara y tomarse a trompadas, hasta poner un caño en una vía del tren o un sabotaje fabril.

   Es que entre 1955 y 1970, el peronismo recurrió a todas las formas de lucha posible para poner fin a la Fusiladora, primero, y a los gobiernos civiles fraudulentos, muchos de sus dirigentes fueron asesinados, detenidos y torturados salvajemente e incluso “Desaparecidos” como Vallese, obrero metalúrgico, delegado en la fábrica TEA, en Caracas 940 del barrio de Flores y que al momento de su secuestro tenía 22 años, jamás fue encontrado aunque con los años se supo que fue secuestrado por la Policía Federal, conducido a la Comisaría Primera de San Martín, donde fue torturado por varios días y trasladado a Villa Lynch donde continuaron los tormentos. Se supone que buscaban a Gustavo Rearte.

   Remarco el carácter de trabajadores, sindicalistas y militantes de la Juventud Peronista, porque no se trataba de Grupos de Vanguardia ni pretendían hacer ninguna revolución socialista o tomar el poder ellos para conducir un proceso revolucionario, eran militantes peronistas que solo buscaban el regreso de Perón a la Argentina y que hubiera elecciones libres, sin proscripciones, para que el pueblo pudiera elegir a quién deseara, que el peronismo pudiera ser legalizado y organizarse, en definitiva, recuperar una auténtica democracia, seguros que con ella y habiendo elecciones limpias el peronismo era imbatible, solo deseaban retomar el camino de la Revolución Peronista, detenido por el golpe gorila y criminal encabezado por Aramburu y Rojas, impulsado por la oligarquía y las fuerzas políticas que la representaban, la UCR, el Socialismo, el Partido Conservador, el Partido Demócrata Cristiano, la cúpula de la iglesia católica argentina y Gran Bretaña.

   En esos años se había producido lo que se llamó el proceso de nacionalización de las clases medias, esto es, sacudidos por la crisis económica, el reaccionarismo medieval de las fuerzas armadas y cierto profesorado y los sucesos ya citados de las luchas por la liberación en el Tercer Mundo, gran parte de esa generación, nacida en los años del peronismo, comienza a revisar la historia reciente y a cuestionar el rol de sus padres, muchos de ellos antiperonistas, rompiendo con la versión oficial de la “Segunda Tiranía”, los trabajadores industriales, que seguían siendo el sector más dinámico de la política argentina, se encuentran con una juventud universitaria que se desplaza hacia el campo nacional, comienzan a circular entre estos últimos, los libros de Jauretche, Scalabrini Ortiz, Ramos, Hernández Arregui, José M. Rosa, Fermín Chávez, de ahí el concepto de nacionalización, las ideas y categorías de los países dominantes comienzan a ser desplazados por otras, nacidas aquí o en países en lucha por su liberación.

   Esta llamada Alianza Plebeya, por los sectores sociales que la componen, estalla en 1969, sale a la calle, enfrenta al onganiato en Corrientes, Rosario, Tucumán y muy especialmente en el Cordobazo pone en crisis a la Argentina de la contrarrevolución oligárquica.

   En ninguna de esas luchas encontraremos a los partidos de izquierda y ultraizquierda, menos a los futuros integrantes de las organizaciones armadas, en la provincia de Córdoba los trabajadores salieron con sus dirigentes como Elpidio Torres (Smata), Atilio López (UTA) todos ellos alineados con el vandorismo y los estudiantes por el integralismo, sector nacido en la provincia mediterránea.

(1) “La lucha por un partido revolucionario”; Jorge Abelardo Ramos; Ediciones Pampa y Cielo; Buenos Aires; 1964 

Fuentes Seguras. Un hueso duro de roer

Los 12 días y sus objetivos. Israel, Irán, EEUU, Rusia, China. Davos y OTAN vs Multipolares. Los argumentos de los «agredidos». Las perspectivas silenciosas e intensas de los que necesitan la paz.

Por Gabriel Fernández *

Los países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) acordaron este miércoles, durante la cumbre que celebran en La Haya, el aumento del gasto en Defensa hasta alcanzar el 5 % del PBI de cada Estado. Desde ya que la presentación de la iniciativa estuvo articulada a partir de la inferencia de tremendos desafíos estimulados por naciones multipolares. A lo largo de la reunión, volvió a quedar claro que la mayor parte de los dirigentes allí congregados, responden a los mismos intereses que vienen damnificando la situación del Viejo Continente; no a sus pueblos.

Esas jefaturas, que nada dijeron cuando una operación norteamericano noruega destruyó el gasoducto Nord Stream, generando dificultades de aprovisionamiento energético sin precedentes, ahora se manifiestan atemorizadas por ataques improbables de las potencias euroasiáticas y asiáticas cuyos modelos necesitan de la convivencia pacífica para el propio desarrollo. Esas jefaturas, que barren bajo la alfombra los crímenes israelíes en Asia occidental, fundamentan su acción pro bélica, además, en la calificación de los emergentes como autocracias riesgosas para la democracia.

La administración norteamericana, hondamente penetrada por el atlantismo, las corporaciones financieras y armamentísticas y los agentes coordinados por la City londinense, no logra orientar el país en sentido productivo; afronta diariamente boicots internos destinados a generar guerras y conflictos donde fuere y como fuere para desarticular las escasas opciones que posee para frenar un camino ruinoso. Esto explica las continuas consultas realizadas entre Trump y sus colegas – adversarios Vladimir Putin y Xi Jingpin. Toda inferencia lineal sobre alineamientos y vertebraciones, puede resultar errónea si no toma en cuenta esos factores.

El ataque que disparó la Guerra de los 12 días fue impulsado por las compañías que gobiernan Israel y mantienen sus garras sobre el aliado americano. Las que bosquejaron hasta el estilo de debate en Davos -enero del año en curso- y el intercambio atlantista presente, en Países Bajos. Son, vale subrayar, las que acaban de impulsar el incremento en los gastos de Defensa. Esa decisión implica, de modo transparente, la desfinanciación de las áreas productivas y sociales de los estados involucrados y un re impulso para el sostén económico de quienes desesperan por bloquear el crecimiento multipolar y mantener el esquema mundial previo, derivado de la hegemonía del Consenso de Washington.

La salida airosa que logró Irán en el reciente litigio, además de evidenciar su potencial en la zona, mostró la solidez de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS). Sin ruidos innecesarios, esos países -con alguna excepción- sostuvieron aquella prioridad -la Seguridad Regional– que los llevó a crear la entidad. Su evolución los propulsó a configurar un acuerdo estratégico vinculado con la economía, en sus variables infraestructurales y comerciales. Detectaron rápidamente que el hostigamiento del ahora debilitado premier Benjamín Netanyahu iba dirigido contra todos y tenía como objetivo obturar el tramo inicial de la Franja y la Ruta, absorber los recursos petroleros persas, quebrar la comunicación financiera emergente, limitar la cooperación en la elaboración de nuevas tecnologías y desmembrar a los BRICS + forzando contrastes internos.

LAS CLAVES. El modelo argumental es conocido, aunque negado en Occidente. Quien necesita atacar fundado en un interés muy concreto, imputa a su objetivo por pretender hostigarlo. A continuación, pone en marcha un destacado operativo propagandístico y clama a los cuatro vientos el presunto peligro. Enseguida, recorre uno de dos caminos portadores de variantes pero orientados en un sentido: simplemente lo afirma y dice tener pruebas -que nadie conoce- de la futura agresión o genera un impacto de falsa bandera que justifica una réplica acorde.

No es preciso ir muy lejos en la historia. Las salvajes invasiones estadounidenses sobre Irak, en el año 2003 y su equivalente contra Libia, en 2011, fueron forjadas con esos componentes, entremezclados. A su través se desplegó el extraordinario operativo en las Torres Gemelas y el Pentágono, que facilitó en el dramático 2001 aquella intensa campaña comunicacional de denuncia contra naciones, organizaciones y líderes del mundo musulmán y expandió el clima de temor destinado a brindar sostén argumental a las agresiones citadas.

La hegemonía del Consenso de Washington y la labor de los gobiernos amparados en sus zonas de DefensaInteligencia y conducidos por las corporaciones financieras, se extendió por el planeta y alcanzó un control general. Ese armado fue empleado, sin que millones lo percibieran, durante la crisis 2008 – 2010. ¿Cómo? Los ductos transmisores de recursos hacia las firmas armamentísticas dependientes del poder centralizado fueron prácticos para canalizar recursos destinados al salvataje de las entidades bancarias.

En conjunto, los gigantescos acuerdos de Defensa y Finanzas empobrecieron al globo, empezando por los países periféricos. Pero, como se ha explicado en estas Fuentes al abordar el proceso de desterritorialización, se difundieron sobre las naciones centrales. Los Estados Unidos y sus aliados básicos en Europa empezaron a ser saqueados a la vista de todos, en beneficio de aquellas compañías que, para sintetizar, se congregan en Davos y ejercen su poder a través de la OTAN. Aunque remanido, el diseño se aplicó ahora en contra de Irán. Tiene mucho sentido porque la destrucción de la Revolución Islámica que gobierna el país desde 1979 implicaría un retroceso para los factores mencionados párrafos atrás. Podría deteriorar el poder multipolar emergente.

Esa enumeración conjugada de elementos permite explicar el motivo de la agresión pero también de los alineamientos. Cómo dejar de indicar que ambos ítems resultan difuminados y falsificados por los mismos medios apuntados -y sus redes- a la hora de plantear “informativamente” los sucesos que se desarrollan en Asia occidental. Si hemos observado, lector, la lógica guerrera bien representada en este caso por Israel, resulta pertinente abordar con franqueza las aproximaciones entre países considerando -como es habitual en esta secuencia- los intereses geoeconómicos de base que disparan cada posicionamiento.

Ver, pensar y comprender: la cháchara sobre el “aislamiento” persa deja de lado los mismos y evita apuntar que la Organización de Cooperación de Shanghái, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y los BRICS +, así como -en específico, si gusta individuar- la República Popular China y la Federación de Rusia, necesitan ahondar, mejorar, los vínculos con el gobierno que lideran el presidente Masoud Pezeshkian y, esencialmente, el jefe espiritual Alí Jamenei. Este segmento es determinante para la absorción del panorama regional y su derivación global.

CON CUIDADO. Sin embargo, una vez que se ponen sobre la mesa los componentes del litigio, es saludable precaverse de la elaboración de proyecciones absolutas que desdeñen variables propias del proceder político humano; ellas surgen cuando menos se lo espera. Los falsos agredidos, empezando por el país que regentea Netanyahu, están armados hasta los dientes y cuentan con un respaldo financiero decreciente pero de singular volumen. Es decir, el proceso transformador que implica la multipolaridad no tiene garantizada su linealidad ni su victoria inmediatas. Lleva bien el balón, cabe situarlo en relieve, pero el césped no es tan parejo como resultaría deseable.

De hecho, los insistentes ataques padecidos por estado y pueblo iraníes -Qasem Soleimani, Ismail Haniya, Ebrahim Raisi, Hassán Nasrallah, las multitudes en los actos evocativos, los científicos especializados en energía nuclear y tantos más- dieron cuenta de dificultades para articular la seguridad y también de la persistente capacidad de daño originada en la tarea de los servicios secretos británicos y sus adláteres norteamericanos. De allí que, al entender de este narrador, el mediano plazo resulte más claro que el tramo reducido, algo no demasiado habitual en la historia humana.

En sintonía, los Estados Unidos denotan ante la opinión pública mundial sus complicaciones y fracturas puertas adentro. El andar del presidente Donald Trump, así como la secuencia de declaraciones en sentidos contradictorios y hasta zigzagueantes, configuran una muestra nítida de la complejidad que afronta ese país y de un quiebre que, tal vez, carezca de solución. Por eso resulta imposible, y temerario, adelantar pronósticos. Hasta ahora, esas corporaciones armamentísticas, sus gobiernos y esos agentes de Inteligencia vienen gestando conflictos a diestra y siniestra para evitar el giro industrialista e inversor -re canalizador de aquellos recursos destinados a la Defensa y las Finanzas-, que demandó en los comicios el pueblo norteño.

La exigencia masiva se prolonga en el tiempo: hace pocas horas se conoció un sondeo según el cual más del 60 por ciento de los norteamericanos rechazan el bombardeo sobre Irán y un consiguiente dentre de su país en el lejano litigio. Es más, algunas cosas se le escapan -derivan- a la elaboración del poder financiero: en conjunción con los medios concentrados, buscó atiborrar las calles con migrantes enojados; lo logró, pero luego no supo como acallarlos, pues las críticas a Trump se enlazaron con las demandas de empleo, salarios y condiciones de vida adecuadas.

Es que la crisis humanitaria -fentanilo y otras drogas, violencia horizontal, desocupación, falta de vivienda, salud y educación públicas- generada en esa nación por el modelo del Consenso se ha intensificado hasta tornarla raquítica. Por tanto, republicanos, demócratas, sindicatos, migrantes, confluyen en una certeza: los Estados Unidos deben abandonar las aventuras bélicas impuestas por las mega empresas y utilizar sus recursos en dirección interna. A decir verdad a nadie preocupa lo que hagan o dejen de hacer los ayatollahs en Asia occidental, región que la mayor parte de la población estadounidense, con baja instrucción, ni sospecha donde se encuentra.

Es ostensible que entre los diseñadores de las guerras circula nuevamente la idea de refrescar la falsa memoria mediante algún imaginativo suceso equivalente a las Torres y el Pentágono. Como a Israel, poco les importa que la República Islámica de Irán asegure una y mil veces que su crecimiento nuclear tiene objetivos pacíficos y poco les importa, además, que esa aseveración haya sido corroborada por la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA). Han comprobado que una parte de la humanidad está dispuesta a absorber las tonterías y mentiras lanzadas por gigantes mediáticos cuyas acciones fueron adquiridas por las corporaciones rentísticas a partir del último tramo de los años 80.

Los profetas del odio intentaron cerrar una puerta hacia el futuro. En plena batalla, observaron que los nuevos protagonistas planetarios resolvieron -y lograron- mantenerla abierta.

El ser humano, con todas sus deficiencias, está revelando que constituye un hueso duro de roer.

  • Area Periodística Radio Gráfica / Director La Señal Medios / Sindical Federal

La proscripción como síntoma de una crisis más profunda

Por Gustavo Matías Terzaga

La ofensiva judicial final contra Cristina Fernández de Kirchner ha alcanzado un punto de inflexión que trasciende lo jurídico y se inscribe de lleno en la disputa por el poder real en la Argentina. Lo que está en juego no es la resolución de una causa penal ordinaria, que no resiste el menor de los análisis jurídicos, sino la consolidación de un modelo de intervención del partido judicial directa en la arena política, en beneficio del proyecto de desguace nacional que encarna el actual gobierno de Javier Milei como fase final del programa antinacional iniciado el 24 de marzo de 1976, y que se enlaza con el 16 de junio de 1955.

El fallo que dejó firme la condena a Cristina —y habilita su encarcelamiento a 6 años de prisión— es la culminación de una operación de disciplinamiento político diseñada por el núcleo duro del poder económico, mediático y judicial del país. Se trata de una acción coordinada entre actores que han usurpado funciones políticas por fuera de toda legitimidad democrática. En este sentido, puede afirmarse sin eufemismos que estamos frente a una forma de golpe de Estado en clave contemporánea: silencioso, técnico, revestido de moralismo y de legalidad aparente, pero con una gravedad institucional comparable a los momentos más oscuros de nuestra historia. En democracia.

La historia política argentina está atravesada por una práctica sistemática de exclusión de los liderazgos populares mediante mecanismos de fuerza, proscripción, fraude y violencia. Hipólito Yrigoyen fue depuesto por un golpe cívico-militar en 1930 que inauguró la «década infame», donde el voto fue sistemáticamente vulnerado a través del fraude electoral. En 1955, Juan Domingo Perón sufrió un bombardeo criminal sobre Plaza de Mayo que dejó más de 300 muertos. Pero no bastó con el exilio: durante 18 años el peronismo fue formalmente proscripto. No se permitía usar su nombre, sus símbolos, su doctrina. La proscripción no fue sólo jurídica, sino cultural y social. Fue el intento de amputar de raíz cualquier posibilidad de que los sectores populares volvieran a construir mayoría política.

En ambos casos, la clase dominante argentina, con apoyo de sectores civiles, eclesiásticos, partidarios, judiciales y militares, buscó sustraer del juego democrático a líderes cuya legitimidad nacía del sufragio popular y del vínculo con las mayorías postergadas. En ese marco, la actual persecución contra Cristina Fernández de Kirchner debe leerse en esta misma línea: no se trata sólo de una causa judicial, sino de un intento de proscripción política —no menos grave por ser encubierta en ropaje jurídico— que busca disciplinar, dividir, paralizar y desarticular al campo nacional y popular.

El lawfare ya no es simplemente una estrategia judicial para corroer liderazgos populares, sino el modo de gobierno mismo del liberalismo antinacional. No hay dictadura clásica, no hay tanques, pero hay proscripción, persecución, hubo bala en su frente que milagrosamente no salió, y una estructura de poder que decide quién puede participar políticamente en la vida democrática y quién no. Consumada esta condena, no sólo queda herida de muerte la posibilidad de una candidatura de Cristina, sino que se rompe el pacto democrático desde 1983. Lisa y llanamente.

Esto no es un episodio aislado, es la maniobra que faltaba para completar el dispositivo autoritario que sostiene al gobierno de Milei: primero fue el vaciamiento del Congreso mediante decretos y superpoderes, luego el ataque a las organizaciones sociales y sindicales, después el empobrecimiento deliberado del pueblo mediante tarifazos, devaluación de nuestra moneda y destrucción del poder adquisitivo del salario. Ahora, la avanzada final y a menos de dos años de gestión: eliminar judicialmente a la dirigente popular que aún conserva legitimidad electoral y capacidad de articulación política. Frente a este cuadro, el silencio o la equidistancia ya no son opciones ni éticas ni políticas. Defender a Cristina no significa negar sus errores de conducción que han favorecido el presente escenario, ni caer en el culto cerrado a su personalidad. Significa defender la posibilidad misma de una alternativa nacional, democrática y popular. Significa, también, resistir la instalación natural y definitiva de una dictadura económica sostenida por jueces serviles y blindada por medios de comunicación que operan como tribunales paralelos.

La ceguera en el análisis político y su factura

Si la historia vuelve a repetirse —como farsa, pero con consecuencias reales—, no es por fatalismo o designio de la providencia, es porque no supimos, no quisimos o no pudimos advertir a tiempo el proceso que se avecinaba. Los actores políticos de la democracia argentina, nacida en 1983, cometieron un error fundacional: colocaron en el centro del horror a los ejecutores —los militares—, pero dejaron fuera del banquillo a los verdaderos arquitectos del terror: los grupos económicos y financieros que diseñaron y capitalizaron la dictadura genocida. En nombre de la unidad nacional, se narró el pasado reciente como una tragedia puramente militar y se concentró allí toda la energía, como si el terrorismo de Estado hubiese sido una anomalía del orden institucional que se solucionaba manteniendo a raya a los militares vaciando a las FFAA, y no la fase más violenta del proyecto económico oligárquico que aún hoy nos gobierna y nos somete a diario.

Esa lectura simplista, aunque políticamente útil en el corto plazo, tuvo consecuencias devastadoras que hoy vienen asomando con toda su evidencia. Esa miopía permitió consolidar la impunidad de los civiles beneficiarios de la última dictadura cívico-militar en Argentina (1976–1983) que no fueron simplemente cómplices pasivos: fueron actores activos, impulsores e incluso arquitectos del modelo económico y político que impuso el régimen. Identificarlos con precisión histórica no sólo hubiese sido clave para hacer justicia, sino también para entender políticamente el andamiaje y la continuidad del proyecto neoliberal que sigue operando en la Argentina actual: La Sociedad Rural Argentina (SRA); el Grupo Techint; el Grupo Macri – Socma / IECSA; el Grupo Clarín; ACINDAR; La Asociación Empresaria Argentina (AEA) y sectores de la Unión Industrial Argentina (UIA); Ford, Mercedes-Benz, Fiat, La Veloz del Norte, Ingenio Ledesma; los Pérez Companc; Astarsa; Bunge & Born; Mercedes-Benz; la Asociación de Bancos Argentinos (ABA); estudios jurídicos corporativos; y todo el núcleo del poder empresarial que fue ideólogo, impulsor y beneficiario directo del golpe, y que entregaron listas de delegados sindicales, muchos de los cuales fueron secuestrados en operativos represivos dentro de las propias plantas. A todos ellos se les otorgó el privilegio del anonimato. Mientras los militares ocupaban el lugar de villanos unívocos en los discursos escolares y en las movilizaciones del 24 de marzo, los verdaderos ganadores de la dictadura amasaban poder económico, financiero y político en plena democracia. Tanto es así, que hasta alguno se dió el lujo de llegar a presidente, y algún otro, desde las sombras, lo consideró “un puesto menor”.

Una democracia mal parida

La omisión de señalar y juzgar con claridad a los verdaderos beneficiarios civiles del terrorismo de Estado no fue un descuido involuntario del nuevo régimen democrático nacido en 1983. Fue una omisión deliberada, estructural y profundamente funcional a los límites del proceso de democratización liberal que se impulsó bajo la presidencia de Raúl Alfonsín. La transición democrática, celebrada por amplios sectores como una refundación republicana, se construyó sobre un pacto implícito: reconciliarse con un sistema político abierto, si, pero sin revisar el corazón económico de la dictadura. Se juzgaron —con justicia y valentía— los crímenes más atroces de las Fuerzas Armadas, pero se dejó intacto el andamiaje económico del modelo neoliberal instaurado entre 1976 y 1983, por caso, la aún vigente Ley de Entidades Financieras.

Ese modelo fue una imposición estratégica de clase, cuyo objetivo fue disciplinar al movimiento obrero, destruir la matriz industrial sustitutiva de importaciones, voltear las chimeneas de Perón, abrir la economía al capital financiero transnacional y reorganizar socialmente a la Argentina según las reglas de “civilidad” de las potencias occidentales. En esa lógica, acordar con Alfonsín era tolerable para los poderes fácticos. Lo que debía quedar incuestionado no era sólo la titularidad del poder económico, sino también el relato histórico que desvinculó a esos actores civiles del horror dictatorial. La democracia liberal restaurada necesitaba construir un relato purificador, donde el problema fuera la “irracionalidad” de los militares, y no el proyecto de recolonización económica que se vino a ejecutar. Esta narrativa permitió aislar la represión de su finalidad económica, despolitizar el terror, y así garantizar que las élites civiles responsables del saqueo estructural conservaran su lugar sin ser interpeladas. En otras palabras, se juzgaron las formas, el método, pero no los fines. La democracia nacida en 1983 nació con una fractura constitutiva: la imposibilidad de avanzar sobre los verdaderos ganadores del genocidio. Esa fractura sigue vigente. Y explica por qué, casi cincuenta años después, seguimos discutiendo cómo desarmar un modelo de país basado en la exclusión, la valorización financiera y el saqueo externo que ha arrojado 50% de pobreza institucionalizada en una nación rica, grande y despoblada, pero sin dar con los autores del gran crímen nacional.

Desde entonces, la democracia argentina ha estado bajo tutela. No militar, sino financiera. Una dictadura económica sin uniforme ni cuartel, pero con oficinas en la City y terminales en Washington, capaz de vetar programas, disciplinar gobiernos, torcer la voluntad popular a través de corridas financieras, endeudamientos inducidos y ciclos de inflación planificada. Esto explica por qué Cristina Fernández de Kirchner —por haber osado tocar intereses, recuperar parte del patrimonio nacional, enfrentar ocasionalmente a los buitres, reindustrializar parcialmente el país y reconfigurar el clima político nacional con protagonismo popular, aún sin reformar estructuralmente la matriz del país oligárquico— se convirtió en blanco del mismo aparato judicial, mediático y financiero que nunca fue juzgado por su rol en los años más oscuros.

Pero pensemos, qué otra cosa le podría haber ocurrido al peronismo si no la de ir perdiendo su propia identidad con el paso del tiempo en el marco de este “Estado democrático”, formalista, alejado de toda posibilidad de volver a construir un “Estado soberano” como el de Juan Domingo Perón?. Las tres banderas del justicialismo, en la práctica, murieron con Perón, por eso llegamos a este escenario de potencial disolución nacional. La última versión progresista del peronismo, el de la “década ganada”, fueron los mejores gobiernos que el pueblo supo darse luego de Perón.

El desafío, el pleito por el sentido y el esclarecimiento del drama. Por eso, el presente exige una revisión radical del pasado. Ya no alcanza con conmemorar el Nunca Más. Ya no se trata de desapariciones masivas y vuelos de la muerte, sino de exclusión planificada, desnutrición infantil, hambre estructural, desindustrialización, desocupación, pérdida de soberanía, destrucción de derechos, suicidios por desesperación, jubilaciones reducidas a la nada, medicamentos inalcanzables, salud privatizada, educación desfinanciada. La muerte ya no llega con un golpe en la puerta a la madrugada, sino con una factura de luz impagable, con un recorte brutal del salario real, con un hospital sin insumos. No hay comunicados militares en cadena nacional, pero sí un relato mediático sistemático que justifica este sacrificio social como necesario, inevitable o incluso deseable ante una potencial “reconstrucción” desde las cenizas. Lo que está en marcha desde hace décadas es una política sistemática de destrucción nacional y exclusión social. Y, como toda política de exterminio lento, su peligrosidad reside en la naturalización, en la pasividad que genera, en el silencio con que avanza. Como vemos, un dispositivo menos brutal en las formas, pero mucho más sofisticado y eficaz, el cual nunca pudimos desactivar por ausencia de una lectura original y de fondo que nos proveyera de otra claridad y otra voluntad política.

El gran desafío del campo nacional y popular es invertir esa matriz. Nombrar a los verdaderos responsables, contar quién gana y quién pierde. Poner esos apellidos en las pancartas cada 24M y aprovechar esa fecha nacional para debatir y esclarecer al conjunto. Construir una memoria completa sin temor al barro de la historia, sin prejuicios fundantes de la inacción. Asumir que sin justicia económica no hay democracia posible. Que sin romper el pacto de impunidad con los poderes económicos de la dictadura, no habrá futuro para nuestros hijos, ni para los millones de trabajadores, jóvenes y jubilados que hoy son víctimas de una nueva forma de exterminio: el social, el económico, el cultural y, sobre todo, el de destino.

El efecto paralizante de la proscripción. La proscripción de Cristina Fernández de Kirchner no sólo representa un ataque judicial y político dirigido desde los sectores oligárquicos, sino que, en términos más complejos, y en el marco de las categorías menores de la dinámica política coyuntural, interrumpe y congela el desarrollo de la experiencia política del movimiento nacional, del peronismo y de amplias franjas del pueblo argentino. Se trata de una regresión forzada al momento del cierre del ciclo kirchnerista en 2015, con todas sus contradicciones irresueltas y su sistema de representaciones sin actualizar.

Ese congelamiento opera como una detención del tiempo político: en vez de avanzar en una discusión profunda sobre estrategias, liderazgos, reconstrucción del tejido organizativo y nuevos horizontes de sentido para las mayorías, el movimiento se ve empujado de nuevo a un escenario de resistencia identitaria, a una lógica de repliegue. Se interrumpe así la posibilidad de síntesis superadora y maduración, de ensayar nuevas formas de representación popular que surjan no de la negación del pasado reciente, sino de su asimilación crítica para que tribute a un diagnóstico lo más racional posible. Cada vez que el poder judicial ataca a Cristina, la fortalece momentáneamente y la provee de centralidad, pero nuestra política queda en suspenso, a la defensiva y sin iniciativa.

Este fenómeno tiene consecuencias gravísimas: en vez de pensar un proyecto de país en clave de futuro, volvemos a defender posiciones ya conocidas que no han venido arrojando buenos resultados, sin revisar ni superar sus límites. Y esa parálisis también es parte del objetivo del bando antinacional. La judicialización de Cristina funciona como instrumento de disciplinamiento colectivo. Obliga al movimiento nacional a cerrar filas, pero sobre heridas abiertas. Impide elaborar el duelo de las derrotas electorales y de conducción de los últimos años, y desactiva toda posibilidad de disputar el sentido común al interior de nuestras filas, por fuera del eje «con Cristina o sin Cristina», como viene siendo.

Lo más perverso del proceso es que, al pretender eliminarla políticamente, el poder real logra reinstalarla en el centro del escenario sin permitir ninguna evolución. La política deja de ser disputa por el porvenir y se convierte en un ciclo de defensa nostálgica permanente. Es el perfecto empate reactivo: mientras Cristina es atacada y el movimiento nacional la defiende, el país se hunde en una ofensiva neoliberal sin precedentes, sin una conducción estratégica a la altura del momento. En este contexto, la proscripción de Cristina no busca neutralizar una amenaza electoral concreta, sino cumplir una función política más profunda: hacia adentro, disciplinar al campo popular, inhibir cualquier intento de renovación autónoma bajo amenaza de castigo; hacia afuera, consolidarla como emblema del “populismo corrupto” y del pasado a sepultar, anclando al peronismo en una crisis crónica de legitimidad e identidad que impide toda recomposición estratégica. Pero, además, se busca tensar al máximo el escenario político y social, llevar la polarización a un punto de no retorno, donde toda disidencia con el orden neoliberal sea reducida al extremo más sintético posible: corrupción o libertad, barbarie o futuro, combustible para alienar el antiperonismo . Una sociedad partida, sin centro ni amalgama, es terreno fértil para el ajuste sin resistencia dentro de la lógica de la grieta.

En definitiva, la ofensiva contra Cristina no busca simplemente castigar un pasado, sino clausurar un futuro posible con protagonismo popular. No se trata sólo de excluir a una dirigente de peso, sino de inmovilizar al movimiento popular, impedirle reconstruirse, pensarse con libertad, rehacer su identidad. La proscripción pretende disciplinar hacia adentro y estigmatizar hacia afuera; impedir la síntesis, quebrar la continuidad histórica, fijar al bando popular en una escena de derrota sin salida.

Por eso, defender a Cristina —con sus límites, aciertos y responsabilidades— no es un acto de nostalgia, sino una afirmación política: es rechazar la condena de impotencia que nos quieren imponer, es sostener la vigencia de un proyecto nacional ante el intento de disolverlo en el país del neoliberalismo eterno. Si nos quitan incluso la posibilidad de reinventarnos, lo que están proscribiendo no es sólo a una persona, sino al pueblo como sujeto y protagonista de la historia.

* El autor es presidente de la Comisión de Desarrollo Cultural e Histórico “Arturo Jauretche”, de la Ciudad de Río Cuarto, Cba.

https://www.agenciapacourondo.com.ar/politica/la-proscripcion-como-sintoma-de-una-crisis-mas-profunda

Ezeiza, la masacre que no fue, y el relato que quiso justificar la violencia

Un tiroteo en inmediaciones del palco generó pánico y confusión entre la gente que acudió a recibir a Perón

Por Aldo Duzdevich*

Aquel 20 de junio de 1973, Perón regresaba definitivamente a la Argentina. Cerca de dos millones de personas acudieron a recibirlo. El acto preparado en el cruce de la ruta 205 con la autopista Ricchieri se vio frustrado por un accionar faccioso.

Antes del arribo del avión, en la zona detrás del palco, se produjeron incidentes entre grupos militantes que dejaron el lamentable saldo de 12 personas muertas y una cantidad no determinada de heridos. La inmensa multitud ajena a los hechos de violencia vio frustrada su intención de recibir a su líder Juan Domingo Perón que regresaba a la patria después de largos 18 años de exilio.

De los muertos, tres pertenecían a la militancia montonera, cuatro, a la custodia del palco, y el resto eran simples asistentes al acto. En una manifestación de dos millones de personas, donde hubo más de cinco mil militantes armados, la cifra de fallecidos es casi un milagro. Que la militancia montonera hay tenido tres muertos y cuatro los custodios del palco habla a las claras de un enfrentamiento entre dos grupos, no de una “emboscada”, ni mucho menos de una “masacre”.

Al día siguiente, los titulares de los principales diarios no mencionaban las palabras “masacre” o “matanza”. La Opinión tituló: “Debido a las luchas ideológicas de sectores juveniles, Perón debió cancelar su presencia en la masiva concentración de Ezeiza”. La Prensa informaba: “Por enfrentamientos armados, Perón aterrizó en Morón”. Clarín sintetizaba: “Enfrentamiento entre grupos armados”.

Los diarios del día siguiente no hablaron de «masacre»

Seis días después la revista de Montoneros El Descamisado tituló en su tapa: “La matanza de Ezeiza”. Y en el Nº 8 del 10 de Julio, una entrevista a Maria Antonia Berger se titulaba: “Trelew y Ezeiza, una misma masacre”. A partir de allí la prensa de Montoneros y de la izquierda en general construirá el paradigma “la Masacre de Ezeiza” que hoy puede encontrarse hasta en la wikipedia. En el año 2001, cuando cayó el gobierno de Fernando de la Rúa, en el centro de Buenos Aires hubo 30 muertos, sin embargo nadie habla de “la masacre de la Alianza”.

La construcción del relato

Olga Ruiz, Investigadora de la Universidad de la Frontera, Temuco, al analizar lo ocurrido en los años setenta en Chile expresa: “Los grandes relatos sobre nuestra historia reciente se han construido centrados en el heroísmo y la victimización, esquema binario que se afirma y consolida en la figura del traidor. Se trata en realidad de una triada (héroe-víctima-traidor) en las que el quebrado concentra -como un chivo expiatorio- las contradicciones, los fracasos y la derrota de la izquierda chilena. Es más sencillo atribuir la caída sostenida de militantes a unos cuantos traidores que analizar críticamente las políticas adoptadas por las dirigencias de las organizaciones revolucionarias.”

El relato de la historia reciente de nuestro país, esta construido sobre el mismo esquema: héroes-victimas y traidores. En el caso argentino, según el paradigma montado por los periodistas y escritores ex-militantes de las organizaciones ERP y Montoneros, el principal “traidor” culpable de sus fracasos se llama Juan Domingo Perón. A quien se agregan la llamada “burocracia sindical”, y todos los que cuestionaban la política de la conducción de Montoneros. En ese relato, la supuesta “traición a los jóvenes”, comenzó el 20 de junio de 1973 en lo que Horacio Verbitsky bautizó “la masacre de Ezeiza”.

En Ezeiza hubo un enfrentamiento entre grupos armados. El concepto de «masacre» corresponde al posterior relato montonero de victimización y de justificación de la violencia

Veamos qué dice Verbistky en su libro “Ezeiza” publicado en 1986: “La masacre de Ezeiza cierra un círculo de la historia Argentina y prefigura los años por venir (…) Ezeiza contiene el germen del gobierno de Isabel y López Rega, la Triple A, y el genocidio ejercido a partir del nuevo golpe militar de 1976 (…) Los preparativos para el 20 de junio (…) no hubieran sido posible sin la aquiescencia de Perón.”

No casualmente, Jorge Rafael Videla dice a Ceferino Reato en su libro “Disposición Final”: “Qué fue la Triple A, sino la intervención directa personal de Perón, en el conflicto dentro de su movimiento con los grupos de izquierda que le disputaban el liderazgo la conducción. (…) La mano que ejecuta es López Rega. Luego de la muerte de Perón la Triple A y el propio López Rega fueron inmanejables. Al final López Rega termina alejado del país por presión nuestra: nos molestaba porque la gente no sabía si las acciones de la Triple A eran de Lopez Rega, o eran ‘chistes’ de nosotros.”

Videla se sube al mismo relato del “tercer Perón traidor a los jóvenes” para depositar en él las culpas del terrorismo de Estado y de la Triple A, que siempre fueron las tres armas y la prueba de ello es que, eyectado López Rega, siguieron asesinando gente (“chistes”, dice Videla) hasta el 24 de marzo en que “mágicamente” desaparecieron de escena.

En mi libro “La Lealtad-Los montoneros que se quedaron con Peron”, Marcela Durrieu, en aquel entonces cuadro orgánico de Montoneros, dice: “No sé cómo empezó el tiroteo, pero un enfrentamiento, por grave que sea, no es lo mismo que una masacre y no es cierto que los montoneros habían concurrido desprevenidos (…) Ezeiza fue una excusa perfecta para comenzar la estrategia de victimización y enfrentamiento frontal con el peronismo y con Perón. La insistencia en destacar que había sido una emboscada, en asignarse todos los muertos y heridos, en magnificar los hechos y en diluir la trascendencia de la imposibilidad del descenso de Perón fueron una política dirigida a convencer al país y a la tropa propia de la condición de víctimas. La Conducción de Montoneros tenía resuelto, o consideraba irremediable el enfrentamiento con Perón, desde el día en que quedó claro el regreso, sólo faltaba resolver el momento y la forma y, supongo que consciente o inconscientemente, el inicio fue Ezeiza”.

Los muertos de ambos bandos

La JP y Montoneros, a través de sus comunicados y su revista El Descamisado, reconocen dos muertos de su sector, Horacio “Beto” Simona, combatiente montonero, y Antonio Quispe, combatiente de las FAR. Verbitsky menciona 13 muertos y 400 heridos, nombrando además a Hugo Oscar Lanvers de la UES.

Recientemente, Hugo Melgarejo, militante de Encuadramiento (los Demetrios) me hizo la aclaración de que Hugo Lanvers no pertenecía a la UES sino a Encuadramiento de Secundarios: “Era compañero mío del Instituto Huergo y yo era su responsable (jefe)”.

Dos millones de personas fueron a Ezeiza a recibir a Perón

En mi investigación, encontré que otra victima fatal, Raúl Obregozo, era militante de la JP La Plata.

Entonces, del sector FAR-Montoneros las victimas comprobadas hasta hoy fueron tres: Simona, Quispe y Obregoso. De la custodia del palco, las víctimas fatales fueron cuatro: el capitán RE del ejército Máximo Chavarri, los militantes del Comando de Organización (C.d.O): Rogelio Cuesta, Carlos Domínguez; y Manuel Segundo Calabrese. Este ultimo era un ex suboficial militar detenido en 1956 vinculado al COR (Centro de Operaciones de la Resistencia) de Iñiguez, según datos que me aportó el historiador Juan Kryskowski.

En el listado emitido por Salud Pública, figuran otros fallecidos, que seguramente fueron asistentes al acto sin militancia activa: Daniel Santana, Antonio Aquino, Pedro Lorenzo López y Hugo Sergio Larramendia. Y un tal Claudio Elido Arévalo (que seria el nombre falso de Jose Luis Nell) que fue gravemente herido pero no murió en Ezeiza.

Si los muertos fueron cuatro de la custodia del palco y tres del sector montoneros, está claro que hubo enfrentamiento y disparos de ambos lados. Puede alegarse que el grupo del palco tenía mayor poder de fuego, pero los cinco mil militantes de FAR-Montoneros provistos de armas cortas y algunas largas no las llevaban armas para un desfile. Cortas o largas, ambas armas disparan y matan.

En Ezeiza hubo armas cortas y largas entre los grupos guerrilleros y en la custodia del palco

Los preparativos del acto

Con el aval de Perón se constituyó una Comisión Organizadora integrada por: Juan Manuel Abal Medina, Norma Kennedy, el coronel (RE) Jorge Osinde, Jose Rucci y Lorenzo Miguel.

En el gobierno de Héctor Cámpora existía una real preocupación sobre la posibilidad de que las fricciones entre los distintos sectores del peronismo emergieran en el encuentro. Por este motivo, el presidente convocó a referentes de las organizaciones armadas para pedirles que no hubiese disturbios ni confrontaciones en el acto.

Luego de la reunión, se comenzaron a planificar estrategias para resolver el movimiento y ubicación de las propias fuerzas en el acto. El ex militante montonero Jorge Gaggero recuerda: “Llegaron a barajarse opciones delirantes. Una que recuerdo bien -y sé que eso se discutió en alto nivel- era montar una grúa de brazo altísimo que depositara en el palco en pleno acto a los sobrevivientes de Trelew.”

El ex militante de las FAP Taco Ralo, Néstor Verdinelli cuenta: “Por parte de Montos/FAR la cuestión era sacarle el monopolio de Perón a la derecha enquistada en el palco. Barajaron diferentes hipótesis, algunas casi psicodélicas, como la de tomar el control de Perón en Ezeiza, cuando bajara el avión. Finalmente fueron descartadas diversas opciones hasta que quedó la final: la columna Sur no entraría por la ruta a Ezeiza sino por el costado, marchando hacia el palco”.

Montoneros y FAR debatieron varias maniobras para «copar» el acto

La puja por el control del palco

Las disputas por llegar con los carteles de una agrupación más cerca del palco son un clásico de los actos peronistas. Lo eran hacen 50 años y lo son ahora. Y lo que empieza con empujones por ganar lugar, muchas veces termina con palazos y piñas. Solo que en Ezeiza además de palos y cadenas había una gran cantidad de gente armada.

La movilización a Ezeiza, para recibir a Perón después de 18 años de exilio fue el acto político mas grande de nuestra historia. Creo que solo equiparado o superado por lo que se vio en la Richieri el 20 de diciembre del 2022 en el recibimiento a la Selección Nacional.

Es cierto que las columnas de la JP Regionales con carteles de FAR y Montoneros eran las más numerosas de la movilización. Pero, como bien cuenta Carlos Flaskamp, por entonces miembro de la conducción de las FAR de La Plata: “Estaba claro que para Ezeiza el convocante era Perón. La gente se movilizaba para ir a ver a su líder. Lo que nosotros aportábamos eran la organización y el esfuerzo militante para hacer llegar gente hasta el lugar del encuentro. Pero en los carteles que portaban nuestros activistas se hablaba poco de Perón y mucho de FAR y Montoneros”.

Las columnas de FAR-Montoneros lograron colocar sus carteles frente al palco, como se puede observar en las fotos panorámicas de la Richieri.

La organización había previsto (como hoy día se hace en cualquier acto ) una zona de acceso para la comitiva de Perón detrás del palco. El tramo de Richieri que va desde el aeropuerto hasta el rulo de la ruta a Cañuelas. Esa zona detrás del palco debía estar libre de público.

La portada de La Nación. Los «disturbios» en Ezeiza, en segundo plano

La Comisión Organizadora había dispuesto que la custodia del palco estuviese a cargo de militantes, excluyendo a las policías federal y provincial. El jefe operativo era el ex teniente coronel Jorge Osinde y el ex capitán Ciro Ahumada. Tenían presencia en el palco varios militares y gendarmes retirados, muchos de ellos vinculados al COR, dirigidos por el general Miguel Ángel Iñiguez, de destacada actuación en los años de la Resistencia Peronista. Se habían sumado militantes pertenecientes al Comando de Organización (CdO), Concentracion Nacional Universitaria (CNU), Juventud Sindical Peronista (JSP), la JPRA y otros grupos menores. Muchos de ellos estaban armados con escopetas Itaka y ametralladoras.

Por el lado de la JP Montoneros, Mario Firmenich dirá a Felipe Pigna: “Fuimos con armas cortas. No hubo ninguna directiva de ir armado… es que normalmente la gente iba armada. El activismo iba armado, el nuestro, el del Comando de Organización, cualquiera. En este sentido, en Ezeiza debió haber muchísima gente armada, pero en proporción poquísima: para dos millones de personas habrá habido 5 mil armados.”

Néstor Verdinelli (FAP) recuerda: “Llevábamos armas cortas. Por si era necesario organizar una defensa. Se suele decir que también los montos llevaban nada más que armas cortas. Lo que no es cierto: en la columna Sur iban compañeros montoneros armados con metralletas y fusiles FAL.”

Muchos integrantes de Montoneros fueron armados al acto y no sólo con armas cortas

El ex militante montonero Oscar Balestieri dice: “En los hechos, la indicación fue ir a Ezeiza con armamento liviano. En el grupo que voy, seis u ocho compañeros llevábamos pistolas 22. Sin embargo, Quique Padilla iba en un ómnibus con una ametralladora Madsen pesada que nunca llegó a Ezeiza porque no la podía ni sacar; estaba montada en la parte de atrás de un ómnibus y solo paseó”.

Cinco mil militantes de FAR-Montoneros armados con armas cortas tropezando con 300 pesados del palco equipados con armas largas era un cóctel explosivo que cualquier chispa podía hacer volar por los aires. La cifra oficial de 12 muertos es un resultado milagroso en un espacio donde había dos millones de personas.

Los incidentes detrás del palco

Por la ruta 205 ingresó la columna sur de la JP Regionales, la cabeza de la columna logró ubicarse muy cerca del palco en el sector derecho, el resto del grupo realizó un giro por detrás para intentar ubicarse en el sector izquierdo. Ese movimiento de la columna, dio origen a la confusión de suponer que se quería rodear y copar el palco. Primero fueron empujones, cadenazos y palos, hasta que alguien hizo sacó un arma e hizo el primer disparo y se desató el caos.

El enfrentamiento dejó 12 muertos, un número bajo considerando lo multitudinaria de la concentración, pero sembró el caos y frustró el acto

Carlos Flaskamp relata que la cabeza de la columna sur, pudo ubicarse muy cerca del palco, en el sector derecho. Pero la parte de atrás de la columna que no había podido acercarse hizo un giro por detrás del palco para intentar ubicarse en la izquierda. “Este movimiento parece haber sido mal interpretado por la custodia que supuso que la columna Sur se aproximaba al palco con intención de tomarlo por asalto y abrió fuego. Para nosotros que estábamos ubicados adelante y a la derecha del palco (…) los de la custodia aparecían haciendo fuego en dirección contraria. Por lo tanto (…) optamos por permanecer en nuestra posición convencidos que nuestra columna era ajena a los enfrentamientos.”

Es difícil saber quien disparó el primer tiro y casi que no es trascendente. Cuando hay en un sitio tanta gente armada, lo más posible es que ante la sola explosión de un globo, la mayoría saque sus armas y comiencen los disparos. Esto fue lo que sucedió en Ezeiza.

Marcela Durrieu relata: “Yo no vi entrar a la columna ni nada, yo lo que vi es que volaban tiros y que nadie sabía de dónde venían. Vi gente con brazaletes de todos los colores tirándose al piso y heridos, y todo el mundo puteando contra todo el mundo… como si atacaran los marcianos, digamos, porque yo tenía al lado mío gente con el brazalete verde de la Juventud Sindical. Entonces empezaron a venir las ambulancias, y todo el mundo se paraba, levantaban los heridos, volvían los tiros, nadie sabía qué estaba pasando”.

Prueba de la confusión que reinaba, es la famosa foto del joven izado de los pelos al palco, que todos suponíamos era del sector montonero. En 2010 una investigación del profesor Enrique Arrosagaray develó su identidad. Su nombre es José Rincón. Era militante de la JPRA, había ido en la columna de Herminio Iglesias. Con él, subieron también a Leonardo Torrilla, quien logra que lo reconozcan como parte de los mismos custodios del palco, y finalmente liberan a ambos.

La foto más icónica de Ezeiza también fue parte del relato: José Rincón no era un militante de izquierda; había ido al acto en la columna de Herminio Iglesias

El mismo caso es el de los ocho detenidos y golpeados en el hotel de Ezeiza -Dardo José González, Víctor Daniel Mendoza, Luis Ernesto Pellizzón, José Britos, Juan Carlos Duarte, Alberto Formigo, Juan José Pedrazza, y José Almada-, a quienes salvó la oportuna y valiente intervención de Leonardo Favio. Ninguno de los ocho pertenecía a la JP Montoneros, sino a distintos sindicatos y sectores de la ortodoxia peronista.

Durante los incidentes nunca hubo disparos desde el palco hacia la multitud que estaba frente al palco. Eso hubiese producido un desbande y estampida, como las que hemos visto en La Meca, que se cobran miles de vidas. Quienes estaban frente al palco, sentían el silbido de balas, que en realidad eran los disparos de armas cortas, realizados desde atrás el palco, que pasaban por arriba y llegaban casi sin fuerza al otro lado.

Ezeiza como justificación del asesinato de José Ignacio Rucci

Con el título “A dos años de la matanza de Ezeiza. Ni olvido ni perdón”, la revista Evita Montonera de junio de 1975, luego de dar su versión de los hechos del 20 de junio de 1973, agrega un recuadro titulado “Justicia Popular”. Allí nombran a los dieciséis “ajusticiados” en venganza por los hechos de Ezeiza. El primero de ellos es: “José Rucci. ajusticiado por Montoneros el 25-09-73”. Evita Montonera era el órgano oficial de prensa de la organización Montoneros.

En 1975, la revista Evita Montonera, órgano oficial de la organización, dijo que el asesinato de Rucci había sido en represalia por la «masacre» de Ezeiza

Un signo de cómo se fue modificando el relato es que el comunicado de FAR-Montoneros sobre Ezeiza, emitido el 26 de junio de 1973, decía: “Los principales responsables de esta traición histórica son el Tte. Coronel (RE) Jorge Osinde, Alberto Brito Lima y Norma Kennedy.” No está mencionado Rucci, quien además no estuvo en Ezeiza, porque venía con Perón en el avión.

El ex montonero y poeta Juan Gelman fue más crudo: “Lo de Rucci no se hizo para despertar la conciencia de la clase obrera; se hizo en la concepción de tirarle un cadáver a Perón sobre la mesa para que equilibrase su juego político entre la derecha y la izquierda. Cuando se produce lo de Rucci(y) lo de Mor Roig después, hay gente de distinta procedencia que no está de acuerdo. Como conclusión, lo de Rucci iba a cercenar el apoyo de la clase obrera y lo de Mor Roig los apoyos de la clase media”.

Pero esta definición de acto cuasi mafioso del asesinato de Rucci no cabía en el relato de héroes-victimas y traidores. Entonces apelaron al argumento de que Rucci había sido el ideólogo y principal responsable de la “masacre de Ezeiza”, razón por la cual la “justicia popular”, representada por Quieto y Firmenich, lo condenó a recibir 23 balazos por la espalda.

El recibimiento a Perón luego de 17 años de exilio empañado por la provocación de algunos grupos

En definitiva, el 20 de junio de 1973, el acto de recibimiento a Perón se vio frustrado por el enfrentamiento entre facciones del peronismo. Montoneros construyó el mito de la “masacre” para justificar su confrontación con Perón y su persistencia de sostener el uso de la violencia en pleno gobierno constitucional de 1973 a 1976.

* Escritor autor de La Lealtad- Los montoneros que se quedaron con Perón y Salvados por Francisco

https://www.infobae.com/opinion/2025/06/20/ezeiza-la-masacre-que-no-fue-y-el-relato-que-quiso-justificar-la-violencia/

“…el fallo que si va a salir”

Por Omar Auton

“Cristina, entre la bala que no salió y el fallo que sí va a salir”, tituló, el 11 de setiembre de 2022, apenas diez días después del fallido intento de magnicidio contra Cristina Fernández de Kirchner, Pablo Vaca en una nota en el diario Clarín. En estos días, posteriores a la sentencia de la Corte Suprema de Justicia, cuando la ex presidente se lo recordó, dijo que se lo había tergiversado, como si pudiera tener interpretaciones contradictorias una afirmación de tal contundencia.

   Escribo esto apenas 72 horas después de conocerse el dictamen de la Corte y ante la ira popular frente a una decisión que difícilmente podría superar el análisis de un tribunal integrado por juristas íntegros y serios, trataré de dar una visión amplia de la gravísima situación institucional que atraviesa nuestro país, mucho mas dramática y preocupante que el fallo en sí mismo, que agravia el sentido común de cualquier ciudadano medianamente informado, mas allá de lo que piense del matrimonio Kirchner o de la existencia de corrupción en su gobierno.

   Voy a comenzar diciendo que, indudablemente, mas allá de sus debilidades, contradicciones,  escaso compromiso transformador, pese a la riqueza literaria de sus discursos, vocación incomprensible por elegir muy mal sus aliados y fracturar permanentemente el frente que los llevó al gobierno, especialmente Cristina Fernández de Kirchner, a raíz de lo cual llegó debilitada al fin de su segundo mandato, esos doce años fueron los que brindaron al pueblo argentino mayor bienestar, avances en derechos, mejor política internacional y esperanzas, de los 42 años de democracia.

   En segundo lugar, hay que reconocer que un porcentaje mayoritario del pueblo está convencido que hubo serios casos de corrupción en sus gobiernos, nos guste o no, esa es la realidad, la comparación entre el patrimonio de la familia gobernante cuando Néstor Kirchner asumió el gobierno en 2003 y el que se conoce en 2015, los niveles de vida de toda la familia, propiedades, etc. seguramente serían polémicos entre nosotros si se tratara de dirigentes de otra fuerza política. Hechos como el accidente de trenes de Once, de febrero de 2012, que dejó 51 muertos luego de casi una década donde la administración de los hermanos Cirigliano ya no resistía mas críticas y advertencias sobre un posible hecho luctuoso y la inmediata reacción estatizando su manejo, adquiriendo material en China y renovando en dos años lo que no se había hecho antes, dejó flotando la pregunta ¿Porqué no lo hicieron antes?.

   Las dudas con las famosas valijas de Antonini Wilson, algunas licitaciones del Ministerio de Obras Públicas, el manejo de las tarifas y subsidios a la energía, las mediciones del Indec, fueron cuestiones que provocaron suspicacias, magnificadas por cierto por el poder mediático concentrado y la oposición política. Ante esto no alcanza con responder “Los que hablan son los que robaron y vaciaron el país durante todos estos años” o “En los 90 no decían nada”, porque aunque fuera verdad, y en gran parte lo era, no es suficiente, el hecho de ser menos corrupto que mis denunciantes no me exime de responsabilidad.

   Lo escandaloso es que Cristina Kirchner sea juzgada por cuestiones políticas como el Memorándum con Irán (que además fué aprobado por el Congreso de la Nación) o el dólar a futuro y en este caso, el primero que llega a su fin, con la figura, muy creativa pero insostenible, de la “omisión impropia” es decir que ante un hecho de corrupción cometido por un funcionario de nivel medio, que son centenares, se pueda condenar a quién ejerce la primera magistratura, alegando que debería haberlo sabido o averiguado y sobreseer a todos los funcionarios intermedios que deberían haber informado a el o la presidente, preparémonos para condenar a todos los presidentes vivos, los CEO,s de las empresas, titulares de ONG, etc, donde se haya descubierto un acto de corrupción, por ejemplo la sustracción de hojas para las impresoras, aunque suene a un disparate, es que suena a lo que es.

   Recordemos que el caso fué dormido y reactivado durante 17 años, que Cristina no figuraba imputada, que quién la denunció fué Javier Iguacel, administrador de Vialidad Nacional entre 2015 y 2018 por chats de José López, el célebre lanzador de bolsos con dinero por sobre el muro de un convento, sin que jamás se citara a declarar a los involucrados en los mismos, que llamativamente la auditoria que dió fundamentación a la denuncia se hizo solamente en la Pcia. de Santa Cruz y lo que es peor, los peritos designados concluyeron que la diferencia entre lo construido era de apenas el 0,6% ¡¡por una rotonda faltante!!, entre los empresarios llamados a testimoniar, entre ellos el primo del ex presidente Macri, hubo coincidencias en que no hubo cartelización de la obra pública, fué público el manoseo en la integración de las cámaras judiciales intervinientes, una Corte Suprema de Justicia que goza del descrédito general por, entre otras barbaridades, haber tomado juramento a un integrante de la misma (García Mansilla) designado por Decreto, en clara violación de la Constitución Nacional.

   Sería larguísimo enumerar la cantidad de disparates, direccionamiento, faltas al debido proceso que caracterizan a esta sentencia, ni que hablar el hecho que uno de los tres cortesanos (nunca tan bien aplicada esta palabra) haya anunciado semanas antes que “El fallo iba a salir antes de las elecciones”, pero eso está en cualquier medio, la pregunta sería, ¿Porqué si hubo tantos casos de corrupción en los gobiernos de los Kirchner, se enfatiza en cuestiones no judiciables como los actos de gobierno o en este mamotreto impresentable?

  La mayoría de nuestro pueblo da por sentado que se trata de evitar causas en que los involucrados serían conspicuos dirigentes políticos como Macri, sempiterno beneficiario de la obra pública o los mismísimos integrantes del llamado “círculo rojo” empresario, esto es resultarían imputados empresarios y dirigentes políticos de la oposición mas feroz.

   Hace años que en toda América y también en Europa, se habla de la existencia de la “corrupción sistémica” tanto en la obra pública como en el manejo de las finanzas del Estado, para aclarar este concepto volveré a algo que ya mencioné en algún capítulo anterior. El arzobispo de Buenos en 1991, Jorge Bergoglio, nos hablaba de la diferencia entre Pecado y Corrupción, entre la falta aislada, el error puntual (el Pecado) y la conducta habitual (la corrupción) hasta los años 90 nosotros conocíamos los “Pecados” de algún dirigente o grupo de ellos, puntual, pero en ese fin de siglo aparece la corrupción ya no como “Pecado” sino como un sistema para financiar al conjunto de la actividad y dirigencia política, esto pasó aquí y en muchos otros países (el “Lava Jato” brasileño fué un ejemplo).

   En ese sistema, muchos empresarios se volcaron a la política convencidos que ahorraban al no tener que “aportar” para un político que beneficiara sus intereses si asumían ellos mismos la actividad política, de ahí que la “puerta giratoria” entre empresa-cargo público, partido A-partido B o cargo público-empresa se haya vuelto conducta común y normal y ni siquiera se lo ocultó.

   El Poder Judicial no escapó a este festival de “enriquecimientos”, jugar partidos de fútbol, hacer viajes turísticos entre jueces, políticos y empresarios o financiados por el poder económico, designar jueces subrogantes para completar cuerpos colegiados, pasar por encima de la jurisdicción correspondiente por el territorio donde se cometieron los hechos y “traer causas” a Comodoro Py (pinchaduras telefónicas a los familiares del Ara San Juan contra Macri, viaje de un grupo de fiscales y jueces  a la estancia de un magnate extranjero, pagado por un grupo económico), expedientes “cajoneados” o activados según convenga (Mauricio Macri tiene el récord), juzgados vacantes por un Consejo de la Magistratura inexistente, mas aún desde que la Corte, contradiciendo la norma de creación del Consejo, asumió la presidencia y el manejo presupuestario, han sido moneda corriente durante los años de democracia.

La democracia que supimos conseguir.-

   La recuperación de la democracia, aunque sea en términos formales, en 1983, fué la consecuencia del fracaso de la restauración conservadora-oligárquica, iniciada en 1976, de su política económica y de su proyecto de país, como en 1955 y en los 90, el intento de retrotraer el país a los comienzos del siglo XX es imposible. Sin embargo su verdadero éxito ha sido destruir el modelo de país soberano, industrial, inclusivo y con justicia social iniciado en 1946 con Juan Domingo Perón, fragmentar la sociedad en grupos pequeños, borrando la memoria de solidaridad y vivir “en común” que caracterizó décadas de nuestra historia, borrar el aparato industrial, terminar con un sindicalismo fuerte y organizado, abrir las puertas al saqueo de los recursos naturales e intelectuales, borrar el sueño de la movilidad ascendente, concentrar la poca riqueza que quede acá en pocas manos y “latinoamericanizar” el país en términos sociales, es decir una minoría, valga la redundancia, cada vez mas minoritaria, multimillonaria, inclusive con domicilios fuera del país, como mínimo en Uruguay, una clase trabajadora pauperizada y reducida y un enorme ejército de reserva, los excluídos o descartados como control de los reclamos laborales.

   Ese modelo fué mantenido intacto o profundizado durante la democracia, una clase política arcaica, cobarde y sumisa políticamente pero con una avidez desmedida por enriquecerse a cualquier costo, se hizo cargo de la tarea sucia de las políticas de ajuste permanente, las aperturas económicas suicidas y, he aquí una de las claves, de consolidar e incrementar un endeudamiento externo monstruoso, semidelincuencial e impagable que permitiera la entrega permanente de los recursos nacionales. Los acreedores, bancos, fondos y grupos financieros, con su nave insignia, el FMI, nos transformaron en el país mas endeudado del mundo y nos siguen prestando no porque son idiotas o ignorantes, saben que no vamos a pagar y entonces nos vemos obligados a hipotecar todo, recursos naturales, territorio, el mar argentino, hasta asumir un alineamiento simiesco, vergonzoso y humillante en temas internacionales (desde los ositos Winnie Pooh de Guido di Tella, canciller de Menem, hasta el lacayismo repugnante de Milei),

   En ese esquema el Poder Judicial, que hace dos siglos que, con contadas excepciones, es, de los tres poderes constitucionales, el mas oligárquico, cerrado y coherente defensor del status quo contra cualquier avance de los sectores populares ( legitimó el golpe militar de 1930, pretendió asumir el ejecutivo en 1945, juró por el Estatuto de la Revolución Argentina en 1966 y del Proceso de Reorganización Nacional en 1976, permitió derogar una Constitución mediante un bando militar en 1955, etc,) ha sido y es el cancerbero del país oligárquico y el instrumento para perseguir y encarcelar a los dirigentes populares.

   Nada de esto fue modificado en nuestros gobiernos, no hablo de la década de Menem donde se hablaba de la “mayoría automática” de la Corte, que no vaciló en renunciar para evitar ser investigada después del 2003, incluso uno de sus miembros nunca aclaró la muerte de una secretaria que “se cayó” de un balcón en París, hablo de la “Década ganada”, no olvidemos que Lorenzetti fué impulsado por Néstor Kirchner y Rosatti, el actual presidente de la Corte que acaba de condenar a Cristina Kirchner, fué ministro de Justicia de la Nación entre julio de 2004 y julio de 2005, o sea de los tres cortesanos que condenaron a la ex presidente, dos fueron promovidos o funcionarios de Néstor Kirchner.

   Tampoco se fué a fondo para enfrentar al “círculo rojo” del poder económico, salvo la estatización de las AFJP que puso fin a un negocio vergonzoso de los bancos y la recuperación del 51% de YPF, no se avanzó contra el núcleo del poder económico en la Argentina, la desnacionalización de empresas fué mayor entre 2003 y 2015 que entre 1989 y 1999, la primarización igual, al calor de la “sojización”del sector agropecuario, que aportó los recursos para la recuperación económica y salarial de los primeros años del Kirchnerismo, dejamos de producir alimentos para los argentinos para dar de comer a los cerdos chinos, el conflicto por la Resolución 125/08, fué por la apropiación de una parte de la renta extraordinaria mediante retenciones a las exportaciones, no por un avance para modificar o cambiar ese modelo, es mas, la aparición de los pool de siembra en el sur de Bolivia y en Venezuela fué acompañada entusiastamente por el gobierno.

   La sanción de la Ley de Medios 26.522, el 10 de octubre de 2009, no pasó de ser una esperanza, si se hubiera aprovechado para apoyar la consolidación de una red de radios comunales, por municipio, se habría conformado una alternativa que contrarrestara el monopolio del Grupo Clarín, pero no se hizo. Recordemos que la Corte Suprema rechazó el planteo de inconstitucionalidad presentado por el grupo multimedios, en el 2013, pero mas allá de discursos inflamados y la payasada de un funcionario mandando hacer zoquetes y remeras con la leyenda “Clarín Miente” o yendo a una reunión del directorio del grupo, a lo que se accedía debido a que al estatizarse las AFJP junto con los fondos llegaron acciones de diferentes empresas, lo que permitía designar directores, con guantes de boxeo para aparecer amenazante, no se hizo nada.

   A esta altura no es menor recordar que uno de los últimos actos del gobierno de Néstor Kirchner fué la autorización de la fusión de Cablevisión, del grupo Clarín, con Multicanal, hasta ese entonces su competidora, en junio del 2007, hecho que fué duramente criticado, diez años después por su propio hijo Máximo. Ya con Macri, en 2018, se produjo la fusión con Telecom (Personal).

   Se anunciaron varios intentos de reforma judicial, sin embargo ninguno se efectivizó, por entonces, la presidente Kirchner ya tenía varias denuncias por corrupción, quedando en el imaginario popular que esos intentos estaban motivados mas por el deseo de obtener impunidad que vocación real de transformar el espacio mas nauseabundo del esquema oligárquico-conservador.

   Justamente ese esquema del poder económico-mediático-judicial, es el que logra ahora llegar hasta el final en su ofensiva para destruir a la dirigente que conserva un alto apoyo popular, porque mas allá de las críticas que se han hecho, reitero, los doce años de gobierno del kirchnerismo fueron los que permitieron recuperar y crear mas derechos, mejor redistribución de la riqueza, generación de trabajo y crecimiento salarial y disminución de la pobreza, en los mas de 40 años de democracia.

   Muchos se preguntarán si, a mi criterio, merece tantas críticas este gobierno ¿porqué sus líderes merecen semejante persecución? Precisamente porque avanzó en redistribuir la riqueza, les cobró impuestos, quiso discutir parte de sus ganancias extraordinarias, eso es suficiente para que esta plutocracia, corrupta y delincuencial la persigan y quieran destruir su obra e incluso su memoria, no tienen límites, están llenos de odio y revanchismo como en 1955 y 1976, desprecian al pueblo y quieren eliminar a sus líderes, si pueden hasta físicamente, lo hicieron antes y lo intentaron con Cristina Fernández de Kirchner.

   Le advierten a Milei, lo que le puede pasar sino cumple acabadamente con los compromisos asumidos, por ejemplo autorizando la fusión de Personal (del grupo Clarín), con Movistar (de Telefónica), continuando el proceso de concentración descripto mas arriba, lo que constituiría el monopolio absoluto de las comunicaciones telefónicas móviles y fijas en un grupo, una especie de Entel, pero privada.

   Asimismo nos advierten a todos, lo que nos puede pasar si afectamos sus intereses, pretendemos cobrarles impuestos, controlarlos o regular su actividad, nos están diciendo “o esta democracia, formal, famélica, limitada y vigilada o nada”, nunca perdieron el poder, manejaron la política siempre, entre bambalinas o a la descubierta, quieren terminar de cerrar su proyecto de país para pocos, ellos, y el que se oponga se atendrá a las consecuencias.

   Quizás a alguno le parezca que estoy exagerando, que esto es terrorismo verbal, o mejor dicho escrito, no es así, estamos viviendo un momento de extrema gravedad institucional, el peligro de enfrentamientos violentos, represión salvaje, anomia y anarquía golpea a nuestras puertas, un gobierno débil, con un pretendido autócrata psicótico, megalómano e ignorante, dispuesto a destruir todo los que varias generaciones de argentinos, mal o bien, han construido con su trabajo y esfuerzo, inclusive entregando partes del territorio nacional a las potencias dominantes, la República Argentina donde nacimos y vivimos puede ser “balcanizada” como se hizo con Yugoslavia en los 90 o con Palestina hoy, nuestra representación política es paupérrima, cobarde o corrupta, o nos ponemos en marcha para construir otra democracia, elaborar otra Constitución, reconstruir un Movimiento Nacional con banderas y propuestas modernas, acordes a los tiempos, atentos a que el hecho de corrupción pueda aparecer como pecado pero eliminarla como sistema y lograr una dirigencia capaz de conducir al conjunto de los argentinos en ese camino o ya no habrá mas tiempos para lamentarse.

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