¿Cómo pudimos llegar a esta situación? 2da Parte

Por Omar Auton

Daños Colaterales

   En el artículo anterior he tratado de resumir los desatinos, defraudaciones a la confianza popular, hipocresía, falta de coraje y de auténtica identidad ideológica, además de soberbia y sectarismo, que los gobiernos democráticos han exhibido en estos 40 años y explican el hartazgo de las grandes mayorías populares con los partidos políticos, sus dirigentes y hasta la política en sí misma, lo más grave, ya que todo lo demás es más sencillo de revertir.

   Sin embargo, todo ello ha tenido gravísimas consecuencias en la comunidad nacional, un profundo deterioro en los niveles de calidad de vida, en la educación, la salud, la seguridad, el derecho a acceder a la vivienda, en la confianza que tenían nuestros padres en que sus hijos iban a vivir mejor que ellos y sus nietos mejor que sus padres, la idea del ascenso social, de la llamada “movilidad social ascendente”. Hoy casi nadie cree que estudiar y trabajar pueden asegurar una mejora en los niveles de vida propia y de nuestra descendencia, eso es terrible porque entran en descomposición valores, identidades, pertenencias, sentido comunitario etc, no es casual que el poder económico-mediático hayan ido consolidando en los jóvenes y no tan jóvenes un individualismo, un egoísmo social, un sentido de “primero yo y los demás que se jodan” que ahora todos lamentan.

   En 1982 se reconocía un porcentaje de pobreza del 22% en el Gran Buenos Aires, vamos a tomarlo, más allá de la poca confianza que nos merecen los índices de la dictadura genocida, ya que no había nadie que se atreviera a dar a conocer índices propio, con ese porcentaje se reinicia la vida democrática y el primer presidente (Alfonsín) finaliza su mandato con el 38%, el segundo presidente (Menem) logra, al principio de la convertibilidad reducirla al 22%, pero finaliza su segundo gobierno con el 44% (según el Cedlas de la Universidad nacional de La Plata) o el 30% (según el Ceped de la UBA).

   En este siglo, luego de la crisis del 2001 que la llevó al 66%, vemos que se reduce el índice y festejamos que Cristina Fernández de Kirchner asumía con “sólo” el 37%, aquí ya empezamos a tener además de los estudios de las universidades nacionales, los datos del INDEC, en 2011 la presidenta es reelecta y ahí se habla de un 28%, sin embargo, el organismo oficial, fuertemente cuestionado por sus estudios de inflación y de pobreza, deja de publicar datos entre 2013 y 2016.

   En 2016 Macri asume con un índice (según la UNLP) del 30%, llevándolo en 2019 al 35,5% (según el Indec). Finalmente, según las universidades, el Indec y la UCA (A través de su Observatorio Social) 37,3 % a un 40,6% según las fuentes, pandemia de por medio en 2021, 40,7% en 2023 y 52,9% en el primer trimestre de 2024 (60% en chicos) con casi un 17% de indigencia.

   Más allá de culpas recíprocas, cuestionamiento a los índices cuando suben y su celebración cuando bajan, la hipocresía de negar estos análisis cuando son gobierno y cuando son oposición difundirlos fervorosamente, de tal manera que quiénes eran manipuladores, falseadores de datos, o militantes del desánimo, se trastocan, cuando me conviene, en fieles, certeros y honestos reveladores del drama nacional, lo cierto es que la democracia recuperada ha agravado  severamente los peores índices de la dictadura en este terreno.

   Si hablamos de hábitat en la ciudad más rica del país, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el gobierno reconocía 14 asentamientos o villas miseria en 2011 y hoy se habla de 50, en provincia de Buenos Aires había 385 en 2001 y en 2017, la gobernadora María Eugenia Vidal reconocía 1134, con unas 6467 para todo el país, y hablamos de las reconocidas.

   Según el último censo los datos anteriores se confirman si tomamos en cuenta que:

Un 56% de los argentinos carece de desagües, vereda o pavimento.

Un 54% carece de servicio de gas domiciliario.

Un 38% carece de cloacas.

Entre un 15 y un 30% según la zona, carece de agua de red.

En 2018 un 33% carece de acceso al sistema de salud.

   Si usted quiere tomar conciencia de lo que esto significa SAQUE ESOS PORCENTAJES EN 47 MILLONES DE HABITANTES,  en el tema de salud, por ejemplo eso quiere decir que 15 millones de argentinos no tenía en ese año obra social, ni prepaga, ni hospital público que lo atienda como Dios manda, si tomamos en cuenta la cantidad de argentinos que han perdido su prepaga (por no poder pagarla), su obra social (por despido o cierre de la empresa, considerando que se han perdido más de 200.000 puestos de trabajo en 2024) son números escalofriantes.

   Pero estamos mucho peor de lo que usted piensa, preguntados vecinos de distintos barrios si consideran seguro el ámbito en que juegan y se mueven sus hijos un 77% dijo que no, un 54%  que hay presencia de drogas en el mismo y el 48% vive en zonas con alta contaminación ambiental (Estos datos surgen del Observatorio Social de la UCA),  son reconocidos por el 73,4% de los habitantes del Gran Buenos Aires, un 76,3% del Gran Tucumán, mientras que varían alrededor de un 15% para CABA y Ciudad de Mendoza.

   Este desastre social se agrava si incluimos que un 20% de los argentinos vive en condiciones de hacinamiento, si leyó bien más de 9 millones.

   Argentina afronta además un serio déficit en la creación de empleo, si en lo que va de este gobierno y en el cuatrienio 2016-2019 se destruyeron empleos, es necesario reconocer que desde 2011 la economía no crece, la incidencia de las manufacturas industriales en el PBI cae o permanece estancada, y cuando aumenta el PBI es por la incidencia de actividades extractivas (pesca, minería o productos agropecuarios) que no son generadores de empleo registrado (el campo es históricamente el gran generador de trabajo no registrado).

   Por si esto fuera poco, en los últimos 9 años ha caído fuertemente el poder adquisitivo del salario, ya sea por efectos de la inflación o por el disciplinamiento de la caída en la oferta de empleo, sin embargo una gran parte de los economistas y analistas, pero también de la dirigencia política cuando hablan de “pobreza” se refieren a los trabajadores informales o desocupados, ignorando o fingiendo ignorar que una parte importante de los trabajadores argentinos registrados se encuentran por debajo de la línea de la pobreza.

   Ante este drama de proporciones aterradoras el peronismo gobernante parecería que modificó la frase “Donde hay necesidad, existe un derecho”, por “Donde hay una necesidad, creamos un programa u organismo”, pareciendo creer que los problemas hay que debatirlos, aunque no se resuelvan, más aún si eso sirve para dar empleo a militantes de las agrupaciones de turno, pero eso merece un artículo aparte

Los derechos de segunda generación.-

   Durante los gobiernos de Cristina Kirchner y de Alberto Fernández se instaló fuertemente el impulso a los así llamados derechos, que expresaban básicamente las agendas feministas y de las diversidades sexuales. Quiero aclarar, antes de ser “cancelado”, que quién esto escribe militaba en 1983 en el FIP y levantaba para las elecciones la idea de la municipalización de las tareas domésticas y la sindicalización de las amas de casa así como su derecho a la jubilación, en base a considerar que el trabajo de la mujer en el hogar es una actividad socialmente necesaria, (tanto así que cuando una mujer sale a trabajar y esas tareas las hace el llamado “servicio doméstico” se paga por ello), pero que se ocultaba ese carácter.

    Asimismo siempre apoyé la despenalización del aborto, ya que esa mujer que debe vivir la tragedia de tener que hacerlo además podía ir a la cárcel, reclamando que el estado debía amparar y proteger de todas las formas posibles el que la mujer pudiera llevar adelante su embarazo, tener y criar a sus hijos.

   Se afrontaba un verdadero problema político, social y económico, las mujeres pobres eran las que al no poder sostener a sus hijos iban al aborto en las peores condiciones psicológicas, médicas y de riesgo, mientras que los sectores medios y altos conseguían pagar a quiénes lo hacían y más allá del dolor de la situación no ponían en riesgo sus vidas.

   A fines de la década pasada comenzó a llegar a nuestro país la agenda feminista impulsada desde los países centrales y sostenida por algunas fundaciones, caracterizada por una virulencia y agresividad que uno podía justificar en los años de victimización por el machismo de la sociedad patriarcal, sin embargo se la desvinculaba de la agenda de los demás derechos.

   Respecto de los colectivos LGBTQ o como se los llama “las diversidades”, si hablamos de derechos de “segunda” generación, reconocemos que hay otros de primera, serían el derecho a un techo, a trabajo digno, al descanso, a las vacaciones, a una educación de calidad para los hijos, a poder pensar en un futuro, a una vejez sin sobresaltos o angustia, a servicios públicos de calidad para todos, vivan donde vivan, a la seguridad frente al delito, todo eso no es utopía, es lo que el pueblo argentino logró con el peronismo entre 1943 y 1955, y aún con dificultades hasta 1976. Nada de eso está asegurado hoy al 80% de nuestro pueblo, ya lo hemos descripto, nos preguntamos ¿Es posible convocar a luchar por los derechos de segunda generación cuando se han perdido los de primera, para el grueso del pueblo argentino?, ¿No será que solamente el avance popular en el camino de la recuperación de los derechos básicos es dónde se van a dirimir, conjuntamente y al mismo tiempo, los derechos de ciertos grupos particulares de nuestra sociedad? En democracia se debe atender prioritariamente las necesidades y reclamos de las grandes mayorías sin perder de vista, por supuesto, a los colectivos particulares.

   Pero además se instaló entre nosotros un nivel de violencia y de agresión, mediante las llamadas “cancelaciones” que llegó hasta la locura de eliminar los viejos programas de Olmedo “por cosificar a la mujer” y el humor “machista”, claro esto es un chiste ante similares pretensiones en otros lugares del mundo como sacar del Museo del Prado obras que se consideraban “machistas” o el Otelo de Shakespeare por “promover la violencia de género”, hasta una facultad de la UBA estableció como oficial el llamado “lenguaje inclusivo”.

   ¿Era necesario en las marchas feministas defecar en la puerta de la Catedral metropolitana, o exhibir imágenes como esta?

Aprendí hace años aquello de “Conducir no es mandar, conducir es persuadir”, es decir nada más y nada menos que desarrollar el arte de la política, dialogar, debatir, argumentar y escuchar estar dispuesto a hacer concesiones en aras de la concordia y eso es la Democracia, en un país donde en una encuesta de un área del Conicet de septiembre de 2021 revelaba que el 62,9% de los argentinos se reconocían como cristianos, solo el 27,3 aprobaba el aborto por la simple decisión de la mujer mientras el 51,8 lo hacía solamente en ciertos casos, en los barrios populares el apoyo era minoritario lo mismo que en grueso de las provincias, ¿bastaba el apoyo movilizado e intenso de sectores de clase media en algunas grandes ciudades para llevar adelante un proyecto, sin admitir cambios, a riesgo de provocar una fractura más?

   Si bien era cierto que numéricamente los opositores aparecían minoritarios, lo cierto es que las grandes mayorías permanecían en silencio, pero cuando además sectores de las agrupaciones promotoras de la ley lanzaron una convocatoria a la “apostasía” en un país donde la encuesta citada mostraba que un 44% de la población aprobaba que hubiera una materia donde se estudiaran las religiones, se promoviera la “separación del Estado y la iglesia” algo que en Argentina hiciera Julio Argentino Roca hace más de un siglo y finalizara con cuestionar que los médicos se negaran a practicar abortos por cuestiones de conciencia, estableciendo que había conciencias buenas y conciencias malas, olvidando el juramento de Hipócrates que realizan. ¿Podía ignorarse que se generaba resentimientos? Todo esto en medio de insultos, agravios, descalificaciones etc. Ahora se deja trascender la posibilidad de derogar la ley y la sociedad, en general no se conmueve, cuánto daño innecesario, ¿no?.

   He elegido deliberadamente el tema del aborto porque creo que de todos los “derechos de segunda generación” es el que razonablemente resulta mas indiscutible, nadie en su sano juicio puede aprobar su penalización, negar que se pueda hacer en hospitales, que los médicos que están dispuestos a practicarlo lo hagan en las máximas condiciones de seguridad, que las mujeres tengan el apoyo psicológico imprescindible, pero siempre y cuando el Estado asegure la misma protección y amparo a las que quieran llevar el embarazo adelante, demagógicamente se aprobó junto con la ley IVE la llamada de los 1000 días para acompañar a la futura madre con empleo, atención médica y alimentaria, capacitación para su empleabilidad posterior, es letra muerta, no se hizo nada, típico de un gobierno (que se autodenominaba peronista) que se dedicó solo a quedar bien con Dios y con el diablo, a decir que sí a todo el mundo.

    Nadie advirtió que comenzaba a instalarse una reacción peligrosamente violenta, muchos jóvenes no se atrevían a buscar un acercamiento con las chicas por miedo a ser rechazado, agraviado o hasta denunciado o golpeado, si alguno cree que exagero que hable con los pibes de las escuelas secundarias, cualquier gesto podía ser tachado de “violencia machista”, en la Universidad de Quilmes fueron a dar charlas sobre igualdad de género, se incorporó el tema del fenómeno “trans”, el lenguaje y la actitud fue tan autoritaria que se formaron corrillos de empleados furiosos con lo acontecido, ¿alguien analizó cuanto influyó todo esto en el voto a Milei de los jóvenes de menos de 30 años?, Perez Reverte en una nota reciente decía que el crecimiento de cierta ultraderecha en España y el retroceso de los partidos de izquierda comenzó cuando estos últimos abandonaron las necesidades y reclamos de la clase trabajadoras para abrazar el relato Woke.

   Pero no satisfechos con esto, se alimentó, además, el “indigenismo”, la idea de los estados plurinacionales, sí, la idea de dividir aún más una Sudamérica balcanizada, hombres y mujeres de clase media, porteños, que de las provincias solo conocían los lugares turísticos comenzaron a usar la whipala o a poner a sus hijos nombres araucanos, reclamar la destrucción de todos los monumentos de Roca por “genocida de los pueblos originarios” ignorando que por ejemplo la llamada “Nación Mapuche” tiene su sede en Brístol, Gran Bretaña, los demiurgos de la división de América.

  Llamativamente no se formó ningún grupo que reclamara, por caso, que ninguna calle llevara el nombre de Bartolomé Mitre, que ninguna plaza tuviera su estatua, él sí fue el responsable de dos verdaderos genocidios, el del pueblo paraguayo en la vergonzosa guerra de la Triple Alianza, el de los gauchos de las montoneras provinciales con fuerzas comandadas por oficiales uruguayos y que para que se pudiera federalizar Buenos Aires obligó a que murieran más de 3000 hombres en la batalla librada frente al Ejército Nacional.

  Alguien debería explicarles que en la denominada “Campaña al Desierto” prácticamente no hubo batallas, que dos regimientos estaban integrados por indios tehuelches y otros que habían sido desplazados y masacrados durante años por los araucanos y que habían muerto más indios en la campaña de Rosas o en la guerra de los fortines de Alsina que en la Campaña al desierto.

  Lo más lamentable fue que el gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner a través de sus funcionarios en lugar de encarrilar todas estas cuestiones y resolverlas con información adecuada, diálogo y escucha, la búsqueda de puntos medios razonables, que es al fin de cuentas el alma de la democracia, se dedicaron a tomar partido públicamente.

 Seguramente miles de trabajadores informales, pequeños comerciantes y empresarios, arrasados por la pandemia, sin trabajo o fundidos por la crisis sanitaria cuando el presidente lanzó una cadena nacional en julio de 2021, supuso que era para anunciar medidas, aunque sean paliativos, NO… era para entregar 3 DNI donde cuando dice “sexo”, había una X en lugar de los tradicionales “hombre” o Mujer”, un “DNI no binario”, como reconocimiento a las nuevas identidades, mejor me callo, chamigo, mejor me callo, cantaba Teresa Parodi.

(Continuará)

¿Cómo pudimos llegar a esta situación?

Por Omar Auton  


¿Cuántas veces hemos escuchado esta pregunta en los últimos meses?, siempre acompañada de decepción, incredulidad y buscando alguna voz que permita comprender el drama que vive la Argentina.

 Hay razones, más allá de disponer de un apoyo inédito de los medios de comunicación, que se dividen entre los que lisa y llanamente ocultan todas las barbaridades políticas y económicas del gobierno y las consecuencias sociales y económicas de las mismas y los medios más “progresistas” cuestionan sus excesos verbales, insultos y amenazas a artistas y/o periodistas, pero suelen culminar sus columnas con “Aunque hay que reconocer que la inflación baja”, “Hay que reconocer que mantiene un amplio apoyo de la gente”, etc. Como es habitual cuestionan los “abusos” pero no los “usos “del Gobierno.

 Cuenta además con un apoyo firme del llamado “Círculo rojo” empresario que sueña con que al fin se cumpla su sueño dorado de liquidar la legislación laboral, se flexibilice al máximo la contratación y expulsión de trabajadores, les reduzcan al mínimo los impuestos, puedan sacar libremente del país sus utilidades y maximizar ganancias, tengamos en cuenta que la mayor parte de estos empresarios no tienen sus domicilios aquí sino en paraísos fiscales. La vieja “clase industrial” que tenía sus empresas en Argentina, vivía en Argentina con su familia, y sus domicilios legales también estaban aquí, ha quedado reducida a su mínima expresión.

 Un sector de la economía informal que viven en barrios cerrados, que por lo general figuran en los catastros como “terrenos baldíos”, no pagan ningún servicio ni impuesto inmobiliario, mueven ganancias en moneda extranjera fuera del circuito legal, viajan por el mundo, también apoyan decididamente a un gobierno que dice que son “héroes” y que les va a “sacar el pie del Estado de encima”, en esos sectores, contando familiares, asistentes, abogados, contadores y sus familias, testaferros, etc. tenemos unos 4 o 5 millones de compatriotas, un 10% de la población.

 También cuenta con el respaldo de los organismos internacionales, el FMI que hizo todo lo que estaba a su alcance para destruir al candidato de UxP, especialmente a partir de su victoria en la primera vuelta de las elecciones generales y ha tolerado todos los desajustes que en cabeza de otro gobierno habrían escandalizado a la “comunidad internacional”:

1) Se miente con los índices inflacionarios, ya que no se toma en cuenta el brutal salto de fines del 2023, cuando los empresarios pusieron los precios en sintonía con la devaluación que iba a venir, si ganaba Massa, durante octubre y noviembre y luego en diciembre volvieron a aumentar ante la brutal devaluación implementada por el gobierno de Milei. Pero además se han dejado de lado las modificaciones en el sistema de cálculo acordado con el FMI en 2017 y se usa la canasta de 2004, en ese momento la incidencia de los aumentos de los servicios públicos como agua, luz, gas, transporte, los alquileres o la salud y educación , no influían ya que estaban congelados, hoy en día están liberados pero al tener la misma ponderación de hace veinte años no reflejan la real carestía de la vida, pensemos que en CABA y el AMBA cuando se incorporan esos rubros en su justa incidencia nos da una inflación para enero-diciembre de 2024 de 239,91% (CES yAC.org.ar) contra 118% calculada por el INDEC para toda la Argentina, ¿miente el INDEC?, no, simplemente se aplican ponderaciones inadecuadas o desactualizadas.

2) Se tolera el mantenimiento del cepo pese a las promesas reiteradas acerca de su eliminación

3) Se tolera un nivel de emisión monetaria para el 2024 superior al 2023.

4) Caída en las reservas brutas a 28.361 millones de dólares, cuando las deudas con importadores, bonos y utilidades empresarias cuadruplica esa suma, déficit de cuenta corriente del Banco Central y, según un informe del JPMorgan, haber destinado 21.000 millones de las reservas a intervenir en el mercado financiero para mantener anclado el dólar.

5) Pese a todos los reclamos por los efectos del ajuste en salarios, jubilaciones, caída de la actividad económica y aumento de la pobreza, no reclamar ningún cambio en la política del gobierno.

¿Qué pasa con la oposición?

 Hay que ser muy ingenuos para ignorar que en la primera vuelta de las elecciones generales del 2023, cuando muchos gobernadores ponían en juego sus cargos, los legisladores provinciales e intendencias y muchos intendentes que hacían lo propio con sus puestos y sus legislaturas, UxP obtuvo un 37% ( un 44% más que en las PASO) de los votos, quedando a tres puntos de ganar en primera vuelta y luego aquellos se desentendieron del resultado del “ballotage” y Milei ganó por escándalo en provincias donde había perdido pocas semanas antes, cuando apenas había sacado un 7% más que en las PASO.

  No faltó un sector del peronismo que apostó por militar los candidatos de su agrupación en intendencias y concejalías o cargos provinciales y “brillaron por su ausencia” en la elección de noviembre, claro no habían podido imponer sus candidatos y entonces “cuanto peor mejor, total los que iban a pagar las consecuencias de su extravío no eran ellos, precisamente, ni tampoco los “alquimistas electorales” que convencidos que Milei podría restarle votos a Bullrich, le pusieron candidatos en concejalías, fiscales para ”cuidarle los votos” e incluso dinero para la campaña.

 Suma ahora el de fuerzas políticas externas como los gobiernos de la llamada “nueva derecha” europea, los clásicos referentes de las oligarquías latinoamericanas (Bolsonaro, Kast, Lacalle, Uribe y la oposición venezolana).

  No voy a detenerme en detallar los esfuerzos que desarrollaron todos los funcionarios del Gobierno de Alberto Fernández, TODOS, para hacer el peor gobierno de la democracia junto a De La Rúa y Macri, porque algunos pícaros pretenden ahora decir “no fue nuestro gobierno” cuando manejaron las cajas más importantes del Estado como PAMI, ANSES, Energía, Aerolíneas, ministerios y secretarias y no renunciaron, pese a las “profundas diferencias”, que no solo estuvieron en sus cargos hasta el último día sino que muchos se hicieron los distraídos “mientras no les pidieran las renuncias” y otros continúan aún en el Estado. Los artículos detallando todo esto están en las redes y a ellos me remito.

  También podemos hablar del profundo hartazgo ante más de una década de estancamiento, que comenzó en 2011 pero que en el período 2016-2024 suma características demoledoras, aumento de la pobreza y precarización laboral, defraudación de expectativas y promesas electorales, todo ello cuando el peronismo o kirchnerismo gobernó o fue principal oposición entre 2011 y 2025, además del comportamiento en las elecciones últimas ya descripto, ¿puede pensarse que la población iba a confiar en esa dirigencia política?

 Todo ello explica que el 23% de la población no haya ido a votar en las elecciones, cuya asistencia fue la más baja desde el 2007 y que un 35 a 37% mantenga su apoyo al gobierno actual cuando pregunta, si el gobierno cae, ¿vuelven los que gobernaron antes?

 Pero si todo ello fuera insuficiente, UxP dispone de las bancadas mayoritarias en diputados y el senado, más allá de los números que obtiene el gobierno sumando los votos de la bancada de Cambiemos, explicado esto por el gorilismo reaccionario de la mayor parte del PRO y el radicalismo, y la venalidad, corrupción y desvergüenza de ambas en conjunto. que exhiben un nivel de pudrición similar al que mostraron sus antepasados en la Década Infame.

 Sin embargo, salvo contadas y honrosas excepciones, los representantes de la oposición mantienen un perfil tan bajo, un silencio tan estruendoso, ante los latrocinios del gobierno y sus aliados, que la gente repite “son todos iguales”, no se trata, simplemente, de votar o hablar en el recinto, deberían vivir haciendo conferencias de prensa denunciando la verdadera inflación, el vaciamiento de las reservas, el monstruoso endeudamiento (Un 25% en un solo año de aumento, más de 90 mil millones de dólares y un 100% en pesos), como el ajuste se hizo sobre salarios, jubilaciones y obra pública, la vergonzosa política exterior, especialmente en la cuestión Malvinas y el alineamiento absoluto con EE.UU e Israel que nos aísla de nuestros principales socios comerciales, saliendo a sindicatos, universidades, locales barriales, municipios a explicar todo esto, en lugar de decir “La gente se informa por las plataformas”, que otro remedio le queda!

 Durante el primer semestre de 2024 la CGT y los movimientos sociales realizaron marchas y presentaciones judiciales contra el DNU 70/23 y la llamada Ley Bases, se sumaron a las marchas por el 8 de marzo “Día Internacional de la mujer trabajadora” y el 24 de marzo por Memoria, Verdad y Justicia, a los reclamos del sector universitario y el último 1 de febrero a la marcha de los organismos de derechos humanos y los colectivos agredidos salvajemente por Milei en su discurso de Davos. ¿Dónde estuvo la dirigencia política “opositora”?

 Es que el sector que ocupó mayoritariamente los cargos electivos entre 2004 y 2025 se niega rotundamente a hacer una autocrítica, a abrir un debate, a asumir su responsabilidad en las estrategias electorales, la elección de candidatos, la negativa a las internas y las consecuentes derrotas (6 de las últimas 8 elecciones), a abandonar su soberbia y sectarismo y convocar a todos los sectores y fundamentalmente a reconocer de cara al pueblo su fracaso en reinstalar la soberanía política, la independencia económica y la justicia social en los 15 años que gobernó, si hasta para elegir autoridades partidarias se recurrió a un cuestionamiento formal de los avales de una lista opositora para eludir el voto de los afiliados.

 A su vez los sectores que se fueron desgranando ante lo expuesto anteriormente, se muestran incapaces de superar su resignación, y se muestran más proclives a ser furgón de cola o socios minoritarios de las experiencias políticas neoconservadoras que gobernaron los demás años de este siglo que a tratar de construir una alternativa superadora que nos saque del pantano.

(Continuará)

Construir una auténtica democracia

Por Omar Auton

Hace siglos Aristóteles nos legó un esquema de seis formas de gobierno o en realidad de tres y sus deformaciones, las tres formas positivas eran la Monarquía, la Aristocracia y la Politeia y sus desviaciones eran la Tiranía, la Oligarquía y la Democracia, cabe agregar que la Politeia que significa el espacio de lo público, donde converge el Estado y los ciudadanos, constituía una sociedad participativa, por oposición al gobierno de un sólo individuo o de un grupo de ellos que eran las otras dos formas “buenas”, por eso cuando avanza en sus deformaciones incluye la Oligarquía que es cuando el poder se encuentra en manos de un grupo minoritario y la Democracia, en la medida que la entendía como una inclusión tan amplia que podía conducir a la anarquía.

   Dos aspectos quiero señalar: en primer lugar que hoy en día cuando uno usa el concepto de “Oligarquía” suele ser tildado, por ignorantes o superficiales, como “anticuado”. En realidad es muy antigua la definición pero es absolutamente actual si nos estamos refiriendo a que gobierna una minoría ya sea por su fortuna, pertenencia de clase o grupo de familias, característica muy difundida aún dentro de naciones que tienen una organización política republicana en lo formal.

   El segundo aspecto es que mas allá del debate acerca de si la verdadera Democracia es lo que el filósofo definía como “Politeia” y que hay que considerar que esta última estaba limitada a los “ciudadanos”, concepto que excluía a las mujeres, extranjeros o esclavos, por lo que trasladado a la actualidad, Democracia sería el espacio público, de participación del ciudadano en el gobierno y el concepto de ciudadanía es amplio y no restringido.

   Ahora bien, si la Democracia es la forma de gobierno donde el poder reside en el conjunto de los habitantes de un país surge otra pregunta, ¿Quién ejerce ese poder?, si coincidimos que la ciudadanía expresa ese poder “eligiendo” a quienes la representan, deberíamos aceptar que ese mandato es restringido, o sea es para hacer “ciertas cosas” y hacerlas de “determinada manera” o sea que el gobernante no podría hacer lo que se le antoja ni violar el mandato recibido haciendo algo diferente. Es natural y comprensible la delegación del ejercicio del poder en un grupo de hombres y mujeres en sociedades de masas, multitudinarias, donde resulta impracticable la participación directa en el ágora, o espacio público de las ciudades-estado griegas, pero ¿cuáles son los límites y como ejercen los ciudadanos su capacidad de controlar e incluso de revocar ese mandato otorgado?

   Toda esta introducción pretende llegar a otra pregunta, ¿vivimos realmente en democracia? o, dicho de otra manera, ¿la Democracia como forma de gobierno está agotada o en crisis?

   Si aceptamos que vivimos tiempos donde la separación entre el conjunto del pueblo y sus supuestos representantes se agranda día a día, que el contrato electoral entre los ciudadanos y la dirigencia es violado, olvidado y desvalorizado permanentemente surgen dos preguntas: ¿los pueblos no saben elegir? y ¿es necesario recuperar el control e inclusive la posibilidad de revocar el mandato otorgado?

   En general, las oligarquías y los sectores disciplinados a los valores culturales y hasta las modas que estas elites imponen, por el prestigio del poder económico, social y/o mediático, sostienen que es necesario “volver al voto calificado” o sea privar del voto a las clases bajas, que no tengan cierto nivel educativo o una renta anual determinada (recordar que la sacrosanta Constitución de 1853, establecía limitaciones de este tipo para los cargos electivos) o incluso eliminar la obligatoriedad del sufragio. Por caso en la principal (por ahora) potencia mundial y que se arroga ser la abanderada de la democracia, los EE.UU, los representantes, gobernadores y presidentes suelen ser elegidos en comicios donde vota menos de la mitad de la población, ¿puede hablarse de Democracia representativa donde los gobernantes son elegidos por el 25% de la población? (Gana el que obtiene el 51% de los votos del 50% de la población que vota).

   La idea del “voto calificado” se cae a pedazos en cuanto uno se pregunta, ¿quién es el que “califica” quién puede votar?, las respuestas que se obtienen en todos los casos buscan depositar ese poder en quienes comparten la pertenencia a determinado sector de la sociedad, sea que los reúna la riqueza, el poder, la estirpe o el nivel educativo.

   Quizás el problema pasa por como respondamos a la segunda opción. En general, siguiendo a Aristóteles y a la inmensa mayoría de los antropólogos, arqueólogos, etnólogos, etc. la especie humana es “social” ha vivido comunitariamente desde el comienzo de sus días y se ha ido dando, con el paso de los siglos, distintas formas de organización a fin de mantener y mejorar esa vida en común, más allá de lo que diga la escuela austríaca (Hayek), la de Chicago (Fridman) Murray Rothbard y sus epígonos posteriores, los serios o los incalificables como quienes nosotros conocemos y padecemos.

   Por lo tanto Hobbes, Locke, Rousseau y todos los enciclopedistas, analizaron cuales deberían ser las formas de organización de la comunidad y los métodos a aplicar para procesar los conflictos entre los individuos evitando que se rompiera esa vocación de pertenencia, y aunque parezca increíble, seguimos discutiendo lo mismo.

  Los “anarcocapitalistas y los neoliberales extremos proponen lisa y llanamente la eliminación

del Estado o su reducción a la mínima expresión, sin embargo, en la medida que reconocen las asimetrías de poder y de riqueza, lo que, en realidad, proponen es un modelo oligárquico, en términos de Aristóteles, un gobierno de minorías y con el resto de la población sometido a la voluntad de este grupo, clase, familia o como se llame.

   El marxismo también intentó algo parecido, en la medida que proponía la destrucción de la sociedad capitalista, sin embargo no del Estado, del que se proponían apoderar para que la vanguardia reunida en el partido revolucionario, eliminara la propiedad burguesa y pusiera en marcha la “democracia proletaria”, esto, además de convertirse en tiranías, con miles de presos, asesinados, deportados o exiliados, significó la aparición de una nueva clase social, la de la burocracia partidaria enquistada en todo el Estado, rica, con todas las comodidades y el pueblo siguió igual que antes. En Rusia, la nueva “burguesía” surge de los exfuncionarios del partido Comunista, que manejaban las empresas y áreas estatales y que con la caída de la URSS, pasaron de “funcionarios comunistas” a empresarios prósperos.

   Pero, entonces, ¿Es posible construir una democracia, participativa y moderna que supere las alternativas expuestas?

   Me adelanto a decir que sí, que no sólo es posible sino que resulta vital lograrlo si no queremos terminar como en las películas de zombies con una minoría encerrada en sus fortalezas y las mayorías vagando, desarrapadas y hambrientas por todo el territorio.

   Y estoy hablando precisamente de nuestra patria, porque tenemos los antecedentes y experiencias que nos muestren el camino hacia ello. El Peronismo, desde sus orígenes, marcó claramente la existencia de una filosofía humanista, de un capital axiológico nacido en el cristianismo, retomó el pensamiento greco latino como identidad y convocó a recorrer un camino diferente, llamado “tercerismo” para asumir su diferencia con los modelos antes descriptos. Ese camino pone al Hombre (como especie, varón y mujer) como centro, el individuo es el eje, pero no el individuo en términos hobbesianos, sino el individuo en comunidad, porque rechaza la imagen del Hombre como “lobo del Hombre”, y retoma la imagen del ser solidario y consciente que no tiene destino posible sino en el conjunto de sus congéneres.

   El concepto “comunitario” deriva incluso de las formas de organización de los pueblos precolombinos como Mayas e Incas, de los pueblos agrarios europeos, que traen esa concepción cuando migran y llegan a nuestras tierras tanto en la “pampa gringa” como en los centros urbanos, de ellos devienen las mutuales alemanas, españolas (a veces por su procedencia, gallegos, asturianos, etc.) italianas, inglesas, galesas y hasta africanas, ya que teníamos sociedades de Cabo Verde o Mozambique, muchas de las que evolucionaron a hospitales (Israelita, Alemán, Italiano, Británico).

Cuando comienzan las migraciones internas, los provincianos se instalaban, generalmente, en zonas donde ya vivían otros comprovincianos y estos los ayudaban con el terreno, a levantar la casa y hasta a conseguir trabajo en el acelerado proceso industrial iniciado partir de fines de los años 30.

   Para el peronismo el Estado debería constituirse como la organización por excelencia destinada a la realización plena de la vida individual y colectiva, garantizando el acceso de sus miembros al bien común. El Iusfilósofo inspirador de la reforma constitucional de 1949, Arturo Sampay nos dice “ El hombre tiene-es el cristianismo quién trajo la buena nueva- un fin último que cumplir, y no adscribe su vida al Estado, donde como zoon polítikon logra únicamente su bien temporal, si no es conservando la libertad para llenar las exigencias esenciales de esa finalidad, que el Estado resguarda y hace efectiva, promoviendo el bien común en el orden justo.”(1).

   Fracasado el marxismo y ante la exacerbación de un individualismo feroz, consumista y basado en el más absoluto egoísmo, que también va a fracasar, dejando como secuela iguales consecuencias de miseria, pobreza, tiranía, exclusión y muertes, es imprescindible recuperar nuestro camino hacia la construcción de una democracia, comunitaria, basada en nuestra cultura y experiencia histórica, muy parecidas a toda Latinoamérica, en la justicia social y en la armonía social.

   La constitución de 1949 avanzaba en ese sentido, la restauración oligárquica de 1955, obturó el camino y pretendió volver al pasado, igual que Milei y su corte de los milagros esotérica y fanática hoy, ignorando que eso es imposible, lo propio ocurrió a partir del 24 de marzo de 1976, cada vez con mayor dosis de violencia y represión, lo cual resulta lógico en la medida que se pretende acostar a la historia en el lecho de Procusto de la factoría dependiente.

   Los interregnos de Menem y De la Rúa, buscaron lo mismo, las FF.AA habían desaparecido como guardia pretoriana de la oligarquía, llegaba la hora de intentarlo mediante las “formas” de la democracia, sin alterar el statu quo dependiente y eso culminó en diciembre del 2001, con muertos, heridos y una crisis que siguió arrojando argentinos a la exclusión y la miseria.

   Los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, no produjeron ningún avance en esto, la sanción de la ley de creación de las PASO fue otro ladrillo en la pared del deterioro del sistema político.

   El camino es, indudablemente, reconstruir un pensamiento auténticamente nacional y situado, que recupere la doctrina peronista y actualice el Modelo Argentino para el Proyecto Nacional que nos legara Juan Domingo Perón en 1974. Él nos habló de ir hacia una Democracia Social, “Social, por su naturaleza, por su desenvolvimiento y por sus objetivos; libre de preconcepciones dogmáticas y de extremismos. Social, en fin, en un sentido intrínsecamente cristiano”.

   Pero además avanza en lo que llama “datos para la programación institucional” y propone:

-Se concibe al país como un verdadero sistema. En el mismo, el campo institucional estructura el marco y establece las reglas del juego fundamentales de tal sistema en términos jurídicos.

-Se pide al sistema eficiencia social mínima. Para ello la planificación es un instrumento y el gobierno con planificación un método de gobierno.

-El sistema debe funcionar con participación de todos los entes representativos de la comunidad.

-La participación dentro de nuestra democracia social deberá funcionar de una manera real y efectiva. El ciudadano se expresa como tal a través de los partidos políticos, pero también se expresa a través de su condición de trabajador, intelectual, empresario, militar, sacerdote, etc. Como tal tiene que organizarse para participar en otro tipo de recinto, como puede ser el Consejo para el Proyecto Nacional.

-La Democracia Social que deseamos no se funda esencialmente en la figura de caudillos, sino en un estado de representatividad permanente de las masas populares.

   He transcripto esta mínima parte del testamento político de Perón, para que sea simple comprender que el fracaso de la democracia recuperada “en lo formal” en 1983 radica, precisamente en la “cancelación” del proyecto peronista y no como se sostiene, por parte de sus enemigos, de su realización.

   No nos extraña que la oligarquía hoy expresada en el poder financiero, los gerentes locales de las transnacionales, el empresariado globalizado expresado en AEA, su prensa canalla, su aparato cultural y sus partidos políticos, quieran borrar este proyecto nacional. Pero el éxito que han tenido solo es explicable por la complicidad de una dirigencia peronista que en su discurso y acción, mayoritariamente, sólo buscó acomodarse a esta Argentina para pocos y hoy vemos a muchos como prósperos empresarios petroleros o de la energía, asesores de los gobiernos de Macri y Milei, llegando al paroxismo de la aparición de la familia entera de Menem ocupando cargos con Milei o un ex vicepresidente, gobernador de la provincia de Buenos Aires, embajador en Brasil y auto candidateado a presidente en las recientes internas de UxP, asumiendo como funcionario de Milei y ofreciéndose, por ejemplo a pulverizar los clubes de barrio a través de la conversión en sociedades anónimas, no son traiciones individuales, más allá de lo que pensemos de esas figuras, no son más que las ratas que han huido de un barco encallado y a punto de hundirse definitivamente por una dirigencia que lo condujo estos 40 años.

   Ahora bien, en una comunidad organizada, aún con un proyecto de país compartido, siempre van a existir diferentes opiniones e intereses, por ello son necesarios los partidos políticos, fuerzas organizadas en base a programas de acción que expresen las opiniones y propuestas de una parte (por eso “partido”) de la comunidad. Como los tiempos cambian encontraremos partidos que representan expresiones históricas de esa asociación humana y otros que expresan nuevos desafíos o propuestas, debe haber un cuerpo legal que regule su accionar asegurando su democracia interna, su funcionamiento orgánico.

   Nada de esto ocurre hoy, las elecciones internas son amañadas o no existen, los locales partidarios permanecen cerrados durante la mayor parte del año, no hay formación de cuadros.

No existen las plataformas de gobierno, nadie sabe de dónde salen los fondos para campañas y acciones o actividades habituales y mucho menos, salvo por trascendidos, donde viven y de que viven sus dirigentes. Hoy día, en primer lugar por la “mediocracia” (la política definida a través de los grandes medios de prensa) o la “infocracia” (la política definida a través de las apps y redes) el pueblo no delibera ni gobierna, es más ni siquiera es escuchado o siente que algún dirigente le habla.

   Los deportistas, “influencers”, empresarios, hoy olcupan las candidaturas dado que por su presencia en multimedios o redes suele ser “conocido”, no es necesario “instalarlo” en la consideración pública. Aquí se expresa la podredumbre de la democracia partidocrática, los auténticos líderes o conductores no necesitan ser “Instalados” a través de los medios, nacen, provienen del pueblo profundo, lo conocen y lo representan, seguramente hoy existen, pero el sistema se encarga que su voz no llegue a los medios masivos.

   La Democracia Representativa ha cedido su lugar a la Democracia Delegativa, los candidatos son votados y una vez electos pueden hacer todo lo contrario de lo prometido en campaña, cambiar de partido, abandonar sus propuestas de gobierno en aras de un “pragmatismo” desvergonzado, los partidos son una maquinaria de generar empleos, de concejal a intendente, de ahí a diputado o senador provincial, de ahí a diputado o senador nacional, si la suerte acompaña se puede llegar a ministro, secretario, subsecretario o director (nacional, provincial o municipal), alrededor pululan, asesores, empleados, etc.

   En el 2015, la elección parecía polarizarse entre el Frente para la Victoria y el PRO, la UCR advirtió que eso lo dejaba afuera de todas las posibilidades mencionadas y corrió a ofrecerse a Macri como aliados, aunque para ello tuvieran que traicionar el mandato de su último líder, Raúl Alfonsín; sin por ello ocultar sus retratos o dejar de mencionarlo en sus discursos. Hoy muchos “peronistas” lideran partidos provinciales, vecinales o bloques federales por las mismas razones. Es tal la decadencia que como la ley exige que para armar una alianza o frente electoral deben formar parte partidos con personería, algunos “vivillos” han inscripto a su nombre partidos que ya no existen en la realidad, pero que “legalmente” aún conservan la personería y la venden al mejor postor en cada elección. Incluso como son los que pueden cobrar los fondos estatales para las campañas electorales o imprimir boletas, ha habido dirigentes ingenuos que fueron “mejicaneados” por sus “socios”.

   Si queremos reencontrar el camino de una democracia de verdad, que nos permita recuperar la esperanza y la confianza en un futuro mejor es necesario reconstruir la representación política y si bien esa es una tarea nuestra, de los militantes y activistas de cada fuerza política, me atrevo a señalar decisiones políticas conducentes a eso, a riesgo de generar la ira y la cancelación de gran parte de mis conocidos y quizás de algún amigo.

   Los puntos que quiero proponer para el debate son:

 

1) Dar de baja todos los padrones (inflados y “truchos” en gran parte) y disponer una necesidad de reafiliación fiscalizada por la justicia electoral, estableciendo porcentajes actualizados para tener personería política distrital, provincial y nacional.

2) Dar de baja las personerías de todas aquellas fuerzas políticas que en las dos últimas PASO no hayan superado los mínimos exigidos para presentarse en elecciones generales, tanto los frentes y alianzas como los partidos que los conformaron.

3)Derogar la ley de PASO

4) Una nueva ley de partidos políticos que establezca:

a) Obligatoriedad de elecciones internas, por voto directo, secreto y obligatorio de sus afiliados para cargos partidarios y electivos a nivel nacional, provincial y municipal, elección por sistema D’hont.

b) Incompatibilidad de cargos partidarios y cargos ejecutivos de gobierno.

c) Obligatoriedad de presentación de plataformas de gobierno en cada elección.

d) Revocación de los cargos en caso de incumplimiento de los compromisos electorales.

e) Prohibición de recibir fondos de entidades privadas nacionales e internacionales. En los casos de aportes a campañas electorales deben ser a través de cuentas bancarias en bancos oficiales y con identificación de los aportantes, esto queda prohibido para elecciones internas.

 

   Para el Partido Justicialista, como peronista y afiliado considero que debe volverse a la integración por ramas, Política, Mujer, Sindical, Profesionales y Técnicos, con una integración mínima de un 30% de menores de 35 años en cada una de ellas.

 

 

(1)” Una Constitución para la patria libre, justa y soberana” Arturo Sampay, pág. 91 y sigs.

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